En este contexto, el picaflor de Arica, el ave más pequeña de Chile, enfrenta una drástica disminución de su población producto de la agricultura intensiva y la pérdida sostenida de hábitat en los valles de Lluta, Azapa, Vitor y Camarones. Actualmente, se estima que quedan cerca de 400 individuos.

En las últimas cuatro décadas, la especie pasó de ser común a encontrarse en extremo riesgo, con una disminución cercana al 70% desde 2003. La degradación de sus sitios de anidación y alimentación, junto con la escasa variabilidad genética derivada de sus pequeñas poblaciones, representan amenazas severas para su futuro.

Voluntarios trabajando en la jornada
Voluntarios en la jornada, foto de ROC
Picaflor de Arica
Picaflor de Arica, foto de Tamara Catalán Bermúdez para INaturalist (CC BY-NC).


Según organizaciones especializadas, prácticamente el 100% de la población se ve afectada por la actividad agrícola. Antiguos sitios donde habitaba han sido deforestados, quemados o transformados en cultivos y vertederos.

Frente a este escenario, la creación de la microreserva no solo busca recuperar ecosistemas, sino también evitar que esta especie se extinga durante próxima década.

Voluntarios en la jornada, foto de ROC
Voluntarios en la jornada, foto de ROC
Picaflor de Arica
Picaflor de Arica, foto de Verónica Araya García para eBird

*Las imágenes de este artículo cumplen con la licencia correspondiente para ser difundidas en este artículo bajo licencia y atribuyendo sus créditos.

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