Desde hace muchos años, la biodiversidad de Chile ha llamado la atención de naturalistas de todo el mundo. Si hacemos un resumen, en 1782 surge la famosa obra del Abate Molina, la Historia Natural del Reino de Chile. En los 1800 el padre de la evolución, Charles Darwin visitó el territorio, maravillándose por la flora y fauna silvestre. Ya la primera mitad del s. XX se habla de una era «muy productiva para el conocimiento de los vertebrados chilenos», y a fines del s. XIX empezaron las primeras expediciones marinas. Con el tiempo, al grupo se fueron sumando cada vez más profesionales naturalistas, investigadores y científicos que sumaron nuevas especies y se adentraron en diferentes áreas, entre ellas la taxonomía.

El trabajo taxonómico clasifica, organiza, describe y nombra especies. Desde los 2000 empezó un gran desarrollo de monografías taxonómicas, en especial para comprender la variada diversidad chilena que, aunque es menor en comparación a otros países sudamericanos, también destaca por elementos únicos. Por ejemplo, su endemismo del 25%.

De esta forma, investigadores de todo el país trabajan para comprender su biodiversidad. En esta nota, hacemos una recopilación de algunos descubrimientos —dentro de los muchos que hay— y especies descritas que han marcado la pauta noticiosa en los últimos 10 años.

Sapo de pecho espinoso de Cantillana (Alsodes cantillanensis)

Alsodes cantillanensis. Créditos: ©Eduardo Muñoz Orellana
Alsodes cantillanensis. Créditos: ©Eduardo Muñoz Orellana

En el 2015 el herpetólogo Andrés Charrier describió una especie de sapo denominado sapo pecho espinoso (Alsodes cantillanensis) que se encuentra en los altos de Cantillana, en la Región Metropolitana. Los machos miden casi 46 mm y poseen parches espinosos uniformemente distribuidos.

El Alsodes cantillanensis habita el bosque adulto mixto de Nothofagus macrocarpa, Drymis winteri y otras especies de la familia Mirtaceae. Los especímenes se encontraron en primavera debajo de las piedras bajo el agua. Otros ejemplares no capturados se encontraron bajo una gruesa cubierta de hojarasca cerca de la corriente (30 cm) y debajo de troncos cerca del agua.

Especies de escorpiones en La Chimba, de los géneros Rumikiru y Brachistosternus

En 2019 se descubrieron nuevas especies de escorpiones en la Reserva Nacional La Chimba, Antofagasta. Estos artrópodos se encontraron en el marco de una investigación realizada por la Universidad Católica del Norte (UCN), en colaboración con la Conaf. Los individuos pertenecían al género Rumikiru y Brachistosternus, que hasta el momento sólo se podían encontrar en el sector de Pan de Azúcar, entre las regiones de Atacama y Antofagasta.

Rumikiru sp.

El equipo realizó muestreos e inspecciones en terreno durante cinco días, tiempo en que recolectaron diversos especímenes de insectos y arácnidos, con el fin de conocerlos y evaluar si tienen presencia en otras áreas. La siguiente etapa es la revisión de las muestras en laboratorio para su posterior publicación y oficialización.

Desde La Araucanía, Amanita galáctica

Amanita galáctica se describió en 2020 por Giuliana Furci y Bryn Dentinger. Según información de la Fundación Fungi, recibió su nombre por su sombrero negro salpicado de escamas blancas que evocan una galaxia estrellada. Es, además, un hongo endémico de Chile.

Xeromelissa sororitatis, la abeja de Farellones que fue bautizada en honor a las mujeres en la ciencia

En 2020 también se descubrió una nueva especie de abeja nativa de Chile, cuyo nombre científico es Xeromelissa sororitatis o «de la hermandad», el cual hace referencia a las mujeres las ciencias. Este descubrimiento en la Región Metropolitana, cerca de la cordillera de Los Andes. El estudio de publicó en la revista científica PeerJ con la lista actualizada de abejas nativas para la zona de Farellones.

La especie de abeja descubierta en Farellones.
Xeromelissa sororitatis ©Patricia Henríquez-Piskulich

Flores del desierto de Atacama (Atacamallium minutiflorum y Schizanthus nutantiflorus)

En el desierto de Atacama, cuando llegan las lluvias inusuales y las condiciones climáticas lo permiten, despierta el desierto florido. En uno de los grandes fenómenos, particularmente el de 2015, investigadores encontraron una hierba anual de hermosas flores moradas, que en 2021 recibió el nombre de Schizanthus nutantiflorus.

Sólo se ha encontrado en la Región de Antofagasta y para hacerse una idea, la nueva especie vive en medio de suelos arenosos, rocas, barrancos y laderas de la zona costera, entre Tocopilla (donde se emplaza la mina Mantos de la Luna) y la Playa Hornitos. Sin embargo, estos organismos viven en hábitats muy restringidos, en áreas de concesiones y proyectos mineros. Por éste y otros motivos, estaría en peligro de extinción.

Schizanthus nutantiflorus. Créditos: Raquel Pinto.
Schizanthus nutantiflorus. Créditos: Raquel Pinto.

Otra planta protagonista del desierto de Atacama es la denominada «cebollín de Atacama», una pequeña especie, cuyo hallazgo e investigaciones, determinaron la importante descripción de un nuevo género de plantas, el género Atacamallium. Su hallazgo se publicó en marzo de 2022. Se trató de un exhaustivo estudio que duró varios años.

Las investigaciones también arrojaron que el hábitat de la flor correspondía sólo a la cumbre de los farellones costeros, en los ambientes denominados “oasis de neblina”, ya que para sobrevivir requiere de la humedad otorgada por la neblina.

Rayadito subantártico (Aphrastura subantarctica)

Una investigación desarrollada durante seis años en el Archipiélago de las islas Diego Ramírez, en Cabo de Hornos, permitió identificar una nueva especie de ave terrestre que habita en estos inhóspitos parajes sureños. Hablamos del Rayadito subantártico (Aphrastura subantarctica), publicado en agosto de 2022.

Esta especie nidifica en la superficie en medio del pasto y su aspecto morfológico es más robusto con un peso de 16 gramos aproximadamente (12 grs el rayadito normal), con un pico más grande, un tarso más largo y cola más corta. Además, se mueven a distancia más cortas desde el nivel del suelo y vuelan a distancias más cortas.

Rayadito subantártico (Aphrastura subantarctica). Foto: O.Barroso - R.Mackenzie
Rayadito subantártico (Aphrastura subantarctica). Foto: O.Barroso – R.Mackenzie

Viola imbricata

La Viola imbricata o “Viola Catita”, una planta siempreviva perteneciente al subgénero Neoandinun, que fue registrada en los Andes de las regiones del Maule y Ñuble. Su particular nombre se debe a su forma y coloración. Arrieros de la zona le llaman así, ya que parece la cabeza de un loro o “catita”. Su hallazgo se publicó en 2024.

Esta planta en particular destacaba por crecer donde ya prácticamente no crecían otras plantas, sino que abundaban las rocas y piedras, y por sus llamativas flores amarillas, color que no es común en otras Violas descritas para la zona. La Viola imbricata, de la zona central de Chile, crece en sitios rocosos entre los 2300 y 2900 metros de altura, hasta el límite superior de altitud de las plantas vasculares y cerca de glaciares en algunos casos. La planta tiene una raíz muy profunda, y su parte aérea, parecida a una suculenta, puede medir entre 8 cm a 10 cm de ancho, aproximadamente.

Viola imbricata.
Créditos: Cesar Muñoz.

Golondrina de mar andina (Oceanites barrosi)

En 2024 se describió, en una actualización del género Oceanites, una nueva especie de ave, a la que los investigadores llamaron Oceanites barrosi o golondrina de mar andina. A pesar de su tamaño diminuto, los oceanitidos son capaces de soportar las condiciones más adversas, desde tormentas feroces hasta corrientes heladas, y han desarrollado una serie de adaptaciones fascinantes para sobrevivir en este entorno hostil.

La golondrina de mar andina. Foto: Herlado Norambuena vía X
Nuevo taxón: la golondrina de mar andina. Foto: Herlado Norambuena vía X



Esta especie se distingue por su estructura pequeña, con alas cortas y redondeadas, y una notable diferencia en tamaño y plumaje en comparación con otras especies de Oceanites. Se reproduce en la Cordillera de Los Andes de Chile central y parte de Argentina.

20 posibles nuevas especies en monte submarino

En 2025, un equipo de oceanógrafos liderado por el Schmidt Ocean Institute descubrió un nuevo monte submarino, el cual aportaría 20 especies marinas nuevas para el país. El primer registro de un género muy raro de calamar, además de arrecifes de coral de aguas profundas, fueron los descubrimientos realizados en diez montes submarinos durante una expedición en aguas internacionales en la Dorsal de Nazca.

Chaunacops. Foto: Schmidt Ocean Institute.
Chaunacops. Foto: Schmidt Ocean Institute.

La montaña submarina recientemente tiene más de 1.9 millas (3.109 metros) de altura y sustenta un rico ecosistema de aguas profundas. Además de mapear este monte, se realizó una inmersión utilizando un robot submarino para explorar una de las cimas de la montaña, encontrando jardines de esponjas y corales milenarios.

Hongo Gran Puma (Austroomphaliaster nahuelbutensis)

Hongo Gran Puma - Créditos Catalina Infante _ Fundación Fungi
Hongo Gran Puma – Créditos Catalina Infante _ Fundación Fungi

El hongo Gran Puma (Austroomphaliaster nahuelbutensis), redescubierto en la cordillera de Nahuelbuta, Chile, solo había sido registrado una vez en 1982. Sin embargo, se logró reencontrar en 2023, gracias a las comunidades locales en Nahuelbuta en conjunto con la Fundación Fungi.

Para descubrir esta especie se revisó la documentación disponible sobre el hongo, la cual se encontraba en alemán. No existían fotografías de la especie, por lo que usaron las ilustraciones existentes para crear un listado de características micro y macroscópicas a tener en cuenta durante la expedición. Contrario a su nombre, se trata de un hongo pequeño; mide alrededor de 5 cm y es de color marrón grisáceo con tonos rojos y un estípite que se engruesa en la base.

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