Por décadas, Plaza Baquedano ha sido mucho más que un punto de encuentro vial. Ha funcionado como un termómetro social, un espacio de celebración, protesta, tránsito y pausa, donde confluyen miles de historias cotidianas y momentos clave del devenir nacional. Hoy, ese corazón urbano se encuentra en pleno proceso de transformación, con un proyecto que promete cambiar no solo su fisonomía, sino también la manera en que la ciudadanía se relaciona con este emblemático sector de la capital.

La remodelación del entorno de Plaza Baquedano, Plaza Italia o Dignidad, forma parte de una iniciativa de gran escala que busca revitalizar el principal eje estructurante de Santiago, apostando por una ciudad más habitable, verde, integrada y pensada a escala humana. La intervención apunta a resolver una deuda histórica: convertir un espacio dominado por el tránsito y la fragmentación urbana en un verdadero lugar de encuentro ciudadano, donde la movilidad, el paisaje y la vida social puedan coexistir de manera armónica.

«Los principales criterios fueron configurar una plaza que tuviera estas distintas dimensiones. Una dimensión cotidiana donde la gente pueda pasear, caminar entre los parques, tener una experiencia notable con el paisaje, que mejore su calidad de vida, posibilidades de recrearse y de tener un contacto con la naturaleza en medio de la ciudad y dar continuidad al conjunto de parques y corredor ecológico a largo del río Mapocho», señala Arturo Lyon, arquitecto de Lyon Bosch + Martic, oficina realizadora del proyecto.

Render del proyecto. Créditos (CC.BY): Lyon Bosch + Martic, oficina de arquitectos a cargo del diseño.
Render del proyecto. Créditos (CC.BY): Lyon Bosch + Martic, oficina de arquitectos a cargo del diseño.

«Y, al mismo tiempo, se trata de una plaza que tiene una intensidad de uso superfuerte, que tiene monumentos muy notables, que tiene convocatoria de personas y, por lo tanto, poder como combinar estas dos dimensiones dentro de un espacio único y continuo fue una parte importante del desafío», agrega.

En esta línea, el proyecto contempla una reconfiguración completa del llamado Nudo Baquedano, reemplazando la tradicional rotonda por una amplia plaza cívica, con áreas verdes, espacios peatonales, ciclovías y una nueva organización vial que permita una circulación más segura y eficiente. A ello se suma la recuperación de monumentos, la incorporación de nuevos hitos culturales y una mejora sustantiva en iluminación, accesibilidad y seguridad.

Sin embargo, uno de los aspectos más relevantes de esta transformación es su dimensión ambiental y paisajística. La creación de un gran parque urbano continuo, que articule áreas verdes históricamente separadas, se perfila como uno de los principales legados del proyecto, en un contexto donde la necesidad de más naturaleza en la ciudad se vuelve cada vez más urgente. Así, la nueva Plaza Baquedano no solo busca modernizar un punto neurálgico de Santiago, sino también reconectar a la ciudadanía con su entorno y mejorar la calidad del espacio público.

Comenta esta nota
·
·
No te pierdas nada, síguenos en Instagram