Ladera Sur El ecosistema tropical de los Cayos de Florida como protagonista de Bloodline: una serie de Netflix.
El ecosistema tropical de los Cayos de Florida como protagonista de Bloodline: una serie de Netflix.

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El ecosistema tropical de los Cayos de Florida como protagonista de Bloodline: una serie de Netflix.

Hoy en LS, nuestra colaboradora Catalina González Piffre nos cuenta acerca de la serie Bloodline, que tiene a los Cayos de Florida como locación. Entérate de más acá. 

Mientras leen, por favor visualicen un archipiélago bien tropical, con 1.700 islas que se extienden desde la punta de Florida, hacia el sur y hacia el oeste, terminando justo “arriba” de Cuba (click acá para hacerse una idea). Imaginen que una carretera de más de 200 kms conecta las islas gracias a 42 puentes que recorren territorios habitados, playas solitarias, y a ratos, agua. Sí, hay pedazos de la carretera donde lo único que hay alrededor, es agua. Ahora, piensen que esa ruta nos permite llegar a lugares impactantes, rodeados de bosques de Manglares (esos como árboles acuáticos donde se esconden y conviven peces y crustáceos), y al único arrecife de coral viviente de Norte América. Y ahora agréguenle a su imaginación, que toda esta área es un ecosistema lleno de vida silvestre, con más de 6.000 especies entre delfines, manatíes, algunos tipos de tiburones, langostas, cocodrilos, tortugas y aves; muchas aves que deciden instalar sus nidos acá cuando tienen ganas de formar familia, y ¿quién no lo haría si esto suena como el paraíso? Un lugar donde uno podría sentir que vive de vacaciones porque siempre hay pescado fresco, abajo el agua es transparente y arriba el sol aparece casi siempre. Casi, porque también es un lugar húmedo, a veces llueve de la nada y en algunas épocas hay duras tormentas y tornados. ¿Tienen ese lugar en sus mentes? Ese lugar en sí mismo es un gran personaje, ¿no creen? Bueno, ese lugar se llama “Cayos de Florida” y es donde viven los Rayburns, la familia protagonista de Bloodline: una serie de los creadores de “Damages” (símbolo automático de buen dramón) que se estrenó en Marzo en Netflix y que ya tiene confirmada su segunda temporada para el 2016.

Todo parte cuando Robert Rayburn (Sam Shepard) y su mujer, Sally (Sissi Spacek) están celebrando los 45 años del negocio familiar: un hostal increíble que tienen justamente en Islamorada -Cayos de Florida- (y al que pueden ir si se tientan o tienen la oportunidad, este es el link al verdadero resort donde se hizo la serie). A la fiesta van llegando amigos, compadres, primos, y un gran familión que se abraza, conversan, toman… todo lo que se hace en una fiesta. Los Rayburn tienen 3 hijos que ayudan con todo y se ven ideales: John (Kyle Chandler) es detective/policía, Meg (Linda Cardellini) es abogada, y Kevin (Norbert Leo Butz) ayuda a sus papás en el hostal y restaura botes. El problema, es que como el mismo paisaje del lugar que puede pasar repentinamente de sol a tormenta, de un segundo a otro el ambiente se pone denso y el plan ya no se ve tan perfecto. Llegó el hijo mayor de los Rayburn, Danny (Ben Mendelsohn), una especie de sombra que nubla todo y que, por algún motivo que todavía no conocemos, no es tan bienvenido por todos. ¿Dónde estaba? ¿Qué hizo? ¿Qué pasó? Durante sus primeros 13 capítulos y mezclando el presente con el pasado y, a ratos, con un futuro que se siente peligrosamente cercano, la historia va contestando estas preguntas, dando paso a otras. Bloodline usa el tiempo a su favor y juega con nuestras mentes, invitándonos a completar el puzzle, ¿¡qué pasó con esta gente!? ¿¿¿Qué hicieron!!!? Y ahí es donde uno decide tomarse la tarde del sábado y ver otro capítulo, y otro, y quizás, otro.

La serie nos hace reflexionar sobre la familia y su rol, la lealtad con los hermanos, las responsabilidades de los papás, el peso de esa unión de sangre contra la que no hay nada que hacer, nos obliga a apañarnos pase lo que pase, nos guste o no, y hasta dónde/cuándo se pueden esconder los secretos, porque Bloodline se siente como si en el minuto 1 hubiera empezado a correr una brisa playera y se hubiera colado entre las ramas de los manglares, mostrándonos que, un poco más allá del agua transparente y los lindos corales de colores, se esconden verdades gigantes que están listas para salir a tomar sol, generando –obviamente- una fuerte y adictiva tormenta.

La primera temporada de Bloodline está disponible en Netflix.

 

Trailer

https://www.youtube.com/watch?v=tRnS8FkcXNkhttp://

 

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