Ladera Sur Los selváticos y ocultos paisajes de la costa Maule Sur
Los selváticos y ocultos paisajes de la costa Maule Sur

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Los selváticos y ocultos paisajes de la costa Maule Sur

Las operaciones forestales en la costa de la región Maule Sur están generando graves consecuencias ambientales en la zona. Nuestros colaboradores, Claudio Blatanares y Felipe Figueroa, nos guían en este Foto Reportaje a través del gran contraste que se produce entre la vegetación nativa y las grandes masas de monocultivo que asechan la Reserva Nacional Los Queules.

La Región del Maule, al igual que otras regiones de Chile, cuenta con la gran riqueza natural existente en nuestro país, donde atractivos como el Parque Nacional Radal Siete Tazas o la Reserva Nacional Altos de Lircay son los más conocidos y coincidentemente los que cuentan con mayor protección.

Sin embargo, existe una serie de otros lugares que de igual forma comparten este gran valor patrimonial.

© Felipe Figueroa Retamal
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Este foto reportaje es el resultado de una travesía por la costa sur de la región, buscando remanentes de bosque selvático costero. Ecosistemas presentes en una macro zona, que cada vez despierta más interés en la población, sea esta permanente o estival.

Parto temprano, a oscuras. Me espera un largo trayecto de más de dos horas hasta el sur de Pelluhue. Mi primera parada es el surfcamp Puntas del Maule, ubicado a diez kilómetros al sur de Curanipe. Un emprendimiento turístico basado en la sostenibilidad y el desarrollo armónico con el entorno, conceptos que promueven un turismo con sentido como ellos lo nombran.

© Felipe Figueroa Retamal
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Fernando y Victoria me han ofrecido amablemente estadía en su refugio. También serán mis acompañantes, pues comparten mi interés y preocupación por la situación en que se encuentra esta zona de nuestra región.

El primer destino de nuestro itinerario es la Reserva Nacional Los Queules, una pequeña porción de bosque nativo remanente cercado por plantaciones de monocultivo forestal.

© Felipe Figueroa Retamal
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Desde el aire se ve claramente el conflicto ambiental producto de las operaciones forestales en la zona. Quebradas y laderas de cerros cubiertos por vegetación nativa se ven comprimidos por grandes masas de monocultivo. El contraste es gigantesco.

© Felipe Figueroa Retamal
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Recorrer los senderos de esta Reserva es realmente impresionante, es una verdadera selva. Este rasgo o característica se debe principalmente a la influencia costera del Océano Pacífico, distante a escasos ocho kilómetros.

© Felipe Figueroa Retamal
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Queule (Gomortega keule)y olivillo (Aextoxicon punctatum) son el soporte perfecto para que el copihue (Lapageria rosea) crezca sana y libremente por doquier, convirtiéndose casi una maleza que se te enreda en los pies al caminar.

© Felipe Figueroa Retamal
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El copihue es una trepadora que se asocia con árboles de mayor tamaño, posee un gran valor ornamental y es endémica de nuestro país, es decir, no existe en ningún otro lugar del planeta. El copihue, busca la luz entremedio de arboles añosos para poder existir, esta célebre planta está presente en variedad de piezas de literatura, tanto chilena como mapuche y fue declarada en grave peligro de extinción por el gobierno chileno en 1971. Resulta inevitable imaginar cómo sería caminar por estos senderos en tiempo de floración, la cual se da entre febrero y julio, meses en que volveremos para registrar este maravilloso escenario.

La Reserva Los Queules es de propiedad privada, pero se encuentra en comodato a Corporación Nacional Forestal (CONAF) con el compromiso de investigar y conservar el ecosistema intacto, sin ninguna alteración, por lo que resulta imperativo ser lo más cuidadoso posible a la hora de caminar y recorrer los senderos, visitar sin dejar rastro alguno. Por lo mismo los investigadores marcan los brotes de nuevos queules con colores llamativos. Tal como el copihue, esta especie también se encuentra en serio peligro de extinción, y siendo una especie endémica de la Región del Maule, su conservación en la zona se hace aun mas importante.

© Felipe Figueroa Retamal
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El bosque nativo no es patrimonio solamente por su belleza escénica, el valor de la biodiversidad radica en los servicios ecosistémicos que prestan al entorno como, por ejemplo, la regulación y control del clima que tiene directo impacto en la cantidad y magnitud de los incendios forestales que afectan la zona en temporada estival.

Asimismo, el valor del endemismo radica en que dicho ecosistema y los seres que lo componen no existen en ningún otro lugar del planeta. Esta exclusividad y potencial turístico diferenciado si se capitalizara y explotara de forma realmente sostenible podría ser una respuesta a los problemas de desarrollo que aquejan a variadas zonas del país.

Sin embargo, se han vuelto un denominador común los problemas de sobrepoblación, escasez de recursos hídricos y alza en la cantidad de operaciones forestales. Esta triada de factores se replican en distintos territorios de la zona central. Tal como sucede en la comuna de Pelluhue, perteneciente a la provincia de Cauquenes, territorio considerado en el Plan de Zonas Rezagadas desarrollado por el Programa de Gestión Territorial (2017). Si bien la región cuenta con uno de los niveles de deforestación más grande del país, aun es posible encontrar reductos de vegetación nativa.

El caso de la Reserva Nacional Los Queules es de un inmenso valor (quizás hasta único), ya que el secano interior y costero presenta una deforestación casi total. Si a esto se le suma el carácter endémico de este ecosistema, resulta ser de un valor incalculable. ¿Cuánto valen 150 hectáreas de selva nativa costera que no existe en ningún otro lugar del planeta más que en el Maule?

© Felipe Figueroa Retamal
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