Ladera Sur El encanto del Valle del Arcoiris
El encanto del Valle del Arcoiris

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El encanto del Valle del Arcoiris

Nuestra colaboradora Ana María Casas-Cordero, nos invita a conocer el Valle del Arcoiris, un singular paisaje a sólo 90 km de San Pedro de Atacama que llama la atención por sus extravagantes formaciones rocosas y la gran variedad de colores que se puede ver en sus cerros.

En esta publicación en Ladera Sur quisiera compartir con ustedes uno de mis lugares favoritos de Chile y que a pesar de estar ubicado sólo a 90 km al norte de San Pedro de Atacama, es un sector bastante desconocido y poco explorado para muchos.

El Valle del Arcoiris se encuentra en la cuenca del Río Grande, región de Antofagasta, a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar y debe su nombre a la gran variedad de colores que se pueden observar en sus tierras y cerros.

© Ana María Casas-Cordero
©Ana María Casas-Cordero

Tonalidades rojizas, naranjas, verdes, azules, grises y blancas le dan un carácter distintivo a sus paisajes y nos señalan la gran riqueza en sales y minerales que tienen sus montañas. Este sector de la cordillera de Domeyco destaca por los hermosos colores que lucen sus laderas.

Pero no sólo los colores llaman la atención, también lo hacen sus espectaculares formaciones rocosas, que son producto de los movimientos tectónicos, la actividad volcánica y la erosión que ha afectado a este sector desde hace millones de años.

© Ana María Casas-Cordero
©Ana María Casas-Cordero

El desierto aquí toma un carácter especial, la aridez y soledad se visten de color, transformando a este valle en un lugar de una belleza inusual y muy particular.

La tonalidad rojiza predominante, la sequedad y las cientos de rocas esparcidas desordenadamente sobre su suelo evocan al imaginario del distante planeta Marte.

© Ana María Casas-Cordero
©Ana María Casas-Cordero

Al recorrer sus parajes no deja de sobrecoger el silencio que lo acompaña, pareciera ser que entramos una dimensión diferente a la habitual, donde el tiempo transcurre a una menor velocidad y nos permite contemplar toda su belleza y majestuosidad.

© Ana María Casas-Cordero
©Ana María Casas-Cordero

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