La semana pasada, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) informó la postergación de la 26º edición de la Conferencia de las Partes (COP26). El evento se iba a realizar en noviembre de este año en Glasgow, Escocia, y se pospuso sin fecha exacta para 2021. Ante esta situación, distintas ONGs y asociaciones ambientales chilenas, miembros de la Sociedad Civil por la Acción Climática (SCAC) y la Mesa Ciudadana por el Cambio Climático, recalcaron que es una medida acorde a la situación mundial, así como una oportunidad para tomar conciencia sobre la actividad económica mundial. 

Hasta ahora, 70 mil personas han perdido la vida debido al COVID-19, siendo esta una cifra que sigue en aumento. Frente a esto, y las graves consecuencias que han sido producto del coronavirus a nivel mundial, desde el SCAC dicen apoyar la decisión de la postergación de la COP26, al estar “a la altura de la crisis sanitaria que enfrentamos”. 

Junto con sumarse a esta afirmación, desde la Mesa Ciudadana por el Cambio Climático aseguran que la pandemia invita a una reflexión respecto del tipo de sociedad y modelo de desarrollo que requiere la humanidad y el planeta. 

La pandemia está generando enfermedades y muertes en todo el orbe, y las medidas de aislamiento y las diferentes restricciones de movilidad que los países han adoptado incidirán en la conducta humana por meses y quizás años. A esto se suma la incertidumbre social y económica que viviremos al menos durante este año”, explican.

De esta forma, dicen, se presenta una “oportunidad única para cambiar la forma en la que nos relacionamos con la naturaleza, transformando nuestros patrones de producción, distribución y consumo, reduciendo drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, y, en suma, frenando la destrucción y degradación del planeta, sus ecosistemas, incluyendo los ciclos hidrológicos y la biodiversidad”. 

Deforestación (referencial) ©Pok Rie en Pexels
Deforestación (referencial) ©Pok Rie en Pexels

Y es que, según explican desde el SCAC, “La vulnerabilidad frente al cambio climático y la contaminación atmosférica nos hace más sensibles a este tipo de emergencias: Comunidades sin agua, como La Ligua y Petorca, no pueden cumplir con los mínimos de higiene necesarios y las personas que viven en zonas de sacrificio ambiental, como Coronel, Quintero, Puchuncaví y Ventanas, por mencionar solo algunas, se verán afectadas más gravemente al ser más susceptibles a padecer problemas respiratorios”.

Por esto mismo aseguran que la postergación de la COP26 no significa, por ningún motivo, que los Estados dejen de lado sus compromisos climáticos y ambientales.

“La aparición del COVID -19 se tradujo rápidamente en una crisis de salud global, pero también de producción, consumo y finanzas. Aunque las causas y efectos de esta pandemia probablemente difieren de las del cambio climático -que son más difíciles de observar en forma tan inmediata y pueden palparse en el mediano y largo plazo- las similitudes son también evidentes: ambos problemas no reconocen fronteras, afectan a los más vulnerables, nos obligan a cambiar nuestro modo de vida y sólo se pueden palear si trabajamos en coordinación global”, dicen desde la Mesa Ciudadana por el Cambio Climático.

En muchas partes la crisis climática y ambiental, que causa invaluable sufrimiento y vulneración a derechos humanos, se traduce en hambruna, falta de agua, migraciones masivas y cambios drásticos en las formas de vida”, agregan.

Las medidas de reactivación de la economía

Para la reactivación de la economía, en países como Estados Unidos y China -las dos principales economías del mundo y también las más contaminantes- se suavizaron los controles ambientales. 

Foto referencial de industrias/ pixabay
Foto referencial de industrias/ pixabay

Desde la SCAC comentaron que “sería una enorme contradicción, en medio de esta crisis sanitaria así como en un futuro escenario de reactivación económica, que el Estado rescate empresas contaminantes, que dañen el medioambiente o vulneren derechos”. A esto agregan que los recursos estatales se deben invertir en apoyar emprendimientos limpios, generar empleos en sectores compatibles con la salud y compromisos climáticos, así como en fomentar la investigación aplicada sobre los efectos antrópicos en nuestro territorio, con transferencia educativa hacia nuestras comunidades.

En esta línea, ambos grupos ambientales dicen que las medidas de reactivación económica que se consideren deber reconocer la transición económica a un modelo que se centre en el cuidado de las personas, la preservación de la vida y una relación armónica entre sociedad y medio ambiente. “Es por ello que el proceso que enfrentamos no puede sacrificar los compromisos climáticos ni vulnerar los derechos humanos, debe enraizarse en ellos y utilizarlos como punto de partida”, dicen desde la SCAC. 

“La recesión económica mundial que recién comienza y que podría ser de las peores que ha vivido la humanidad, presenta también una oportunidad única por la forma en que los gobiernos elijan sobrellevarla y reactivar la economía. Como nunca, se podrá apostar por dar lugar a una economía distinta, donde prime la salud de las personas y del planeta, basada en un modelo de bajas emisiones, enfocada en mercados locales, y con más justicia distributiva de la riqueza”, comentan desde la Mesa Ciudadana por el Cambio Climático. 

Postergación y Chile en la presidencia

Desde la Mesa Ciudadana por el Cambio Climático dicen que pese a los llamados de los líderes políticos y los 25 años de COP, el colapso planetario por las emisiones de gases de efecto invernadero sigue igual. 

“Se comprende la postergación de una reunión internacional para resguardar la salud de las personas, pero no es aceptable aprovechar la coyuntura para descuidar los esfuerzos contra la emergencia global de crisis climática y ambiental que nos afecta. La mayoría de los países se han propuesto metas de carbono neutralidad al 2050, y hoy es el momento para diseñar un camino de reactivación económica consecuente con esa ruta, exigiendo a las empresas, sobre todo a las grandes generadoras de gases de efecto invernadero, responsabilidad por los efectos de su negocio”, agregan. 

En esta línea, en la SCAC aseguran que es momento en que las naciones del mundo se replanteen sus compromisos y el mecanismo utilizado para alcanzarlo: “En 26 años de negociaciones, seguimos estando muy atrás en lo que se requiere para mantener el calentamiento global por debajo de los 1,5ºC”.

Mientras tanto, sigue siendo presidente de la COP25. Es por esto, dicen en la Mesa Ciudadana por el Cambio Climático, que el gobierno chileno tiene un “rol fundamental y la oportunidad única de promover una urgente y necesaria discusión internacional que conecte las medidas que se han tomado para enfrentar la pandemia con lo que se necesita para hacer frente al calentamiento global, instando a los países a reforzar sus compromisos climáticos y ambientales. De esta manera, se pone la salud de las poblaciones y del planeta en primer lugar”. 

Esta crisis marcará un nuevo comienzo, en el que tenemos la oportunidad de acelerar las medidas para la preservación ambiental, el cuidado de la naturaleza y de las personas, lo cual será clave para seguir escribiendo la historia de la humanidad”, finalizan desde la SCAC.

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