Recientemente, el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) emitió el Informe Consolidado  de Evaluación del proyecto «Interconexión Internacional de Interés Privado Los  Cóndores–Río Diamante», ubicado en el Alto Maule, Región del Maule. Dicho informe  recomienda su aprobación a la Comisión de Evaluación Ambiental (COEVA), instancia que  deberá pronunciarse sobre el proyecto en los próximos días. 

El proyecto consiste en la construcción de una línea de transmisión eléctrica de 500  kV destinada a interconectar los sistemas eléctricos de Chile y Argentina. En territorio  chileno contempla una línea aérea de aproximadamente 26,7 km y la instalación de 72  torres de alta tensión hasta la frontera con Argentina. Esta infraestructura atraviesa el  hábitat de la rana del Pehuenche (Alsodes pehuenche), un anfibio microendémico que  habita exclusivamente pequeños arroyos de montaña en el Valle Pehuenche, a ambos lados  de la frontera entre Chile y Argentina (Figura 1). 

Su distribución extremadamente restringida, la disminución sostenida de sus poblaciones y  el alto grado de fragmentación de su hábitat han llevado a que esta especie esté  clasificada En Peligro Crítico de Extinción, tanto por la legislación chilena como por la  Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). 

Entre las principales amenazas que enfrenta la especie se encuentran la degradación de su  hábitat por el ganado doméstico, la presencia de especies invasoras como la trucha y la  quitridiomicosis, una enfermedad emergente que ha causado la disminución de anfibios en  todo el mundo. No obstante, una de las presiones más importantes proviene de la Ruta  Internacional Paso Pehuenche, cuyas obras han modificado cauces de arroyos, mientras que  la acumulación de basura y el uso de sal durante el invierno deterioran la calidad del agua y  degradan su hábitat. La construcción y posterior mantención de esta nueva línea de  transmisión añadirían una fuente adicional de perturbación sobre una especie que ya se encuentra al borde de la extinción. 

Resulta especialmente preocupante que el informe del SEA desestime observaciones  técnicas formuladas por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y por el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), ambas instituciones con competencias  directas en la conservación de la biodiversidad, las cuales advierten sobre impactos  significativos del proyecto sobre esta especie. Consideramos que dichas observaciones  merecen una evaluación rigurosa y transparente, acorde con la mejor evidencia científica  disponible y con el principio precautorio que debe orientar la gestión de especies  amenazadas. 

Esta no es otra ranita que busca impedir el progreso. Por el contrario, su conservación constituye una oportunidad para demostrar que el desarrollo económico y la protección del  patrimonio natural pueden y deben avanzar de manera conjunta. La biodiversidad sustenta procesos ecológicos esenciales para el bienestar humano, y la pérdida irreversible de una  especie representa un costo ambiental que ninguna medida de compensación puede revertir. 

Como representantes de la comunidad científica especializada en la conservación de  anfibios, hacemos un llamado a las autoridades a adoptar una decisión que resguarde este  patrimonio natural único, incorporando plenamente la evidencia científica disponible y  promoviendo soluciones que permitan compatibilizar el desarrollo de infraestructura con la conservación de la biodiversidad

Chile tiene la responsabilidad de proteger una especie cuya sobrevivencia depende de las  decisiones que hoy se adopten en el Alto Maule.

*Las imágenes de este artículo cumplen con la licencia (CC-BY) correspondiente para ser difundidas en este artículo atribuyendo sus créditos.

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