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OPINIÓN | Día del Pingüino: “Más que un ave que no vuela”
El pingüino de Humboldt enfrenta uno de los momentos más críticos para su conservación. La disminución de sus poblaciones reproductivas, la sobrepesca, la captura incidental, la perturbación humana en sitios de nidificación y amenazas como el cambio climático o proyectos industriales sobre hábitats clave han llevado a que la especie sea recategorizada “En Peligro”, encendiendo alertas sobre la urgencia de reforzar su protección. En este contexto, el debate por su declaración como Monumento Natural ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de tomar decisiones basadas en evidencia científica. En esta columna, Elizabeth Soto, bióloga marina e investigadora de la Fundación Terram, habla sobre esta especie e importancia, así como la campaña que busca apoyo ciudadano para impulsar mayores resguardos y evitar el retroceso en la conservación de una de las especies más representativas del país.
Los pingüinos evolucionaron hace millones de años de ancestros voladores, dejaron atrás la capacidad de volar para transformarse en buceadores especializados, convirtiendo sus alas en aletas, entre otras adaptaciones para la vida acuática.
Alrededor del mundo existen 18 especies, con la particularidad de que solo se encuentran en el hemisferio sur. Viven la mitad del tiempo en el agua, de donde obtienen su alimento basado en pequeños crustáceos, cefalópodos y peces, mientras que la otra mitad en tierra donde nidifican y crían a sus polluelos.
En cuanto a las especies que habitan en Chile continental, podemos mencionar dos del género Spheniscus, el pingüino de Magallanes (Spheniscus magellanicus) que vive en Chile y Argentina, y el pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti) especie endémica de Chile y Perú, asociada, como su nombre lo dice, a la corriente de Humboldt, ambas especies han sido señalas como bioindicadores de los ecosistemas marinos.




Este último ha estado en el debate, primero por la recategorización de su estado de conservación a “En Peligro” en diciembre de 2024, y posteriormente, en marzo de 2026, por el reciente retiro del decreto que aprobó declarar al Pingüino de Humboldt como Monumento Natural de especie, acto administrativo del gobierno anterior que iba en línea con aumentar su protección.
Más allá de un asunto ideológico o de opiniones, existen antecedentes basados en información científica nacional e internacional que corroboran la recategorización de la especie y encienden las alertas sobre la necesidad urgente de aumentar las medidas para su protección. Cinco años atrás, el pingüino de Humboldt fue clasificado como “vulnerable” de acuerdo a la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN (2020), actualmente la disminución del 50% de parejas reproductivas en las principales colonias entre 2017 y 2021, sumado al enmallamiento o captura incidental en pesquerías y a la disminución de la disponibilidad de alimento, como sardinas y anchovetas, por la sobrepesca, han sido los factores gatillantes para que sea haya transformado en una especie en peligro, cuya población adulta está decreciendo a consecuencia de la acción humana, tanto directa como indirecta.
Una publicación de 2006, de Ellenberg et al., determinó que los pingüinos de Humboldt son altamente sensibles a la perturbación de humanos, pudiendo generar cambios a nivel conductual, fisiológico y reproductivos. Esto es especialmente grave cuando la interacción se produce en los sitios de nidificación, por lo que actividades de turismo mal reguladas pueden estar interfiriendo negativamente en su reproducción.



Adicionalmente, espacios que deberían resguardar a la especie se encuentran en constante intervención humana, como el Santuario Islote Pájaro Niño, sitio importante de nidificación, y el Archipiélago de Humboldt, hábitat esencial para esta y otras especies, que se encuentra con la constante amenaza del proyecto minero Dominga.
Adicionalmente, el cambio climático y sus efectos sobre los océanos, son una amenaza que se suma a todas las anteriores y dificulta la posibilidad de que el pingüino de Humboldt aumente su población.
Actualmente se está desarrollando una campaña ciudadana llamada Más Que Un Pingüino, la que acaba sobrepasar las 9.000 mil firmas y tiene como objetivo presionar al gobierno para que reintegre el decreto que declaraba a esta especie como Monumento Natural
Debemos entender que no se trata de detener el desarrollo, se trata de que el desarrollo no puede ser la excusa para destruir todo lo demás. El retiro del decreto, significa un retroceso en los esfuerzos que podemos hacer como nación para detener el deterioro de esta especie. Si no hacemos algo hoy, tendremos que contarles a nuestros descendientes como no hicimos nada para que desapareciera una de las aves más emblemáticas presentes en nuestro territorio.

*Las imágenes de este artículo cuentan con autorización para la difusión de la noticia bajo los créditos correspondientes en los canales de Ladera Sur.
Elizabeth Soto Fundación Terram