En diciembre de 2025, un monitoreo aéreo en el Humedal Salar de Maricunga, realizado por guardaparques del Parque Nacional Nevado de Tres Cruces, reveló una esperanzadora noticia: la existencia de una colonia reproductiva de 1840 flamencos. La noticia, dada a conocer por Corporación Nacional Forestal (Conaf) y la Fundación Symbiótica tiene una actualización: han nacido cerca de 700 polluelos en este amenazado ecosistema de la Región de Atacama.

Según explica César Pizarro, biólogo y jefe de la Sección de Conservación de la Biodiversidad de CONAF Atacama, el registro de los nuevos polluelos se realizó el martes 27 de enero: “En la Colonia 1, se reveló la presencia de 615 polluelos de no más de 20 días de su eclosión, acompañados de 8 flamencos subadultos a su cuidado, siendo la mayoría flamencos andinos. También se registraron 119 flamencos en proceso de nidificación, utilizando los mismos nidos construidos por flamencos andinos con anterioridad”.

Censo flamencos 2026. Créditos: Sara Undurraga
Censo flamencos 2026. Créditos: Sara Undurraga

Por otro lado, el profesional agrega que en la Colonia 2 —donde se han registrado hasta 1.600 flamencos de James en temporadas anteriores—, solo 60 adultos lograron nidificar, encontrando 27 polluelos y 25 huevos sin eclosionar. La Colonia 3, con capacidad de nidificación de 300 huevos, vio nacer 33 polluelos con 45 adultos en el lugar.

Luego, el pasado 27 de febrero se realizó un nuevo monitoreo aéreo, donde no se identificaron polluelos en la zona de nidos. Sin embargo, al oeste de la gran zona de nidificación de flamenco andino, se hallaron 1.032 polluelos de flamenco. Un 80% corresponde a andinos, 10% a flamencos de James y otro 10% a flamencos chilenos.

«Estos flamencos fueron observados en una caminata en fila, un registro muy poco común de ver. Iban caminando en dirección suroeste entrando a la Gran Laguna del Humedal Salar de Maricunga», comenta César, agregando:

«Esta guardería de polluelos está siendo resguardada por cinco flamencos subadultos, siendo también un registro poco usual, ya que estos ejemplares que cumplen una función de cuidado, llamados “nodrizas”, suelen tener a cargo no más de 100 polluelos. Sin embargo, en esta ocasión cada subadulto tiene a su cargo más de 200 polluelos, lo que podría explicarse ya que fueron encontrados cuatro ejemplares de flamencos andinos muertos en la zona de nidos».

La información se releva a través de un monitoreo sistemático que incorpora tecnología de drones y protocolos especialmente diseñados para no interferir en el comportamiento natural de las aves. Esto permite comprender mejor su ciclo reproductivo completo, desde su nidificación hasta el primer vuelo. 

¿Qué viene? En la segunda quincena de marzo, los polluelos comienzan sus primeras prácticas diarias, cuando llegan las ráfagas de viento. Con ello, se preparan para cruzar más adelante la cordillera de los Andes. Además, filtran agua al consumir fito, zooplancton y bentos, desde donde obtienen aminoácidos para su desarrollo muscular.

«El 15 de abril realizaremos la última evaluación de los volantones (polluelos ya volando), donde se verifica el número de ejemplares que están volando en trayectos cortos con fuerza de aleteo y aterrizaje para emprender el vuelo a humedales a menor altitud. Por último, se realizará una visita el 30 de abril para verificar el número de ejemplares que murieron o simplemente no alcanzaron a dejar el humedal junto al resto de la bandada para enfrentar las condiciones climáticas invernales. En dicho momento obtendremos la información concreta del éxito y fracaso reproductivo por cada una de las 3 colonias de flamencos altoandinos que se encuentran fuera del Parque Nacional Nevado de Tres Cruces. Se trata de un sitio reproductivo frágil, sin resguardo oficial actualmente y el cual hoy presenta la amenaza de intromisión y perturbación humana, especificada en el Manual de Planificación de áreas protegidas bajo los Estándares abiertos para las Prácticas de la Conservación», comenta César.

Este humedal es el sitio reproductivo más importante para el flamenco andino (Phoenicoparrus andinus) en Chile, la especie de flamenco más amenazada del mundo. Para Nikki Durand, directora de proyectos de conservación de la Fundación Symbiotica, “su valor biocultural está estrechamente ligado a los pueblos originarios, los cuales lo consideran un guardián del agua y su hábitat son los salares altoandinos del norte del país, ecosistemas frágiles donde la vida depende de equilibrios extremadamente delicados”.

Censo flamencos 2026. Créditos: Sara Undurraga
Censo flamencos 2026. Créditos: Sara Undurraga

“En estos sitios la supervivencia depende de cada temporada reproductiva. Ambas colonias presentan una oportunidad única para acercar el flamenco a los chilenos, con el fin de crear sentido de pertenencia y conexión. En este sentido, la reciente noticia del nacimiento de más de 800 polluelos en Maricunga es una señal de esperanza”, agrega.

Históricamente, los flamencos andinos se reprodujeron en grandes números en el Salar de Surire y en el Salar de Atacama. En la década de 1980, Chile llegó a registrar más de 10.500 polluelos en una sola temporada, cifra que hoy parece lejana. Algunos ejemplos: 

El Salar de Atacama pasó años sin reproducción y en las temporadas más recientes apenas ha superado los 80 polluelos. “El Salar de Surire, por su parte, enfrenta un proceso judicial por los daños ambientales atribuidos a la empresa Quiborax. En este escenario de declive, la estabilidad reproductiva observada en Maricunga adquiere una dimensión estratégica, no solo nacional, sino global”, continúa Nikki. 

Censo flamencos 2026. Créditos: Sara Undurraga
Censo flamencos 2026. Créditos: Sara Undurraga

El flamenco andino habita en ambientes entre los 2.300 y 4.000 msnm, entre Argentina, Perú, Bolivia y Chile. En su vida, depende de pocos salares para su reproducción. En ellos encuentran condiciones como grandes extensiones, aguas poco profundas, pocos depredadores y un entorno seguro. Es ahí donde emplazan sus nidos.

El valor de los flamencos trasciende lo simbólico. Su rol ecosistémico es clave para la salud de los humedales andinos. Al alimentarse, oxigenan los fondos acuáticos mediante el movimiento constante de su pico y sus patas. Al desplazarse, remueven sedimentos y liberan nutrientes que quedan disponibles para otras especies. Sus heces fertilizan estos sistemas extremos, favoreciendo la productividad biológica. Son, además, especies paraguas: proteger sus hábitats implica resguardar la compleja red de vida que depende de los salares”, explica Nikki, expresando una preocupación: “Mientras la evidencia científica confirma su relevancia ecológica y su condición de vulnerabilidad, las decisiones estratégicas del país avanzan en dirección contraria”. 

Flamenco. Créditos: Sara Undurraga.
Flamenco. Créditos: Sara Undurraga.

En este contexto, las colonias identificadas están fuera del Parque Nacional Nevado de Tres Cruces y cualquier otra área protegida. 

Por ello, opina Nikki: “La paradoja es profunda. Chile alberga uno de los núcleos reproductivos más importantes del flamenco andino a nivel global, pero no asegura la protección de sus sitios de reproducción. La pérdida o alteración de estos espacios no sólo impactaría la biodiversidad local: tendría consecuencias directas sobre la población mundial de la especie”

“Proteger las colonias de Maricunga es darle una oportunidad y un futuro al flamenco andino. Los flamencos habitan estos humedales andinos que son los remanentes de los grandes lagos del pleistoceno, lagos que se evaporan y presentan un gran endemismos, y que necesitan de los flamencos como los flamencos los necesitan a ellos. El nacimiento de estos polluelos nos recuerda que los salares no son minas, los salares son humedales llenos de vida”, finaliza. 

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