Ladera Sur Tamara Merino: “Para mí lo más importante es contar la historia de un grupo de personas, de la manera más honesta”
Tamara Merino: “Para mí lo más importante es contar la historia de un grupo de personas, de la manera más honesta”

Naturaleza

Tamara Merino: “Para mí lo más importante es contar la historia de un grupo de personas, de la manera más honesta”

Sus fotografías han sido publicadas en más de una veintena de medios y revistas internacionales donde destacan National Geographic, el New York Times, Washington Post o Der Spiegel. A sus 28 años Tamara Merino sin duda ha dado que hablar en la escena fotográfica alrededor del mundo, pero esta historia apenas comienza. Hoy junto a Agua Mineral Puyehue, queremos invitarlos a conocer más de esta joven fotógrafa independiente.

Para muchos buscar el equilibrio podría resumirse en una popular frase atribuida al sabio chino Confucio: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar un día de tu vida”. Es justamente eso lo que se viene a la cabeza cuando pensamos en la fotógrafa documental Tamara Merino, la tercera entrevistada de una sección que destaca a personas que están en busca del equilibrio presentada por Agua Mineral Puyehue.

Es domingo y Tamara Merino (28) se apresura por terminar de editar los últimos detalles de un encargo que le hizo Los Ángeles Times cuyo deadline es hoy. Está sentada frente a la ventana, con vista al mar. Es lo que más le gusta de haberse ido a vivir a Pichilemu a fines de 2018. Ahí encontró algo que no había encontrado antes en sus viajes alrededor del mundo. Ese espacio propio, el nido al que todos esperamos volver después de un día agotador.

Isolated Soul ©Tamara Merino Photography
Isolated Soul ©Tamara Merino Photography

Tamara es una trotamundos. Cuenta que está en sus genes. Su abuelo, al que nunca conoció, viajaba por el mundo, siempre con una cámara en mano, retratando distintos rincones, conociendo diversas culturas. Hoy es ella la que continúa este legado. Hace unos años, mientras estudiaba teatro en Nueva York, decidió comprar su primera cámara análoga y tomó un curso de revelado que, sin saberlo, cambiaría el rumbo de su vida para siempre. “Puse ese pedazo de papel blanco en los químicos y cuando se empezó a revelar, a aparecer ese gris graneado, simplemente pensé que estaba sucediendo magia frente a mí y pensé que eso es lo que quería hacer durante el resto de mi vida”, recuerda Tamara sobre el momento en el que decidió dejar el teatro y dedicarse a estudiar fotografía. “Eso siempre estuvo en mí, desde que tenía 8 o 9 años siempre tuve una cámara en la mano”, asegura la joven fotógrafa de madre colombiana y padre chileno, que en el pasado era la encargada de los retratos durante juntas familiares o vacaciones.

Desde entonces su pasión se ha convertido en una verdadera montaña rusa, en donde rápidamente se ha posicionado como una destacada fotógrafa documental a nivel internacional con varios premios y reconocimientos a su haber. El último de ellos, fue haber sido una de las pocas personas seleccionadas entre más de 3.500 postulantes para participar del New York Times Portfolio Review 2019 que se realizará el 30 de marzo en Nueva York.

Al preguntarle qué significa para ella este reconocimiento, en su voz –que aún mantiene su alegre acento colombiano– se puede escuchar su emoción: “Es un honor inmenso, los mejores fotógrafos quedan seleccionados ahí. Van también muchos amigos y colegas increíbles que siempre he admirado y estaré ahí con ellos en este review que es súper renombrado y es una tremenda oportunidad laboral. Se abren nuevas puertas, posibilidades de exponer, de poder mostrar lo que estás haciendo a los editores más renombrados de la industria fotográfica en el mundo. Es un honor la verdad”, dice.

Recorriendo el mundo

©Tamara Merino Photography
©Tamara Merino Photography

Si de viajar se trata Tamara ya es una experta. La fotografía la ya llevado desde Chile a Brasil, la India, España, Australia, Portugual e incluso la Antártica. Pasa 9 meses del año recorriendo el mundo y retratando historias. “Siempre tengo que estar preparada cuando me voy a un lugar, llevar unas cositas de frío otras de verano, porque nunca sé cuándo voy a volver”, cuenta Tamara, quien confiesa que ha perdido varios pasajes de regreso porque mientras viajaba, le comentaron de otro lugar interesante al que no podía dejar de ir para terminar su historia, o porque alguna revista o medio internacional la contactó con algún encargo. Para hacerse una idea, la última vez que viajó a España para retratar a personas que viven en cuevas, para su proyecto fotográfico Underland – una serie que muestra la vida de personas bajo tierra–, calculó que estaría un par de semanas en el país, sin embargo terminó quedándose tres meses entre los que fue también a Suiza y Portugal por trabajos que surgieron de improviso.

¿Qué dirías que es lo que más te gusta de lo que haces?

Yo creo que conocer diferentes culturas, conocer a tantas personas con historias increíbles. Siempre me ha fascinado el ser humano y todo lo que conlleva la vida del ser humano. Todas las historias que hay detrás de eso. Porque al final da lo mismo dónde uno llegue, dónde uno pare, todos tenemos una historia que contar, y eso es para mí fascinante. Todos somos tan diferentes, pero al mismo tiempo tan iguales. Da lo mismo si estás en Asia, Europa, América. Lo más importante es crear esa conexión humana, es poder contar su historia a través de la fotografía. Y viajar simplemente es el puente para llegar a eso. Para mí lo más importante es poder contar la historia de un determinado grupo de personas de la manera más honesta posible.

Cuando eliges un destino al que vas a viajar. ¿Sabes qué estás buscando? O viajas y esperas a encontrarlo.

Para mis proyectos personales, elijo los lugares a los que quiero ir. Empiezo a buscar información, tengo mi lista de los lugares para visitar e investigo muchísimo, semanas o meses, y me convierto en una experta del lugar. Obviamente uno nunca sabe lo que se va a encontrar, qué tipo de personas, familias, la situación, pero al menos en un contexto histórico y cultural yo ya sé dónde voy a estar parada. Y luego cuando ya aterrizo en el lugar, suelto todo lo aprendido y me dejo llevar por la serendipity como le dicen (ríe). Abrazo todo lo que venga, estoy súper abierta a las posibilidades. Camino, hablo con la gente y todo se va dando de una manera súper natural, y las personas también me dicen datos muy buenos que no son turísticos y donde nunca nadie ha ido. Me dejo llevar, por el lugar, por la gente y por cómo se da la historia, sin tener un pensamiento determinado de qué fotos quiero sacar. Creo que uno tiene que ir abierto a eso porque finalmente la historia es de ellos, no de uno.

Aghor ©Tamara Merino Photography
Aghor ©Tamara Merino Photography

Ahora vienes llegando de la Antártica, donde retrataste la historia de los dos primeros hombres que cruzaron la Antártica de punto a punto solos y sin soporte, para el NY Times. ¿Cómo fue esa experiencia? 

¡Increíble! Nunca había trabajado en deportes. Entonces fue súper inspirador estar con estas dos personas que tenían tanto coraje por hacer esto, y fue súper interesante porque yo estuve con ellos días antes de partir, y luego los fui a buscar a la Antártica cuando llegaron. Entonces seguí con ellos todo el proceso. Ellos tienen edades súper diferentes, backrounds súper diferentes y el ver a dos personas tan determinadas y lograr capturar con tus fotos también esa determinación, ese coraje que ellos tienen, es un desafío.

Además es en momentos como llegar a la Antártica e ir a buscarlos, que te das cuenta de la importancia que tiene la conexión del fotógrafo, esa conexión humana que se crea en los proyectos y lo enriquecedora que es para la historia final. Cuando yo llegué a la Antártica me vieron y se les llenaron los ojos de lágrimas, ¿me entiendes? Ya habíamos creado una relación humana entre nosotros y las cosas fluyeron mucho más. Cuando uno crea esa relación la gente es súper natural, se olvidan que uno está sacando fotos; ya no están posando para ti, ya no están esperando nada, sino que simplemente confían en uno.

Y antes te tocó ir a la frontera de México…

Sí, eso fue un encargo de National Geographic. Fue muy intenso y súper interesante, porque obviamente tiene un trasfondo cultural y social súper fuerte. No es simplemente ir a la frontera y desarrollar una historia sobre la migración. Además estaba todo el tema de la tolerancia cero y la separación de las familias. Entonces uno tiene que estar muy preparado y no solamente en términos de formación, sino que física, psicológica y emocionalmente, cuando va a ir a hacer un proyecto como el de la frontera,  porque es muy fuerte. Uno ve a los migrantes y conoce historias realmente desgarradoras. Hay que saber muy bien el límite entre lo emocional y cómo te afectan esas historias, porque es imposible que no te afecten, pero también tienes que contar la historia de la manera más real posible.

No todo es color de rosa

Fotografía de la serie Underland ©Tamara Merino Photography
Fotografía de la serie Underland ©Tamara Merino Photography

Para Tamara la fotografía es sin duda su pasión y ese algo que le ha permitido encontrar el equilibrio en su vida. “Sin duda para mí, mi carrera ha jugado un rol importante en mi búsqueda de equilibrio o estabilidad. Amo lo que hago, entonces siento que en ese sentido tengo un equilibrio emocional y espiritual que me enriquece mucho todos los días. Me llena mucho”, asegura la fotógrafa. Pero, como todo en la vida, tiene sus costos.

¿Qué es para ti lo más difícil de dedicarte a ser una fotógrafa independiente?

Yo diría que es el estar lejos de mi familia y mis amigos. En realidad hoy en día mis amigos están en todas partes del mundo, porque he creado una relación súper linda con toda la comunidad fotográfica y creo que eso es súper importante cuando uno trabaja como independiente y fotógrafo, porque estás siempre solo. Estás acompañado por las personas que estás documentando, pero siempre estás en terreno solo, editando solo. Y obviamente uno tiene también amigos de toda la vida y es difícil de repente no estar para sus cumpleaños o cuando se casan, o cuando tienen a su guagua, y yo de repente soy la que nunca estoy… lo mismo con mi familia.

¿Y cuando estás viajando sola, te has sentido insegura alguna vez?

Sí, muchas veces. Creo que mi mayor miedo de enfrentarme a estas situaciones, de estar fotografiando sola en estos lugares, es que traspasen tus límites de intimidad como mujer. Que te vayan a violar, tocar o no sé. Eso hay que manejarlo de una manera súper consciente, súper preparado. En España me pasó que había un grupo de hombres que querían aprovecharse de mí sexualmente. Yo por suerte hice justo un curso de preparación para ir la frontera (en México) que se llama HEFAT, que es un curso de preparación para terrenos hostiles entonces te enseñan a actuar en un secuestro, una situación de baleo, que te vayan a violar, y como se me presentaron situaciones así en España supe o me sentí muy preparada para manejar la situación y logré que no llegara a mayores.

¿Cómo lograste salir de esa situación?

A mí me enseñaron en el curso defensa personal y todo, pero yo en ese momento dije: tengo al frente un tipo de dos metros, estoy sola en una cueva, qué hago. Y me fui más por lo cultural. Él era Senegalés entonces yo en vez de tratar de defenderme y pelear con él empecé a meter lo cultural, fue algo muy rápido que pasó por mi cabeza y le empecé a decir: “Mira si tú me tocas, si sigues con esto, mi marido me va a dejar, ya no voy a ser querida por la sociedad, imagina que yo fuera tu hermana, imagina que yo fuera tu madre”. Fue todo obviamente un proceso. Y al empezar a enfrentarlo más psicológicamente y con su backround cultural fue que logré salir. Pero obviamente estaba muerta de miedo, me fui corriendo cerro abajo y fue súper difícil volver a ese lugar, pero volví. Me fui a otro pueblo de cuevas, y luego dije: “Ok, tengo que enfrentar esta situación, no me puedo quedar con el miedo de esto, muchas veces viajo sola”. Así que volví al lugar y no pasó nada. Pero es difícil como mujer.

Isolated Soul ©Tamara Merino Photography
Isolated Soul ©Tamara Merino Photography

Proyecciones

Con sólo 28 años Tamara Merino ya está dando que hablar en el mundo de la fotografía internacional. Hace poco fue elegida como una de las 30 fotógrafas femeninas destacadas menores de 30 años del 2018 por la organización Photo Boite y participó en la doble exposición realizada en París y Lille en Francia llamada 30 under 30; en Chile fue destacada dentro de los 100 jóvenes líderes de 2018 por la revista Sábado; fue finalista en el Magnum Foundation and Inge Morath Award 2016. Pero todo indicaría que aún queda mucho por delante en el camino de esta fotógrafa. Por ahora, cuenta, se enfocará en su proyecto personal Underland, una serie a largo plazo que ha dividido en capítulos y que muestra la vida de personas que viven bajo tierra alrededor del mundo. Los dos primeros fueron en Coober Pedy (Australia) y Andalucía (España), ahora asegura que ya tiene dos nuevos listos que serán publicados en National Geographic y otros dos más en mente.  

Agua Mineral Puyehue te invita a buscar tu equilibrio este verano y a compartir qué es lo que más te hace feliz. Usa el hashtag #buscaelequilibrio en tus fotos y revisa las historias de los buscadores, aquí.

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