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Sin playas ni protección legal: La odisea de las tortugas marinas más grandes del mundo para anidar en Ecuador
Un año después de que la justicia ecuatoriana prohibiera la extracción de arena y el tránsito vehicular en Playa Bikini, en Manabí, las actividades ilegales persisten mientras la Fiscalía mantiene el caso en investigación previa. La situación agrava la crítica amenaza que enfrenta la tortuga laúd —cuya población en el Pacífico Este Tropical ha caído en un 97 %—, pese a los esfuerzos de organizaciones civiles y guardaparques que han logrado resguardar cerca de 500 huevos durante enero. La nota original fue publicada en Mongabay.com por Ana Cristina Alvarado.
En Ecuador, la Justicia reconoció los derechos de la tortuga laúd (Dermochelys coriacea) y estableció medidas para proteger Playa Punta Bikini, un reconocido sitio de anidación. Sin embargo, un año después de que el Tribunal de Garantías Penales del cantón Sucre, en la provincia de Manabí, otorgara medidas cautelares a favor de la especie, la sociedad civil continúa documentando extracción ilegal de arena y circulación de vehículos en la zona.
“El caso fue elevado a la Fiscalía para investigar minería ilegal por extracción de arena. Está en investigación previa”, dice Kimberly Viracocha, abogada de la Coordinadora Ecuatoriana de Organizaciones para la Defensa de la Naturaleza y el Medio Ambiente (CEDENMA). En esta fase, los avances son confidenciales.
Esta especie es la tortuga marina más grande del mundo, con cerca de dos metros de longitud y hasta 500 kilos de peso. Habita los océanos de alrededor del mundo desde la época de los dinosaurios, de acuerdo con el Servicio Nacional de Pesca Marina de Estados Unidos.
A pesar de su gran distribución, consta como Vulnerable en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Aún peor, la población del Pacífico Este Tropical ha declinado en un 97 %, por lo que fue clasificada En Peligro Crítico. No obstante, cuando las madres se acercan a las playas para anidar se enfrentan a todo tipo de amenazas.
“En general, las tortugas marinas tienen las de perder en Ecuador”, asegura Cristina Cely, directora de la Fundación One Health Ecuador e investigadora de delitos marinos. La construcción de malecones, circulación de vehículos y luminarias amenazan la anidación, un proceso vital para el sostenimiento de sus poblaciones, explica. Además, la extracción de arena pone en riesgo a las tortugas, sus nidos y todo el ecosistema playero.
Por eso, en febrero de 2025, Cely y el equipo de CEDENMA presentaron una petición para la protección inmediata de los derechos de la laúd. Un Tribunal determinó que existe una amenaza inminente y grave de vulneración de derechos de la naturaleza. Ecuador reconoce los derechos a la existencia y a la perpetuidad de las especies, así como el respeto integral a sus ciclos vitales.

La jueza Ginger Mendoza aceptó la petición de medidas cautelares y dispuso que el Municipio del Cantón Sucre evite la extracción de arena y el tránsito de vehículos y maquinarias en la zona de anidación de tortugas y otras especies en Punta Bikini. También ordenó que se realicen monitoreos para identificar nidos y planes de manejo para su protección.
Mongabay Latam tuvo acceso a un informe de la Defensoría del Pueblo, con fecha de junio de 2025, en el que señala que no ha habido cumplimiento. Videos recientes recabados por Cely y analizados por este medio muestran que las actividades prohibidas continúan.
Cerca de 500 huevos reubicados
Las laúd, ajenas a esta disputa en tierra, empezaron a rondar las aguas ecuatorianas a inicios de enero. Así lo describe Juan Fernando Pesántez, biólogo marino y cofundador de la organización Contamos Contigo Ecuador, dedicada a la protección e investigación de tortugas marinas en los cantones Sucre y Portoviejo, ambos en Manabí.
A inicios de enero de 2026, una tortuga laúd se volvió noticia nacional porque quedó atrapada en un acceso rocoso para bañistas en la playa Crucita, a unos 12 kilómetros de Punta Bikini. Pesántez dice que la gran cantidad de luminarias y los turistas pudieron ocasionar la desorientación. Con ayuda del Cuerpo de Bomberos de Crucita, el ejemplar fue liberado, pero volvió al mar sin anidar.
El equipo de Contamos Contigo permaneció monitoreando y resguardando el sitio, hasta que dos días después finalmente anidó. Pesántez reubicó la nidada para que los huevos estén a salvo de los turistas, perros y otras amenazas. Este es un proceso que demanda mucha precisión.
Las laúd, también llamadas baulas, hacen un nido de un metro de profundidad en la arena. Allí depositan decenas de huevos. Estos no son calcáreos, como los de las aves, sino gelatinosos. A medida que pasa el tiempo, la corteza se vuelve más dura, con una textura similar a la de una hoja de papel, detalla el biólogo marino. Pasadas las cinco horas, los huevos se ponen rígidos y ya no pueden ser reubicados. “Por eso hay que hacerlo de manera inmediata”, puntualiza.

Una vez que la tortuga se va, el equipo de Contamos Contigo destapa la nidada y coloca cada huevito sin voltearlo y en la misma posición en la que fue hallado en una caja de unicel con arena. En San Jacinto, a un par de kilómetros de Crucita, la fundación tiene un vivero. Allí se replica el nido con arena tamizada. Por último, se coloca un termómetro, una cámara que detecta el nacimiento y se tapa el nido.
Todos los días se toma la temperatura. Lo ideal es que se mantenga en 28 grados centígrados. El exceso de calor produce mayoritariamente hembras y, por el contrario, el frío resulta en más machos. Para regular la temperatura, en los días de calor dan sombra y riegan los nidos. En los días fríos, colocan una especie de carpa para que el calor se concentre.
Hasta mediados de enero, 438 huevos fueron reubicados por organizaciones especializadas y guardaparques, de acuerdo con un comunicado del Ministerio de Ambiente y Energía (MAE). Del total, Contamos Contigo puso a salvo a cerca de 200 huevos hallados en diferentes playas entre Crucita y Bahía de Caráquez, donde tiene permiso de operación ambiental. Después del anuncio, la fundación resguardó unos 50 huevos adicionales, sumando casi 500 huevos rescatados en Manabí.
Punta Bikini espera protección

Hasta la fecha no se ha registrado la llegada de tortugas laúd a Punta Bikini, pero el equipo de Contamos Contigo continúa monitoreando el sitio, ya que la temporada de anidación se extiende hasta marzo. Pesántez y su equipo registraron nidadas en dos ocasiones anteriores. En marzo de 2021, 60 individuos nacieron en esa playa.
El representante del Municipio de Sucre trató de desestimar la solicitud de medidas cautelares debido a que, según argumentó, el Municipio no es responsable de los actos ilícitos cometidos por terceros, la zona no es un área protegida y no existe un daño «inminente y grave». El abogado también alegó que según datos del MAE no se han registrado tortugas laúd en la zona desde ese año. Sin embargo, Randall Arauz, científico costarricense experto en la materia, contrarrestó estos argumentos.
Arauz es asesor de políticas de Marine Watch International y tiene más de 30 años de experiencia en la conservación de tortugas marinas y otras especies altamente migratorias. Participó como testigo y experto técnico durante la audiencia. Explicó –según la transcripción a la que accedió Mongabay Latam– que las tortugas suelen regresar a su playa de origen en ciclos de tres o cinco años, un fenómeno llamado filantropía. Este dato fue usado por la jueza Mendoza para justificar la protección de Playa Bikini.
“Es una particularidad de las tortugas marinas”, dijo Arauz a Mongabay Latam. Esto se debe, explicó, a que las adultas regresan a anidar donde nacieron porque ese sitió funcionó en el pasado. Esto quiere decir que la playa tiene las características necesarias para que el nacimiento sea exitoso, por ejemplo en cuanto a temperatura y tipo de arena.
El representante del Ministerio de Ambiente y Energía, por su lado, argumentó que no se ha probado la inminencia ni la gravedad de un daño actual contra la tortuga laúd. Según su postura, no se ha identificado a un infractor específico que atente contra la especie, por lo que consideró que no hay “verosimilitud” en las acusaciones de los accionantes.
En el comunicado emitido este año por la reubicación de los más de 400 huevos, el MAE tampoco reconoce la minería ilegal de arena como una amenaza para la anidación de las tortugas marinas. Sí enumera la depredación por perros ferales, el tránsito vehicular, las actividades turísticas, la contaminación lumínica y los eventos climáticos extremos.

Viracocha señala que aunque el Municipio de Sucre no ha cumplido con lo ordenado por la jueza Mendoza, continuarán buscando alternativas legales para proteger y visibilizar a esta especie en riesgo de desaparecer. “Estamos analizando la forma de interponer una medida cautelar que abarque toda la provincia de Manabí y otros sectores de la costa”, dice.
Mongabay Latam preguntó al MAE y al Municipio de Sucre sobre el avance del cumplimiento de las medidas y sobre las acciones que están llevando a cabo para proteger a la especie. Sin embargo, ninguna de las instituciones respondió.
Cuidar cada nido como si fuera oro
“Estuve muy satisfecho con la resolución que salió en Ecuador”, aseguró Arauz. “Hay que cuidar cada nido como si fuera oro y asegurarnos de que todos los huevos se conviertan en tortuguitas para que la especie tenga una oportunidad”, añade.
Para protegerlas y evitar la desaparición de la población de tortugas laúd en el Pacífico Este Tropical, hace falta una estrategia complementaria, dice el científico costarricense. En tierra debe haber una protección estricta de las playas y en el mar se debe llegar a acuerdos con la industria pesquera para reducir la pesca incidental. “Fue la primera especie en mostrar una reducción de población significativa por el palangre [el arte de pesca con el que se capturan grandes pelágicos y especies comerciales]. En 1990 se dijo que si no se hacía nada, los tiburones iban a seguir el mismo camino”, asegura Arauz.
La desaparición de las laúd podría provocar un desequilibrio en el océano, afectando a la industria pesquera que muchas veces es renuente a adoptar nuevas metodologías de pesca basadas en decisiones científicas, de acuerdo con el experto. En el mundo animal, todo es una cadena. Estas gigantes se alimentan de miles de medusas, controlando su población. De esta manera, evitan que se multipliquen y exterminen el zooplancton, constituido por larvas de especies comerciales.
Aunque han pasado más de 30 años desde las primeras advertencias, Arauz dice que hay que mantener el optimismo y seguir trabajando hasta lograr que la sobrepesca se detenga. Esto no significa prohibir la pesca, sino establecer medidas de regulación y calendarización e implementar artes de pesca selectivas.
En tierra, organizaciones como Contamos Contigo mantienen la ilusión de proteger a esta y otras especies que llegan a anidar a las playas ecuatorianas. “Es lo más impresionante que puede haber, la denominamos ‘la reina laúd’”, dice Pesántez.
El equipo vigila el bienestar de los huevos y en 55 días, las tortuguitas podrían romper el cascarón e iniciar su camino de regreso al mar. Además, con binoculares en mano, los especialistas continúan monitoreando las playas, a la espera de madres que vuelvan al lugar que las vio nacer.
Imagen principal: una tortuga laúd recién nacida se dirige hacia el mar. Foto: cortesía Fundación Contamos Contigo.
Mongabay Latam




