Crédito: Instituto Chileno de Derecho y Tecnologías
Crédito: Instituto Chileno de Derecho y Tecnologías

La primera incursión de piratería en Chile se documentó en 1680, cuando el inglés Bartolomé Sharp atacó y saqueó La Serena aprovechando la orden dada por gobernador Juan Henríquez Garro, quien al ser advertido de la presencia de Sharp en las costas de Chile, decidió proteger y resguardar los principales puertos de Valparaíso, Concepción y Valdivia, abriendo un flanco débil para un inesperado ataque de Sharp a La Serena, según explica Rodrigo Moreno Jeria, profesor e investigador Centro de Estudios Americanos de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI).

Bartolomé Sharp fue un bucanero y corsario inglés. Sirvió en un barco corsario durante la Tercera Guerra Anglo-Holandesa. Después se levantó para comandar su propio barco en las Indias Occidentales y atacó barcos holandeses en las Islas de Sotavento. Cuando acabó la guerra y expiró su comisión, Sharp se dedicó a la piratería. Su carrera como pirata duró al menos siete años (1675-1682). Acompañados de 150 piratas y bandidos llegó al mar del sur atravesando el estrecho de Magallanes. En el Caribe tomó varios barcos y asaltó el Golfo de Honduras y Portobelo. Tomó el mando de una expedición al Pacífico y pasó meses asaltando asentamientos en la costa del Pacífico de América del Sur. Su buque insignia, capturado en Panamá, era el Trinity.

El asalto de Sharp a La Serena fue significativo y emblemático. Además de ser la primera incursión o asalto de piratas documentado en Chile, tuvo repercusiones importantes, por todo lo que conllevó. La historia da cuenta de que en diciembre de 1680, el entonces gobernador del Reino de Chile entre 1670 y 1682, Juan Henríquez, fue alertado de la presencia de Sharp en el Pacífico, específicamente en las costas de Chile.

Ante la amenaza, Henríquez entonces dio la orden de movilización de recursos y soldados, principalmente destinados para el resguardo de los principales y más importantes puertos del reino, que en la época estaban en Valparaíso, Concepción y Valdivia. El desplazamiento de tropas y recursos dejó desprotegida a La Serena, que acabaría por ser el objetivo de asalto escogido por el capitán inglés.

Bartolomé Sharp huyendo de La Serena. Crédito: Creative Commons
Bartolomé Sharp huyendo de La Serena. Crédito: Creative Commons

Acompañado de una tropa de filibusteros, Sharp se lanzó al ataque de La Serena. De acuerdo con datos y referencias en la Biblioteca Nacional de Chile, el entonces corregidor de la ciudad, José Collarte, organizó de manera improvisada un contingente militar, pero la tropa española sucumbió ante el ataque de los ingleses y se dispersó, lo mismo hizo parte de la ciudadanía, dejando la ciudad abandonada a merced de los atacantes extranjeros.

Tres días permaneció Sharp con sus hombres en La Serena. Incluso propuso a las autoridades un alto coste, a modo de botín o rescate a cambio de su retirada, pero los ciudadanos que quedaban no pudieron pagar la multa. En consecuencia, Sharp saqueó completamente la ciudad, la incendió y luego se embarcó rumbo a la isla de Juan Fernández. Moreno cataloga el ataque de Sharp a La Serena como «terrible», puesto que además revistió mucha destrucción y otra incursión en Arica. Sharp partió luego a las Antillas, vía Cabo de Hornos.

«La historia de Sharp es muy interesante. Puesto que tras el ataque, con saqueo e incendio en La Serena así como en una incursión menos exitosa en Arica, tiempo más tarde regresó a Inglaterra. Allí, regaló al Rey Carlos II una carpeta de mapas españoles de toda la costa del Pacífico americano desde Acapulco hasta el Cabo de Hornos, lo que se conoce como un ‘Derrotero’. Este valioso corpus lo tomó tras la captura de una nave española, Nuestra Señora del Rosario, a la altura del Ecuador. Esta entrega ayudó a que fuese perdonado en Inglaterra por sus acciones de piratería y se convirtió en corsario. Ese derrotero fue muy valioso para Inglaterra y fue copiado y traducido al inglés por el destacado cartógrafo William Hack«, apunta Moreno, quien además es miembro de número de la Academia Chilena de la Historia del Instituto de Chile.

Sharp permaneció como una figura notoria, también por incursiones en Panamá, Ecuador y Perú, así como también actividad en el Caribe, en especial al final de sus días, según resalta Moreno en un artículo en Revista Tell. Pero además su asalto en Chile quedó grabado en la memoria de la gente, que luego se refirió al incidente con la frase —que se hizo famosa— “Llegó Charqui a Coquimbo” para recordar el asalto y también para referirse a alguna suerte de debacle.

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Por su lado, Henríquez ejerció como gobernante del Reino de Chile entre octubre de 1670 y abril de 1682 y llegó a convertirse, de acuerdo a la historiografía chilena, en una figura corrupta y nepotista. Según el  investigador, historiador, lexicógrafo y coleccionista chileno, José Toribio Medina, el gobierno de Henríquez fue ensombrecido por una larga serie de litigios y acusaciones entablados por los oidores de la Real Audiencia de Santiago y otros vecinos de la colonia. También fue uno de los gobernadores que salió más rico del cargo, con un patrimonio de no menos de 900 mil pesos, según esta misma fuente.

Crédito: © Biblioteca Nacional de Chile
Crédito: © Biblioteca Nacional de Chile

Ciertamente, antes de Sharp ocurrieron incursiones de marineros como Francis Drake (1579), Thomas Cavendish (1586), ambos ingleses; pero también de Olivier Van Noort, los hermanos Cordes, Joris van Spilbergen, Hendrik Brouwer, todos estos neerlandeses. Pero estas incursiones y sus protagonistas —precisa Moreno— entran dentro de la categoría de corsarios, filibusteros y bucaneros, dado que los navegantes tenían patentes de corso o permisos para actividades en ilícitas en favor de intereses extranjeros. La presencia de piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros continuó en el Pacífico sur después de este incidente pero, en lo que respecta a Chile, se concentró principalmente en Isla Mocha y en el Archipiélago Juan Fernández.

En el caso de Cavendish, que precedió a Sharp, la historia no fue tan exitosa: los libros de historia destacan que cruzó el Estrecho de Magallanes, divisó las ruinas de la ciudad de Rey Don Felipe, de las cuales rescató a un sobreviviente o quizá prisionero, quien más adelante se escapó y dio la voz de alarma a las autoridades del Reino de Chile. Cavendish siguió después rumbo al Norte; intentó asaltar el puerto de Quintero, sin mayores resultados, por lo cual debió permanecer allí fondeado durante diez días. Después continuó viaje hacia el Perú, después México y luego Filipinas. En aquellos lugares logró capturar excelentes botines.

Thomas Cavendish. Crédito: London National Library
Thomas Cavendish. Crédito: London National Library

Para hacer una diferenciación entre piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros, Moreno da cuenta de algunas categorizaciones o clasificaciones que bien marcan la naturaleza de sus acciones, aunque encontraran puntos comunes en las actividades ilícitas en altamar: «Pirata es el concepto genérico que se utilizaba para identificar a los ladrones y forajidos de los mares, a quienes ejercían actividades de piratería. Lo que muchas veces ocurría es que se identificaban a corsarios, marinos con patente de corso, como piratas porque al fin y al cabo, para los afectados ¿que importaba esa diferencia si igual los robaban? Bucaneros y filibusteros eran nombres específicos que recibían los piratas en la zona del Caribe. Los bucaneros eran algo así como cuatreros de los mares, de allí su nombre, “bucan”, carne ahumada. Por su parte, los filibusteros debían su nombre al tipo de nave en que ejercían las actividades ilícitas y actuaban en las Antillas, saqueando naves y emplazamientos costeros. Sin embargo, ambos conceptos terminaron siendo sinónimos, es decir, piratas«.

El investigador y explorador Denis Chevallay apunta a que si bien no pone en duda que piratas cruzaron Cabo de Hornos, en las zonas más australes del país no había mucho atractivo para piratas, puesto que para la época era una zona muy agreste, deshabitada y sin mayores riquezas para robar. «En Tierra del Fuego en esa época no había poblamiento blanco o riqueza que hubiera podido atraer a los piratas. Entonces, realmente era nulo el atractivo de parar y robar algo en esta zona del país. Cuando la gente pasaba en esta zona la principal preocupación era pasar Cabo de Hornos y no parar. Aunque no haya muchas referencias sobre el paso de piratas por Cabo de Hornos, no quiere decir que no haya sucedido. Pero sí hay referencias o registros en el Estrecho de Magallanes«, detalla.

La Mar del Sur vista desde el Reino de Chile en 1744. Crédito: © Sociedad Geográfica Española
La Mar del Sur vista desde el Reino de Chile en 1744. Crédito: © Sociedad Geográfica Española

Aunque no acudieran a esta zona más austral para robar, asaltar o atacar, sí era usada como vía de tránsito o de escape hacia otras latitudes. Sobre esto, Moreno destaca: «Sharp regresó a Europa por la vía del Cabo de Hornos, eso está documentado. Y puedo asegurar que la mayoría de las navegaciones por el extremo sur en el siglo XVII se hicieron por el cabo, el que fue descubierto precisamente por enemigos de España, la empresa de los neerlandeses Schouten y Le Maire en 1616. Los mismos españoles, con posterioridad a dicho hallazgo, confirmado por los hermanos Nodal en febrero de 1619, utilizaron al menos un par de veces esta ruta, en desmedro del Estrecho de Magallanes, el cual se consideraba mucho más peligroso por los vientos y corrientes. Sin embargo, el famoso Estrecho siguió en uso por algunos navegantes, entre ellos uno célebre, el capitán inglés John Narborough, quien realizó el mejor mapa de dicho territorio en dicho siglo«.

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Y, también, el argumento de Chevallay —estudioso de esta región y quien cuenta del hallazgo de la Casa Stirling y permitiendo, posteriormente, su postulación como Monumento Histórico, declaratoria que recibió en 2003—  tiene lógica, si se piensa en que la embarcaciones y los piratas necesitaban de provisiones. Entonces: ¿Cuáles eran los principales activos o enclaves importantes que atrajeran a estos piratas, corsarios, bucaneros, forajidos? Para responder esta pregunta, Moreno detalla que el lugar predilecto en Chile fue la isla Más a Tierra, hoy Robinson Crusoe. 

«Este punto fue extremadamente estratégico, porque estaba en la Ruta entre Perú y Chile, viniendo desde el norte y desde el sur, era también un buen punto de fondeo si es que se ingresaba al Pacífico por el Estrecho de Magallanes o el Cabo de Hornos. De hecho, el comodoro Anson, que no era un pirata, eligió dicha isla como centro de reunión de su flotilla en caso que se dispersaran, tal como ocurrió. Por esta razón, los españoles a mediados del siglo XVIII debieron poblar y fortificar la isla, la que inicialmente estaba deshabitada. Sin embargo, en el plano global, la isla Tortuga en el Caribe era el lugar predilecto para los forajidos«.

La presencia de piratas en Chile era ciertamente menor a la de otras zonas, especialmente en el Caribe o en otras áreas del Pacífico. Y esto estaba relacionado intrínsecamente con el atractivo económico, pero también con los rigores de la naturaleza indomable de muchas de las zonas. Pero las islas sí tenían un valor estratégico, como paradas para el asalto de puertos cercanos, tanto en Perú, como en Ecuador, como sucedía con Isla del Coco, de Costa Rica, en la que se cree que piratas escondieron tesoros provenientes del asalto a la ciudad de Lima.

«De todas formas, hay que reconocer que el mayor atractivo económico estaba en los puertos peruanos hasta Guayaquil. Por ejemplo, en el siglo XVII, el almirante Brouwer, neerlandés, planificó establecer una colonia en Valdivia para desde ahí tener una base para atacar intereses en el virreinato del Perú, proyecto que finalmente no prosperó«, indica Moreno.

—¿Qué relato interesante o de valor histórico y educativo podría incluir sobre el paso de piratas por Chile?

—Moreno: Creo que habría que insistir en la idea de que en la historia de Chile colonial hubo muchos navegantes no hispanos en la costa chilena y que la gran mayoría no era técnicamente “pirata”, sino que empresas oficialmente originarias de Inglaterra, Países Bajos y Francia. En muchos casos, como eran enemigos de España, sus acciones fueron hostiles, y por ello se les suele identificar como piratas, aunque también hubo casos en que algunas incursiones fueron hechas con autorización del rey de España, en ese caso, eran empresas aliadas, tal como ocurrió con navegantes franceses a partir del año 1700, que pudieron surcar en el Pacífico ya que el nuevo rey de España era de origen francés, Felipe V. Pero también hubo piratas como Sharp. Como dije en un principio, todo aquel que sufría el robo, saqueo o pérdida de seres queridos no puede sino identificar a las personas que cometieron dichos vejámenes como ladrones y asesinos, es decir, piratas, de allí que el concepto se perpetuó en el tiempo.

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