No importa cuánto tiempo haya pasado: los marsupiales mantienen sus rasgos primitivos.

Para entender un poco su extenso recorrido en estas tierras, es bueno repasar la historia de los mamíferos sudamericanos, la cual comienza hace 136 millones de años, antes de la separación de Sudamérica del gran supercontinente Gondwana, en un periodo atiborrado de vaivenes. Fue posterior a ello, hace aproximadamente 70 millones de años, cuando surgieron los ancestros de los actuales marsupiales, los cuales se dispersaron a través de distintas migraciones que los llevaron desde Sudamérica hasta Australia a través de la Antártica a finales del Cretácico, cuando todavía estaban unidos estos continentes.

Se estima que, del total de los mamíferos reconocidos, los marsupiales representan solo el 6% en este grupo.

Los marsupiales reciben su nombre por la bolsa o marsupio que tienen las hembras en la zona ventral, que consiste en un pliegue de piel que recubre las mamas y sirve para cuidar a las crías. Esto se debe a que el desarrollo intrauterino de estos animales es incompleto, es decir, nacen en un estado embrionario poco avanzado, por lo que continúan su gestación externamente en el marsupio.

Pese a ello, la existencia de la bolsa no es excluyente. Algunos marsupiales no cuentan con ella, por lo que las crías finalizan su desarrollo adheridas a la zona mamaria de la madre.

©Juan Luis Celis
©Juan Luis Celis

En Chile viven solo cuatro especies de marsupiales, distribuidas de norte a sur: la yaca del norte (Thylamys pallidior), la yaca (Thylamis elegans), el monito del monte (Dromiciops gliroides) y la comadrejita trompuda (Rhyncholestes raphanurus).

Los marsupiales chilenos son de tamaño pequeño, y la mayoría – salvo uno – posee una cola prensil que le permite agarrarse de las ramas o sujetar objetos. Algunos son calificados como verdaderos fósiles vivientes o «reliquias».

Entre sus principales amenazas se encuentra la pérdida, fragmentación o degradación de su hábitat, como son los matorrales o bosques. Por este motivo, es fundamental saber más sobre estos pequeños mamíferos para actuar en consecuencia.

©Roberto Nespolo
©Roberto Nespolo

¡Conoce a los marsupiales chilenos a continuación!

Yaca del norte o de la puna (Thylamys pallidior)

Thylamys pallidior ©Dario Podesta
©Dario Podesta | Gentileza de Eduardo Palma

La también denominada yaca de la puna habita en el altiplano de Chile, Perú, Bolivia y Argentina, principalmente en pendientes rocosas y áreas secas, ocupando en ocasiones cuevas y nidos abandonados.

Posee grandes ojos y un pelaje denso de color grisáceo, que presenta una coloración más clara en el vientre y en los flancos. En cuanto a su tamaño, no excede los 20 cm.

Su larga cola prensil almacena grasa que le permite sobrevivir en el invierno. Además, dicha cola y el pulgar oponible en sus extremidades traseras lo convierten en un hábil trepador.

Yaca del norte ©SAG Atacama
Yaca del norte ©SAG Atacama

Por otro lado, es de hábitos nocturnos y se alimenta principalmente de insectos.

Se asemeja bastante a la yaca común, por lo que durante mucho tiempo se pensó que era una subespecie de ella. Sin embargo, la yaca de la puna se diferencia de su par por tener el pelaje relativamente más largo, el cráneo y rostro más cortos, y las patas más pequeñas.

Yaca del norte ©Andres Charrier
©Andrés Charrier

En el caso de Chile, se distribuye entre las regiones de Arica y Parinacota y Atacama, ya sea en zonas altas (por sobre los 3.000 metros de altitud) y costeras (como la Península de Mejillones).

En cuanto a su estado de conservación, si bien no está clasificada por el Ministerio del Medio Ambiente, se considera una especie “rara” en Chile.

Yaca (Thylamis elegans)

Yaca ©Paula Diaz Levi
Yaca ©Paula Diaz Levi

A diferencia de su congénere anterior, la yaca común se encuentra en el norte y centro de Chile, en hábitats como los matorrales y bosques. Además, es endémica de Chile, es decir, solo vive en nuestro país. Mide entre 18 y 28 cm en total, mientras que su peso varía entre los seis y 35 g. Conocida también como marmosa elegante, presenta un pelaje largo y denso, con pigmentos grisáceos u ocres en el dorso, con su vientre más claro o de color blanco. Su hocico es aguzado, las orejas muy desarrolladas, y sus ojos grandes con máscara negra alrededor.

Este pequeño mamífero es nocturno y arbóreo, y se alimenta principalmente de artrópodos como insectos. Posee una alta demanda térmica, por lo que entra en períodos restringidos de torpor, especialmente cuando la temperatura disminuye en invierno.

Se han descrito tres subespecies de la yaca en territorio nacional: Thylamis elegans elegans, Thylamis elegans coquimbensis, y Thylamis elegans soricina.

Yaca ©Juan Luis Celis
Yaca ©Juan Luis Celis

En el país se distribuye entre las regiones de Antofagasta y Bío Bío.

Por otro lado, de acuerdo con la clasificación del Ministerio del Medio Ambiente, el estado de conservación de esta especie se encuentra en “preocupación menor”.

Monito del monte (Dromiciops gliroides)

Monito del monte 3- Juan Luis Celis
©Juan Luis Celis

El monito del monte es endémico de los bosques templados lluviosos de Chile y Argentina. Es el único representante vivo de los microbioterios u orden Microbiotheria, un grupo ancestral relacionado estrechamente con los marsupiales de Australasia. El monito es considerado, por ello, como un verdadero fósil viviente, y está más emparentado con sus pares australianos que con los americanos.

Los adultos miden hasta los 26 cm, y pueden pesar entre 16 y 31 g, convirtiéndose de esa manera en el marsupial chileno más grande de los cuatro.

Se caracteriza por sus grandes ojos delineados y adaptados para su rutina crepuscular y nocturna, así como por sus orejas pequeñas y redondeadas. Su pelaje es corto y de coloración parda.

©Juan Luis Celis
©Juan Luis Celis

Es un avezado trepador gracias a su pulgar oponible y cola prensil, la cual constituye casi el 50% de la longitud total del cuerpo. Su cola se vuelve más gruesa al final del verano e inicio de otoño, ya que almacena la grasa que le ayudará a mantenerse con vida durante su periodo de hibernación.

Se encuentra desde la Región del Maule hasta Los Lagos, y su estado de conservación lo clasifica como “casi amenazado”.

Foto Concurso#1_Monita_NahuelbutaFoto Nespolo
Monita del monte en Nahuelbuta ©Roberto Nespolo

Comadrejita trompuda (Rhyncholestes raphanurus)

©Juan Luis Celis
©Juan Luis Celis

La comadrejita trompuda habita en el sur de Chile, en los densos bosques de la selva valdiviana, y es el más pequeño de los cuatro marsupiales, pues no supera los 21 cm.

Es considerado como uno de los mamíferos chilenos más desconocidos, y uno de los pocos sobrevivientes que quedan de los ancestros de este grupo en Sudamérica. También es el único representante viviente de los caenoléstidos en Chile.

En contraste con el resto del grupo, la cola de la comadrejita es más corta que su cuerpo y sin función prensil. Asimismo, posee ojos pequeños, orejas redondeadas y un característico hocico, similar a una pequeña trompa, lo que ha inspirado su nombre. Su pelaje es corto, denso y de coloración café o gris muy oscuro, casi negro.

Atraviesa por periodos de letargo, sobreviviendo con las reservas de grasa que acumula en la base de su corta cola. Se alimenta de insectos, gusanos y hongos.

Por otro lado, no posee bolsa marsupial y tiene cinco mamas, lo que es extremadamente raro en los mamíferos, ya que en general las glándulas mamarias son pares.

Actualmente, falta mucha información sobre la comadrejita en ámbitos relevantes como su biología reproductiva.

Lo que sí sabemos, hasta ahora, es que este animal se encuentra entre la Región de Los Ríos y Los Lagos, tanto en la parte insular como continental, y está clasificado como “vulnerable” por el Ministerio del Medio Ambiente.

Agradecimientos a Juan Luis Celis y Eduardo Palma.

Comenta esta nota

Comenta esta nota

Responder...