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¿Llegará El Niño a Chile? Otoño se mantiene normal y, de confirmarse el fenómeno, aumentarían las precipitaciones en Chile Central en invierno
En las últimas semanas, medios internacionales han anticipado la posible llegada del fenómeno del Niño. Incluso, se ha hablado de un “súper Niño”, especulando que podría ser uno de los más fuertes de la historia. Por otro lado, países vecinos como Perú y Ecuador ya sufren los efectos del Niño Costero. Sin embargo, científicos llaman a esperar la confirmación del fenómeno en mayo. ¿En qué consisten estos fenómenos y cómo podría afectar a Chile? Conoce más detalles a continuación.
A mediados de marzo, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, detalló que es probable que en el periodo de junio y agosto de 2026 surja el fenómeno del Niño, estimando su extensión hacia finales de año. En Chile, la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) aclara que las predicciones internacionales indican que seguiremos en condiciones neutrales y que existe un 60% de probabilidades que se desarrolle el evento climático durante el invierno. Esto podría aumentar la posibilidad de lluvias en la zona centro y sur del país.

“A la fecha, aún no se tiene claridad si va a desarrollar una fase cálida o El Niño de El Niño Oscilación del Sur ENSO. En mayo, los modelos indicarían con bastante precisión si esto va a ocurrir. Actualmente, las anomalías de temperatura superficial del mar frente a las costas de Ecuador y a lo largo del Pacífico tropical no se están distribuyendo de manera homogénea”, explica Dr. Álvaro González, académico del Instituto de Ciencias de la Tierra, Facultad de Ciencias UACh/ Investigador del Laboratorio de Dendrocronología y Cambio Global UACh.
¿Un súper niño?
El sistema Niño-Oscilación Sur (ENOS) es una anomalía generada por un complejo proceso entre la atmósfera y el océano. Se caracteriza por calentamientos y enfriamientos del océano que influyen en los procesos oceanográficos y meteorológicos en el mundo. Presenta tres fases: El Niño, La Niña y Neutro.
En El Niño, las aguas superficiales aumentan su temperatura por sobre 0,5°C respecto al promedio en 5 meses. En La Niña, la temperatura superficial del mar se enfría 0,5°C. En la fase neutra, esa temperatura oscila entre ambas temperaturas. Actualmente, el sistema se mantiene en la última fase. Es decir, las temperaturas superficiales del océano están cercanas a lo habitual, según se especifica en la DGAC, en cuyo comunicado también se detalla:
“Sin embargo, las proyecciones del International Research Institute for Climate and Society (IRI-Columbia) indican que El Niño aparece como la fase más probable para el trimestre de invierno, aunque aún existe un margen de incertidumbre y el pronóstico podría ajustarse en los próximos meses”.
En ese contexto, diversos medios internacionales han hablado de un “súper niño”. El Washington Post, por ejemplo, apunta a que datos del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF) estiman que podría ser intenso hacia fin de año, existiendo la posibilidad de uno de los más fuertes de la historia.
Según explica Álvaro, las especulaciones de un Niño potente se deben a que algunas regiones del Pacífico tropical están presentando entre 3° a 4°C más que el promedio, existiendo un sobrecalentamiento de la temperatura superficial del mar: “Se traduce en un sistema que tiene mayor energía, que genera más evaporación, formación de nubes y precipitaciones. En este sentido, muchos estudios también han reportado extensas olas de calor marinas, es decir, días consecutivos con temperaturas en la superficie del mar que están varios grados sobre un umbral de temperatura, y que ya es establecido como extrema”.
Sin embargo, el experto detalla que hay que esperar a que se indiquen los modelos de pronóstico de ENSO en mayo de 2026. En la misma línea, desde la DGAC explican que para poder declarar el evento “se necesita que el océano Pacífico ecuatorial se mantenga más cálido de lo normal durante varios meses seguidos. Pero no basta solo con que el mar esté más cálido, también tiene que haber una respuesta de la atmósfera, como cambios en los vientos. Cuando ambas cosas ocurren al mismo tiempo y de forma sostenida, se confirma el fenómeno. Centros internacionales como IRI-Columbia, determinan la probabilidad de ocurrencia de El Niño o La Niña mediante el ensamble de modelos numéricos y estadísticos”.
Los efectos en Chile
En el país, el fenómeno se asocia a más precipitaciones en la zona centro y sur, especialmente entre La Serena y Chillán, acompañado de temperaturas más altas. Por otro lado, se esperaría una mayor acumulación de nieve.

“Me gustaría destacar que ENSO es un importante modulador de las precipitaciones en Chile, particularmente en invierno en Chile Central, no obstante existen otros forzantes climáticos que están siendo cada vez más relevantes de considerar, (e.g. Anticiclón del Pacífico, Oscilación de Madden-Julian y Oscilación Antártica, entre otras) y que llaman a nosotros los científicos a revisitar y hacer nuevos estudios y análisis para comprender mejor lo que acontece en este mundo con un cambio climático evidente”, explica Álvaro, quien agrega que el cambio climático influiría en una intensificación de ENSO. En otras palabras, eventos como El Niño o La Ñiña podrían ser más fuertes, generando más precipitaciones en ciertas regiones, trayendo consigo inundaciones, daños en infraestructura y sequías extensas y severas.

Mientras tanto, en países vecinos como Perú y Ecuador, se vive El Niño Costero, cuya extensión se estima hasta diciembre. En particular, este evento es un calentamiento concentrado únicamente en la costa de estos países, es decir, es una “variante” local. Cuando hay este proceso, las precipitaciones son mayores en Peru y Ecuador. En el caso de Chile,
“Desconozco la existencia de un trabajo que vincule nuestras precipitaciones con esa región del Pacífico, pero sus efectos son más localizados en la región tropical oeste de Sudamérica”, explica Álvaro.
De esta forma, en Chile se espera un otoño normal, esperando las predicciones que confirmarían la eventual llegada del Niño.
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Veronica Droppelmann A.
