Ladera Sur Invernadero de Quinta Normal: Un patrimonio abandonado en lista de espera
Invernadero de Quinta Normal: Un patrimonio abandonado en lista de espera

Vida Urbana

Invernadero de Quinta Normal: Un patrimonio abandonado en lista de espera

Con 150 años de historia, esta invaluable construcción aguarda por el financiamiento que la recuperaría de su evidente estado de abandono. Aquí nuestra periodista Javiera Ide nos cuenta más del proyecto, que lleva tres años dormido,  e incluye conservación de plantas nativas, cafetería y sala de exposiciones. 

Detrás del Museo Histórico Nacional, se encuentra el Invernadero de Quinta Normal, una joya arquitectónica que recibió el reconocimiento de Patrimonio Nacional en 2009 y que se encuentra en franco deterioro. A pesar de que en 2014 un estudio de arquitectura se adjudicó el proyecto de recuperación y puesta en valor, este todavía no se ha logrado llevar a cabo debido a la falta de financiamiento. Desde la Municipalidad de Santiago nos cuentan que la búsqueda ha sido incesable, sin embargo actualmente hay otros temas prioritarios en agenda para la comuna.

Un poco de historia

©Martín del Río
©Martín del Río

Los inicios del invernadero se remontan al sigo XIX, una época de audacias constructivas, en la que Santiago recibía ferviente las influencias arquitectónicas europeas. La estructura de fierro forjado cubierta de vidrios era muy semejante a los invernaderos del Parque Château des Ravalet y Jardín Massey en Francia, caracterizándose por lo esbelto de sus elementos, precisión de su geometría y nobleza de sus terminaciones.

Este edificio es uno de los escasos representantes en Chile de la arquitectura en metal y vidrio, tan propia de la segunda mitad del siglo XIX, destacando especialmente por su data de construcción, probablemente en 1866.

En ese año, el gran empresario de la época, Henry Meiggs solicitó al arquitecto Jeese L. Wetmore la adquisición en Europa del conservatorio de fierro para su quinta familiar ubicada en el Barrio República. Después de un tiempo, en 1890, el Estado de Chile compró la estructura, la desarmó y trasladó para instalarla sobre el zócalo de piedra y albañilería en su actual ubicación en el sur de la Quinta Normal. Hasta 1920 el invernadero vivió su época de gloria, albergando una abundante variedad de plantas exóticas. Se llegó a cultivar 2.196 especies de todo el mundo, con árboles tan atractivos como el tamarindo, el jengibre, el añil, el alcanforero, el pistacho, el fresno de flor, así como muchas especies suculentas y herbáceas, tanto extranjeras como chilenas.

©Andrés Franco R.
©Andrés Franco R.

Sin embargo, con el cese de funciones del último director del Jardín Botánico, Juan Soehrens, que había entrado el 9 de noviembre de 1886 como primer Jardinero del establecimiento, en 1992  comenzó el declive de este lugar como conservatorio de plantas, deteriorándose debido a su nula mantención.

Recién entre 1989 y 1995 el lugar tuvo un breve renacer. Con fondos de la fundación Caritas Chile, el invernadero fue dedicado al cultivo de plantas medicinales. Desde ahí el lugar volvió a vivir en total abandono. A pesar de haber sido nombrado Patrimonio Nacional, se puede ver completamente deteriorado por el maltrato de sus visitantes y falta de cuidados: rallado, con la mayoría de sus vidrios rotos y siendo usado muchas veces por la noche para realizar vandalismo.

Frente a esta situación, el año 2016, la agrupación EcoBarrio Yungay se apropió del espacio, convocando a jornadas voluntarias de plantación en las que se crearon huertos urbanos comunitarios, una forma de activismo ciudadano focalizado con la finalidad de darle nueva vida.

El futuro

©Gonzalo Orellana
©Gonzalo Orellana

El proyecto de recuperación planificado, incluye interesantes elementos que lo rescatarían de su actual situación, otorgándole un valor agregado. Para la administradora del parque Quinta Normal, Margaret Urrutia, uno de los requisitos del proyecto era la sostenibilidad: “La propuesta tenía que tener asociada un modelo de negocios. No solo bastaba con aspectos ligados a la arquitectura y paisajismo, si no que se buscaba un proyecto que fuera sostenible en el tiempo”.

Viéndolo de manera más detallada, el primer piso será destinado al desarrollo de un invernadero. En el ala sur habrá un conservatorio de flora nativa del sur Chile, en el centro, flora del archipiélago de Juan Fernández y en el ala norte, flora nativa del centro y norte del país. El piso del zócalo contará con un área de difusión visual, una cafetería, una tienda de venta de libros, semillas y souvenirs. Justo bajo la cúpula, se tiene contemplada una sala de exposiciones.

Preliminarmente, las especies que contendría cada espacio serían las siguientes:

Ala Sur: helechos, arbustos, herbáceas perennes y trepadoras

Centro: helechos, arbustos, bromeláceas y herbáceas perennes

Ala Norte: arbustos, herbáceas perennes y trepadoras, cactáceas.

Por el momento, la Municipalidad de Santiago se ha encargado de realizar un cierre perimetral del lugar, el retiro de malezas y de vidrios acrílicos en mal estado que colgaban de la estructura, todo esto en la incansable espera de un financiamiento que lo saque de su deplorable estado y le haga justicia a este invaluable Patrimonio Nacional.

©Martín del Río
©Martín del Río

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