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Al vuelo con el escritor británico Stephen Moss: Un viaje por la historia de la humanidad a través de las aves
Es británico, aunque de alma bastante latina, probablemente por su padre italiano. Se corrige, incluso, cuando menciona las Falkland para decir Malvinas. Amante de las aves desde que tiene uso de razón, ha dedicado su vida a la divulgación científica, sobre todo de los pájaros. Con casi cuarenta años de trabajo en la BBC, las producciones audiovisuales no han sido su único espacio divulgativo. Su labor se ha centrado también en los libros, publicando más de una treintena de obras desde que comenzó en el mundo de la escritura. Su último libro, Diez aves que cambiaron el mundo, ha sido lanzado recientemente en Chile, sumando al país a la lista de lugares donde esta obra ha dado qué hablar, traducida ya a diez idiomas alrededor del globo. Se trata de una experiencia ineludible para aprender sobre la historia de la humanidad a través de las aves; o bien sobre la importancia y devenires de los pájaros y su evolución en el marco de la historia humana, si se quiere.
Si por correo parece una persona entusiasta, en vivo lo es muchísimo más. Escucharlo es un ejercicio feliz: más allá de sus reflexiones y conocimiento, Stephen Moss tiene fe en la humanidad y su relación con la naturaleza; algo que, en estos tiempos de negacionismo climático y demás, resulta sumamente alentador. Ha sido testigo de las transformaciones sociales respecto del conocimiento científico, y del interés que poco a poco han ido ganando las especies que nos rodean, tanto en los medios tradicionales como en las personas. Le ilusiona, a modo de ejemplo, que hace ya años festivales como el Global Birdfair en Reino Unido (el más importante de su tipo en esas latitudes), estén recibiendo a miles de personas de todas las edades, encantadas con la temática pajarera, o ver en las redes cómo los contenidos de naturaleza van en aumento, cómo se han vuelto populares, incluso cool. Le emociona que la literatura naturalista tenga más cabida.
Stephen Moss nació en Londres en 1960. Su primer encuentro con aves fue de pequeño, cuando su madre lo llevó a ver patos negros. Desarrolló esta pasión tempranamente. Como todo birdwatcher de esos años, durante su adolescencia pasaba por el nerd de los pájaros, y afirma que “aunque en Gran Bretaña el tema de las aves siempre fue popular, era un nicho, un hobby. Primero, casi todos eran hombres, y un cierto tipo de hombres, lo que llamamos nerds. Pero luego ser freaky del tema se puso bastante de moda, y la observación de aves se convirtió en algo que ahora fascina a la gente. El gran cambio se ha producido en los últimos 20 años; un cambio enorme en la inclusividad y la diversidad de observadores, al menos en Gran Bretaña. Ahora hay muchas más mujeres, jóvenes, niños y niñas interesados. La gente solía interesarse por las aves hasta los 14 años y luego perdía el interés. Eso ha cambiado, y muchos de ellos se han transformado en científicos ciudadanos, biólogos, conservacionistas o ecologistas”.

Estudió Literatura Inglesa en la Universidad de Cambridge, convirtiéndose luego en escritor. Es un naturalista y divulgador influyente en Europa, sobre todo en Reino Unido, llegando a ser presentador y productor de programas de televisión, además de autor. Junto con colaborar regularmente en la BBC, lo hace en las universidades de Bath Spa y Nottingham, entre otra serie de proyectos.
Su último libro, Diez aves que cambiaron el mundo fue seleccionado para el prestigioso Wainwrigth Price (premio literario que se otorga anualmente a las mejores obras sobre naturaleza, conservación y medio ambiente, muy conocido en el ámbito), y traducido a una decena de idiomas. Suena bastante lógico cuando se lee: se trata de un libro global, donde los diez representantes plumíferos elegidos cruzan todos los continentes y han sido -para bien y para mal- claves en la historia de la humanidad. Desde la paloma común hasta el extinto dodo, las investigaciones que encontramos aquí integran domesticación, cultura, admiración, explotación y ciencia.
La lista es integrada por el cuervo, los mencionados paloma y dodo, el pavo, los pinzones de Darwin, el cormorán guanay, la garceta nívea, el águila calva, el gorrión molinero y el pingüino emperador. En cada uno se detiene, más allá de la biología, en su relación con la cultura humana. La investigación está llena de detalles más que fascinantes para cualquier entusiasta de las aves, pero también de la Historia. Pero, ¿cómo fue que se le ocurrió la idea y por qué eligió estas especies?
Stephen cuenta que todas las mañanas sale en bicicleta por los alrededores de su casa (vive en el campo), y a menudo se le ocurren ideas mientras pedalea. “Primero, se me ocurrió el título. Luego hice mi lista con historias, eran más de diez candidatos, y pregunté tanto a los aficionados a la ornitología que conozco como a los que no…qué opinaban, a quiénes elegirían. Quería que el libro fuera global, y bueno, estos diez casos son globales y cambiaron el mundo. ¿De qué se trata realmente mi libro? Creo que se trata sobre que cuando te metes con la naturaleza, ella se mete contigo. Y se podría usar una palabra más grosera aquí. Claro, encontramos aquí pájaros que sufren, a menudo la historia ha sido perjudicial para estas especies, para unas más que otras, como el caso del dodo, que es el más obvio. Pero no siempre es así, como el caso del cuervo, por ejemplo, que es muy neutral; un ave impresionante”.

El autor se fascina cuando comenta sobre todo lo que aprendió investigando para este libro. Uno tendería a pensar que ya lo sabía todo, habiendo dedicado su vida a las aves, pero hay muchas historias desconocidas. Incluso, desmitifica algunas ideas que han sido traspasadas por generaciones, que están totalmente equivocadas. En eso entraremos más adelante.
De los descubrimientos más increíbles, hay dos que lo impactaron particularmente: los detalles sobre el rol de las palomas en la guerra, y la masacre del gorrión común en China. Sobre esta última, una enseñanza: “la idiotez de la humanidad y el poder de la humanidad cuando se equivoca, la arrogancia”. En la China de Mao se llamó a exterminar al gorrión molinero como a una de las “Cuatro plagas”, pues éste se alimentaba de las cosechas. Resultó ser que, a través de una gran campaña, donde incluso se recompensaba a las personas por matar gorriones, las plagas de insectos que comían estas aves se hicieron incontrolables, y arrasaron, ahora sí, con las cosechas. Hubo que importar gorriones desde la Unión Soviética para evitar la hambruna. Stephen tuvo oportunidad de conversar frente a frente con Esther Cheo Ying, quien fue testigo de los hechos en esa época, lo cual suma una perspectiva muy valiosa a esta historia.
-En Diez aves que cambiaron el mundo también hay referencias a la cultura pop, como Game of Thrones o La vida en la Tierra, ¿por qué fue importante integrar estos elementos, te resultaron necesarios para enganchar la atención del lector moderno?
No necesariamente, pero sí sentí que tendemos a pensar en la mitología como algo con lo que nuestros antepasados estaban obsesionados y que nosotros hemos “superado”. Y resulta que gran parte de esa mitología antigua se basa en cosas sensatas, como observar lo que hace un ave, porque puede indicarte si va a nevar, o si la cosecha está lista para ser recogida. Te dice cosas sobre el mundo. Desde ese lugar, me encanta por ejemplo el hecho de que el cuervo sea un personaje tan importante en Game of Thrones, porque es increíblemente popular. Te demuestra que George R.R. Martin acertó al pensar que era importante incluir tanto la mitología como la historia en su creación. Así que me pareció personalmente interesante ir integrando estos elementos: las aves y la cultura. En este libro, para mí lo más importante es la relación de los seres humanos con las aves.
La obra también deambula por otros referentes culturales, como Shakespeare o Lewis Carroll. Por supuesto, además lo hace por una serie de científicos de todos los tiempos. Es un libro para tomar apuntes. Dentro de los nombres, un infaltable: Charles Darwin, a quien dedica un capítulo a través de la historia de los famosos pinzones de Darwin. Y aquí donde nos encontramos con el desmentido de un relato que ha perdurado en el tiempo: la teoría de El origen de las especies no se basó en los pinzones, aunque estas sean uno de los ejemplos más perfectos de la teoría.
Stephen cuenta que la historia es puro mito. Las aves que le permitieron al naturalista desarrollar sus ideas eran mucho más comunes; hablamos de diversas variedades de palomas domésticas junto a un grupo de sinsontes que recogió en Galápagos. “Es absolutamente fascinante. Me encanta cuando tenemos una historia en la que todo el mundo piensa una cosa y todos están equivocados. Y en este caso uno se pregunta, ¿entonces por qué están los pinzones en el libro? Pues porque después de Darwin los pinzones fueron el mejor ejemplo de evolución por selección natural, y otros científicos que siguieron al naturalista se dieron cuenta de ellos y los estudiaron”.
Otro relato que llama la atención es el del cormorán guanay, que cruza esclavitud y un impensado negocio de miles de millones de dólares.
-¿Qué es lo que más te motiva de difundir la ciencia y escribir sobre aves?
Me encanta…me veo a mí mismo. Alguien me dijo una vez que parecía esos evangelistas estadounidenses que salen a la calle preguntando a la gente si han oído buenas noticias de dios, pero sobre aves. Y tenía razón, eso es exactamente lo que hago, o lo que intento hacer. Soy muy afortunado, porque puedo escribir y me publican. Me encanta la idea de que la gente piense de forma diferente o quizás se apasione por las aves gracias a algo que yo he hecho. Estoy seguro de que por eso trabajamos con la naturaleza, porque estamos convirtiendo a la gente. Necesitamos convertir a la gente.
-¿Cómo ves el interés por el naturalismo hoy en día? ¿Tienes esperanza en las generaciones más jóvenes en relación al medio ambiente?
Sí, muchísima. Hay muchos jóvenes que están haciendo cosas increíbles y están muy comprometidos con la conservación de la vida silvestre, la naturaleza y el medio ambiente en el sentido más amplio, desde los conservacionistas más acérrimos a los menos. Además hay otras cosas, se han incrementado los intereses. Cuando yo era pequeño, lo que nos interesaba eran los pájaros…no me interesaban las mariposas, las libélulas, la ecología…eso ha cambiado mucho, para mejor. Claro, si hablamos de aves hay una ironía, porque hay un enorme aumento en el número de personas que observan aves y tienen en esta pasión, lo cual es brillante, pero al mismo tiempo una enorme disminución de aves que se pueden ver tanto en el mundo como en sus alrededores. Sin embargo, se han ampliado los intereses en el mundo natural en su conjunto. Sigo muy deprimido por lo que está pasando en el mundo, por razones obvias, pero tengo mucha esperanza por lo que veo en el mundo de las aves, cada vez más interés. Muchos de estos jóvenes son bastante influyentes hoy; tienen entre treinta y cuarenta años y están al mando.
-Las redes sociales, ¿ayudan al final?
Creo que con todos sus problemas, que por supuesto son muchos, son un activo muy importante, ya que reúnen a personas con intereses afines y les apoyan, lo que les permite continuar con su afición. En mi época era mucho más fácil decir “bueno, no tengo ningún amigo que haga esto, así que voy a dejarlo”. Bien usadas, pueden ser un punto de encuentro.
Crecido en Londres, reconoce que su ave favorita es el vencejo, y ya trasladado al campo hace décadas, la golondrina común pasó a ocupar un lugar importante en su corazón. Más recientemente, tras toda la investigación para su último libro, el cuervo llegó para quedarse en su lista de especies preferidas. Stephen Moss es un amante de Latinoamérica. Se siente a gusto en estas latitudes; por un lado, porque habla un poco de español, por otro, porque disfruta mucho de la comida y porque considera que los latinoamericanos son gente maravillosa, asegura. Como buen pajarero, ha recorrido la mayoría de los países del continente en busca de aves. Un gran deuda personal es venir a Chile, proyecto que espera concretar prontamente. El próximo mes viajará a Ecuador, para llegar a Galápagos: “espero alcanzar las cuatro mil especies de aves observadas después de este viaje, pero eso significa que me quedan más de siete mil y se me acaba el tiempo. ¡Hay muchas que quiero ver!”.

*Diez aves que cambiaron el mundo,publicada por Penguin Random House, se puede encontrar en formato físico en las principales librerías del país.
*Las imágenes de este artículo cumplen con la licencia correspondiente para ser difundidas en este artículo atribuyendo sus créditos.
Bárbara Tupper


