A más de algún senderista le ha pasado. El ir caminando por majestuosos y húmedos bosques nativos y sentir que se van acercando unos moscardones. No uno, varios. Y siempre acompañados de su fuerte sonido, posándose en cualquier parte del cuerpo, encima de la ropa o simplemente volando cerca. Alguien en el camino de seguro alega y otros simplemente los espantan con la mano para seguir. Tampoco es poco frecuente que al querer ir a hacer un trekking en verano, un amigo o el portal web donde se busca información advierta sobre la presencia de los tábanos.

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Coliguacho (Oscal lata) © Verónica Cárdenas

Muchas veces, esta referencia se hace en relación al popular coliguacho (Osca lata), aunque no es el único tábano que habita en Chile. Este es un díptero -al igual que las moscas- de gran tamaño que posee una banda roja de pelos por cada lado del tórax y otra al final del este. De hecho, el nombre por el que conoce se debe a su apariencia física y viene del mapuzungun, colli (rojo) y huatha (barriga).

Por más que a muchos les resulte molestoso, lo cierto es que cumplen un rol en el ecosistema que habitan.

Lugares húmedos en temporada de mayores temperaturas: la mezcla perfecta

En Chile, los coliguachos habitan desde la Región de Coquimbo hasta la Región de Los Lagos. Rodrigo Barahona Segovia, Dr. en ciencias Silvoagropecuarias y Veterinarias y líder del proyecto de ciencia ciudadana Moscas Florícolas de Chile, explica que los coliguachos se ven más en ecosistemas de bosque que tengan humedales, lagunas o ríos cercanos. Entre octubre y marzo son más abundantes, teniendo un peak de apariciones entre diciembre y enero. Según detalla, esto se debe a que en esta época existe una mayor disponibilidad de alimento y aumentan las temperaturas.

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Coliguacho Osca lata ©Vicente Valdés Guzmán. 

En invierno, las larvas de Osca lata de entran en un estado de diapausa o inactivo, esperando alguna señal ambiental para retomar su actividad y continuar su desarrollo. Con esto, luego se su periodo pupar, los adultos emergen, lo que sucede, como se mencionaba antes, en la temporada estival. Su ciclo puede durar uno o dos años.

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Luego, machos y hembras dan vueltas por los bosques. Se diferencian entre ellos, físicamente, por sus ojos, ya que los primeros los tienen pegados y son más pequeños (15 mm a 17 mm). Las hembras tienen los ojos más separados y son grandes (15 mm a 19 mm). Además, estas últimas son hematófagas. . Esto quiere decir que, necesitan de proteínas de la sangre de mamíferos para completar el desarrollo de sus huevos, los cuales también requieren de estas proteínas.

Es por esto que se acercan al humano, además de que a los coliguachos les atrae el color oscuro, la liberación de sudor y CO2.

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Osca lata ©Guillermo Arenas

Importancia ecológica

Cuando se acercan a alguien, su fuerte sonido advierte su presencia. Su gran tamaño también lo delata. Pero por más que para el humano resulte molestoso, lo cierto es que cumplen un rol en el ecosistema que habitan.

Sobre esto, Barahona menciona que son parte de la cadena trófica porque reptiles, peces, arácnidos y aves se alimentan de ellos. También son biondicadores de la calidad del hábitat, es decir, “que su presencia denota que los hábitat no están siendo perturbados”.

Coliguacho Osca lata ©Vicente Valdés Guzmán.
Coliguacho Osca lata ©Vicente Valdés Guzmán.

Otro punto importante es que son polinizadores. Los machos buscan néctar y eventualmente polinizan. Las hembras, aunque sean hematófagas, también pueden buscar néctar, el cual les proporciona energía de rápido metabolismo. Es decir, pueden buscar polen para satisfacer sus requerimientos energéticos.

Tabanidae en Chile

Los coliguachos forman parte de la familia de dípteros Tabanidae, de la que en Chile se han identificado 116 especies y 25 géneros. De todas estas especies, según especifica Barahona, solo en una pequeña fracción, las hembras son hematófagas.

Particularmente, este insecto es parte del género Osca. Eso sí, también se le conoce como Scaptia lata. Según aclara Barahona, Scaptia es un género antiguo de especies que se reemplazó por muchos otros. Osca es género instaurado en 2014 por un estudio australiano y que cuenta con seis especies, de las cuales son dos frecuentes de ver cerca del humano (O. albithorax y O. lata).

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Ahora, así como los coliguachos, existen otros miembros de esta familia que en la época de verano resultan molestosos para algunas personas Y el vocabulario los junta a todos bajo el mismo nombre: tábanos.

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Dasybasis pruinivitta ©Patrick Vyvyan

Según precisa Barahona, a lo que nos referimos es a las especies pertenecientes al género Dasybasis, que es el más grande de Chile con 33 especies, de colores grises, rojizos o café. Tienen un menor tamaño que los coliguachos y se distribuyen por zonas boscosas y montañosas con agua cercana, entre las regiones de Arica y Parinacota y Magallanes. También se acercan al humano, atraídos por las mismas razones que el coliguacho.

Con esto, los tábanos forman parte de los ecosistemas húmedos y boscosos de Chile, siendo comunes de ver durante el verano. Para la próxima aventura, se puede usar ropa clara e ir preparados para un más que seguro encuentro con estos grandes moscardones.

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