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Con la famosa minga cisnense como hito, el Festival del Pesca’o Frito recibe más de 15 mil personas en Aysén
La minga es una tradición del sur de Chile en la que, de forma comunitaria, se ayuda a quien lo necesite. Esta tradición es parte central del Festival del Pesca’o Frito, donde la tiradura de la casa marca uno de los hitos de la tradicional celebración que este año recibió a más de 15 mil personas.
El último fin de semana de enero se llevó a cabo el Festival del Pesca’o Frito, una fiesta que cumplió 20 años realizándose en Puerto Cisnes, Región de Aysén. La actividad se realiza a lo largo de dos días, donde además de preparar la tiradura de casa, se puede disfrutar de la música y otros quehaceres tradicionales de la zona.

El sábado 31 de enero se realizó la famosa la Gran Minga Cisnense, donde una casa construida se trasladó desde el puerto hasta el centro de la ciudad para dársela a una vecina de la comunidad que lo necesita. Esa actividad, conocida como la tiradura de la casa, se realizó en base a fuerza humana y no utilizando a bueyes como antes. Durante el tramo que pasó por el mar, se realizó, además, una especie de concurso de carros alegóricos, solo que con barcos adornados, donde ganaba el mejor decorado.
Débora Coronado, encargada de la comisión de difusión del Festival del Pesca’o Frito, menciona: “Es la primera vez que se ve tanta gente. Yo creo que todos los años ha sido más masivo. Partió como algo local y ahora se volvió algo nacional: mucha gente se mueve a Puerto Cisnes, los alojamientos ya estaban reservados desde octubre del año pasado. Yo creo que este año llegaron 15 mil o 16 mil personas”.

Además, la difusión de la actividad expone varias aristas sobre las costumbres sureñas, lo que ha llevado a las personas que asisten a entender las tradiciones previo a su llegada. “Siento que la gente está súper ansiosa por tirar la casa. Este año reventó y vino mucha gente, todos bailando chamamé, tomando vino en bota y pasándolo bien. Vi mucho la buena actitud de todas las personas tratando de adaptarse al pueblo y sus tradiciones”, valoró Coronado.
Si bien no hubo contratiempos a nivel logístico, Coronado explicó que cada vez deben trabajar más para que las personas no estacionen sus autos en la ruta donde se realiza la minga.


Benjamín Valenzuela, fotógrafo que se encontraba en la región en el marco de su proyecto Electroruta: Reservas Nacionales de Chile, pudo asistir a la actividad por primera vez: “La participación de la gente fue sumamente eufórica, el ambiente que se generaba era muy diferente a lo que esperaba, mucha gente feliz, motivada, todos muy expectantes, sobre todo desde la partida el viernes”.
“Sin duda trataría de repetir la experiencia, quizás falta un poco más de orden, pero esos son detalles. En torno a lo que es la actividad, está súper bien organizada y funciona bien”, evaluó Valenzuela.

Cabe destacar que esta actividad trata de incorporar a toda la comunidad y las infancias no están exentas de esto, ya que se realizó la denominada “minguita infantil”, la cual consiste en que los niños y niñas tiren la casa de la mascota del beneficiado. Esto también se debe a que la minga requiere de mucha fuerza y debido a la cantidad de personas participantes puede resultar peligroso para su integridad.

