A lo lejos se escuchan dos golpes fuertes sobre un tronco. Parece un eco en algún bosque nativo del sur, pero delata la presencia del carpintero negro o gigante (Campephilus magellanicus), también llamado rere en mapuzungun, o gallo del monte en Chiloé. Probablemente, está marcando su territorio o comunicándose con su pareja. Ahí, en las alturas de un árbol maduro, destaca esa gran ave que resulta ser el pájaro carpintero más grande de Sudamérica. Un emplumado que tiene su propio e interesante mundo: cumple un rol importantísimo para el ecosistema, es muy territorial y habita específicamente en los bosques maduros templados de Chile y Argentina.

Pero esas pocas palabras no son suficientes para comprenderlo por completo.

Carpintero Negro ©Fabián Guerrero (21)
Hembra adulta ©Fabián Guerrero 

Entre plumas rojas, negras y picoteos

Quizás al afinar la mirada y encontrar de dónde vienen esos golpes fuertes, nos encontramos con el ave que reconocimos a través de nuestros oídos. Probablemente, la veamos a sobre ocho metros del suelo, con una cabeza y cuello de color rojo escarlata, que muestran que estamos frente a un macho. O quizás nos topemos con una hembra, con su cabeza negra y una zona de plumas rojo apagado alrededor de la base del pico.

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Carpintero Negro macho ©Fabián Guerrero 

En efecto, es fácil distinguirlos. Esta especie posee un marcado dimorfismo sexual, es decir, marcadas diferencias físicas que distinguen entre machos y hembras. Según la guía de campo ilustrada Aves de Chile: sus Islas Oceánicas y Península Antártica, son los colores rojos en su cuerpo los que ayudan a distinguir, pero también hay ciertas cosas en común: un pico negruzco de forma parecida a un cincel, sus patas grisáceas con largas uñas curvadas, un iris amarillo anaranjado, plumaje negro brillante y un panel alar blanco, solo visible en el vuelo.

Se trata de un ave que pueden ser visible entre la Región de O’Higgins hasta la de Magallanes, en las que habita, según el rango de Ebird. De acuerdo con el Atlas de Aves Nidificantes de Chile, se ha descrito históricamente desde la provincia de Colchagua hasta el Estrecho de Magallanes, Tierra del Fuego, hasta el Canal de Beagle.

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Hembra juvenil ©Fabián Guerrero 

Específicamente, se asocia a bosques maduros o más longevos del bosque templado y se suelen ver más en especies del género Nothofagus y Araucaria, entre otros. Gerardo Soto, ingeniero ambiental y académico del Instituto de Estadística de la Universidad Austral de Chile, quien ha dedicado más de nueve años al estudio de esta especie y ha sido parte de investigaciones que describe su preferencia por árboles maduros, explica que, en efecto, mientras más maduro el bosque, más probable encontrar carpinteros gigantes.

Al carpintero gigante no le importa la especie, siempre que esté decaída. En ese sentido, Nothofagus es lo que tienen disponible y pueden hacer sus nidos, por ejemplo, pero son agnósticos en términos de especie. Les importa el bicho que está dentro del tronco”, explica Soto, “estos pájaros necesitan bosques maduros y este se define por la cantidad de madera muerta que existe. Estos carpinteros dependen de este tipo de sustrato”. En este sentido, vuelve a relucir la importancia de los árboles muertos para la biodiversidad que, en el caso de los carpinteros negros, pueden ser requeridos para su alimentación.

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En relación con esto último, suelen alimentarse de larvas y otros invertebrados. De hecho, según el documento “Hábitos de Nidificación de las Aves del Bosque Templado Andino de Chile”, son importantes consumidores de larvas xilófagas (que comen madera) y su dieta se constituye en un 57,6% de este tipo de insectos. Así, esta es una primera muestra de su clave rol en el bosque, al controlar las poblaciones de este tipo de larvas sin que afecten a la sobrevivencia de los árboles.

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Madre (izquierda) e hija juvenil (derecha)©Fabián Guerrero 

Lo que hacen es picar el tronco hasta identificar su comida e introducir su larga lengua para comer. Según explica Soto, existe una respuesta evolutiva que explica su adaptación para poder picar la madera sin que le pase nada. “El carpintero negro tiene un pico recto, y si lo miras de frente, tiene estructuras simétricas que tienen más resistencia estructural y eso hace que puedan picar más la madera. Yo he visto carpinteros que en una hora pueden hacer un hoyo de una cavidad muy grande, es increíble ver la capacidad que tienen y sus técnicas”.

En este sentido, el profesional también explica que hay adaptaciones dentro de su cabeza que los protegen de la fuera que hace: “Los párpados están hechos de tal forma de que si cae la madera no les haga nada, entonces cierran parpado cada vez que pican y además tienen esta lengua que parte arriba en la cabeza, da la vuelta completa y les permite llegar dentro de la madera. Por último, tienen en la punta de la lengua un arpón que es un cartílago con una flecha, con unos pelitos también de cartílago que les permiten a ellos insertar eso en una larga y extraer la larva de la madera”.

Pero hay más.

Un “ingeniero” territorial del bosque templado

Los carpinteros negros nidifican a gran altura, por lo menos a 8,8 metros del suelo. Para crear su nido, construyen con sus picos cavidades generalmente ovaladas, con amplio espacio en su interior. No suelen volver a reutilizar su nido y, una vez que lo dejan, otras aves como rayaditos, cachañas o golondrinas usan estas cavidades para su protección. Así se evidenció en un estudio en el que se consideran como constructores primarios de cavidades.

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Es por esto por lo que, se les puede considerar unos verdaderos ingenieros del bosque y científicos se refieren a él como una especie clave para el ecosistema, porque, según explica Soto, si se extrae esta especie, se perderían las importantes funciones que cumple. Sin embargo, dice el experto, las cavidades reutilizadas no son primordialmente las que el carpintero crea para él vivir, sino que es como un ejemplo de cascada en el que también pueden formar cavidades a través de su alimentación.

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Padre e hija juvenil ©Fabián Guerrero 

De hecho, son extremadamente territoriales. En este sentido, también se les conoce como una especie paraguas, es decir, que abarca grandes áreas para poder ser conservada, por lo que también preserva a otras especies más pequeñas de ese territorio. “Son especies que tienen ámbitos de hogar y territorios extensos, los que defienden. Ahí se desplazan en sus actividades diarias o durante el año, dependiendo de dónde defines tu espacio temporal. Pero el carpintero negro es territorial el año completo, entonces defiende sus nidos y generalmente va a estar usando siempre el mismo espacio”, explica Soto.

A esto agrega: “Nuestras investigaciones muestran que generalmente ellos usan el mismo espacio durante la nidificación, pero eso es claramente esperable porque están fijados al nido, tienen que volver siempre. Ellos, al tener ese uso regular del espacio y que es grande -1 kilómetro cuadrado promedio- es probable que, si nosotros conservamos el hábitat para esta especie vamos a tener probablemente conservación de otras especies también dentro de su hábitat”. De acuerdo al Atlas de Aves Nidificantes de Chile, citando a otros documentos científicos, se explica que los territorios pueden tener una extensión de 100 hectáreas y que, aquellos territorios con árboles más grandes y viejos pueden ser más pequeños.

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Pareja. Hembra abajo y macho arriba ©Fabián Guerrero 

Además, están constantemente en comunicación entre sí. “Sobre todo cuando no hay viento, ellos están haciendo un doble golpe, que es su manera de comunicarse con otra familia, por lo tanto, están siempre navegando dónde está el otro y cuando lo siente cerca, lo va a echar”, dice Soto. Es más, hay evidencia de ataques letales entre pájaros carpinteros gigantes, que se atribuyen a usurpación de territorio, competencia de apareamiento o a la defensa de su cavidad. Al mismo tiempo, según explica Soto, suelen morir dentro del territorio que ellos establecieron.

Una cría y su familia

Lo más probable, es que cercano a ese carpintero gigante que escuchamos al principio, esté con su pareja o grupo familiar. La estructura social está dominada por los machos, en grupos que podrían llegar máximo a seis individuos.

Si hablamos de su reproducción, su periodo reproductivo es de octubre a febrero. Pueden llegar a tener hasta dos huevos blancos, pero van a criar solo una cría. De acuerdo con un estudio de división de cuidado parental del carpintero, cuando tienen dos crías “el segundo hijo pronto se dejaba morir de hambre, por lo que criaba una sola cría”.

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Dos machos. El de arriba es el padre y el de abajo el hijo ©Fabián Guerrero 

Soto explica que, en efecto, la nidificación del carpintero negro es muy difícil: “No saben comer. Al principio pasan un par de días aprendiendo a volar, los padres le van a enseñar a reconocer peligros (…). Tenemos un proceso de crianza que dura al menos un año completo (…). Si hay un segundo huevo en el nido, lo toman y lo tiran para afuera, así de crudo. Entonces como es costoso, hay una interacción social bien fuerte”. Como un primer paso, se demoran entre 18 a 21 días en incubar (machos y hembras) y luego pasan entre 41 y 48 días antes de volar.

De acuerdo con el estudio antes mencionado, el cuidado parental incluye incubación, crianza, saneamiento de nidos y alimentación de polluelos. También se explica que el cuidado de los padres “se dividió casi por igual entre las parejas para la mayoría de las actividades, excepto el saneamiento del nido y el cuidado nocturno, donde dominaban los machos”. Por otro lado, se detalla que las contribuciones fueron cambiando durante el periodo de reproducción y que las tasas de alimentación son similares, aunque los machos se llevan presas más grandes.

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Macho adulto ya reproductor ©Fabián Guerrero 

“El macho come siempre las mejores presas, pero también está encargado de defender al grupo. También hay comunicaciones, por ejemplo, hay una vocalización particular de los carpinteros que es como un monito y generalmente lo hacen las hembras o los juveniles cuando algo se acerca o hay algún peligro y claro todos toman atención, pero si el macho llega a hacer ese sonido, que no lo hace comúnmente, todos se quedan callados y petrificados, los otros pueden reconocer. Entonces el macho es un recurso importante”, explica Soto.

Amenazas y estado conservación

El carpintero negro es uno de los cuatro pájaros carpinteros que habitan en Chile. Junto con éste, se encuentran el pitío del norte (Colaptes rupicola), el pitío (Colaptes pitius) y el carpinterito (Picumnus cirratus). Pero la principal diferencia del gigante con todos ellos es que es el más especialista de todos, de acuerdo con lo que explica Soto.

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Hembra ©Fabián Guerrero 

Tiene requerimientos de hábitat que no tiene ningún otro, y aquí uno de los mensajes que puede ser es mirar lo que pasó con el carpintero de pico de marfil, en Estados Unidos. Él vivía en unos pantanos, unos árboles gigantes y era al menos un tercio más grande del carpintero negro de acá, pero es el mismo, la misma familia (Picidae). Le quitaron todo el bosque y este carpintero desapareció en los años 60. Entonces si nosotros quitamos todo el bosque, los carpinteritos y los pitios van a poder seguir viviendo, y uno de los ejemplos básicos es que todas las especies de carpinteros de América viven en bosque maduro y los flickers en este caso que son los grupos de los pitíos viven en otros hábitats. Por ejemplo, el pitío del norte. De ese carpintero hay información de nidificación en cavidades dentro de cactus, en el caso del carpinterito es lo mismo, en el mismo Santiago existe nidificación, ya que hay mayor cubierta arbórea”, explica Soto.

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Hembra joven ©Fabián Guerrero 

En este sentido, en Chile, de acuerdo con el proceso de Clasificación de Especies Silvestres de 2019, el carpintero negro se catalogó como una especie “Casi Amenazada”. En el documento de su propuesta, se explica que tienen una “calidad de hábitat deteriorada por disminución de los bosques nativos maduros y como consecuencia, la carencia de árboles de suficiente edad para nidificar, pero no se puede señalar que su hábitat esté severamente fragmentado”. Junto a eso se explica que “se sospecha que sus números poblacionales están disminuyendo asociado a la disminución de bosque nativo maduro, que implica la carencia de árboles de suficiente edad para nidificar”. Mientras tanto, la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, cataloga a esta especie como “Preocupación Menor”, aunque reconoce que la tendencia de su población es decreciente.

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Carpintero Negro macho adulto, ya reproductor. ©Fabián Guerrero 

Sobre sus amenazas, Soto puntualiza que la principal es el cambio climático, justamente por la territorialidad y especificidad del hábitat de los carpinteros. “La deforestación que existe ahora en Chile es por incendios forestales. Por ejemplo, después del megaincendio de 2017, según un trabajo que hicimos junto a una estudiante, se perdió el 90% de su hábitat (…). Uno podría pensar que se fueron para otro lado, pero la densidad de carpinteros gigantes es siempre bien estable y como son territoriales, va a pelear con alguien, desplazar a otro. Entonces no es que muera por el fuego, pero a la larga pierde su población igual”.

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Carpintero Negro macho juvenil, de unos cinco meses de edad aproximadamente. ©Fabián Guerrero 

Continúa: “la fragmentación por cambio de uso de suelo y pérdida de conectividad por la expansión de plantaciones forestales son factores importantes, pero no se comparan con el cambio climático que, mirando a largo plazo, es lo peor. Hay bosques nativos en proximidad a plantaciones forestales. Si esas se queman, también va al bosque de Nothofagus, por ejemplo. Claro, se puede optar por la humedad del bosque nativo, pero esta humedad ya no está protegiendo por la falta de agua”.

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Hembra ©Fabián Guerrero 

Así, conservar esta especie y cuidar su hábitat es fundamental. Mientras tanto, ahí están estos grandes carpinteros picando y picando. Protegiendo su territorio y cumpliendo un importante rol en el ecosistema, indicando la salud de los bosques en la que habita. Tal como alguna vez escribió Pablo Neruda en el Arte de los Pájaros (1966): “El idioma de las raíces: De pronto en el silencio verde, el carpintero tocó toc”. Y ahí quizás, nosotros lo pudimos escuchar.

1 Comentario

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  1. Paulina Ruiz rodriguez

    Excelente nota y fotografías!!

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