Por décadas, Plaza Baquedano ha sido mucho más que un punto de encuentro vial. Ha funcionado como un termómetro social, un espacio de celebración, protesta, tránsito y pausa, donde confluyen miles de historias cotidianas y momentos clave del devenir nacional. Hoy, ese corazón urbano se encuentra en pleno proceso de transformación, con un proyecto que promete cambiar no solo su fisonomía, sino también la manera en que la ciudadanía se relaciona con este emblemático sector de la capital.

La remodelación del entorno de Plaza Baquedano, Plaza Italia o Dignidad, forma parte de una iniciativa de gran escala que busca revitalizar el principal eje estructurante de Santiago, apostando por una ciudad más habitable, verde, integrada y pensada a escala humana. La intervención apunta a resolver una deuda histórica: convertir un espacio dominado por el tránsito y la fragmentación urbana en un verdadero lugar de encuentro ciudadano, donde la movilidad, el paisaje y la vida social puedan coexistir de manera armónica.

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Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.

«Los principales criterios fueron configurar una plaza que tuviera estas distintas dimensiones. Una dimensión cotidiana donde la gente pueda pasear, caminar entre los parques, tener una experiencia notable con el paisaje, que mejore su calidad de vida, posibilidades de recrearse y de tener un contacto con la naturaleza en medio de la ciudad y dar continuidad al conjunto de parques y corredor ecológico a largo del río Mapocho», señala Arturo Lyon, arquitecto de Lyon Bosch + Martic, oficina realizadora del proyecto.

«Y, al mismo tiempo, se trata de una plaza que tiene una intensidad de uso superfuerte, que tiene monumentos muy notables, que tiene convocatoria de personas y, por lo tanto, poder como combinar estas dos dimensiones dentro de un espacio único y continuo fue una parte importante del desafío», agrega.

Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.

En esta línea, el proyecto contempla una reconfiguración completa del llamado Nudo Baquedano, reemplazando la tradicional rotonda por una amplia plaza cívica, con áreas verdes, espacios peatonales, ciclovías y una nueva organización vial que permita una circulación más segura y eficiente. A ello se suma la recuperación de monumentos, la incorporación de nuevos hitos culturales y una mejora sustantiva en iluminación, accesibilidad y seguridad.

Sin embargo, uno de los aspectos más relevantes de esta transformación es su dimensión ambiental y paisajística. La creación de un gran parque urbano continuo, que articule áreas verdes históricamente separadas, se perfila como uno de los principales legados del proyecto, en un contexto donde la necesidad de más naturaleza en la ciudad se vuelve cada vez más urgente. Así, la nueva Plaza Baquedano no solo busca modernizar un punto neurálgico de Santiago, sino también reconectar a la ciudadanía con su entorno y mejorar la calidad del espacio público.

Un proyecto urbano que transforma el corazón de Santiago

La renovación de Plaza Baquedano se inscribe dentro del plan Nueva Alameda, una de las iniciativas de transformación urbana más ambiciosas impulsadas en la capital en las últimas décadas. Concebido como un proyecto integral, su objetivo es revitalizar el eje Alameda–Providencia, corredor estructurante de la ciudad que articula movilidad, actividad económica, vida cultural y espacio público, por donde transitan diariamente más de dos millones de personas.

Desarrollado de manera conjunta por del Ministerio de Obras Públicas (entre otros más), la Municipalidad de Providencia, el Gobierno Regional de la Región Metropolitana, y la oficina de Lyon Bosch + Martic  Arquitectos, el plan contempla una inversión superior a los 27 mil millones de pesos, destinada a mejorar la calidad urbana del principal eje metropolitano. Las intervenciones abarcan desde la remodelación de calzadas y fachadas hasta la creación de nuevas áreas verdes y espacios peatonales seguros y accesibles.

Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.

En este contexto, el Nudo Baquedano se erige como una pieza clave del proyecto. Históricamente configurado como una gran rotonda vehicular, este punto funcionó durante décadas como una barrera urbana que fragmentaba el espacio público y dificultaba la conexión entre barrios, parques y modos de transporte. Su transformación implicó una reconfiguración profunda del trazado vial, eliminando la rotonda para dar paso a una amplia plaza cívica continua, capaz de articular flujos peatonales, ciclistas y de transporte público de manera más eficiente y armónica.

«La principal implicancia es reconfigurar este lugar. Era un lugar que estaba determinado fuertemente por el tránsito de los autos y que terminaba segregando a los tres parques que convergen acá, dejando a los monumentos inaccesibles en el centro. El proyecto tiene esa intención, de crear un espacio, un suelo continuo, sobre el cual pueda haber una convergencia de los tres grandes parques que llegan a este sitio, que es el Parque Forestal, el Parque Balmaceda y el Parque Bustamante», señala Lyon.

Render del proyecto. Créditos (CC.BY): Lyon Bosch + Martic, oficina de arquitectos a cargo del diseño.
Render del proyecto. Créditos (CC.BY): Lyon Bosch + Martic, oficina de arquitectos a cargo del diseño.
Render del proyecto. Créditos (CC.BY): Lyon Bosch + Martic, oficina de arquitectos a cargo del diseño.
Render del proyecto. Créditos (CC.BY): Lyon Bosch + Martic, oficina de arquitectos a cargo del diseño.

«Y dentro de este nuevo suelo cívico para las personas mantiene su posición el monumento de Baquedano y el resto de los monumentos que están en este espacio. Es un nuevo espacio para los peatones, un nuevo espacio para la ciudad, para las personas, donde van a poder tener una experiencia continua entre los distintos parques y a la vez dar espacio a un lugar de representación cívica», agrega.

Para lograr aquello, el nuevo diseño reorganiza la circulación mediante pistas segregadas, optimizando los tiempos de traslado y priorizando el transporte público, al mismo tiempo que amplía las superficies destinadas al tránsito peatonal. Se incorporan cruces seguros, veredas más generosas y recorridos accesibles, promoviendo una movilidad más inclusiva, especialmente para personas mayores, niños, niñas y personas con movilidad reducida.

Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.

De esta manera, la intervención fortalece el rol estratégico de la estación Baquedano como uno de los principales nodos de transporte del país, donde convergen tres líneas de Metro, así como múltiples recorridos de buses. Asimismo, el proyecto contempla la Ciclovía Metropolitana, un corredor de 8 kilómetros que unirá Plaza Italia con avenida Pajaritos. A lo largo de su recorrido atravesará 48 cruces peatonales y se integrará con otras ciclovías de la ciudad, formando una red continua de 44 kilómetros. Esta integración busca consolidar un sistema de movilidad multimodal que favorezca desplazamientos más sustentables y reduzca la dependencia del automóvil particular.

«Si bien se busca mantener un cierto equilibrio, hay una decisión primera que es privilegiar el tránsito peatonal, de la gente. Y una de las primeras decisiones del proyecto que se toma, que se incluye también en el diseño, es eliminar una pista vehicular. Básicamente, eliminar un brazo de las calles que rodeaba la antigua rotonda. La rotonda queda entonces incorporada a este espacio de parque como un espacio de tránsito peatonal. Los vehículos, las micro, los autos, quedan desplazados hacia el lado sur, con menos intensidad de flujo», comenta Danilo Martic, arquitecto de Lyon Bosch + Martic.

Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.

«El proyecto busca consolidar un lugar donde el peatón, el transporte público y en bicicleta sean los medios sustentables, que son los adecuados para un centro urbano que tiene una demanda muy alta de acceso a las personas. Se propone una mejora con respecto a su situación previa y, al mismo tiempo, afectar en una menor medida a los vehículos motorizados particulares. Se integra en un plan mayor, que es un plan que incorpora la futura remodelación de todo el Parque Balmaceda. Es parte de una estrategia mayor de transporte sostenible para el sector central de la ciudad», complementa Lyon.

Más allá de su dimensión funcional, el proyecto aspira a resignificar simbólicamente este espacio, reconociendo su histórica vocación cívica como escenario de celebraciones, manifestaciones y encuentros ciudadanos. La nueva plaza se concibe como un lugar flexible, capaz de acoger tanto la vida cotidiana como grandes concentraciones, integrando monumentos históricos, nuevos hitos culturales y espacios abiertos que promueven la convivencia democrática.

Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.

La creación de un gran parque urbano integrado

La transformación de Plaza Baquedano no solo redefine su estructura urbana, sino que introduce un cambio profundo en la relación entre la ciudad y la naturaleza. El proyecto apuesta por convertir este histórico nudo vial en un gran espacio verde continuo, donde el paisaje deje de ser un elemento meramente ornamental para convertirse en infraestructura urbana esencial, capaz de mejorar la calidad ambiental, climática y social del entorno.

Uno de los principales ejes de esta intervención es el aumento sustantivo de las áreas verdes. La nueva plaza suma 8.750 m² de vegetación, contando con más de 400 árboles en total. Esto permitirá, en el mediano plazo, generar amplias zonas de sombra, reducir la radiación solar directa y disminuir las temperaturas en uno de los sectores más transitados de la capital. Este incremento del arbolado urbano se integra, además, a un plan más amplio de reforestación comunal, orientado a fortalecer la cobertura vegetal y la resiliencia climática del territorio.

Render del proyecto, así se vería cuando los árboles estén más grandes. Créditos (CC.BY): Lyon Bosch + Martic, oficina de arquitectos a cargo del diseño.
Render del proyecto, así se vería cuando los árboles estén más grandes. Créditos (CC.BY): Lyon Bosch + Martic, oficina de arquitectos a cargo del diseño.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.

«Se aumenta considerablemente la superficie de material vegetal, en plantas y en la cantidad de árboles, por lo tanto, también de la superficie de sombra, que facilita el desplazamiento de las distintas actividades en este espacio», apunta Martic.

«Este lugar fue históricamente uno de los lugares con mayor isla de calor que había en Santiago. La Plaza Italia o la Plaza Baquedano como tal. Estamos incorporando más de 220 árboles adentro de toda esta explanada. Entonces, creo que se va a ser interesante ver cómo esto va a ir desarrollándose, a lo largo de los años, para generar este gran espacio de sombra. No es algo que vaya a ocurrir ahora, porque estos árboles son nuevos, pero de aquí a 5 o 10 años se va a ver una transformación muy grande en la percepción de la temperatura del lugar», agrega Alejandra Bosch, arquitecta y paisajista de Lyon Bosch + Martic.

Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Render del proyecto, así se vería cuando los árboles estén más grandes. Créditos (CC.BY): Lyon Bosch + Martic, oficina de arquitectos a cargo del diseño.
Render del proyecto, así se vería cuando los árboles estén más grandes. Créditos (CC.BY): Lyon Bosch + Martic, oficina de arquitectos a cargo del diseño.

La selección de especies responde a criterios de adaptación al clima local, eficiencia hídrica y aporte a la biodiversidad urbana, incorporando árboles y plantas capaces de atraer aves, insectos polinizadores y otros organismos. De esta forma, el proyecto no solo embellece el espacio, sino que también contribuye a restaurar funciones ecológicas fundamentales dentro de un entorno altamente intervenido.

«Tenemos peumos, quillayes, algarrobos chilenos, que son algarrobos blancos, hay algarrobos europeos también, bellotos del norte, quebrachos. Por ejemplo, al belloto del norte, que es un árbol que tiene una copa muy bonita, le cuesta crecer como árbol pionero, por lo que aquí está acompañado por quebrachos. Estos funcionan como árboles nodrizos, para que cuando el belloto del norte crezca los quebrachos ya van a estar en un estrato un poco más bajo. Y así se van complementando estas especies. Y en la estrata baja, dentro de las especies nativas, hay calle-calle, Stipas caudatas, entre otras. Por otro lado, la explanada de las artes, que va hacia el otro lado de la calle, están estas otras especies que son los jacarandás y las vilcas, que también generan otro tipo de espacialidad y que funcionan también como un techo conjunto, donde en el fondo las copas de los árboles en el futuro se van a unir y van a transformarse en una sombra permanente», ahonda Bosch.

Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.

«Después también hay especies que no son nativas estrictamente, pero que sí son perfectamente adaptadas al clima mediterráneo, como, por ejemplo, las nepetas, los dietes, la escabiosa, la salvia, las perovskias, que son las salvias rusas. También tenemos anémonas japónicas blancas, lirios blancos, verbenas bonerenses. Y, por ejemplo, en los parches de este cubrezuelo, ocupamos una mezcla de tiqui-tiqui con palqui. En el fondo, en vez de poder poner pasto, se pone este cubrezuelo que tiene floración en esta época del año, que es muy buena y especial. Si tú ves, está lleno de abejas. Necesita menor mantención y muchísimo menor agua que el pasto», añade.

Además, como bien se menciona anteriormente, un aspecto central del diseño paisajístico es la integración física y visual de los parques Forestal, Balmaceda y Bustamante, tres áreas verdes estructurantes de Santiago que, pese a su cercanía, han permanecido históricamente separadas por infraestructura vial. La eliminación de estas barreras permite conformar un gran sistema continuo de espacios verdes, generando un corredor ecológico y recreativo que conecta el centro histórico con sectores residenciales y universitarios.

Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.

«Dentro de esa continuidad espacial se hace referencia, por ejemplo, al material vegetal que existe desde el parque forestal, que va trayendo plátanos orientales hacia el interior de la plaza. Por otro lado, la incorporación de alcornoques, que vienen del diseño del Parque Balmaceda, para poder conectar de manera más clara en el fondo», afirma Bosch.

Esta nueva continuidad territorial facilita los desplazamientos peatonales y ciclistas, ofreciendo recorridos accesibles, sombreados y seguros, al tiempo que amplía las posibilidades de uso recreativo, deportivo y cultural. Caminar, trotar, andar en bicicleta o simplemente detenerse a descansar se vuelve parte de una experiencia urbana más amable, en contacto directo con la naturaleza.

En cuanto a la mantención de todas estas áreas verdes nuevas, el proyecto incorpora superficies permeables, jardines de bajo consumo hídrico y soluciones de drenaje sustentable, que permiten una mejor gestión de las aguas lluvias, reducen la escorrentía superficial y favorecen la recarga de napas subterráneas. Estos elementos refuerzan el carácter ecológico de la intervención y aportan a la sostenibilidad del conjunto.

Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.

«Un tema bien relevante del proyecto tiene que ver con lo que está debajo del suelo, con los sustratos, que permiten que los árboles puedan crecer y que las plantas también tengan un buen desarrollo. En ese sentido, trabajamos con dos estrategias bien distintas. En este sector donde estamos ahora, que es la plaza, antes aquí había una calle impermeable, donde a todos los árboles les costaba mucho crecer. Era un suelo compactado, impermeable, mientras que ahora se combinaron superficies duras de tránsito, como el granito y basalto que están en la plaza, con otros espacios, que son los espacios verdes, que son los que reciben las aguas lluvia. Estos últimos tienen un sustrato técnico que ha estado probando la Municipalidad de Providencia en distintos espacios públicos, el que permite que el agua se drene y que también las raíces tengan un suelo donde puedan penetrar y desarrollarse», explica Lyon.

Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.

«Por otro lado, en el sector del edificio frente a los edificios Turri, en la explanada de las artes, se instaló un sistema distinto, se requiere porque bajo esa plaza se ubica el metro a baja superficie. La losa de la estación del metro en línea 1 está alrededor de 80 centímetros de profundidad. Ahí se desarrolló esta maceta muy grande, en un nivel elevado que explica las gradas que se pueden ver allá, y bajo es todo ese suelo de pavimento está esta grilla de árboles y tiene una maceta continua de suelo no compactado. Este suelo se soporta en un sistema que lo suspende y permite que sea orgánico, esponjoso, que reciba el agua, y que permita que esos árboles puedan desarrollarse», agrega.

Es así como, la creación de explanadas verdes, praderas y espacios de contemplación redefine el rol de la plaza como lugar de permanencia, y no solo de tránsito. El paisaje se transforma así en un soporte para la vida urbana, capaz de acoger encuentros sociales, actividades culturales, ferias, expresiones artísticas y momentos de descanso, fortaleciendo el vínculo emocional entre la ciudadanía y su entorno.

Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.

Un proceso de recuperación en el corazón de Santiago

Finalmente, la transformación de Plaza Baquedano no ocurre de manera aislada. Forma parte de un proceso más amplio de recuperación urbana, cultural y patrimonial que, durante los últimos años, ha ido resignificando este sector histórico de la capital, marcado profundamente por el Estallido Social de 2019 y por décadas de deterioro progresivo del espacio público.

En este contexto, la remodelación del Nudo Baquedano se integra a una serie de intervenciones que buscan restituir la calidad urbana, revitalizar la vida cultural y reconstruir los vínculos sociales en una de las zonas más simbólicas y transitadas de Santiago. Más que una suma de obras, se trata de una estrategia de regeneración territorial que apuesta por recomponer el tejido urbano y devolverle al sector su carácter de espacio de encuentro, convivencia y expresión ciudadana.

Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Biodiversidad en nuevas áreas verdes de Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.

Uno de los hitos más emblemáticos de este proceso ha sido la restauración de la histórica Fuente Alemana, ubicada en el Parque Forestal. Gravemente dañada y vandalizada durante el estallido, esta obra patrimonial, donada a Chile en 1912 con motivo del centenario de la independencia, fue recuperada en el marco de las obras de mitigación asociadas a la construcción de la Línea 7 del Metro. Su restauración no solo permitió rescatar una pieza de alto valor artístico e histórico, sino también reinstalar un símbolo urbano profundamente arraigado en la memoria colectiva de la ciudad.

A ello se suma la reapertura del Café Literario del Parque Bustamante, que volvió a recibir público tras más de tres años cerrado producto del incendio que lo destruyó en 2020. Su recuperación, que implicó una importante inversión pública, permitió devolver al barrio un espacio cultural clave, orientado a la lectura, la formación, el encuentro comunitario y la vida barrial. La rehabilitación incorporó mejoras en accesibilidad, infraestructura, seguridad y equipamiento, reforzando su rol como polo cultural abierto y gratuito para la ciudadanía.

En paralelo, avanzan las obras de restauración del Café Literario del Parque Balmaceda, otro espacio icónico que había quedado inhabilitado tras sufrir graves daños durante el estallido. Su remodelación no solo ampliará su superficie y modernizará sus instalaciones, sino que fortalecerá su conexión con el parque, integrándolo de manera más fluida al sistema de áreas verdes del sector.

Café literario. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Café literario. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.

Este proceso de revitalización se ha visto potenciado también por la inauguración de la Gran Sala Sinfónica Nacional de la Universidad de Chile, ubicada a pocos metros de Plaza Baquedano. Concebida como una de las salas de conciertos más modernas de América Latina, este nuevo espacio cultural refuerza el carácter artístico y patrimonial del sector, posicionándolo como un polo cultural de alcance metropolitano. Su apertura no solo amplía la oferta cultural de la ciudad, sino que contribuye a dinamizar el entorno urbano, atrayendo nuevos flujos de visitantes y fortaleciendo la vida cultural del centro.

En este marco, la incorporación del nuevo monumento a Gabriela Mistral y a las Mujeres de Chile en la renovada Plaza Baquedano adquiere una dimensión simbólica particular. Más allá de su valor estético, la obra busca resignificar el espacio público, incorporando referentes culturales y sociales que promuevan la memoria, la diversidad y el reconocimiento histórico.

«Dentro de los monumentos, está el de Gabriela Mistral, que ya está prácticamente terminado. Está el de Baquedano, que está en gestión con la municipalidad entendemos para reinstalarlo, y el monumento del genio de la libertad, entregado por la colonia italiana, que le da el nombre popular que tiene de Plaza Italia. El genio está en un proceso de conservación de su plinto, que lo está desarrollando la Municipalidad de Providencia. Vamos a mantener su posición y esperamos que luego se pueda abrir también e integrar a la plaza», menciona Lyon.

Monumento de Gabriela Mistral en Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.
Monumento de Gabriela Mistral en Plaza Baquedano. Créditos (CC-BY): Jǒzepa Benčina.

«Esto además se complementa con una serie de decisiones técnicas, que tienen que ver también con otro tema que no hemos hablado que es con la iluminación. El año 2024 cambió la norma lumínica, por una norma que restringe la contaminación del cielo. Y este proyecto incorpora esa norma. Lo desarrolló Pascal Chautard con Carolina Roese. Está todo pensado, es una luz más amarilla, un poco más tenue, que es más amigable con el medio ambiente. Tiene menos contaminación hacia el cielo y tiene también distintos tipos de luminarias que van acompañando estos paseos», añade.

Así, la nueva Plaza Baquedano se inserta en un proceso de recuperación progresiva del corazón urbano de Santiago, donde infraestructura, paisaje, patrimonio y cultura confluyen para construir un espacio más habitable, inclusivo y significativo. Más que una obra puntual, esta transformación representa una oportunidad para redefinir la relación entre la ciudadanía y su espacio público, apostando por una ciudad que valore su memoria, cuide su patrimonio y proyecte un futuro más verde y compartido.

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