Un estudio genético revela que Liolaemus nigroviridis, una lagartija endémica de Chile central, tiene una capacidad limitada para adaptarse al cambio climático. La población de la cordillera de la Costa en la Reserva Natural Altos de Cantillana destaca por ser una unidad genética única, aislada y en declive, lo que la convierte en una prioridad urgente de conservación.

Lagartija Negroverdosa
Créditos: Belén Céspedes.

Las especies que habitan las llamadas islas de cielo, montañas rodeadas por ambientes más áridos o transformados, enfrentan uno de los mayores desafíos del cambio climático. Cuando las temperaturas aumentan y las precipitaciones disminuyen, estas especies no tienen hacia dónde desplazarse. Un reciente estudio sobre el lagartija Liolaemus nigroviridis, liderado por el investigador de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, Jorge Mella-Romero, demuestra que este riesgo constituye una amenaza concreta para varias de sus poblaciones, especialmente para la que habita en las zonas altas de Altos de Cantillana.

“Estamos hablando de organismos que viven en cumbres, con muy poca posibilidad de desplazarse hacia otros ambientes cuando las condiciones cambian”, explica el investigador. En el caso de Cantillana, la especie se encuentra a una altitud aproximada de 1.834 metros sobre el nivel del mar.

Reserva Natural Altos de Cantillana
Créditos: Pablo Quevedo.

A través del análisis de marcadores genéticos de alta resolución, como SNPs, que corresponden a pequeñas variaciones en el ADN, y ADN mitocondrial, los investigadores evaluaron la estructura genética de la especie a lo largo de su distribución, desde la región de Coquimbo hasta la región de O’Higgins, y reconstruyeron su historia poblacional en el tiempo.

Para el estudio, los investigadores capturaron ejemplares vivos de Liolaemus nigroviridis en distintas montañas de la cordillera de la Costa y de los Andes. A cada individuo se le extrajo un pequeño fragmento de la cola y luego fueron liberados en su hábitat natural sin causar daño permanente. El tejido fue utilizado para los análisis genéticos que contó con permisos del Servicio Agrícola y Ganadero y siguió los protocolos éticos de la Universidad de Chile para el manejo de animales silvestres.

Pigmentación de las lagartijas negroverdosa
Créditos: Eduardo Muñoz

Los resultados muestran una marcada diferenciación genética entre montañas, lo que indica la presencia de barreras geográficas y una baja capacidad de dispersión entre islas de cielo. “Cuando estas poblaciones quedan aisladas durante miles de años, comienzan a diferenciarse genéticamente y a volverse cada vez más únicas. La población de Cantillana, en particular, es genéticamente muy distinta a otras poblaciones de la cordillera de la Costa, como Chicauma, Cerro La Campana o Cerro El Roble. Estos estudios deberán profundizar a futuro para evaluar si se trata de una especie distinta”, señala Mella-Romero.

Si bien la especie es capaz de desplazarse dentro de una misma montaña, esta capacidad no se extiende entre distintos cordones montañosos. En un escenario de cambio climático, esto significa que Liolaemus nigroviridis difícilmente podrá migrar a otros lugares con mejores condiciones para sobrevivir.

Lagartija Negroverdosa
Créditos: Cristóbal Rivera.

En particular, las poblaciones de la cordillera de la Costa y del sector más septentrional de los Andes muestran una disminución sostenida de su tamaño durante los últimos dos mil años, posiblemente asociada a cambios climáticos históricos. “Los análisis genéticos más recientes muestran que esta población está disminuyendo su tamaño. Hay un deterioro en su estado poblacional y eso no es una buena noticia. Se trata de una población única que está disminuyendo rápidamente”, enfatiza el investigador.

Dentro de este escenario, la población de Cantillana emerge como un caso crítico. Se trata de una entidad genética única, en declive y geográficamente aislada, rodeada por una matriz altamente antropizada. Esta combinación de factores aumenta de forma significativa su vulnerabilidad frente al cambio climático y al cambio de uso de suelo.

Lagarto Negriazul
Autor: Cristóbal Rivera

Las cumbres de la Reserva Natural Altos de Cantillana son un reservorio único de biodiversidad. Además de Liolaemus nigroviridis, esta especie comparte su hábitat con otras, como Liolaemus frassinetti, endémica de Cantillana. Si bien se trata de un lugar con baja intervención humana, Mella-Romero señala que es fundamental evitar presiones antrópicas como los incendios forestales o el pastoreo excesivo de ganado. Aunque el cambio climático representa una amenaza transversal para múltiples especies, existen acciones humanas que pueden evitarse para contribuir a su protección.

Más allá del caso particular de Liolaemus nigroviridis, el estudio aporta evidencia clave para enfrentar uno de los grandes desafíos de la conservación actual: cómo proteger especies atrapadas en la cima de las montañas en un planeta que se calienta y que cada vez enfrenta mayores amenazas. Integrar información genética, historia demográfica y cambio climático se vuelve así una herramienta fundamental para la toma de decisiones informadas y urgentes.

Reserva natural Altos de Cantillana
Créditos: Pablo Quevedo.
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