La crisis climática ha vuelto a poner en el centro una idea cada vez más urgente: la naturaleza no es solo parte del problema, sino también una parte fundamental de la solución. Restaurar un bosque, recuperar un humedal o rediseñar las ciudades para que el agua vuelva a fluir de manera natural son acciones que hoy cobran fuerza como respuestas concretas frente a los impactos del cambio climático. Bajo esa premisa, Chile dio inicio al Proyecto de Fomento a las Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN), una iniciativa que busca fortalecer el financiamiento público de acciones que utilizan los ecosistemas como aliados estratégicos.

Bosque de araucarias en el sur de Chile.
Fotografía referencial. Créditos: Carlos Teixidor.

Las Soluciones basadas en la Naturaleza han ganado espacio en la discusión climática global por su capacidad de abordar múltiples desafíos a la vez: reducen riesgos climáticos, protegen la biodiversidad y mejoran la calidad de vida de las comunidades. Sin embargo, su implementación a gran escala sigue siendo un desafío, especialmente cuando se trata de integrarlas a los mecanismos tradicionales de inversión pública.

El proyecto, financiado por el Fondo Verde para el Clima y ejecutado por el Ministerio del Medio Ambiente, junto a los ministerios de Hacienda y de Desarrollo Social y Familia, con apoyo técnico de la FAO, apunta justamente a cerrar esa brecha. Su objetivo es ordenar, sistematizar y fortalecer el financiamiento de iniciativas SbN, contribuyendo además a la implementación de la Ley Marco de Cambio Climático y a una toma de decisiones públicas más coherente con los desafíos ambientales del país.

El puntapié inicial se dio a través de un taller técnico que reunió a representantes de instituciones públicas y privadas, donde se compartieron experiencias ya en marcha en distintos territorios del país. El diagnóstico fue claro: Chile cuenta con una amplia diversidad de proyectos basados en la naturaleza, pero estos se encuentran dispersos, con distintos criterios de evaluación y escasa articulación entre instituciones.

“En Chile existe una experiencia muy significativa en Soluciones basadas en la Naturaleza. Uno de los principales desafíos es cómo ordenar, compartir y poner ese conocimiento al servicio de una acción pública más efectiva”, explicó Gabriela Soto, coordinadora del proyecto. A su juicio, el interés mostrado en el taller confirma que el país está preparado para avanzar hacia un uso más estratégico del financiamiento climático.

Cordillera de Los Andes
Fotografía referencial. Créditos: FAO.

Entre las iniciativas identificadas, y en línea con las tipologías de Soluciones basadas en la Naturaleza propuestas por la FAO, se reconocen acciones tan diversas como la protección y restauración de cuencas, la restauración de humedales y el desarrollo de humedales artificiales, el manejo forestal sostenible y la conservación de suelos. A ellas se suman prácticas con fuerte impacto territorial y comunitario, como las prácticas agroecológicas, la gestión hídrica integrada, los sistemas de atrapanieblas, la gestión de residuos orgánicos, la planificación territorial con enfoque ecosistémico, así como el desarrollo de parques urbanos y corredores ecológicos que fortalecen la conectividad de los ecosistemas.

Estas soluciones no solo aportan a la adaptación y mitigación del cambio climático, sino que también generan beneficios sociales y económicos a escala local, desde la seguridad hídrica y alimentaria hasta la mejora de la calidad de vida en entornos urbanos. No obstante, las y los participantes coincidieron en la necesidad de actualizar y formalizar estas tipologías dentro de los instrumentos de inversión pública, incorporando criterios más claros y adaptados a la realidad territorial, que faciliten su evaluación, priorización y escalamiento.

El taller también permitió identificar barreras estructurales que hoy limitan el desarrollo de estas soluciones: dificultades de acceso al financiamiento público, falta de estandarización, débil coordinación interinstitucional y brechas en el acceso a conocimiento técnico. Superar estos obstáculos será clave para que las SbN pasen de proyectos piloto a políticas públicas consolidadas.

En ese contexto, la FAO y el Ministerio del Medio Ambiente avanzan actualmente en el diseño de una licitación estratégica que permitirá abordar de manera directa la incorporación de las Soluciones basadas en la Naturaleza dentro del Sistema Nacional de Inversiones, uno de los principales espacios donde se definen las prioridades de gasto público del país. Este proceso busca generar metodologías y herramientas que faciliten la evaluación y financiamiento de proyectos SbN bajo criterios comparables y reconocidos institucionalmente.

Urbanismo y naturaleza.
Fotografía referencial. Créditos: FAO.

De forma complementaria, el proyecto incorpora un trabajo específico en capital natural, en coordinación con el Comité de Capital Natural, con el objetivo de relevar el valor de los ecosistemas como activos estratégicos para el desarrollo sostenible. Integrar el capital natural en la planificación y en las decisiones de inversión pública permite no solo visibilizar los costos de la degradación ambiental, sino también orientar recursos hacia soluciones más resilientes y costo-efectivas en el largo plazo.

A ello se suma el desarrollo de un curso de fortalecimiento de capacidades, orientado a mejorar las competencias técnicas de funcionarias y funcionarios públicos en materias de Soluciones basadas en la Naturaleza. La iniciativa busca cerrar brechas de conocimiento y entregar herramientas concretas para el diseño, formulación y evaluación de proyectos de inversión basados en la naturaleza, reconociendo que el éxito de estas soluciones depende tanto del financiamiento como del capital humano que las impulsa.

Bosque en el sur de Chile. Créditos: Kathbehrens.
Fotografía referencial. Créditos: Kathbehrens.

Desde el Ministerio del Medio Ambiente, Sandra Briceño, jefa del Departamento de Finanzas Climáticas y Medios de Implementación, subrayó que el desafío no es la falta de iniciativas, sino su articulación. “Hay mucho conocimiento y diversas experiencias en marcha, pero necesitamos conectarlas mejor y acercarlas a más sectores con capacidad de acción. Fortalecer el financiamiento de las Soluciones basadas en la Naturaleza requiere un trabajo coordinado entre las instituciones del Estado”, señaló.

El proyecto contempla así tres líneas principales: desarrollar metodologías que faciliten la incorporación de SbN en el Sistema Nacional de Inversiones; fortalecer la gobernanza interinstitucional y el enfoque de capital natural para priorizar iniciativas estratégicas; y mejorar las capacidades técnicas del sector público para diseñar e implementar proyectos de inversión basados en la naturaleza.

En un escenario marcado por sequías prolongadas, olas de calor y una acelerada pérdida de biodiversidad, la iniciativa busca instalar una idea clave en la política pública chilena: que proteger y restaurar los ecosistemas no es un gasto, sino una inversión estratégica para enfrentar la crisis climática, fortalecer la resiliencia de los territorios y avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible para Chile.

Pareja de pudús. Créditos: ©Nicole Arcaya
Fotografía referencial. Créditos: ©Nicole Arcaya
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