Ladera Sur ¡Quiero volver a Tortel!
¡Quiero volver a Tortel!

Naturaleza

¡Quiero volver a Tortel!

Nuestra colaboradora Clara Munita nos comparte una galería de un viaje a Tortel. ¡No te lo pierdas!

Hace ya cuatro años fui con mis amigas a un paseo en auto (y bicicleta) por el sur de Chile. La ruta: partíamos en Santiago, pasando por Pucón, luego al Bolsón y Esquel por el lado argentino y cruzando a Chile nuevamente por Chile Chico, siguiendo por Cochrane, Caleta Tortel y finalmente: Villa O´Higgins.

Uno de los mejores recuerdos que tengo de este viaje, y es el destino que les quiero recomendar, fue Caleta Tortel en la región de Aysen, a 465 km al sur de Coihaique.

Esta caleta es el “pueblo no pueblo” que “balconea” en gran parte al Fiordo Baker. Todo construido en madera, en medio de un tupido bosque con intenso olor a árboles, este pueblo tiene casas sin rejas, con electricidad por generadores que se corta a las 12 pm y aunque no lo crean, un pueblo sin calles. Se compone de cientos de pasarelas de 1.20 a 1.60 metros de ancho donde obligadamente te haces amigo del pueblo entero, porque lo que se estila es saludar a todos los que pasan por tu lado.

El baile típico es el chamamé y no la cueca. Para mí algo nuevo que pude ver apenas llegamos, ya que al pisar Tortel, nos topamos con el rodaje de una película, una filmación que retrataba Caleta Tortel en los 80 cuando no tenían luz. Fue una experiencia increíble, en especial cuando hicieron bailar a una de mis amigas como extra de la película.

© Clara Munita
© Clara Munita

Nos quedamos tres días alojando en la casa de una señora que ofrecía varias piezas para pensión. También existían opciones más acomodadas, como por ejemplo: un lodge entre hielos, atendido por una santiaguina arquitecta que se había enamorado de un pescador local y juntos habían echado raíces en el fiordo (hoy por hoy sigue funcionando).

La historia de Caleta Tortel comienza a principios del siglo XX siendo un aserradero a cargo de empresarios de Punta Arenas. Hoy la mayoría de su gente son pescadores, cuyas raíces culturales muestran rasgos del gaucho patagónico y también de los antiguos Alacalufes y Onas.

Por desarrollar, queda todo el potencial del turismo outdoor de esta maravillosa caleta. Aquí les dejo los mejores panoramas que pueden hacer en la zona:

1. El mejor panorama es caminar bajo la lluvia por las rampas que suman más de 15 km y miran al fiordo donde desemboca el imponente río Baker.

© Clara Munita
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2. Visitar el Baker, río turquesa, que corre con tanta agua y con tanta fuerza, que no lo puedes creer. En ese entonces fuimos a ver los puntos donde pensaban instalar las centrales hidroeléctricas de Hidroaysen, cuando el futuro se veía negro para los ecologistas que lo defendían.

© Clara Munita
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3. Otro paseo entretenido es andar en bote por los fiordos, el único lugar donde puedes tener una vista panorámica del pueblo es desde el mar. El bote, te lleva también a la Isla de los Muertos, una isla-cementerio donde vez tumbas de los trabajadores ganaderos que alrededor del 1908 se quedaron encerrados por meses sin comer vegetales y les dio a todos escorbuto (esta historia tiene varias versiones).

© Clara Munita
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4. Paseo botánico: Para darle un toque educativo a nuestro día, le pedimos a la dueña de la casa de donde alojábamos que nos ayudara a identificar las hojas que fuimos cortando durante una caminata improvisada. El tramo de la carretera austral en este punto está lleno de de Ñirres que son muy parecidos a los Coihues. También descubrimos el Ciprés de las Guaitecas, conífera similar al Alerce con la diferencia que sus hojas son opuestas. Además crece muy lento, los más longevos pueden durar alrededor de 700 años. En esta zona de la carretera austral es dónde se dan en su mayor esplendor y dónde están extremadamente protegidos, tan protegidos que los Tortelinos decían que debido a esto habían borrado el pastoreo de la zona.

© Clara Munita
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Si quieres ir a Caleta Tortel en auto, te doy un dato muy importante. Allá no venden combustible por lo que hay que llenar el auto en Cochrane antes de partir y ojalá, llevar un bidón con reserva para hacer más paseos o seguir a la fabulosa Villa O`Higgins (cruzando en transbordador el fiordo Mitchell donde termina la carretera austral).

© Clara Munita
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