Ladera Sur Trineo con perros, un oficio ancestral que aterriza en el sur de Chile
Trineo con perros, un oficio ancestral que aterriza en el sur de Chile

Deporte y Aventura

Trineo con perros, un oficio ancestral que aterriza en el sur de Chile

Nuestro colaborador, Manuel Mingo, nos cuenta su experiencia en el sur de Chile, donde tuvo la oportunidad de realizar una actividad de Mushing o trineos con perros. Aquí nos cuenta más detalles de lo que vivió y la historia detrás de esta actividad ancestral que tiene su origen en los países Nórdicos.

Este invierno realizamos una actividad que para pocos es común, para muchos incomprensible, pero para algunos, y una vez acercándose a ésta, una maravilla. Sin duda una cultura que tuve la suerte de conocer y vivir en una experiencia única.

El Mushing o trineo con perros, es una actividad ancestral que tiene su origen en los países Nórdicos, en el Círculo Polar Ártico, como medio de transporte con perros de tiro y arrastre de trineos en superficies frías y con nieve. Pero no fue hasta 1925 que la faceta deportiva de este medio de transporte adquirió mayor popularidad: ese año una amenaza de epidemia de difteria en Nome, Alaska, encendió las alarmas de este pequeño pueblo, donde no contaban con la medicina para tratarla. Fue entonces cuando el Doctor Curtis Welch envió un telegrama pidiendo ayuda a los gobernadores de Alaska y el Servicio Público de Salud en Washington. Lo que no imaginarían es que la principal ayuda llegaría de la forma más inesperada.

©Benjamín Camus
©Benjamín Camus

A casi 1.600 km de distancia, en Anchorage, unos “mushers” –como se llamaba a los conductores o corredores de trineos tirados por perros– aceptaron el desafío de llevar las medicinas y vacunas en sus trineos arriesgando sus vidas y las de sus perros en una ruta que les llevaría cinco días y en la que recorrerían algunos de los paisajes más traicioneros de Alaska. Desde entonces, para conmemorar este hecho, se instauró la prueba Iditarod que se repite cada año y se trata de la carrera de trineos tirados por perros más famosa en Estados Unidos.

©Benjamín Camus
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Hoy el mushing también tiene otra faceta, una con fines recreativos. Los perros, son husky Siberianos, los cuales llevan en su ADN el esfuerzo físico y trabajo, de lo contrario se frustran y sufren. Algo muy importante de aclarar, es que en esta actividad, de manera recreativa, el perro no es maltratado en ningún momento.

La distribución y cantidad de los perros va de acuerdo al peso del piloto, de esta forma no se exponen a los perros a un desgaste por sobre sus capacidades, lo mismo pasa con la duración de la actividad física o la buena materialidad de los arneses.

©Benjamín Camus
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Antiguamente estos perros eran utilizados para trabajos duros, donde la aptitud física y desempeño eran clave para su sobrevivencia, incluso si no cumplían con esas cualidades los mataban. Esta raza tiene más de 12.000 años de antigüedad y se fue fortaleciendo año tras año logrando una raza con genética fuerte y por sobre todo activa y de trabajo; su origen fue el lobo. Los perros necesitan trabajar y utilizar su energía, de lo contrario y diferente a lo que algunos podrían pensar, no son felices.

Esta vez pude comprobarlo y sin duda esta manada de husky Siberianos y otros mezcla con razas de caza, con más de 50 integrantes y sus roles más que definidos, son perros muy bien cuidados y felices. Trabajan todo el año y cuando no hay nieve, Konrad el “padre” de todos ellos, los hace trabajar en trineos con ruedas. Algunos son muy jóvenes para hacerlo y por ahora sólo observan y se incorporan a la manada poco a poco, otros ya trabajaron suficiente y hoy disfrutan del lugar de una manera menos activa. ¡Realmente es un oficio maravilloso!

©Benjamín Camus
©Benjamín Camus

Una vez que nos ven venir, anuncian nuestra llegada con aullidos. Cada uno se muestra de diferente manera para ser elegido en nuestra aventura. Ya seleccionados los perros, y trineos en posición, la euforia por salir es total. Perros y “mushers” (pilotos) con la ansiedad a tope por salir cuanto antes. Una vez la orden dada “hey hey” el ritmo y adrenalina disminuye, de un segundo a otro te encuentras tú y tus perros recorriendo el bosque a una velocidad suave, en contacto directo con la naturaleza.

©Benjamín Camus
©Benjamín Camus

Durante una hora y media la experiencia no dejó de sorprendernos. Al regreso, los perros volvieron a su lugar de descanso y a reponer las energías gastadas, pero muy atentos a los movimientos del grupo. Si cualquiera agarraba un arnés, nuevamente los aullidos y saltos para ser elegidos no paraban.

Si quieres conocer más acerca de “Husky Farm”, el emprendimiento que realiza paseos en trineo con perros en las faldas del volcán Villarrica, puedes visitarlos en su página web.