Ladera Sur Santuario de la Naturaleza San Juan de Piche, un nuevo tesoro natural por descubrir en la zona central
Santuario de la Naturaleza San Juan de Piche, un nuevo tesoro natural por descubrir en la zona central

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Santuario de la Naturaleza San Juan de Piche, un nuevo tesoro natural por descubrir en la zona central

Ubicado en la comuna de Alhué, este santuario ofrece un atractivo paisajístico inigualable, que se convertirá en un imperdible para todos aquellos fanáticos del roble de Santiago y de los bosques nativos. Dentro de poco abrirá sus puertas a todo público que sepa respetar de la naturaleza, y aquí, te mostramos sus principales atractivos.

En la provincia de Melipilla, a sólo un par de horas de la capital de Chile y escondida entre un valle de montañas, se encuentra la comuna de Alhué, una pequeña localidad olvidada, que desprende una esencia rural única con costumbres propias del campo chileno.

Un lugar de no más de 5.500 habitantes y cuya historia está marcada por las distintas incursiones que realizaron los españoles en las épocas de antaño para encontrar yacimientos de oro en la zona y sacar provecho de estas tierras. Una actividad que han caracterizado a su economía hasta hoy.

Alhué está rodeado de cerros que forman parte de la cordillera de la Costa y del cordón Altos de Cantillana, que te dan la bienvenida con estos maravillosos paisajes montañosos y con las costumbres propias de la comuna que le otorgan un toque característico al lugar.

Pero la riqueza del valle no se debe únicamente a sus edificios patrimoniales ni a sus artesanías, pues esta pequeña localidad esconde un gran secreto, desconocido para muchos: el Santuario de la Naturaleza San Juan de Piche. ¿Habías oído hablar de él?

©Yolanda Errázuriz
©Yolanda Errázuriz

Corresponde a un área de conservación que fue creada formalmente en el 2013 a través de un Decreto del Ministerio del Medio Ambiente y está inserto en uno de los 35 hotspot de biodiversidad de importancia mundial. De igual forma, es uno de los hábitats mejor preservados del ecosistema mediterráneo chileno, siendo reconocido por dicha autoridad ambiental como uno de los sitios prioritarios de la Estrategia de Conservación de la Biodiversidad de la Región Metropolitana.

En Ladera Sur tuvimos el privilegio de formar parte de un recorrido con la Fundación Robles de Cantillana quienes nos enseñaron este lugar de 1.617 hectáreas y que nos dieron a conocer los valores bioculturales del territorio en el que se inserta.

©Corporación Robles de Cantillana
©Corporación Robles de Cantillana

Como era de esperarse, el lugar ofrecía una riqueza natural sin igual, capaz de encantar a cualquiera que visite sus caminos y nosotros no fuimos la excepción. El santuario se encuentra en el corazón de un punto de gran biodiversidad en el que puedes encontrar una extensión muy diversa de flora y fauna, donde el 40% de las plantas y el 25% de los animales son endémicos.

©Yolanda Errázuriz
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A medida que nos aproximábamos al lugar, a la distancia se podía observar cómo el color rojo propio de los robledales se adueñaba de las partes más altas del cerro. Un conjunto de tonalidades características del otoño que descendían poco a poco y que hacían una invitación para aventurarse en sus senderos.

©Corporación Robles de Cantillana
©Corporación Robles de Cantillana

Una época de gran atractivo paisajístico que mezcla un conjunto de elementos naturales como el rojo característico del  roble de Santiago; la inmensidad de las palmas chilenas, el siempreverde de los naranjillos y el aroma del belloto del norte.

©Yolanda Errázuriz
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Muchos ignoran que estos altos bosques cumplen una misión importante dentro de la zona, pues funcionan como condensadores de humedad. Aquí hay una pluvosidad media de 620 milímetros anuales,  duplicando el promedio de agua caída en la región. La cuenca hídrica que genera este cajón permite el funcionamiento de la cuenca baja, donde existe un importante desarrollo de viñedos y plantaciones frutales, así como cientos de hectáreas de humedales en la Región Metropolitana que hacen uso de este recurso hídrico.

©Corporación Robles de Cantillana
©Corporación Robles de Cantillana

Tanto como la flora,  la fauna también es protagonista en este valle, pues en él habitan especies únicas y en peligro de extinción como el lagarto gruñidor de Valeria (Pristidactylus valeriae), el gato colo colo (Leopardus colocolo) y la guiña (Leopardus guigna). Asimismo, en el lugar continuamente se descubren nuevas especies, siendo el último hito el de un sapo distinto a cualquier otro, que fue bautizado como Alsodes Cantillanensis o sapito de Cantillana. Esta singular especie fue descubierta hace no más de cinco años por científicos de la Universidad Católica y de Concepción entre la hojarasca de un bosque de Los Altos de Cantillana.

©Yolanda Errázuriz
©Yolanda Errázuriz

Este tipo de descubrimientos y todas las propiedades de la flora y fauna de este santuario, han sido razón suficiente para que los propietarios de la zona se hayan propuesto como misión fundamental el proteger el bosque nativo y la enorme biodiversidad de los ecosistemas presentes en San Juan de Piche, promoviendo el lugar para fines educativos e investigativos.

Muestra de ello es que durante 17 años se han dedicado a la producción de miel orgánica y a la propagación de las plantas nativas, en donde se trabaja de la mano con Vivero Nativos de Cantillana, quienes recolectan el material genético de la biodiversidad de la zona, poseyendo la diversidad de especies más amplia de la zona central.  De esta manera, en caso de incendios forestales la existencia de estas especies estará bajo protección.  

©Yolanda Errázuriz
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Si quedaste con ganas de descubrir este lugar, la buena noticia es que el Santuario de la Naturaleza San Juan de Piche abrirá sus puertas el mes de septiembre, para que todo amante de la naturaleza pueda disfrutar de uno de los mayores focos de preservación de la región a través de visitas guiadas . Y tal como lo fue para nosotros, te aseguramos que se convertirá en uno de tus imperdibles de la zona central.

De acuerdo a lo especificado por uno de sus propietarios, Andrés Otero, la idea – por el momento–, es abrir gradualmente el santuario y en concordancia con los planes de manejo ya que San Juan de Piche cuenta con un gran valor ecológico y la responsabilidad de su cuidado significa su protección para las generaciones futuras. “Estamos trabajando a toda máquina junto con la Corporación Robles de Cantillana, para abrir el santuario a educadores e investigadores ambientales el próximo mes de septiembre”, comenta entusiasmado.

©Yolanda Errázuriz
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Cabe mencionar que la Corporación Robles de Cantillana se encuentra buscando voluntarios, socios y donaciones que apoyen su trabajo de conservación en el Santuario de la Naturaleza San Juan de Piche. A través de las progresivas actualizaciones que se irán realizando en su página web, se estará dando a conocer todos los detalles para colaborar, así como estar al día en los planes de apertura del mes de septiembre.