Ladera Sur Roberto Busquets: la historia del primer chileno en los Himalaya (1954)
Roberto Busquets: la historia del primer chileno en los Himalaya (1954)

Deporte y Aventura

Roberto Busquets: la historia del primer chileno en los Himalaya (1954)

Pocos conocen la historia de Roberto Busquets, el primer montañista chileno que intentó subir una cumbre en los Himalaya. A modo de homenaje, compartimos con ustedes su increíble historia con las fotografías tomadas por él mismo, que pese a no haber hecho cumbre, vuelve como héroe tras haber salvado a uno de sus compañeros. No te pierdas este fascinante reportaje de nuestra colaboradora Magdalena Besomi.

La invitación por parte del equipo argentino

©Roberto Busquets
©Roberto Busquets

Ganador del premio de Mejor Deportista en esquí y andinismo en 1952, Roberto Busquets recibe por invitación del Presidente argentino Juan Domingo Perón, la posibilidad de unirse a la expedición argentina de 1954 (primera latinoamericana), que se propone como desafío subir la cumbre del monte Dhaulagiri, la séptima más alta de la cordillera del Himalaya. Montaña de 8.176m de altura, uno de los famosos 14 “ochomiles”, de los cuales a la fecha, sólo dos habían sido logrados con éxito: el Everest por Edmud Hillary en 1953 y el Annapurna, escalado por el francés Maurice Herzog en 1950.

©Roberto Busquets
©Roberto Busquets

En el contexto de la época, no sólo la dificultad física de la escalada era una gran hazaña, sino también, la logística para lograr el ascenso en las mejores condiciones. El conocimiento de esta cordillera era casi nulo y las comunicaciones terrestres escasas y de difícil acceso. En el caso del monte Dhaulagiri, éste había sido visitado anteriormente por el equipo francés de Maurice Herzog, que tras varias exploraciones y debido a su dificultad, decidieron cambiarse al Annapurna. Años después, un equipo suizo lo intentó por primera vez, conocimiento que fue clave para el equipo argentino, ya que traspasaron valiosa información, clave para superar la altura del equipo suizo.

En palabras de Roberto Busquets: “Teníamos la facultad de no tener que subir el cerro por la ruta más difícil, había que subir el cerro por subirlo y si no tenía nombre, ponerle el nombre que uno quería. Eso era muy bonito, no es algo que puedan hacer hoy los andinistas actuales, ya está todo subido prácticamente y todo con nombre. Un poco más romántico, lo hacíamos porque queríamos, sin ningún auspicio, ahora el andinismo está todo basado en la mayoría de los casos, por alguien que exige que logren el éxito, eso es un compromiso mayor, que no lo tuvimos nosotros, éramos más libres”. 2

Roberto Busquets es el último de abajo a la derecha. ©Roberto Busquets
Roberto Busquets es el último de abajo a la derecha. ©Roberto Busquets

El equipo lo formaban 11 montañistas: el teniente Francisco Ibáñez (jefe de la expedición), Gerardo Watzl, Alfredo Magnani, Jorge Iñarra-Iraegui (fotógrafo), Fernando Grajales, Miguel Ángel Gil (radioperador), Dinko Bertoncelj, Hugo Benavides (cocinero), Felipe Godoy, Antonio Ruiz Beramendi (médico) y el chileno Roberto Busquets.

En palabras de su compañero de excursión, Alfredo Magnani:

“Cursada la invitación a la Federación de andinismo de Chile, ésta designó a un hombre de larga actuación cordillerana, profundo conocedor de los secretos de la montaña, gran amigo de sus colegas argentinos y dotado de una clara conciencia de su responsabilidad. Fue así como el alegre Roberto Busquets, de 30 años, el viejo amigo tan apreciado por su animoso ímpetu y sus extraordinarios dotes de montaña, ingresó a nuestro equipo. Esta adquisición fue valiosa. En Busquets se encontró al compañero íntegro, trabajador incansable, uno de esos hombres dotado de un singular sentido del humor que les permite aliviar con sus inesperadas ocurrencias las situaciones más difíciles”.3

La organización previa

Pago a los Culís debía ser en monedas, los billetes se mojaban. ©Roberto Busquets
Pago a los Culís debía ser en monedas, los billetes se mojaban. ©Roberto Busquets

Dos años se necesitaron para organizar la enorme expedición que se desarrolló entre febrero y junio de 1954. Los integrantes llegaron desfasados a Delhi, 10 días demoraron en introducir las trece toneladas de equipaje que habían llegado a Bombay, para poder despacharlos a Nepal.

Ruiz y Magnani acompañaban el equipaje en el ferrocarril; Ibáñez y Busquets vuelven a Delhi donde asisten a recepiones ofrecidas por los embajadores de Nepal y Argentina para luego partir con el resto de la expedición por vía férrea a Nautanwa, pueblo ubicado a los pocos kilómetros de la frontera con Nepal, en donde se juntaron con los sherpas, hombres de excepcional resistencia y capacidad técnica, que los acompañarán en toda la aventura. Nigma Shita era el nombre del Sherpa que acompañó a Roberto Busquets.

©Roberto Busquets
©Roberto Busquets

Seis viajes en avión necesitaron para transportar el equipaje a Bhairawa, primer pueblo de Nepal donde reclutaron a los Culís (porteadores nepaleses) que les permtirían acarrear el equipaje hasta el campamento base a 3.600m de altura. 18 días demoraron en cruzar los 250km de selva para llegar al campamento base. A punta de machetes iban abriendo camino y construyendo puentes, para el paso de la expedición, que en su momento llegó a tener hasta 360 personas.

Los 7 campamentos

©Roberto Busquets
©Roberto Busquets

Instalados en el campamento base a 3.600m de altura construyeron una cabaña de 8 x 4m a la que llamaron “Refugio Argentina” que les permitió refugiarse y guardar las provisiones para los meses que quedaban.

Construcción “Refugio Argentina”. ©Roberto Busquets
Construcción “Refugio Argentina”. ©Roberto Busquets

El 5 de abril, partieron del campamento base siguiendo la llamada ruta de “La Pera” que habían hecho los suizos el año anterior. Toda una logística dirigida por el jefe de la expedición Francisco “Paco” Ibáñez, se llevó a cabo con el fin de ir instalado los campamentos siguientes y proveerlos de provisiones. El campamento II ya estaba a 5.000m, el III a 5.500m, en el cual tuvieron que excavar terrazas para poder instalar las carpas. La primera exploración llegó hasta un punto intermedio entre el campamento III y IV. Producto de una tormenta de electricidad estática, vuelven al campamento base. En ese momento se van los culís, no habituados a las bajas temperaturas ni la nieve en sus pies descalzos, dejando solos a los 26 hombres de la expedición.

Los campamentos I, II y III se pueden comunicar con señales luminosas, el IV y el V están en contacto directo intermedio del pequeño aparato transmisor-receptor instalado en la base de los 6.000m.

©Roberto Busquets
©Roberto Busquets

En un momento, logran comunicación con un redioaficionado de Nueva Delhi, permitiendo enviar información del estado de la expedición a Argentina. Por medio de un Sherpa-correo, la expedición recibe cartas desde argentina, momento de gran emoción para quienes hace meses estaban desconectados de sus familias.

Al enfrentarse con la formación rocosa llamada La Pera, deben utilizar explosiones de TNT tal como se los habían recomendado los suizos, para poder instalar el campamento VI, a 7.200m. Pasada “La Pera”, instalan el campamento VII a los 7.600m, descubriendo una pared rocosa de 400m que se les había sido imposible ver desde los campamentos anteriores. Esa noche, debido a la difícil instalación del campamento, la carpa se resbalaba constantemente, por lo que tuvieron que salir a ajustarla varias veces, Ibáñez comenzaba a sentir el congelamiento de sus pies, por lo que al día siguiente decide quedarse. Watzl, Magnani, Pasang Dawa Lama y An Nima, logran escalar la pared, llegando arriba a las 5 de la tarde, donde divisan la cumbre a unos 100 metros.

©Roberto Busquets
©Roberto Busquets

En ese momento deciden pecnoctar ya que no lograrían bajar con luz, por lo que se ven obligados a cavar una cueva y pasar la noche. Según el altímetro, estaban a 8.050 metros de altura. Para corroborar las dimensiones, observan las montañas vecinas. La cumbre del Dhaulagiri Mal, de 7.950 metros, estaba por debajo. Esa noche cayó la primera nevada del Monzón. En ese momento toman la sabia decisión de descender y no continuar a la cumbre, ya que no era seguro que alzanzaran a subir y bajar, además uno de los sherpas se había golpeado fuertemente en la cabeza.

El difícil descenso

©Roberto Busquets
©Roberto Busquets

En el descenso, desorientados ven unas luces, era Ibáñez que los guiaba hacia el campamento, al cual llegan agotados. Al día siguiente deciden bajar para dar lugar a una nueva cordada de ataque, pero Ibáñez no encuentra sus crampones, perdidos varios días antes, por lo que le fueron ayudando con bastante dificultad, hasta llegar al campamento VI. Ahí les dijo a sus compañeros que se adelantaran y enviaran sherpas con un par nuevo de crampones. Los sherpas vuelven solos, ya que Ibáñez es incapaz de caminar debido al congelamiento de sus pies.

Roberto Busquets, estaba junto a Grajales a 6.700m y decide subir a rescatarlo:

“Yo dije: estos sherpas no llegan, vamos para arriba. Pero ahí Grajales me dijo que le habían prohibido pasar los 7.000 metros porque tenía una dolencia al corazón. Entonces tuvimos que bajar a buscar gente. Nadie sabía cómo estaba Ibáñez. Bajé a buscar un par de sherpas buenos, porque yo solo no iba a ir. Qué sacaba: Ibáñez era un gallo de un metro noventa y 100 kilos. Él se había quedado a morir. Sabía que no lo iban a sacar, porque ya no había gente”,1 dice Busquets.

Esa noche Busquets baja al campamento anterior a buscar a dos sherpas y a convencer al doctor Ruiz, un hombre menos preparado para la montaña, que lo acompañara a buscar a “Paco”. En palabras de Busquets: “Le dije al médico: si yo encuentro muerto a Paco no hago nada por bajarlo, nos podemos ir todos al hoyo. Pero si está vivo, hay que traerlo. Y si está muerto, yo soy chileno: ¿tú crees que en Argentina me van a creer? Eres el único que puede atenderlo”.1 Finalmente parten a las 3 de la mañana. A las ocho, sólo habían subido cien metros.

Francisco Ibáñez en la bajada de vuelta. ©Roberto Busquets
Francisco Ibáñez en la bajada de vuelta. ©Roberto Busquets

Roberto es el primero en llegar, encuentra a Francisco adormecido, llevaba 4 días ahí. Lo ata con una cuerda a la cintura por si se caía y efectivamente se cayó y quedó colgando, por lo que deciden meterlo en un saco de dormir. Busquets se amarró a él con dos cuerdas y le pidió a los sherpas que lo dirigieran en la bajada. El doctor venía 30 metros más atrás, exhausto. Cuando llega la noche, improvisan un campamento, habían, 20 grados bajo cero, en ese momento Ruiz comienza a llorar: Me dijo que había perdido los pies. Lo miré y vi que estaba con los crampones y zapatos, congelado. Se había dormido con todo puesto. Me saqué el cinturón y le empecé a azotar las piernas. Al amanecer empezó a gritar de dolor: le estaba entrando la sangre. Sus pies se habían salvado”.1

El regreso

©Roberto Busquets
©Roberto Busquets

Una vez que llegaron al campamento base, Francisco Ibáñez se encontraba muy debilitado de salud. En un canasto de bambú es llevado por medio de la selva hasta Pokhara. Durante el trayecto, improvisadamente, el médico debe amputarle los dedos de uno de los pies. Busquets y Gil, se adelantaron con la misión de conseguir en Pokhara un avión que llevara los antes posible a Ibáñez a Katmandú. Lo que significó, 6 días de caminata practicamente sin dormir. Felizmente el 28 de junio Ibáñez voló a Katmandú, pero en el hospital le vino una pulmonía y lamentablemente murió dos días después.

Francisco Ibáñez antes de subir al avión. ©Roberto Busquets
Francisco Ibáñez antes de subir al avión. ©Roberto Busquets

Una vez que la expedición llegó a Katmandú, volaron a Nueva Delhi, India. Allí fueron recibidos por distintas embajadas. En la embajada Británica, se encontraron con Edmund Hillary y Charles Evans, quienes habían intentado el monte Makalú, pero no pudieron hacer cumbre.

Al llegar a Chile, Roberto Busquets fue recibido como héroe, pero para él no fue nada heroico: “Si yo hubiera estado arriba, Paco habría subido a buscarme. De eso estoy seguro1.

6 años después, una expedición suiza hace cumbre por una vía diferente “La tuta de la cresta”. 28 años después una expedición japonesa logra hacer cumbre por la misma “Ruta de la Pera”.

©Arko J.
©Arko J.

Pequeña biografía de Roberto Busquets

  • Fue Tercer Comandante del Cuerpo de Bomberos de Santiago, Voluntario Honorario y primera antigüedad de la Novena Compañía de Santiago, “Bomba Aniceto Izaga Costa”.
  • Fundador del Cuerpo de Socorro Andino, institución que hasta el día de hoy entrega servicios de emergencia.
  • En 1951, es de los primeros chilenos en subir y bajar el cerro Aconcagua, (6.962 metros de altura),
  • El 21 de Agosto del 2012 muere en Santiago de Chile.
  • El 9 de septiembre de 2016 se inaugura el Gimnasio “Roberto Busquets Punti” en la Bomba Yungay.

Finalmente, muchas gracias a su familia por permitirnos compartir esta historia.

Bibliografía

Revista

  1. REVISTA DEL DOMINGO Domingo 12 de Agosto de 2007

“HABLA ROBERTO BUSQUETS El primer chileno en los Himalaya”

Video

  1. Video “Dhaulagiri 1954: argentinos en el Himalaya”

Dirigido y producido por Ignacio Aguirre y Romina Coronel

SC de Bariloche 2004 

Libro

  1. Magnani, Alfredo Eduardo. Mendoncinos en los Himalaya. Ediciones culturales de Mendoza. 1994 (p.109-110)

* Fotos de Roberto Busquets, y recortes del diario,  gentileza de la Familia Busquets Tomás.