El 21 de marzo, después de un caluroso verano, dimos la bienvenida al otoño. Esta estación, donde caen las hojas y muchos árboles se tiñen de colores rojizos y cafés, hay quienes ganan mayor protagonismo: los hongos. Es que esta es, por excelencia y conocimiento popular, la “temporada de hongos”.

1b. Sowerbyella rhenana Créditos Giuliana Furci
Sowerbyella rhenana| En Chile, habita en la zona
sur, en suelo de bosque nativo.
Micorriza de árboles del género Nothofagus. ©Giuliana Furci

Pero antes de saber por qué se le conoce así, hay que tener una cosa clara: los hongos están presentes todo el año a través del micelio. Así lo explica a Ladera Sur Daniela Torres, encargada de oficina en Chile y programas de la Fundación Fungi, quien agrega: “en otoño y primavera, cuando se producen los cambios de temperatura y empieza a llover, se producen estos carpóforos, setas o callampas, que salen y nosotros las podemos ver. El hecho de que en el resto del año no las veamos, no quiere decir que no estén, sino que en esta época del año observamos su estructura macroscópica”.

3. Pleurotus ostreatus (champiñon ostra) – Creditos Carolina Magnasco
Pleurotus ostreatus (champiñon ostra)|
Es cosmopolita, en Chile habita en el centro y sur.
Crece en troncos de árboles, preferente del álamo. Se consume.
©Carolina Magnasco

Como todo en la naturaleza, esta aparición cumple un rol sumamente importante. Hay que pensarlo así, de acuerdo con lo explica Daniela: el ciclo del hongo se basa en tres estructuras, que corresponden al micelio, el carpóforo o esporoma y las esporas. En ese sentido, el micelio está presente todo el año. Luego, el esporoma tiene la funcionalidad de la reproducción sexual del hongo porque contiene todo el material genético para que la especie se reproduzca. A su vez, este carpóforo se encarga de dispersar las esporas, lo que favorece a la reproducción del hongo.

5a. Chlorociboria aeruginascens – Daniela Torres
Chlorociboria aeruginascens (lenteja azul)|
Está en madera muerta. Se desarrolla en troncos y ramas muertas
en el suelo de bosque. Se determina por su color azul intenso.
Tiñe la madera, que queda de ese color cuando se seca.
En Chile, se distribuye en la zona sur y austral.
©Daniela Torres

“Es como si fuese la fruta de las plantas”, dice María José Dibán, de la ONG Micófilos Chile, “al igual que como pasa con muchos organismos, los hongos tienen temporadas reproductivas. Para la mayoría es en otoño, pero también depende de la zona geográfica donde estén. Por ejemplo, en el sur, que llueve todo el año, hay un peak en primavera, pero lo que se encuentra ahí, es distinto al otoño”.

8. Austropaxillus statuum Giuliana Furci
Austropaxillus statuum| Tóxico. Muy abundante en los bosques de
Tierra del fuego en marzo. Habita en el interior de bosque o claros
de bosques cerca de diferentes especies de Nothofagus.
©Giuliana Furci

¿Dónde verlas?

Los hongos están en todos los tipos de ecosistemas y en todo Chile. Hay en el desierto, en la Antártica e incluso en la alta montaña. “Lo que pasa es que uno que tiene deconstruir esa forma de ver los hongos que tienen la típica forma de champiñón. No todos los hongos tienen esa forma”, aclara Daniela, haciendo una invitación a abrir los ojos y observar todas las formas y colores que podamos. Se trata de fomentar la curiosidad.

9. Ganoderma australe (oreja de palo) – Creditos Carolina Magnasco
Ganoderma australe (oreja de palo)| Se desarrolla todo el año desde
Chile sur a la zona austral, en la madera. Crece a diferentes alturas
sobre maderas vivas o muertas, en rincones de penumbra.
©Carolina Magnasco

Si bien los hongos están presentes en todo Chile, la mayor cantidad de ellos está entre la zona central del país y la Patagonia. Sin embargo, la primera invitación es partir por casa. Mirar el suelo cuando vamos al trabajo, observar en las plazas. Incluso en los patios de los hogares. De ahí en adelante, las reservas y parques nacionales siempre van a ser lugares clave.

10b. Aleurodiscus vitellinus-Giuliana Furci
Aleurodiscus vitellinus| Parásito de Chile y Argentina Austral.
Fructifica en otoño y principios de invierno.
Habita en árboles del género Nothofagus con especies como
coihue, lengas, a otros árboles vivos o muertos, adherido a sus cortezas.
A veces está en la copa de los árboles. ©Giuliana Furci

“La temporada de hongos generalmente es más temprana en las zonas que son más frías y donde nieva, entonces, por ejemplo, en la zona austral o la precordillera, son las primeras que empiezan a salir los hongos, por febrero y marzo”, explica María José, “por la zona central, la lluvia es más tardía y la temporada empieza como en junio, julio, agosto y septiembre. Si llovió en primavera, también por octubre”.

11a. Trametes versicolor – Daniela Torres
Trametes versicolor (cola de pavo)|
Es cosmopolita, pero en Chile se encuentra en las zonas
centro, sur y austral, todo el año. Crece en maderas dentro de
bosque, caminos, claros de bosque y cercos. ©Daniela Torres

En la Región Metropolitana, por ejemplo, ambas profesionales recomiendan visitar la Reserva Altos de Cantillana. También, las recomendaciones llevan al cerro San Cristóbal -que incluso hay especies que han aparecido por la erosión de bicicletas-, el Parque Mahuida, si es que está más húmedo, el Parque Nacional la Campana. Lo ideal es ir por julio.

Aleuria aurantia – Micorriza (Viviana Salazar)
Aleuria aurantia| Está a la orilla de caminos, en suelos
pedregosos o disturbados. También en bosque nativo.
Habitan en el centro y sur de Chile. ©Viviana Salazar

Más hacia el sur, se puede visitar Altos de Lircay o Los Ruiles. La verdad es que en la zona sur todos los parques y reservas nacionales aplican. Dentro de ellos, el Parque Oncol, en Valdivia, puede ser una opción.

4a. Amanita muscaria – Credito Giuliana Furci
Amanita muscaria (agárico de las moscas)| Tóxico, alucinógeno.
Es de distribución amplia, se conoce principalmente en el
hemisferio Norte. En Chile se encuentra en la Región de Los Lagos.
Fructifica desde finales de abril a comienzos de julio.
Es una especie micorrizica que se desarrolla bajo coníferas
como el Pinus radiata y también crece asociado
al abedul (Betula pendula). ©Giuliana Furci

“Es cosa de incentivar el observar formas distintas, no solo buscar la callampita, sino que las formas diferentes”, dice Daniela.

Anthracophyllum discolor – saprobionte (Viviana Salazar)
Anthracophyllum discolor| Es uno de los más llamativos de
Chile, a pesar de su pequeño tamaño. Se distribuye principalmente en la
Región de Los Lagos. Crece sobre pedazos de materia seca, sobre quilas
y robles, por dar ejemplos. Generalmente en el suelo de bosque.
©Viviana Salazar.

¿Qué ver?

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En Chile se conoce solo un 5% de la diversidad de hongos. En esto se encuentran cerca de 2000 especies y verlas depende de la época, el lugar y el esfuerzo que se haga para encontrarlas.

Micelio (María José Dibán)
Micelio ©María José Dibán.

“Hay especies que son más vistosas. Siempre encontramos a la Amanita muscaria, que es de las primeras que llega a sorprender a las personas. También en las más vistas son los Coprinellus, que son especies descomponedoras de materia orgánica. Esas siempre se encuentran como en un ramillete, agrupadas en un tronco. Después, en el Cerro San Cristóbal, por ejemplo, se ven las estrellas de tierra, que son de lugares perturbados y secos, y salen completamente de la estructura de callampita. Después están las Pezizas, que están como del Maule a la Patagonia. En este último lugar, obviamente está el Cortinarius magellanicus, que es como un emblema de la Patagonia, este hongo precioso que se asocia a las raíces de los Nothofagus”, explica Daniela.

Butyriboletus loyo – Micorriza (Viviana Salazar)
Butyriboletus loyo (loyo)| Fructiferación del género Boletus.
Se encuentra en otoño en Chile centro, sur y austral, asociándose
a Nothofagus, como robles. Está dentro de bosques en zonas húmedas y
oscuras, cerca de robles jóvenes. Tiene alto valor gastronómico.
©Viviana Salazar.

A esto agrega que es importante saber, al ir a buscar, con qué especie de árbol se relaciona cada hongo: “Por ejemplo, no vamos a encontrar un Cortinarius magallanicus en una plantación de pinos. Ahí hay otro tipo de hongos. En los bosques de araucarias, por ejemplo, hay ciertos líquenes, más que setas o callampitas”.

Chlamydopus meyenianus – saprobionte del norte (Sandra Troncoso)
Chlamydopus meyenianus| Se encuentra en suelos áridos del Desierto de Atacama.
©Sandra Troncoso.

En esta misma línea, María José dice: “En las primeras zonas en fructificar, vemos el Butyriboletus loyo, que es un hongo grande, rojizo con amarillo. También vemos Amanita y otras micorrizas, como Tricholoma. También hay parásitos, como la lengua de vaca y hongos descomponedores de madera, como las orejas de palo. Hay hongos con forma de seta, otros con forma de copa, etc”.

Cortinarius magellanicus – micorriza (Carola Venegas)
Cortinarius magellanicus| Fructifera en bosques de Nothofagus.
Se distribuye en Chile sur y austral, entre
enero y mayo. Se encuentra en los suelos de
bosques, cerca de tocones de árboles. ©Carola Venegas.

En esta diversidad, agrega María José, dice que, por ejemplo, en la zona central crecen más endomicorrizas: “están solo en las raíces, no tienen seta como los del boque de Nothofagus – a los que se asocian Cortinarius, Amanita, Tricholoma, Inocybe, Ramaria-, sino lo que se ven a simple vista solo saprófitos y parásitos del esclerófilo. Muchas Mycena y Tubaria, todo pequeñito”. En el sur, dice, “se encuentran hongos más llamativos, brillantes, como Entoloma necopinatum”. En el norte, finaliza: “ahí principalmente hay hongos donde hay algo de vegetación, donde hay fuentes de agua, como bofedales de altura o quebradas. Son hongos con formas de pelotitas, las estrellas de tierra. En general, hongos con las esporas al interior, con lo que se protegen de la desecación o el viento. Entonces, los tipos de formas varían”.

Mycena cyanocephala – saprobionte (Christian Valdés)
Mycena cyanocephala| Se encuentra en Chile sur y austral, durante otoño.
Se desarrolla sobre tocones de madera semi podridos a orillas y dentro de bosques.
©Christian Valdés.

¿Recolección?

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Si hay algo que se acompaña de la temporada de hongos, es el deseo de muchos para recolectar. Ante esto, Daniela menciona que en esta época es muy importante mencionar que los hongos no son tóxicos al tacto, pero sí lo pueden ser a la ingesta: “No hay truco para saber si un hongo es comestible o no, solo hay que conocerlo y guiarse con recolectores con experiencia o con organizaciones que sepan del tema. Lo más importante es que no se ingiera un hongo si no se conoce”.

Cyttaria berteroi – parásito de Nothofagus (Viviana Salazar)
Cyttaria berteroi (Puna, pula, curacucha, pinatra)| Relación biotrófica
obligada con Nothofagus oblicua y Nothofagus glauca.
Habita en la zona sur. ©Viviana Salazar.

Teniendo esto en cuenta, María José dice que la recolección sustentable para el consumo se debe dejar un 10% del hongo y no sacar los pequeños que no hayan dispersado sus esporas o estén demasiado maduros. “No hay que sacarlo de raíz para que no le cueste tanto volver a regenerarse”.

Entoloma necopinatum – Saprobionte (Dinelly Soto)
Entoloma necopinatum (entoloma verde)| Está en el suelo de
bosque nativo, entre hojas húmedas y partes
oscuras. ©Dinelly Soto.

¡A buscar hongos!

Con esto en cuenta, ¡prepara los sentidos y entusiásmate para buscar hongos en otoño! Además, con tus registros puedes hacer un rol en el conocimiento de los hongos. Campañas como “Lo que tú ves importa” de la Fundación Fungi, entrega un protocolo y guía para que las personas aporten a la ciencia, a la vez que se incentiva la población de hongos. Más allá de eso, dice Daniela, “yo le diría a las personas que deconstruyan su manera de ver el bosque y que se abran a distintas texturas, formas y colores, mirando del suelo hacia arriba”.

Favolaschia – Saprobionte (María José Dibán)
Favolaschia sp.| En Chile se encuentra en las zonas sur y austral
en verano y otoño. Se encuentra creciendo en grupos sobre
ramas musgosas y húmedas de Berberis como el calafate.
©María José Dibán.

Por su lado, María José invita a una observación consciente y responsable: “tengamos en cuenta que vamos a espacios donde habitan otros seres, tratemos de no dejar rastro (…) y de ir afinando el ojo. Eso se adquiere con la práctica, pero hay muchos hongos preciosos que son pequeños, que crecen debajo de la madera, con colores opacos, con una forma o detalles que solo se ven con lupa y es impresionante. Así que, vayan con esos ojos de niño de ir descubriendo y asombrarse con todo”.

Geastrum floriforme – Saprobionte (María José Dibán)
Geastrum floriforme (estrella de tierra)| Se distribuye en Chile
central y austral, en el suelo de bosques húmedos,
entre hojas secas y material orgánico en proceso de descomposición.
También en orillas de bosques cerca de praderas.
©María José Dibán.

*La información de los hongos en las fotos se buscó en las Guías de Campo: Hongos de Chile, volumen I y II, de la Fundación Fungi.

Ramaria flava – Micorriza (Carola Venegas)
Ramaria flava (changle). Tiene forma de coral.
Se encuentra en Chile sur y austral, en zonas de bosques
húmedas y oscuras. Se consume.
©Carola Venegas.
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