Con los grandes avances científicos y tecnológicos que ha logrado la humanidad en las ultimas décadas, actualmente creemos saberlo todo sobre nuestro planeta, incluida la basta cantidad de fauna que lo habita. No obstante, eso esta muy lejos de ser verdad. Según las estimaciones que realizó en 2011 un grupo de científicos de Census of Marine Life, la Tierra podría tener, en total, entorno a 8,7 millones de especies distintas, pero la mayoría de ellas siguen sin ser catalogadas. Tal como aseguraba el grupo de científicos en un informe, aproximadamente el 86% de las especies terrestres y el 91% de las marinas permanecen sin ser descritas.  

Mapa del siglo XVI repleto de advertencias de monstruos marinos. Créditos: National Geographic
Mapa del siglo XVI repleto de advertencias de monstruos marinos. Créditos: Cortesía de National Geographic

Todos los años, los científicos nos sorprenden con el descubrimiento de animales de los que no se tenía registro, en su mayoría insectos, anfibios o animales marinos que poseen similitudes con otras especies ya descritas, sin embargo, de vez en cuando nos encontramos con grandes sorpresas. La semana pasada se confirmó la existencia en Ecuador de una nueva especie de anaconda verde gigante en la selva del amazonas, Eunectes akiyama, la cual mide más de seis metros de largo y pesa alrededor de 200 kilogramos. La imagen dio la vuelta al mundo y generó mucha sorpresa debido al gran tamaño de esta nueva especie ¿Cómo es que nadie la había descrito antes? Sin duda, se trata de un caso excepcional, pero es una confirmación de que, por mucho que creemos conocer nuestro planeta, aún quedan muchas especies que no conocemos.

Este desconocimiento y la gran cantidad de enigmas que existen entorno a las especies que habitan nuestro planeta, ha llevado a la creación de un sinfín de mitos sobre criaturas cripticas alrededor del mundo, que son parte de la tradición oral de los pueblos y han inspirado relatos, libros, películas y distintas expresiones de arte. Pero, ¿qué tanto hay de cierto en estos relatos?

Representación del siglo XIX de un calamar gigante. Créditos: Getty Images
Representación del siglo XIX de un calamar gigante. Créditos: Getty Images

Criptozoología: ¿Realidad o mito?

Tal como la definió en 1955 el zoólogo Bernard Huevelmans, a quien se atribuye la invención del término, la criptozoología corresponde al “estudio de los animales sobre cuya existencia solo poseemos evidencia circunstancial y testimonial, o bien, evidencia material considerada insuficiente por la mayoría”. Es decir, es una pseudociencia -como lo denominan zoólogos y científicos- que estudia criaturas ocultas o crípticas, cuya existencia no esta comprobada científicamente, pero que son parte de la tradición oral de los pueblos. Dicho de otro modo, los críptidos, por definición, no han sido aceptados por la comunidad científica como entidades existentes y su existencia se basa en leyendas, ideas de origen mitológico o anécdotas magnificadas y exageradas por medios de comunicación.

Muchos de estos relatos han traspasado fronteras y se han difundido por todo el mundo, sirviendo de inspiración a películas, libros y diferentes relatos de fantasía. En ese sentido, investigadores y exploradores se han aventurado en la búsqueda de estos animales y algunos, como pie grande, el yeti o el monstruo del lago Ness, siguen engrosando el mito y la leyenda. Mientras que otros han sido finalmente descubiertos por la ciencia oficial.

Carta Marina de 1539
Carta Marina de 1539

Aquí entra el caso del del calamar gigante, uno de los descubrimientos más impresionantes realizado en el siglo XIX. La primera descripción sobre un calamar gigante la hizo Aristóteles en el siglo IV y desde entonces, su aparición era constante en la mitología de los pueblos de pescadores y en los relatos de marineros, quienes comentaban sobre la existencia de un gigantesco y monstruoso animal en forma de calamar que atacaba a los barcos hasta hundirlos y era capaz de devorar a un hombre de un solo mordisco.

Sin duda, esta criatura – que recibió muchos nombres como kraken en Noruega o teuthus en la antigua Grecia- es uno de los monstruos más grandes, impactantes y temibles que ha llegado a imaginar la humanidad, pero siempre se le considero una criatura mitológica, una leyenda creada para atemorizar a los marineros y mantenerlos alertas ante los peligros del mar.

Ilsutración Kraken. Créditos: Nathan J. Robinson et al, Deep Sea Research Part I. Oceanographic Research Papers, Volume 172, 2021.
Ilsutración Kraken. Créditos: Nathan J. Robinson et al, Deep Sea Research Part I. Oceanographic Research Papers, Volume 172, 2021.

Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XIX los científicos se tomaron en serio su existencia y entre 1870 y 1880 lograron encontrar una gran cantidad de calamares en las costas de Terranova con tentáculos de más de 10 metros de largo, lo cual fue algo excepcional que confirmó su existencia. Pero no fue hasta 2004 que un arrastrero capturó el primer ejemplar en buen estado en las costas de las Islas Malvinas, que se logró conservar con éxito para poder estudiarlo y actualmente se encuentra en el Museo de Historia Natural de Londres. Mientras tanto, tan solo un año después, investigadores del Museo Nacional de la Ciencia de Tokio lograron fotografiar uno en libertad y para 2006 lograron grabarlo.

Actualmente, este animal sigue siendo un misterio. Poco se sabe de su ciclo vital y sus comportamientos, así como se desconoce si corresponde a una sola especie de calamar o varias. Lo que sí se sabe es que su tamaño ronda los 10 metros en el caso de los machos y 14 metros en el de las hembras, y que su ojo, el más grande del reino animal, puede medir hasta 30 centímetros de diámetro.

Ilustración de un kraken luchando contra un cachalote. Créditos: Imagen extraída de Pinterest
Ilustración de un kraken luchando contra un cachalote. Créditos: Imagen extraída de Pinterest

Criaturas crípticas en la tradición oral chilena

Los mitos y las leyendas nacen de la necesidad del ser humano de contar historias y de darle sentido a aquellos fenómenos que no somos capaces de explicar, por ello, no es de extrañar que los misterios ocultos en las profundidades del océano hayan servido de inspiración para innumerables narraciones de monstruos y criaturas marinas mitológicas.

Mapa del siglo XVI repleto de advertencias de monstruos marinos. Créditos: National Geographic
Mapa del siglo XVI repleto de advertencias de monstruos marinos. Créditos: National Geographic

Lo cierto es que el gran nivel de desconocimiento que tenemos sobre la vida submarina -aun en la actualidad- deja mucho espacio para dejar volar la imaginación e intentar encontrarle una respuesta a ciertas interrogantes que no tienen una explicación lógica aparente. Más aun en un país como Chile, que posee una costa de 6.435 km de longitud​ y una gran cantidad de cuerpos de agua a lo largo de todo su territorio.

El Cuero

El cuero es, probablemente, la criatura mitológica más emblemática de la criptozoología en Chile, y es que sorprende la cantidad de relatos que existen en torno a esta bestia, así como la transversalidad de las generaciones que están en conocimiento del mito.

Leyenda del Cuero. Créditos: MixGI en DeviantArt
Leyenda del Cuero. Créditos: MixGI en DeviantArt

Se trata de un ser cuya apariencia asemeja a un cuero de vacuno, con filudas garras en su contorno que simulan los flecos de una manta, las que usa para atrapar a algún desprevenido humano o animal que se acerque a lagunas, lagos o ríos, arrastrándolos a las profundidades para alimentarse de sus cuerpos.

Existen variaciones del relato según el territorio donde se cuente de su existencia. En Chile, existen relatos sobre esta criatura desde el río Aconcagua, en la zona central, hasta Chiloé y algunas zonas de Aysén. Asimismo, en algunos portales se señala que esta historia también es contada en la Patagonia Argentina.

En ese sentido, el relato más conocido sobre el cuero, que se repite en diversas localidades, habla sobre una mujer que se dirige a lavar a la orilla de un lago con su bebé en brazos, y que se encuentra con un cuero animal tendido en la orilla, donde pone a su bebe mientras ella se dedica a lavar, cuando de pronto el cuero cobra vida, envuelve al bebé y se lo lleva al fondo del lago.

Leyenda del Cuero. Créditos: MixGI en DeviantArt
Leyenda del Cuero. Créditos: MixGI en DeviantArt

También se cuentan formas de matar a la malvada criatura, donde lo primero es localizar el lugar donde se encuentra tomando sol el cuero, para luego acercarse cuidadosamente para arrojarle una rama de espino. El cuero, creyendo que se trata de una apetitosa presa que degustar, se enrollara sobre las ramas cuyas espinas se clavarán en su cuerpo, condenándolo a muerte. Otra versión señala que una machi tiene el poder para atraer al cuero, exponiéndolo para que pueda ser condenado a muerte, pero en este relato la machi utiliza una rama de calafate.

Respecto a la naturaleza de este animal se ha especulado que puede tratarse de una especie de mantarraya, pero también está la posibilidad que no se trate de un animal real y, simplemente, sea un mito.

Mocha Dick

Mocha Dick. Ilustracion del libro Moby Dick de Herman Melville
Mocha Dick. Ilustracion del libro Moby Dick de Herman Melville

La historia de Mocha Dick se hace conocida, en todo el mundo, en base a la novela de Herman Melville escrita en 1851 titulada “Moby Dick”. Esta novela surge de un breve artículo escrito por el periodista Jeremiah Reynolds, quien, en 1829, que se encontraba realizado una expedición al Polo Sur y visita la isla Mocha, donde conoce el relato de un cachalote albino que habita en las aguas cercanas de la isla. En 1839 Reynolds publicó este relato en una nota en la revista de Nueva York “The knickerbocker”, el cual, posteriormente inspiraría a Melville para escribir su famosa novela.

Los relatos cuentan que, a principios del siglo XIX, las aguas de la isla Mocha – a unos 34 km de la costa de Tirúa, en la Región del Biobío-  eran frecuentadas por Mocha Dick, un cachalote macho y albino que esquivó durante muchas décadas numerosos intentos de caza por parte de los buques balleneros. De hecho, se apunta a este cetáceo como el responsable del hundimiento un gran barco de 238 toneladas llamado Essex en 1820.

Essex siendo golpeado presuntamente por Mocha Dick en 1820. Créditos: Thomas Nickerson
Essex siendo golpeado presuntamente por Mocha Dick en 1820. Créditos: Thomas Nickerson

¿Pero que tanta realidad hay en este relato? Lo cierto es que existen datos concretos y testimonios de balleneros que cuentan que, efectivamente, había un cachalote blanco que fue muy difícil de cazar. Vale decir que cuando había un ejemplar notable o difícil de capturar, era costumbre entre los balleneros colocarle a la ballena un nombre de hombre y del lugar, entonces, “Mocha Dick”, sería por el lugar de Isla Mocha, y Dick por el diminutivo de Richard.

Sin embargo, la leyenda de Mocha Dick viene de mucho antes, y su origen puede rastrearse hasta un mito del pueblo Lafquenche, en la época prehispánica de Chile. Como se relata en la novela gráfica “Mocha Dick, la leyenda de la ballena blanca” del guionista Francisco Ortega y el dibujante Gerardo Martínez, la historia de Mocha Dick se relaciona con una la leyenda del Trempulcahue, que sostiene que las almas de los grandes guerreros y caciques son llevadas a Nemulafken (isla Mocha), una isla de carácter sagrado, donde son custodiadas por cuatro machis, hasta que el pueblo vuelva a necesitarlos. La más vieja de estas machis poseía el poder de convertirse en la guardiana de esta isla, que era la más vieja de las ballenas, una ballena canosa, es decir blanca.

El monstruo de Tagua Tagua

Monstruo de la laguna de Tagua Dibujo a tinta sobre papel. Anónimo. Finales del siglo XVIII.
Monstruo de la laguna de Tagua. Dibujo a tinta sobre papel. Anónimo. Finales del siglo XVIII.

La leyenda del monstruo de Tagua Tagua es bastante conocida por los vecinos de San Vicente, e incluso, el monstruo cuenta con una estatua en la plaza de armas de la localidad. Se trata de una criatura avistada durante la época colonial, hacia finales del siglo XVIII, y que según se cuenta, apareció en la antigua laguna de Tagua Tagua, que fue secada en 1833 a causa de actividades agrícolas.

La historia hablaba sobre una criatura alada de gran tamaño, con dos colas, coraza de escamas y rostro humano, que se alimentaba de los animales que iban a beber a la laguna y causaba gran terror en la población. Esto, hasta que la laguna fue secada y la leyenda quedó olvidada con el paso de los años.

Para algunos vecinos de San Vicente de Tagua Tagua la leyenda que dio origen al monstruo era, posiblemente, el reflejo de los temores, las pesadillas y las angustias de los habitantes de la época. De hecho, no era la primera vez que se sospechaba de la existencia de seres fantásticos en la zona. Y no estaban tan equivocados ya que en la extinta laguna de Tagua Tagua se han encontrado restos de diversas especies pertenecientes a la megafauna, como gonfoterios, caballos americanos, ciervos extintos, entre muchos otros. Actualmente, es uno de los sitios más antiguos de América del Sur con presencia humana temprana y uno de los sitios paleontológicos mas importantes del país.

Escultura del Monstruo de la Laguna, frente a la Municipalidad de San Vicente de Tagua Tagua. Créditos: Municipalidad de San Vicente de Tagua Tagua
Escultura del Monstruo de la Laguna, frente a la Municipalidad de San Vicente de Tagua Tagua. Créditos: Municipalidad de San Vicente de Tagua Tagua

Respecto al origen del mito, se ha especulado que proviene de la presencia de chivines -islotes flotantes de gran tamaño, formados por una tupida y firme red de raíces- en la laguna. Se cree que, engañados por el gran tamaño de algunos chivines, el ganado se subía a ellos para pastar, y terminaban siendo llevados por la corriente sin poder escapar. Asimismo, es importante destacar que en el año 2000 dos investigadores españoles descubrieron un dibujo del horripilante ser entre miles de documentos en la Biblioteca Nacional de Madrid. Un grabado anónimo hecho en Chile en 1784 que se transformó en la portada de la exposición “Monstruos y otros seres imaginarios” que se efectuó pocos meses después en la capital hispana con indiscutible éxito de público.

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