Ladera Sur Lagartijas, pequeños seres fascinantes
Lagartijas, pequeños seres fascinantes

Naturaleza

Lagartijas, pequeños seres fascinantes

¿Conoces qué es lo que hace peculiares a las lagartijas? En este artículo, nuestros colaboradores invitados Gabriela y Juan Sebastián Espejo nos cuentan sobre algunas características físicas, de comunicación, comportamiento, termorregulación y otras curiosidades de las lagartijas. Por ejemplo, nos explican sobre su importante rol en la cadena trófica o de que pueden desprenderse de su cola en caso de sentirse amenazadas. Esto lo complementan con algunas fotografías del género Liolaemus, que tiene un marcado dominio en Chile.

Liolaemus nitidus ©Wingsfromsouth
Liolaemus nitidus ©Wingsfromsouth

Con más de 4.000 especies distintas en el planeta, estos seres de aspecto prehistórico se encuentran prácticamente en todos los continentes a excepción de la Antártica.

En Chile, se contabilizan alrededor de 96 especies de lagartijas con un marcado dominio del género Liolaemus. Habitan desde el norte al sur y desde el nivel del mar hasta donde exista vegetación en la Cordillera de los Andes.

Las lagartijas, que son reptiles inofensivos pertenecientes al orden Squamata, alcanzan un promedio de 10 años de vida. Su capacidad de estabilizar ecosistemas, al integrar un eslabón clave de la cadena trófica, hace de su presencia un beneficio para todos. En este sentido, las lagartijas son quienes se ocupan de acabar, por ejemplo, con algunas plagas o insectos no deseables en los cultivos. De la misma manera, pero a nivel de zonas urbanas, las lagartijas evitan la proliferación de mosquitos, moscas y arañas entre otros.

Pero, ¿qué hace tan peculiares a estas especies? En este artículo proporcionaremos información para tratar de responder a esta interrogante.

F 1 Liolaemus pictus ©Wingsfromsouth
Lagartija pintada (Liolaemus pictus) ©Wingsfromsouth

Algunas características físicas

Desde el punto de vista anatómico son animales pequeños que pueden llegar a medir, en la etapa adulta, de 10 a 15 centímetros de longitud sin contar la cola, ya que en muchas especies éstas son más largas que el propio cuerpo.

Carecen de mecanismos de aislamiento térmico como pelaje, plumas y/o grasa a diferencia de otros animales, pero en cambio su piel es gruesa, impermeable y está totalmente cubierta de escamas de diversas formas que se agradecen a la hora de tratar de diferenciar a los ejemplares en terreno. Las tonalidades de sus escamas varían según la especie, pero en casi todas predominan la gama de los verdes y cafés.

El sexo de las lagartijas puede distinguirse en algunas especies, lo cual estaría determinado principalmente por el dicromatismo sexual que son las diferencias de color entre los individuos machos y hembras.

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Lagartija esbelta macho (Liolaemus Tenuis) ©Wingsfromsouth

Al igual que nosotros, la mayoría de las lagartijas tienen párpados que protegen sus ojos, tienen orificios o meatos auditivos bajo la piel que les permiten contar con el sentido de la audición y poseen una lengua con cualidades sensoriales que, unidas a la agudeza visual, auditiva, a su gran velocidad y agilidad, les permiten detectar a sus presas siendo consideradas grandes cazadoras.

Termorregulación

Las lagartijas son ectotermos, es decir necesitan una fuente térmica externa para mantener una temperatura corporal adecuada. Para lograr esto, presentan varios mecanismos como la termorregulación conductual que permite una rápida adaptación a la disponibilidad de fuentes térmicas, posibilitando aumentar o disminuir la pérdida o ganancia de calor por radiación solar directa o indirecta por conducción con la superficie. Lo anterior determina entonces, que los patrones de actividad diarios y estacionales varíen en función de las condiciones de temperatura del ambiente.

Otro mecanismo es la termorregulación fisiológica que se centra en variaciones del sistema cardiovascular, donde la transferencia calórica entre las distintas partes del cuerpo se origina por cambios en la frecuencia cardíaca, que aumenta en la fase de exposición al calor para que desde las regiones mas superficiales llegue rápidamente a las zonas mas frías del centro del cuerpo.

Además, se suman a los dos mecanismos anteriores ciertas características morfológicas como los patrones de coloración que per se, afectan el intercambio calórico y pueden ayudar en la termorregulación ya que la coloración modularía la absorción de energía; coloraciones más oscuras permiten un calentamiento corporal mas rápido. La bibliografía indica que lagartijas con coloraciones mas oscuras son mas frecuentes hacia el sur de Chile.

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Lagartija esbelta (Liolaemus tenius) ©Wingsfromsouth

Comportamiento y comunicación

Estos animales permanecen activos durante casi todo el año, pudiendo llegar a tener períodos de inactividad durante el invierno ya que son sensibles a las fluctuaciones de temperatura y luminosidad ambiental. El descenso de la temperatura produce en ellos un estado de letargo o brumación en donde su metabolismo baja considerablemente cesando algunas actividades primordiales como la alimentación, defensa y reproducción.

Es común que las veamos tomando baños de sol sobre piedras o árboles para que, una vez que su temperatura alcance ciertos niveles, su metabolismo aumente y le permita realizar sus actividades habituales como cazar o proteger su territorio.

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Lagartija de los montes (Liolaemus montícola) ©Wingsfromsouth

Las lagartijas tienen un lenguaje propio mediante señales visuales y químicas. Se ha postulado que las señales acústicas podrían jugar un rol dentro de la comunicación entre individuos, pero aún faltan estudios para corroborar esta hipótesis.

Las señales visuales permiten captar una comunicación entre individuos mediante el “cabeceo” que son movimientos verticales de la cabeza que a veces van acompañados de flexiones de las patas delanteras. Estos cabeceos proporcionan información sobre la edad, el sexo y el contexto social de los individuos que se comunican.

Las señales químicas se originan por tres quimiorreceptores; los botones gustativos localizados en la lengua y/o en el paladar y que están asociados a la recepción del gusto; el sistema olfativo principal, alojado en la cavidad nasal encargado de la olfacción; y el órgano de Jacobson o vomeronasal (OVN) o sistema olfativo secundario, ubicado en el paladar y que se encarga de recibir y decodificar las señales, así como de enviar esa información a los centros nerviosos superiores. Los lamidos en las lagartijas se utilizan como una medida de la exploración química con la capacidad de auto-reconocimiento y por tanto de reconocimiento social.

Pero, ¿qué pasa con el comportamiento de las lagartijas cuando se siente amenazados por depredadores?

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Lagartija pintada (Liolaemus pictus) ©Wingsfromsouth

Para evitar ser víctimas de serpientes y aves, las lagartijas disponen de varios mecanismos de escape, dentro de los cuales el más común es emprender una rápida carrera hasta un refugio cercano. Pero también, existe otro mecanismo muy particular llamado autonomía caudal, en el cual se origina el corte de la cola por una acción refleja que genera una contracción violenta de los músculos ubicados entre las vértebras de la cola. En otras palabras, tienen la capacidad de desprenderse de su cola si se sienten amenazadas, quedando ésta moviéndose por sí sola y acaparando la atención del cazador mientras le da tiempo a la lagartija de escapar. Pero no se preocupen que la cola les vuelve a crecer rápidamente eso sí, como es una cola regenerada, es más corta y se sustentará por cartílagos y no por vertebras.

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Lagartija lemniscata (Liolamemus lemniscatus) ©Wingsfromsouth

Alimentación

Las lagartijas son principalmente carnívoros (insectívoros) ya que se alimentan de hormigas, caracoles, escarabajos, arañas y grillos entre otros. Pero se han registrado también, algunas especies que son herbívoros, es decir comen frutos, tallos y otras partes de vegetales, y otras que son omnívoros, lo que significa que se alimentan tanto de insectos como de vegetales. Factores como los cambios en las condiciones ambientales que varían entre las estaciones, al igual que la disponibilidad de insumos alimenticios, podrían influir en la opción de la dieta en las lagartijas.

Las que tiene una dieta carnívora, utilizan las tácticas de forrajeo en las cuales pueden ser cazadores activos donde buscan activamente a sus presas o pueden ser cazadores pasivos como es el caso para la mayoría de los Liolaemus, es decir están al acecho hasta que una presa sin darse cuenta de su presencia, se acerca lo suficiente para que sea alcanzada por la lagartija.

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Lagarto chillón macho (Liolaemus chiliensis) ©Wingsfromsouth

Reproducción

Son principalmente ovíparos, es decir ponen huevos dentro de los cuales existe un embrión que eclosiona cuando está maduro. Pero también se han registrado para algunas especies el tipo de reproducción vivípara, esto quiere decir que la hembra pare un neonato autosuficiente y no un huevo.

¿Qué determina el tipo de reproducción en las lagartijas? Algunos estudios realizados, señalan que, en Chile la viviparidad se presentaría en especies que habitan a una mayor altitud donde existe un clima mas frío, lo cual haría poco probable el desarrollo exitoso de los huevos propios de los ovíparos.

Independiente del tipo de reproducción, ésta se produce a lo largo de 4 meses, durante la primavera y el verano. En ese período, las hembras realizan de 1 a 3 puestas con 3 a 11 huevos en cada una de ellas. Los tiempos de incubación son variables, indicándose en la literatura desde los 30 a 80 días, lo que está determinado por la temperatura ambiental.

Otro dato, en la reproducción de las lagartijas, es que varias hembras pueden hacer la deposición de los huevos en un mismo lugar formándose una especie de “incubación colectiva”.

Las crías, al nacer, tienen un tamaño corporal de 2,5 cm sin contar la cola, y su peso es de cerca de 0,35 gramos.

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Lagartija esbelta cría (Liolaemus tenuis) ©Wingsfromsouth

Estado de conservación

El medio ambiente sin duda juega un rol fundamental en la subsistencia y, a pesar de su gran adaptabilidad de estas especies, el crecimiento de la urbe, la tala de bosques y las fumigaciones de los campos, ha provocado una disminución en la población de lagartijas, poniendo a algunas especies en riesgo.

En la página web del Ministerio del Medio Ambiente (MMA) se puede obtener el detalle del estado de conservación vigente de varias especies de Liolaemus, abarcando rangos desde “preocupación menor (LC)” hasta “en peligro crítico”. Al respecto, se señala que según el Decreto 29 del Ministerio del Medio Ambiente, que aprueba el reglamento para la clasificación de especies silvestres según estado de conservación, las categorías de conservación son los estados en que pueden encontrarse las especies de plantas, algas, hongos y animales silvestres, atendido el riesgo de extinción de sus poblaciones naturales, y éstas son las recomendadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y corresponden a: Extinta, Extinta en Estado Silvestre, En Peligro Crítico, En Peligro, Vulnerable, Casi Amenazada, Preocupación Menor y Datos insuficientes.

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Lagarto nítido (Liolaemus nitidus) ©Wingsfromsouth

Finalmente, en caso de encontrar una lagartija en su patio o en la naturaleza ¡no hay que molestarla! Ya sabemos que, si está quieta no significa que esté “haciendo nada”; puede estar aumentando su metabolismo mediante baños de sol o estar acechando a una presa. Sólo déjela tranquila y observe su belleza.

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