Ladera Sur La historia de Viento: el águila mora atacada por cazadores que voló hacia la libertad en el Valle de Aconcagua
La historia de Viento: el águila mora atacada por cazadores que voló hacia la libertad en el Valle de Aconcagua

Naturaleza

La historia de Viento: el águila mora atacada por cazadores que voló hacia la libertad en el Valle de Aconcagua

En Chile, la fauna nativa enfrenta múltiples amenazas, que van desde la pérdida de hábitat hasta los atropellos, ataques de perros y gatos, y la caza furtiva. Precisamente, eso último fue lo que ocurrió con un águila mora macho que se encontraba con su pareja en la Provincia de Los Andes (Región de Valparaíso), cuando recibió al menos cinco perdigones. Al verse imposibilitado de volar por la fractura que le provocó el ataque, fue derivado al Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN), que auxilia y rehabilita a animales silvestres en el Valle de Aconcagua. El águila – que fue bautizada como Viento – trae a la palestra no solo el complejo escenario que enfrenta la fauna nativa, sino también la urgencia de apoyar a los recintos que se dedican a rescatar y recuperar a estos animales, pese a todas las limitaciones y obstáculos.

La rapaz cazadora de mayor tamaño en Chile es corpulenta, de cola corta, y de un característico gris azulado. Así es el águila mora (Geranoaetus melanoleucus), un ave considerada beneficiosa para la actividad silvoagropecuaria, que suele ser monógama y que surca los cielos de casi todo el país, incluyendo por supuesto la zona central. De hecho, fue a fines de febrero de este año en la Provincia de Los Andes (en la Región de Valparaíso), cuando la jornada en el San Francisco Lodge Spa se habría visto interrumpida por la estridencia de unos disparos.

Acto seguido, los funcionarios del recinto avistaron a una pareja de águilas mora, constatando que una de las aves experimentaba severas dificultades. Se trataba del macho, el cual se vio imposibilitado de algo tan crítico para un cazador de los cielos, como es emprender el vuelo. Ante la presencia humana, la hembra y pareja del malogrado animal huyó, mientras las personas decidieron capturar al individuo lesionado. Luego, llamaron al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), que a su vez derivó a la rapaz a un centro de rehabilitación.

La llegada de Viento, el águila mora ©Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN)
La llegada de Viento ©Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN)

Así comenzó el rescate de Viento, uno de los más de 200 pacientes que han ingresado al Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN), que trae a la palestra – una vez más – los coletazos de la caza furtiva y otros peligros que enfrenta la fauna nativa en Chile.

“Tristemente, [la caza] es más frecuente de lo que se piensa, aún se conservan malas prácticas y se dispara a aves que ni siquiera se consumen como alimento, es pura mala intención, una pésima concepción de ‘divertirse’. Sobre los motivos, francamente nos cuesta entenderlos, y es una pregunta que nos hacemos con frecuencia. Pero también existe poca legislación, y ausencia de una política de protección más concreta y estructurada”, expresa Jorge Cancino, encargado de las comunicaciones de CEREFAN, organización sin fines de lucro que auxilia, rehabilita y libera a animales silvestres en el Valle de Aconcagua.

Viento, el águila mora, cuando estaba herido ©Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN)
Viento, el águila mora, cuando estaba herido ©Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN)

Es importante precisar que el águila mora – que en Chile habita desde Arica hasta Tierra del Fuego – está catalogada como “preocupación menor” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), además de estar protegida por la Ley de Caza. Sin embargo, lo anterior no quita que enfrente presiones y peligros, ya que los reportes de ésta y otras especies nativas heridas por disparos serían relativamente frecuentes. Aun así, se trataría más bien de una apreciación, pues la frecuencia e impactos de la caza furtiva estarían subestimados, sobre todo debido a la falta de fiscalización y monitoreo.

Águila mora (referencial). Avda / Wikimedia Commons
Águila mora (referencial). Avda / Wikimedia Commons

Como sea, basta hacer algunas consultas para constatar que las aves rapaces suelen encabezar los primeros lugares en “el ranking” de ingresos en varios centros de rescate de fauna silvestre. Recordemos que, al ser carnívoros nativos (que podrían, por ejemplo, depredar aves de corral), son atacados con disparos y envenenamientos, a lo que se suman otros factores, como accidentes (atropellos o electrocuciones), la destrucción de sus guaridas y pérdida de hábitat.

Lee también: Aves rapaces de Chile: el increíble mundo de plumas, garras y cielos que protagoniza la guía más actualizada hasta ahora 

La fortuna de Viento es que fue socorrido justo a tiempo, de manera oportuna. Una vez ingresado a CEREFAN, se le tomó una radiografía que evidenció al menos cinco impactos de perdigones, y la consiguiente fractura en una de sus alas. Cancino detalla que “era un águila macho adulto con plumaje de adulto y en buen estado de salud en general, pero en la radiografía se observaba fractura del radio. Publicamos su historia, como hacemos siempre que nos llegan casos. En la publicación los invitamos a ponerle un nombre y nos llegaron muchas propuestas, pero ‘Viento’ fue la que más nos hizo sentido”.

Parte de radiografía de Viento ©Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN)
Parte de radiografía de Viento ©Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN)

Recuperando el vuelo

Artículo relacionado  Picaflores de Chile: un acercamiento a estas carismáticas y coloridas aves polinizadoras

Los animales nativos de Chile se ven afectados por múltiples amenazas, que van desde la pérdida de hábitat hasta los atropellos, caza furtiva, tráfico y tenencia ilegal, ataques de perros y gatos, entre otros.

Pese a ello, muchos no podrán acceder a la rehabilitación física, psicológica y conductual. Esto se debe, en gran medida, a los recursos limitados, ya que casi la totalidad de esos recintos en Chile dependen de privados que se autofinancian y reciben donaciones para poder funcionar. Por otro lado, existe una cobertura desigual de centros en el país, ya que muchas zonas y localidades no cuentan con lugares de este tipo.

Para tomar cartas en el asunto, nació en 2019 el Centro de Rescate de Fauna Andina en el Valle de Aconcagua. “Nuestra presidenta Marcia Gálvez tuvo la inquietud al ver la cantidad de casos de fauna silvestre que era amenazada o, de plano, dañada en un alto porcentaje por el ser humano. La ausencia de entidades estatales que se hagan cargo del problema motivó a crear este Centro, pero esto es una realidad nacional. Si bien SAG hace lo que puede, el rescate de fauna silvestre no es su función central por lo que muchas veces requieren asistencia”, relata Cancino.

Viento, el águila mora, cuando estaba herido ©Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN)
Viento, el águila mora, cuando estaba herido ©Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN)

Desde entonces, CEREFAN ha recibido más de 200 pacientes, mientras enfrentan constantemente limitaciones por la falta de financiamiento. Para hacerse una idea, solo la rehabilitación de una lechuza rescatada recientemente ha costado más de $400 mil pesos, sin contar al resto de los mamíferos, aves, anfibios, entre otros, que han arribado a sus dependencias. A esto se suma que la organización no posee un espacio propio, por lo que busca un terreno para poder operar y mantener a las especies silvestres que les derivan desde el SAG o particulares. Cancino reconoce que, “de no encontrar algo pronto, nuestro cierre es inminente”.

Lee también: El estado de la caza ilegal en Chile: el complejo escenario de la Región de Valparaíso en pandemia 

Aun así, poseen casos emblemáticos que reflejan los desafíos para proteger a la fauna nativa, como el de unos guanacos que se vieron afectados por la ausencia de alimento en la alta cordillera durante el invierno pasado. El vocero del recinto cuenta que los camélidos “debieron bajar y fueron atacados por perros y cazadores, fue un gran desafío atender animales así de grandes. También hemos recibido cóndores, el último con impactos de perdigones en sus alas, de nuevo la caza ilegal. Otros casos son zorros contagiados con distemper, lo que nos lleva al problema de la presencia de perros en el medio silvestre. Finalmente, también atendemos varias lechuzas, en varios casos envenenadas por rodenticidas en predios agrícolas”.

Guanacos atacados, zorro cachorro con distemper y cóndor liberado ©Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN)
Guanacos atacados, zorro cachorro con distemper y cóndor liberado ©Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN)

Algunos corren con mejor “suerte”.

Viento recuperado ©Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN)
Viento recuperado ©Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN)

En el caso de Viento, su rehabilitación consistió “en tenerlo en un espacio cerrado para que no pudiera extender sus alas y batirlas. Esto hubiera significado un agravamiento de su fractura, una desalineación. Cuando constatamos que ya había reparación ósea lo trasladamos a una jaula voladera que es un poco más grande en donde pudiera batir las alas y hacer vuelos cortitos. Posterior a eso hicimos pruebas de vuelo al aire libre con ayuda de un cetrero para que no se escapara”.

Artículo relacionado  Fauna nativa: una deuda pendiente del Estado chileno

De esa manera, el ave rapaz se recuperó físicamente, por lo que en abril de 2021 fue liberado en el mismo San Francisco Lodge, donde fue encontrado.

Maximiliano Lemaître y Marcia Gálvez preparando la liberación de Viento ©Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN)
Maximiliano Lemaître y Marcia Gálvez preparando la liberación de Viento ©Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN)
Viento en pleno vuelo ©Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN)
Viento en pleno vuelo ©Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN)
El retorno de Viento a la libertad ©Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN)
El retorno de Viento a la libertad ©Centro de Rescate de Fauna Andina (CEREFAN)

Aunque no se sabe su paradero o si se reencontró con su compañera, desde el centro atesoran el recuerdo de la liberación, pues era “un día precioso, tuvo un vuelo muy bello y pareció volver sobre nosotros”.

Fue como si hiciera honor a su nombre.

 

Si deseas contribuir con el rescate y rehabilitación de la fauna nativa, puedes convertirte en socia o socio de CEREFAN. Para ello, puedes colaborar con un monto mensual de dinero (desde los $2.000 pesos). Síguelos también en Facebook, Instagram, Twitter y YouTube, ayudando de paso a difundir su labor.