Ladera Sur La grave erosión de las playas en la bahía de La Serena y Coquimbo
La grave erosión de las playas en la bahía de La Serena y Coquimbo

Columna de opinión

La grave erosión de las playas en la bahía de La Serena y Coquimbo

Compartimos una columna de opinión de nuestro colaborador invitado, Felipe Cárcamo. “Se escucha poco pero en los pasillos se habla mucho: el borde costero de la bahía de La Serena y Coquimbo ha sufrido una notoria erosión de la arena en los últimos cinco años. Y las medidas locales a mediano y largo plazo para enfrentar esta grave crisis, no parecen existir”, nos comenta el autor. Aquí la puedes leer la columna completa.

 

Durante agosto del 2015 hubo un importante temporal que tragó gran parte de la arena de la bahía de la conurbación La Serena-Coquimbo. Posteriormente, el tsunami del 16 de septiembre del 2016 pudo devolver bastante arena. Los años posteriores han sido un vai bem de flujos y reflujos en los ciclos de arena, pero el promedio, ha sido que ya no tenemos una ancha franja de arena como solía ser ¿Las razones? No le hemos dado la importancia que tiene la arena y el borde costero.

El caso de la bahía de la conurbación

Durante los años 80 se comienza a planificar la urbanización de una parte importante de los 20 kilómetros que tiene la bahía. Al finalizar la década, ya se habían edificado y pavimentado una parte de la playa con construcciones de baja altura; límites entre la arena y la ciudad; y el reemplazo paulatino de los cultivos en la zona. Esto puso en el mapa a ambas ciudades como un atractivo turístico a nivel nacional e internacional, debido a sus extensas playas y arenas finas. Durante los años 90 comienza el boom turístico, consolidando a la zona como un atractivo imperdible.

@4ta_fotografías
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Sin embargo, durante los 2000 en adelante la bahía ha sufrido fuertes cambios. Las causas y problemas son múltiples, pero principalmente debido al boom inmobiliario que ha vivido la Región de Coquimbo desde el 2013, la bahía se a transformado en un lugar para edificios habitacionales y hoteles en las distintas filas que tiene el extenso territorio. Así, la tranquilidad de una bahía que mantenía cierta armonía con la naturaleza, se ha perdido por falta de planificación, priorización de asuntos económicos por sobre el bienestar, y una falta de visión de largo plazo de las autoridades de turno.

El mercado de la arena y el borde costero

Ya no es un misterio el cambio climático y sus efectos. El momento actual nos obliga a tener una visión flexible sobre el presente y futuro. El cambio climático y la naturaleza, deben ser el eje central de nuestro discurso y accionar. Y el borde costero cumple un rol principal en los ecosistemas terrestres y marinos; al tener un país con más de diecinueve mil asentamientos costeros, las medidas que tomemos serán claves.

Ya sea el ejemplo de la conurbación u otras playas, es un hecho que hemos ido perdiendo progresivamente la arena y se trata del medio de subsistencia de distintas economías locales, principalmente por el turismo o pesca artesanal. No se pueden tener playas de arena, sin arena.

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Todas las estructuras que construimos tienen distintos niveles de impacto. Sin embargo, para construirlas, se necesita un ingrediente clave: la arena. El mercado nacional y global de la arena es altamente demandado y cuestionado, por su legalidad en la extracción y uso indiscriminado.

Si vemos el ciclo de cómo se forma la arena, se necesitan miles e incluso millones de años para que un grano de arena llegue al mar, y es un viaje lleno de trampas. En ese viaje, los embalses han cumplido un rol negativo, ya que ningún río está llegando de manera natural al mar; ya no es agua lo único que retienen: toda esa arena que debería estar en las playas, las retiene el muro de contención de los embalses.

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Nos hemos vuelto “adictos a la arena”. A nivel global vivimos una guerra de la arena ya que las construcciones requieren de más y más arena. Se utiliza para la construcción y es un bien que no puede volver a utilizarse, porque posee cualidades físicas, componentes, minerales y químicos que son muy valiosos para la mezcla con el concreto. El mercado de arena no solo es responsabilidad de las inmobiliarias sino también de los gobiernos. Por ejemplo, la construcción de las carreteras, emplea arena de mar o de río a muy bajo costo, y allí por lo general, el sector público es el mayor consumidor.

La pregunta es si la arena y el borde costero han captado la atención de nuestros líderes políticos. Esto no puede desaparecer debido a la codicia e iresponsabilidad.

El futuro de la bahía

Grano a grano las playas se van erosionando progresivamente tras décadas de intervención humana. Y si a ello le sumamos el aumento del nivel del mar, la contaminación, tenemos una bomba de tiempo ecológica. Debemos que encontrar las maneras de tener niveles mínimos de equilibrio con la naturaleza.

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Podemos y debemos pensar en otra forma de construir, con materiales reciclados u otros materiales de construcción. Pero eso requiere debate, posición y voluntad política. Por eso, es importante cuidar las economías sustentables, como es la pesca artesanal. Estos ecosistemas serán clave para la adaptación al cambio climático. Distintas ciencias han señalado que nunca debimos construir edificios tan cerca de la costa. Pese a ello, debemos crear proyectos en el corto, mediano y largo plazo que ayuden a construir espacios de playas más amplias; la protección de los humedales; poner fin al vertimiento de las heces humanas en el mar; o nuevas áreas verdes. Lo hecho, hecho está pero a partir de ahora, debemos cambiar.

Cuando tomemos conciencia, cuando entendamos cuál es el problema y la importancia que tiene cada uno de los granos de arena en la playa o la importancia de las playas en nuestras  vidas, creo que habrá esperanza. No dejemos que las playas desaparezcan.

La arena no le pertenece a nadie y nuestro objetivo debe ser entregarlas a los que vienen después de nosotros. No sé si venceremos, pero nuestro deber es luchar.

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