A principios de noviembre, se hizo efectivo el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París. Así, fue es el único país en retirarse oficialmente de este pacto internacional. Una mala noticia para muchos, que podría revertirse luego de que el nuevo presidente electo del país, Joe Biden, prometiera que una de sus primeras medidas al asumir la presidencia sería volver a sumarse al acuerdo.

Como contexto, el Acuerdo de París es un pacto histórico entre cerca de 200 países que busca combatir el cambio climático y acelerar e intensificar acciones e inversiones necesarias para un futuro sostenible con bajas emisiones de carbono, según lo que se explica en el sitio de la Convención Marco de las Naciones Unidas Sobre el Cambio Climático (UNFCCC, de acuerdo a sus siglas en inglés). En este sentido, el objetivo central del acuerdo es mantener el aumento de la temperatura mundial en el siglo por debajo de los 2°C, haciendo esfuerzos por limitarlo más a los 1,5°C. De esta forma, una de las misiones clave es lograr la carbono neutralidad a 2050.

Estados Unidos es el segundo país que emite más dióxido de carbono (CO2), después de China. Representa el 13,4% de las emisiones del mundo, según el reporte de emisiones globales desarrollados por el Joint Research Centre (JRC) para la Comisión Europea de Ciencia. “Sin el compromiso con la carbono-neutralidad de Estados Unidos, no se puede mitigar el cambio climático”, dice Raúl Cordero, experto en cambio climático y líder del grupo de investigación Antártica de la Universidad de Santiago (USACH).

©Getty Images
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Por su lado, Flavia Liberona, directora ejecutiva de la Fundación Terram, explica que al afectar el cambio climático a todo el planeta, la salida de cualquier país es relevante, aunque hay que tener en consideración que Estados Unidos, además de ser el segundo mayor emisor, tiene un poder político, económico y liderazgo a nivel mundial que puede influenciar a otros países en seguir su camino. Sin embargo, dice, la salida de EEUU del Acuerdo de París, «no tuvo gran impacto porque existe tal nivel de conciencia en los líderes mundiales de que es importante la reducción de emisiones y generar acciones para el cambio climático, que el retiro del país no generó lo que en otros momentos podría haber generado, que es que más países se retiraran. Fue un proceso que todos sabían que sería lento, y que con nuevo presidente se iba a revertir, que es lo que está pasando».

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Salida y vuelta del Acuerdo de París

El retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París fue una promesa de Donald Trump, aunque vio luz cuatro años más tarde de que asumiera como presidente, incluso en medio de la elección para el nuevo período.  Según se especifica en el mismo pacto, el retiro se puede notificar por escrito a la Organización de las Naciones Unidas una vez que “hayan transcurrido tres años a partir de la fecha de entrada en vigor del Acuerdo de esa parte”, lo que fue en 2016. Luego, la medida entra en vigor un año después de la notificación. Es decir, el 4 de noviembre de 2020.

Pero muchas cosas pasaron entre esos cuatro años. Según explica el medio estadounidense The New York Times, durante el gobierno de Trump se borraron o flexibilizaron casi 100 reglas y regulaciones ambientales, referidas a la contaminación del aire, el agua y la atmósfera. El mismo diario especifica que durante el tiempo de su administración, los costos de los desastres han aumentado, y que incluso uno de sus legados más grandes fue no haber ayudado en la mitigación del cambio climático.

Emisiones (referencial) ©Shogun/ Pixabay
Emisiones (referencial) ©Shogun/ Pixabay

Por otro lado, otros aliados claves de Estados Unidos, como Gran Bretaña, la Unión Europea (UE), Corea del Sur o Japón -que juntos, emiten los mismo que el país norteamericano-, tienen sus propias medidas de neutralizar sus emisiones de gases a 2050. Incluso China, que emite el 30% de CO2 del mundo, se comprometió a la carbono neutralidad para 2060 y a hacer que las emisiones alcancen su punto máximo para 2030. Para hacerse una idea, pese a que Climate Action Tracker (CAT), un sitio de análisis científico independiente que monitorea las acciones climáticos de los países y su contribución al Acuerdo de París, considera que las medidas comprometidas por China son “muy insuficientes” para lograr el objetivo de los 2°C, si se lograse la meta a 2060, se reducirían de 0,2 a 0,3°C las emisiones mundiales.

“Una de las características del Acuerdo de París es su flexibilidad. Los países están en libertad de comprometerse con medidas de mitigación cada vez más ambiciosas. Después de que Japón anunciara su compromiso con la carbono neutralidad hace dos semanas, y China hace poco más de un mes, solo hay economía importante en el mundo que no ha anunciado un compromiso similar. Esa es Estados Unidos. Eso debería cambiar en los próximos meses gracias a la nueva administración norteamericana. De todas maneras, aunque Estados Unidos hubiese mantenido al margen, el Acuerdo de París sobrevivió y eso demuestra lo adecuado de su diseño”, dice Cordero.

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El anuncio de Joe Biden comprende que apenas asuma la presidencia en el mes de enero, empezarían las gestiones para volver al Acuerdo de París. Lo que se hará es enviar una notificación a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que se haría efectiva un mes después. CAT estima que la suma de este país norteamericano podría ayudar en la reducción de 0,1°C de emisiones globales. Es más, adherirse nuevamente al pacto implica que estaría junto a la Unión Europea, Gran Bretaña y China, que son los principales emisores de gases de efecto a invernadero a nivel mundial. Es decir, cerca de la mitad del total. De mantenerse todas las promesas y plazos comprometidos, dice Bill Hares, analítico del CAT, sería un camino para alcanzar la meta de los 1,5°C.

© Foto- Rabe / Pixabay
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De esta forma, la incorporación estadounidense sería un gran paso, pero queda camino por delante. Joe Biden planteó una inversión de 1,7 billones de dólares y meta de carbono neutralidad a 2050. Pero, según explica el medio The Guardian, si bien la reincorporación significa un impulso para la acción climática internacional, hay que tomar en cuenta los desafíos de una oposición e intereses comerciales que pueden dificultar el proceso.

Por otro lado, las partes que firmaron el Acuerdo de París deben presentar cada cinco año sus Contribuciones Nacionales Determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés), que son los compromisos de cada nación para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París. Algo que también cumplió Chile este año. En este sentido, para que las NDC estipule los objetivos a 2030, se debe entregar a fines de este año, algo que Estados Unidos no podrá cumplir.

Mientras tanto, el compromiso -y la presión- de entregar sus medidas en la NDC deberá ser antes de la Conferencia de las Partes del próximo año (COP26), programada para noviembre de 2021.

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