Ladera Sur Isidora Molina: “En Chile falta comprender al suelo como un ser vivo que tiene muchas funciones, no solo como un sustrato”
Isidora Molina: “En Chile falta comprender al suelo como un ser vivo que tiene muchas funciones, no solo como un sustrato”

Medio Ambiente

Isidora Molina: “En Chile falta comprender al suelo como un ser vivo que tiene muchas funciones, no solo como un sustrato”

Han pasado seis años desde que Isidora Molina, médico veterinario, fundó su emprendimiento: Efecto Manada. A través de él, busca aplicar el manejo holístico de los suelos a través de la ganadería regenerativa, una manera de usar técnicas de pastoreo de animales herbívoros para reestablecer la estructura saludable del suelo y así, mejorar la productividad del terreno. De esta forma, trabajando a favor de la naturaleza, Isidora ha logrado impulsar una metodología poco conocida en Chile, ayudando a poner en valor la importancia del suelo en el país. En Ladera Sur conversamos con ella y te contamos su historia.

 

Hace 30 años, Isidora Molina (35) corría por el campo de sus padrinos las cercanías de Panguipulli, en la Región de Los Ríos. Aunque fue pocas veces, cada vez que visitaba este lugar su tío le enseñaba sobre las labores que ejercían en la zona, y la llevaba a recorrer. Así, conoció la agricultura como parte del paisaje y se maravilló, a través de sus conversaciones con los vecinos, con la agricultura familiar o de baja escala.

Actualmente es panorama de Isidora no es muy distinto. Cambió porque ya no es una niña, y que ella misma quien ayuda a guiar a otros sobre el cuidado del suelo y la agricultura en sus propios campos. Lo hace a través de un emprendimiento que fundó hace seis años: Efecto Manada, en el que usa técnicas de pastoreo de animales herbívoros para reestablecer la estructura saludable del suelo, y así mejorar la productividad del terreno.

Isidora Molina ©Diego Fontecilla
Isidora Molina ©Diego Fontecilla

En búsqueda de algo con sentido

Luego de titularse como médico veterinaria, Isidora entró a trabajar al Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap). Un día, estaba pegada frente al computador. Se dedicaba a hacer trabajos relacionados con la agricultura, y en ese momento se encontraba investigando sin respuestas. Un compañero de trabajo de ese entonces, notó que estaba atrapada en su tema, y le enseñó un Powerpoint sobre el manejo holístico del suelo.

Desde que leyó esa presentación, para Isidora no hubo vuelta atrás: “Lo que vi fue la necesidad de hacer un contexto, de saber quiénes somos y nuestros valores. Es plantearse qué es lo queremos del futuro, y eso le falta un montón a todos los programas a todo nivel; entender que nosotros estamos de paso y que después quedan otros, además de que los animales bien manejados pueden mejorar la salud de ciertos ecosistemas”.

El manejo holístico es una metodología creada en los 60s por el biólogo y agricultor Allan Savory, que plantea que el buen manejo del ganado se basa en imitar el comportamiento de los antiguos rebaños de pastoreo salvajes. De esta manera, Savory ideó un método que para mejorar la salud del suelo, la utilización de la lluvia, nutrientes, la productividad del pasto, y mover cantidades masivas de carbono y agua de la atmósfera al suelo.

Efecto Manada ©Diego Fontecilla
Efecto Manada ©Diego Fontecilla

Luego de indagar más en este tema, Isidora renunció a Indap y fue a trabajar con José Manuel Cortázar, quien introdujo el Manejo Holístico en Chile y Argentina junto a Pablo Borelli. Junto a esto, empezó a hacer  todos los cursos relacionados que pudo en el Savory Institute y, en diciembre de 2014, decidió emprender rumbo propio y abrir su propio emprendimiento.

“Efecto manada nació por una necesidad mía y del planeta. Lo que yo aprendí en la universidad, y la industria de la agricultura, no me hacía sentido. Ganas plata, pero lo haces de una forma muy camuflada porque todos los costos son altos; están ocultos que son los efectos secundarios de la contaminación, de la pérdida de biodiversidad, problemas para la salud humana, tanto para los trabajadores que aplican los fertilizantes como a todos nosotros que además nos comemos ese alimento que está contaminado. Tampoco hay emoción en los animales que estas criando, todo es bajo un sistema muy extractivo”, explica Isidora.

Efecto Manada

Para cualquier estudio sobre ganadería regenerativa o manejo holístico es necesario practicar. Y así empezó Efecto Manada. Isidora volvió a dónde empezó su amor por la agricultura: al sur, ahora en una casa de sus padres en Lican Ray (Región de la Araucanía), quienes pusieron a disposición de su hija el patio.

Lo primero fue hacer trueque con su vecina. “A ella le pedí sus ovejas para cortar el pasto y fertilizarlo, a cambio de devolverlas gorditas. Llevándomelas a otro lado para alimentarlas, podía hacer que sus propias praderas crezcan, lo que no sucedía porque los animales estaban por todos lados repartidos. No funcionaba esto de la manada”, explica Isidora.

La vecina aceptó e Isidora practicó las metodologías aprendidas con sus ovejas. Por ejemplo, al tenerlas, necesitaba un campo con pasto para alimentarlas. Al saber que los animales pueden prevenir incendios, entonces las llevó donde otra vecina que tenía el pasto muy largo porque no tenía animales, y tenía miedo de que se incendiara.

“Así, entre la creatividad y ganas de aprender no sólo fue un trueque entre que me pasaron las ovejas y yo les daba pasto. También fue un trueque de conocimientos. Yo les dije: ‘¿saben qué? De campo no se nada. Fui a la universidad en Santiago y de campo y de la vida real no siento que haya aprendido. ¿Qué les parece si les enseño esta forma de trabajar y ustedes me enseñan todo lo que sepan?’. Así nos pusimos a intercambiar visiones, experiencias y conocimientos. Juntos aprendimos un montón”, dice Isidora, quien agrega que ese verano fue desafiante porque fue muy seco y pudo entender el alcance al que llega la ganadería regenerativa.

La importancia del suelo

Toda la iniciativa se basa en mantener la estructura saludable del suelo. Sobre este tema, cuando a Isidora se le pregunta que le falta a Chile sobre el manejo de los suelos, su respuesta es categórica:

“Falta comprender al suelo como un ser vivo que tiene muchas funciones, no solo como un sustrato al que sobre él hay un sustrato, y ese sustrato necesita 7 minerales y punto. Es un ente vivo y hay que respetarlo y cuidarlo y no desde el punto de vista romántico. Entonces, si quieres producir alimento, tienes que tener un suelo vivo y sano, y entender que adentro hay microorganismos que son parte de la cadena trófica. Si los matas, mueren los insectos”.

También explica que dentro de sus funciones, por ejemplo, en situaciones de sequía es absorber agua; retener mucha o poco agua. De esta manera, dice, si tenemos un suelo vivo, con materia orgánica, con poros, con buena estructura, con raíces profundas, toda el agua la podemos aprovechar y retener en el suelo.

Efecto Manada ©Diego Fontecilla
Efecto Manada ©Diego Fontecilla

“Lo otro, es hablar de calentamiento global. Estamos emitiendo CO2, pero también tenemos suelos tan malos que no tienen suficiente vegetación, por lo tanto no hacen la suficiente fotosíntesis que es la que debería estar secuestrando el carbono desde la atmosfera y dejándolo en el suelo, donde tiene que estar. Ahora, cuando tenemos los suelos pelados queda la embarrada, como suelo descubierto se oxida la materia orgánica, es mas CO2 a la atmosfera. Llueve y el agua escurre, se evapora, es como estamos perdiendo todos los recursos con un suelo muerto y desnudo”, agrega.

Sobre este punto, explica que la ganadería regenerativa aporta: “Hay ambientes como los que tienen déficit hídrico o distribución estacional de la humedad, que estrictamente necesitan herbívoros para que esas plantas puedan volver a ciclar, para que esa tierra pueda tener humedad y microorganismos que los herbívoros tienen en su sistema digestivo. Eso sí, pasa en algunos ambientes, por ejemplo los bosques siempre verdes, que están cerrados sin herbívoros. Hay montones de microorganismos. Hay como un sistema digestivo en los bosques”.

La clave es entender cómo funciona la naturaleza, y cómo lo ha hecho desde hace millones de años atrás.

Isidora Molina ©Diego Fontecilla
Isidora Molina ©Diego Fontecilla

De menos a más: cómo ha cambiado la recepción del público

“¿Sabe qué?, yo no voy a dejar que una mujer más joven, de Santiago, me venga decir qué hacer”, le dijo hace años un señor a Isidora. Junto a él, en un principio, eran portazos en la cara. La respuesta de los grandes agricultores de viñas era un “¡Qué lindo tu proyecto!”, seguido por un presupuesto que no llegaba nunca a ejecutarse. Eran pocos los que creían la efectividad del manejo holístico porque era difícil para ellos confiar en un sistema que no ocupara fertilizantes.

Ahora, después de 4 años de haber empezado, la situación se revirtió y son los mismos que antes rechazaron quienes están solitando saber más: piden información, libros, referencias y visitar campos. “Entre los cursos y los campos que he asesorado se ha armado una red de apoyo, entonces hay varios de ellos que están dispuestos a recibir a gente y cuentan todo lo que ha pasado en el campo, cómo les ha ido, los chascarros, las dificultades, salen conversaciones bacanes y ahí esta más el aprendizaje”, explica Isidora.

Isidora Molina ©Diego Fontecilla
Isidora Molina ©Diego Fontecilla

¿A qué se puede deber esta aceptación? La profesional dice que no existe otra opción: “Los costos de producir convencionalmente son tan altos que de verdad hay campos tan grandes que pierden plata. Entonces dicen ya, esta es la ultima oportunidad que le voy a dar al campo. También, otra razón es que la gente tiene un poco mas de consciencia medioambiental. Como que quieren dejar de contaminar las napas subterráneas, bueno todo lo que puede pasar ecosistemicamente”.

Y así, hoy en día lo que busca Isidora es ayudar a los campos puedan trabajar a favor de la naturaleza, de la mano con el bien de las personas y el planeta: disminuyendo sus costos, perseguir sus ideales, vivir en un ambiente saludable y producir alimentos de buena calidad.

“Me da orgullo sostener esto durante tanto tiempo, y lo que me llena de felicidad es después preguntarle a los dueños/dueñas, ¿cómo esta tu campo? y siempre me dicen: ‘nunca había visto el campo así’. Entonces es acompañarlos en ese cambio de pensamiento de ver las cosas y lograrlo. Hay mas pájaros, más plantas; los trabajadores están felices. Se acabó el estrés de despertarse en la mañana y decir: ¿dónde dejo las vacas?, ¿por qué hay poco pasto? Es como que cambia la vida, entonces eso de verdad me emociona”, finaliza la creadora de Efecto Manada.

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