Ladera Sur El rol de los cerros en la ciudad
El rol de los cerros en la ciudad

Vida Urbana

El rol de los cerros en la ciudad

Los grandes parques urbanos de Santiago, como el Cerro Santa Lucía o el Cerro San Cristóbal, fueron antiguamente yacimientos mineros. Nuestra colaboradora Fernanda Ruiz nos cuenta cómo se produjo este cambio. ¡No te lo pierdas!

El puente Cal y Canto como los pisos de la Moneda fueron construidos con piedras del cerro San Cristóbal. Tanto el cerro Santa Lucía como el San Cristóbal fueron importantes yacimientos mineros de donde se extrajo la piedra para el macadamizado de las calles y para la construcción de importantes obras de Santiago. Ambos cerros cumplieron una función productiva para la ciudad, así como también han cumplido otras a lo largo de la historia. Fueron montes sagrados, sitios defensivos, importantes centros astronómicos y religiosos, lugares de encuentros sociales y refugio para los marginados por la ciudad.

Ahora cabe preguntarse ¿cómo estos cerros, que durante varios siglos fueron prácticamente destruidos por la extensiva extracción de piedras, pasan a ser dos de los parques urbanos más importantes de Santiago?

Cerro Santa Lucía. Fuente: “Álbum del santa Lucía”
Cerro Santa Lucía. Fuente: “Álbum del santa Lucía”

Dadas las particulares características del valle, no es casualidad que la ciudad se haya fundado a los pies de uno de estos cerros. El cerro Santa Lucía es capaz de contar la historia de Santiago incluso antes de su fundación. Fue un monte sagrado para los indígenas y luego, para los españoles, un punto estratégico para la defensa de la ciudad. También fue utilizado como una fuente de recursos y como un importante centro religioso: la primera ermita de Santiago se construyó en su cima.

Durante la reconquista fue usado como cuartel realista, levantándose ahí dos fuertes. Posteriormente fue el lugar donde se enterraron a los protestantes. A mediados del siglo XIX una comisión científica norteamericana estableció un observatorio astronómico, adquiriendo un importante carácter científico. También contó con un centro sismológico.

El cerro Santa Lucía fue acogiendo distintos usos, formales e informales, a lo largo de la historia. Sin embargo, en 1872, el intendente de la época, Benjamín Vicuña Mackenna (1872-1875), ve el potencial que tiene el cerro de ser un lugar que beneficie la calidad de vida de la ciudad. Decide transformar el cerro en el Paseo del Santa Lucía, una “plaza aérea” de uso público, “un espacio de recreo y arte, salud e higiene” que pone en valor el patrimonio natural e histórico propio del cerro. La primera acción fue clausurar todas las canteras activas y durante los siguientes dos años impulsa una serie de obras que convertirían al Santa Lucía en uno de los hitos urbanos más importantes de la ciudad. Así, el cerro adquirió un rol público y de encuentro que se mantiene hasta la actualidad.

La historia detrás del Parque Metropolitano

Una historia similar cuenta el cerro San Cristóbal. En 1920 la ciudad ya estaba llegando a sus pies. Para ese entonces, el intendente Alberto Mackenna (1921-1927) sobrino de Benjamín Vicuña Mackenna, vio la importancia de designarle un rol a este nuevo cerro. Tuvo la visión de hacer un gran parque y pulmón para la ciudad. Se dice que esta intención ya la había tenido Benjamín Vicuña Mackenna, pero es durante el período de Alberto Mackenna cuando se comienza a ejecutar el plan, el cual se continúa desarrollando hasta el día de hoy. En 1916, Mackenna, hace un llamado a los Scout -grupo del cual era presidente- a tomar posesión del cerro. Si bien esta no fue una toma efectiva, comenzó a generar una demanda ciudadana por el uso público y recreativo de este hito natural.

Anteriormente, el cerro San Cristóbal fue conocido por acoger distintos usos. Desde el siglo XVI que tiene una importante connotación católica. Entre 1561 y 1600 acogió una gran cruz de madera en una de sus cimas. En ese mismo lugar, en 1908, se instala la Virgen de la Inmaculada Concepción, la misma que se conserva hasta el día de hoy. Durante el siglo XVIII y XIX, como se dijo anteriormente, fue el cerro de donde se extrajo la piedra para la construcción de grandes obras de la ciudad.

También cumplió una función científica importante. En 1903, la Universidad de California construye en el cerro el Observatorio Lick, hoy conocido como Observatorio Foster, el que permitió a los astrónomos estadounidenses estudiar los cielos desde el hemisferio sur.

Sin embargo, cuando Alberto Mackenna toma la decisión de hacer un “gran parque” para la ciudad es cuando el cerro San Cristóbal realmente adquiere una vocación, la que se ha logrado sostener hasta el día de hoy. Luego, las siguientes decisiones y estrategias van en pos de cumplir este objetivo mayor. En 1918 comienza un proceso de expropiación de los terrenos, y se le encarga al connotado paisajista Carlos Thays, un proyecto para todo el cerro. A partir de éste se realizaron las primeras obras de regadío, la forestación en la ladera sur y la apertura de caminos. Posteriormente se desarrollan obras complementarias: el funicular, el Jardín Zoológico y el mirador de la cumbre, todo acompañado de un continuo proceso de forestación. En los mismos socavones que se habían generado por la extracción de piedra se desarrollan ciertos proyectos, como la piscina Tupahue diseñada por Carlos Martner, que se emplaza en una antigua cantera que fue usada como basural por muchos años.

Es en 1966 cuando se consolida como Parque Metropolitano y en adelante se siguen desarrollando proyectos de forestación y equipamiento que se condicen con esta vocación inicial. Desde entonces el Parque Metropolitano de Santiago es el parque urbano más grande de Chile y uno de los más grandes del mundo, contando con 722 hectáreas aproximadamente de libre disposición para la ciudadanía.

Cerros Isla de Santiago

Actualmente la mancha urbana choca o rodea a 26 cerros isla del valle de Santiago. Su particular condición geográfica de montículos aislados que se levantan sobre el plano, más su condición de espacios abiertos dentro del entorno construido, sumado a los usos específicos que acogen o han acogido en el pasado, hacen que cada uno de ellos sea un hito dentro de la ciudad. Entre los más conocidos podemos nombrar al cerro Chena que aloja un Pukará Incaico, el cerro Renca donde se ubica la cruz que conmemoró la visita del Papa Juan Pablo II y el cerro Calán, donde se encuentra el Observatorio de la Universidad de Chile.

Sin embargo, los cerros han permanecido como espacios excluidos del desarrollo urbano. La ciudad los choca o rodea, pero no ha sabido incorporarlos plenamente ni ver el potencial que estos espacios tienen para mejorar la calidad de vida de la ciudad. Mientras tanto, han pasado a ser lugar de nadie” dando espacio a ciertos usos informales como motociclismo, extracción de tierra, micro-basurales, viviendas informales entre otros, que han contribuido a la destrucción de su propio patrimonio natural y cultural.

Tanto Benjamín Vicuña Mackenna como Alberto Mackenna no vieron en los cerros isla un obstáculo para el desarrollo de la ciudad, sino una oportunidad. Fueron capaces de designarles un rol: una “plaza aérea” y un “gran parque” para Santiago, e iniciar un proceso de transformación que se mantiene hasta el día de hoy. De acuerdo con Chávez (prólogo reedición Álbum del Santa Lucía), el “razonamiento aristotélico de ‘nombrar’, implica dar una significación, entregar una identidad, otorgar una singularidad a ese lugar o cosa”. Cuando se nomina o se caracteriza un espacio geográfico por una comunidad, esos espacios comienzan a ser reconocidos, respetados y valorados como tales.

Crecimiento de Santiago. ©Santiago Cerros Isla
Crecimiento de Santiago. ©Santiago Cerros Isla

En un contexto donde la ciudad ha crecido extensivamente cubriendo la superficie del valle, donde el urbanismo no ha sabido respetar los sistemas naturales propios de la región, con una población que está llegando a los 6 millones de habitantes, y donde existe una carencia de áreas verdes y espacios de recreación, es necesario preguntarse qué rol queremos que los cerros cumplan para nuestra ciudad en el futuro. Reconocer la oportunidad que nos brindan, nombrarlos y cargarlos de sentido para que estos espacios dejen de ser lugares residuales y se conviertan en hitos que cualifiquen la ciudad de Santiago.

Les dejamos el link de Santiago Cerros Islas una organización que busca integrar a los Cerros Isla a la trama de áreas verdes de Santiago.

http://www.santiagocerrosisla.cl

FUENTES:
PEREZ DE ARCE, Rodrigo, ASTABURUAGA, Ricardo y RODRIGUEZ, Hernán. La Montaña Mágica: El Cerro Santa Lucía y la Ciudad de Santiago. Santiago, Pontificia Universidad Católica de Chile. Escuela de Arquitectura, 1993.
VELASCO, Benjamín. El Cerro San Cristóbal. Santiago, Imprenta Nascimiento, 1927.
VICUÑA MACKENNA, Benjamín, 1831-1886. El Paseo de Santa Lucía. Reedición 2014.
AGUIRRE Brautigm, Paula. La Geografía como Paisaje Marginal: Cerros Isla en la Cuenca Metropolitana, 1910-2010. Tesis (Magister en Arquitectura). Santiago, Chile, Pontificia Universidad Católica de Chile, Escuela de Arquitectura, 2010.
http://www.pms.cl/patrimonio/

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