Ladera Sur Desmitificando los murciélagos de Chile: la vital importancia de los mamíferos voladores para el medio ambiente
Desmitificando los murciélagos de Chile: la vital importancia de los mamíferos voladores para el medio ambiente

Naturaleza

Desmitificando los murciélagos de Chile: la vital importancia de los mamíferos voladores para el medio ambiente

Se les asocia a la noche y la oscuridad; algunas narraciones los vinculan a demonios, vampiros y, ahora último, a la transmisión de enfermedades como el Coronavirus, lo cierto es que estos habitantes del cielo nocturno solo han tenido muy mala fama. No existe evidencia sólida para culparlos en el caso de las enfermedades y su labor por mantener los ecosistemas sanos es vital e irremplazable, de hecho, en algunas culturas orientales la presencia de uno cerca del hogar es indicio de buena fortuna. Murciélagos hay por todo el mundo, de los más variados tamaños, colores o formas. Chile hay 14 especies diferentes distribuidas por todo el territorio, te invitamos a conocerlas y adentrarte en su sorprendente mundo.

A pesar de toda la mala fama que les rodea, los murciélagos son criaturas realmente sorprendentes. Habitan por todo el planeta y se han adaptado a los climas más diversos, desde selvas tropicales en Oceanía a los helados bosques patagónicos. Hay más de 1400 especies diferentes que tienen anatomías especializadas para  poder alimentarse de flores, frutas, insectos y solo en tres casos, de sangre de otros animales. Algunos de ellos viven en comunidades organizadas, se dividen y cooperan en las labores de crianza, caza y recolección de alimento; son expertos polinizadores y controladores de plagas y poseen un particular mecanismo sensorial en el cual transforman los sonidos en imágenes a través de la ecolocalización. No tienen muy buena vista pero su oído es uno de los más precisos y desarrollados del reino animal que capta frecuencias siete mil veces más altas que el oído humano. También son los únicos mamíferos con poderosas alas capaces de volar, pero hay mucho más.

Murciélago orejudo mayor, Histiotus macrotus ©Jorge Abarca
Murciélago orejudo mayor, Histiotus macrotus ©Jorge Abarca

Tristemente, debido a la irresponsabilidad de algunos organismos de salud y medios de comunicación, los han culpado de la trasmisión de enfermedades como la rabia, y en el último tiempo, el coronavirus, sin mediar el impacto que esto podría traer en esta especie y los ecosistemas que habitan naturalmente y sin evidencia científica que sustente ese juicio. En cuanto  a la rabia, la prevalencia de esta enfermedad es muy baja, inferior al 0,5% en ambientes silvestres. Y áreas urbanas, donde son monitoreados por el Instituto de Salud Pública (ISP), no pasa de representar del 10% de casos al año. 

Lasiurus villosissimus ©Diego Reyes Arellano
Lasiurus villosissimus ©Diego Reyes Arellano

Y en cuanto al coronavirus y pandemia que estamos viviendo actualmente, ya sabemos que es el deterioro del medio ambiente la principal bomba de tiempo para la salud humana y que, justamente, la reducción de la biodiversidad y ecosistemas nos deja vulnerables a la transmisión de enfermedades. 

Los murciélagos lejos de ser plagas o infecciosos, son animales sumamente importantes para la salud de los ecosistemas, proveen de diversos servicios como control de plagas y polinización, pero esta mala fama los daña y dificulta las labores para su conservación.

Quirópteros es el nombre de esta gran familia mamíferos voladores, y se organizan en comunidades bastante complejas: las hembras asumen roles de nodrizas mientras las otras salen a cazar o comparten su comida con quienes no pueden salir a buscarlas. Las especies que viven en colonias son en realidad bastante colaborativas en su organización.

Histiotus laephotis ©Tatiana Sanches
Histiotus laephotis ©Tatiana Sanches

Cada hembra por lo  general tiene una cría al año, en algunos casos gemelos, que demora una de 4 a 6 semanas en aprender a volar. Poseen alas, a diferencia de las aves, conformadas por una doble membrana elástica llamadas patagio, de tejido, vasos y músculos, que se extiende desde los dedos de las extremidades superiores, por todo el costado del tronco. Si analizamos sus huesos, es como si dedos estuvieran palmeados de tal forma que conformarán las alas. De ahí el nombre científico del orden Chiroptera, que proviene del vocablo griego kheir, mano, y pteron, ala, que significa mano alada. 

En Chile existen 14 especies que se distribuyen por todo el territorio. En su mayoría son insectívoros pero también hay nectarívoros, o sea que consumen el néctar de las flores y hematófagos, que se alimentan de sangre de algunos animales.

Promops davisoni ©José Joaquín Ugarte
Promops davisoni ©José Joaquín Ugarte

Conversamos con el biólogo del Programa de Conservación de Murciélago, Álvaro Núñez, para conocer un poco más de estas especies, sus características.

Los nectarívoros: amantes de las flores

Si bien todos los murciélagos comparten características generales, sus hábitos, morfología y formas de agruparse difieren entre ellos. En Chile solo existe una especie de este tipo, que se alimenta de las flores de cactus y habita la zona norte del país, específicamente en la Región de Arica y Parinacota, hasta Perú:  el murciélago nariz larga, Platalina genovensium.

Tiene una cabeza y nariz alargada, como su nombre lo indica, adaptada para extraer el néctar de las flores de los cactus, que es grande y de forma cóncava, y es un importante polinizador nocturno en esa zona.

Murciélago naríz larga, Platalina genovensium ©Programa de Conservación de Murciélago en Chile
Murciélago naríz larga, Platalina genovensium ©Programa para la Conservación de Murciélagos 

Son muy pequeños, de cola a cabeza miden no más de ocho centímetros y como todas las especies de murciélagos que habitan en Chile son crepusculares: cuando más están activos es al alba y al amanecer, y es durante la noche que se les puede ver rondando en los paisajes áridos entre las flores de las cactáceas.

Murciélago de Kalinowski ©Joaquín Ugarte
Murciélago de Kalinowski (Mormopterus kalinowskii) ©Joaquín Ugarte

“Se tienen muy pocos registros de su presencia en Chile, es una especie difícil de encontrar”, comenta Nuñez.  De hecho, no se tiene información suficiente para clasificar su estado de conservación en Chile, aunque en Perú está en categoría de “Casi Amenzada”, según registros de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Una docena de insectívoros

La gran mayoría de los murciélagos que habitan el territorio de nuestro país son insectívoros, es decir, se alimentan de insectos: coleópteros, artrópodos, lepidópteros, como las polillas, etc. Es cierto que la vista no es un sentido muy desarrollado en ellos, pero no es cierto que son ciegos, ven en blanco y negro y son capaces de desplazarse de forma muy aguda en la oscuridad. También ocupan la ecolocalización,  es decir, emiten un ultrasonido  desde su laringe y son capaces de interpretar el eco de los objetos u animales a su alrededor. Esta capacidad los convierte en hábitos cazadores nocturnos. 

Histiotus Macrotus
Murciélago orejudo menor, Histiotus montanus ©Programa para la Conservación de Murciélagos

Los insectívoros en particular tienen esta habilidad más desarrollada, y grandes orejas para captar los sonidos que emiten sus presas y capturarlas mientras vuelan. “Para identificarlos fácilmente, tenemos que mirar sus orejas, en general las de los insectívoros son más prominentes  y mirando hacia adelante”, comenta Nuñez. Además, son cazadores muy eficientes y pueden capturar hasta 600 insectos por hora. Una colonia puede hasta capturar un peso equivalente a 300 kg en polillas, libélulas, moscas, entre otros, a pesar de que ninguno de estos murciélagos supera los 15 centímetros de largo. 

Existen hábitos solitarios como los murciélago cenicientos, Lasiurus cinereus; o el murciélago colorado, Lasiurus varius. En estos casos, hembras y machos se juntan solo para aparearse en época reproductiva a fines del verano, y en otoño migran juntos. A excepción de eso, pasan la mayor parte del tiempo solos. A diferencia de los que viven en colonias, que tienen una cría al año, estos tienen más prevalencia a tener gemelos. Las madres cargan a las crías en el torso bajo sus alas durante las primeras semanas, se les puede ver volando con ellas pegadas al cuerpo y paran en los árboles para posarse a descansar.

murciélago colorado, Lasiurus varius ©Programa para la Conservación del Murciélago
Murciélago colorado, Lasiurus varius ©Programa para la Conservación del Murciélago

Especies como el murciélago ceniciento o colorado se pueden encontrar a veces durmiendo colgados de ramas de árboles en  áreas silvestres y raramente, en  rurales, pero no son especies que se acerquen a las urbes.

El Tadarida brasiliensis, o murciélago cola de ratón, por el contrario, vive en colonias de hasta 200 mil individuos y es el que comúnmente puede verse en las ciudades, anidando en techos o volando en las calles de noche. Son reconocibles fácilmente porque tienen una cola mucho más larga en comparación a las otras especies, también como son insectívoros, tienen grandes orejas.

Murciélago cola de ratón, Tadarida brasiliensis ©Álvaro Nuñez
Murciélago cola de ratón, Tadarida brasiliensis ©Álvaro Nuñez

Quirópteros hay repartidos por todo Chile. De las 14 especies de murciélagos que hay, 12 se organizan en colonias para sobrevivir, las hembras se reparten las labores de crianza y se relevan en la recolección de comida. Viven en comunidades abundantes y migran juntos buscando el mejor lugar para anidar, generalmente son cuevas y estrechos de roca.

En cuanto a sus distribuciones, el murciélago de nariz larga (Platina genovensium), el murciélago de Kalinowski (Mormopterus kalinowskii), el murciélago de Schnabel (Amorphochilus schnablii) y el murciélago de atacama (Myotis atacamensis) se pueden encontrar en la encuentran desde a zona norte hasta norteamérica, los tres primeros, desde la Región de Tarapacá hacia Perú, y el cuarto, en la Región de Antofagasta, Atacama y Coquimbo.

Los demás habitan en zonas más amplias de Chile y Sudamérica. El piuchén (Desmodus rotundus), por ejemplo, en desde Arica  a Valparaíso, aunque se distribuye por toda la costa del pacífico hasta el norte de México; el cola de ratón desde Norteamérica a Osorno; el orejudo mayor (Histiotus macrotus) en el altiplano, de Arica a Concepción; el orejudo menor (Histiotus montanus) desde Antofagasta al Estrecho de Magallanes; al igual que el murciélago colorado (Lasiurus Borealis) y el patagónico o de Chiloé (Myotis chiloensis) que llega hasta las zonas más australes del continente.

Myotis atacamensis ©Programa de Conservación del Murciélago
Myotis atacamensis ©Programa para la Conservación de Murciélagos

Debido a las dificultades que hay en su captura y recolección o escasez de estudios, hay datos insuficientes para categorizar el estado de conservación de varias de estas especies. Por ejemplo, la situación del murciélago de Kalinowski no ha sido evaluada hace 10 años en Chile, otros, como el piuchén, el cola de ratón o los de la familia de los Histiotus (orejudo mayor y menor) están catalogados como  “Preocupación Menor”.

Histiotus magellanicus ©Programa para la Conservación de Murciélagos
Histiotus magellanicus ©Programa para la Conservación de Murciélagos

Piuchén: el vampiro legendario de Chile

El Desmodus rotundus o piuchén es uno de los tres murciélagos vampiro o hematófagos que existen en el mundo, o sea, que se alimentan de sangre de animales vivos. Todos ellos habitan en Sudamérica y este es el único que vive en Chile. Su nombre viene del mapuzungun: piwicheñ, que signica “Secar a la gente”. Viene de una leyenda en la cual este es un monstruo de apariencia cambiante, que se presenta como serpiente, ave, pez, murciélago y hasta humano, aunque es común verlo como una serpiente alada que se alimentara de sangre de otros animales. Se le podría encontrar fácilmente siguiendo los rastros rojos que deja, también se dice que es una bestia tan poderosa que quien lo mira a los ojos queda petrificado; que se alimenta principalmente de ovejas y vacas y cuando enflaquecen sin una causa aparente, es producto de esta criatura.

Piuchén, Desmodus rotundus ©Programa de Conservación del Murciélago en Chile
Piuchén, Desmodus rotundus ©Programa para la Conservación del Murciélago en Chile

Todas estas historias poco tienen que ver con el murciélago piuchén, que está muy lejos de ser un monstruo y menos de atacar a las personas o amenazar el ganado. Mide entre siete y nueve centímetros y habita casi toda la costa norte del país, desde Arica a Valparaíso. Tiene características físicas un poco diferentes a las demás especies de murciélagos que le han permitido adaptarse a la dieta hematófaga: colmillos largos, afilados y cortantes, también es de los pocos quirópteros que también se desplazan en cuatro patas.

Se alimenta principalmente de la sangre de lobos y aves marinas, en raras ocasiones de ganado. Ingiere de 5ml  a 20 ml de sangre por vez, cada vez que come vuela rápidamente a la cueva donde comparte su alimento con quienes no pudieron conseguirlo. Son animales muy gregarios y no matan ni perjudican gravemente a los animales de los que se  alimenta.

Piuchén, Desmodus rotundus ©Programa de Conservación del Murciélago en Chile
Piuchén, Desmodus rotundus ©Programa para la Conservación del Murciélago en Chile

Se reproduce desde junio a septiembre que es cuando más pueden verse en las noches costeras, en general no representa problemas para su conservación y está presente en casi toda Centro y Sudamérica. Actualmente también se estudian los beneficios de la glucoporteína de su saliva, la draculina, pues tienen poderosas cualidades anticoagulantes que puede servir para el tratamiento de enfermedades. “Este tipo de estudios son un gran aporte para poder desmitificar a esta especie y ayudar a su conservación porque el piuchén es beneficioso muchas formas”, comenta Nuñez.

En Chile, la ley de caza norma la captura y caza de murciélagos, la cual está totalmente prohibida. Si se realiza sin autorización debida del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) se arriesgan desde penas de prisión en su grado máximo a multas de tres a 50 UTM.

Myotis chiloensis ©Annia Rodriguez
Myotis chiloensis ©Annia Rodriguez

Nuñez hace especial hincapié de que en caso de tener colonias de murciélagos en casas, es posible intervenir de forma respetuosa, recordando que los humanos también somos parte de los ecosistemas y que debemos considerar el derecho que tienen las demás especies de vivir, y que estas cumplen funciones ecológicas indispensables que sustentan nuestra vida también.

En caso de encontrar ejemplares solitarios en ramas o árboles cerca de zonas habitadas o rurales, debemos dejarlos ahí tranquilos, en la noche volarán y probablemente se irán de allí. “Si notamos a estos individuos con un comportamiento extraño al habitual, por ejemplo,  el suelo, de día y reptando de forma errática, es posible que esté enfermo y allí de inmediato hay que llamar al SAG”, comenta el biólogo.

Este año desde el Programa de Conservación del Murciélago en Chile postularon al piuchén como Embajador de la Fauna Chilena,  para promover la conservación de estas especies tan importantes para los ecosistemas. Si bien, no ganó, obtuvo el segundo lugar en las votaciones, lo cual indica que cada vez las personas se están haciendo conscientes de la relevancia de los murciélagos, frenando así la ingrata fama que les tocó tener.