Ladera Sur Descendiendo el río Baker, una aventura para proteger los ríos y sus ecosistemas
Descendiendo el río Baker, una aventura para proteger los ríos y sus ecosistemas

Deporte y Aventura

Descendiendo el río Baker, una aventura para proteger los ríos y sus ecosistemas

Nuestro colaborador Marcelo Mascareño nos cuenta sobre su experiencia en la que junto a 30 jóvenes descendieron el río Baker en kayak y balsas. La actividad, organizada por la ONG Ríos to Rivers, les permitió no sólo conocer la impactante fuerza de esta arteria de la Patagonia chilena, sino también los beneficios e importancia de proteger su cuenca. ¡Aquí todos los detalles!

El año pasado un grupo de jóvenes de la cuidad de Cochrane, Chile, y de Oregon, Estados Unidos, remaron en el río Klamath en Oregon para conocer la realidad de este río y su cuenca que por más de 100 años se ha visto afectada por diversos impactos entre los que se cuentan seis represas que entrecortan y manipulan sus aguas. 

Ahora un nuevo encuentro organizado por la ONG Ríos to Rivers en marzo de 2018, llevaría a jóvenes provenientes de pueblos nativos de la cuenca del río Klamath, Oregon; de la comunidad de Cochrane y Tortel en la Región de Aysén y por primera vez también a los jóvenes de Ralco, región del Bío-Bío –la mayoría descendientes de la comunidad Pehuenche–, al río Baker. 

Preparando las Balsas con el equipo ©Marcelo Mascareño
Preparando las Balsas con el equipo ©Marcelo Mascareño

Estos jóvenes comparten los mismos intereses: proteger sus tradiciones, sus ríos y sus ecosistemas. Cabe recordar que la iniciativa de la ONG Ríos to Rivers se enfoca en capacitar y educar a los jóvenes en el cuidado de los ríos, con el fin de proteger ecosistemas prístinos y la recuperación de zonas degradadas por la intervención humana, tanto en la Patagonia como en EE.UU.

A diferencia del río  Klamath, el Río Baker aún no tiene represas pero sí estuvo muy cerca de ejecutarse un mega proyecto hidroeléctrico donde se contemplaban 3 embalses.

©Marcelo Mascareño
©Marcelo Mascareño

Weston Boyles, fundador de Río to Rivers, me invitó a colaborar en esta experiencia como parte del equipo de fotógrafos y audiovisuales que acompañarían a la aventura del descenso. Con cámara en mano partimos desde Coyhaique a Cochrane para unirnos con el grupo.

Pero eso no fue todo. Antes y después de la  actividad de descenso en el Río Baker, Región de Aysén, la agrupación pasó por el  Cajon del Maipo, hizo una caminata y charlas con expertos en energías alternativas y sustentables y activistas como Juan Pablo Orrego. También participaron en actividades con la comunidad  de Cochrane y terminaron en Coyhaique con presentaciones y actividades culturales junto al nuevo colectivo de Red por los Ríos Libres.

©Marcelo Mascareño
©Marcelo Mascareño

Para la actividad en kayak, partimos el 28 de febrero desde el sector Balsa Baker, ubicado a 8 km al norte de Cochrane para después terminar en la desembocadura del mismo río y llegar así a la población de Tortel. Fueron 6 días de descenso por el curso del Baker en los que cubrimos alrededor de 140 kilómetros, usando balsas y kayak de río y de travesía.

Bajando el río Baker ©Marcelo Mascareño
Bajando el río Baker ©Marcelo Mascareño

Éramos más de 30 personas con un equipo de guías para la seguridad, educadores, científicos, fotógrafos y audiovisuales. Todos empapados de la belleza del entorno y la propia actividad de remar el río, que entregaba la cuota de una gran aventura. A pesar del gran número de personas en el viaje, se trabajó en equipo, había rotación para cocinar y organizarnos. 

Trabajo de porteo con los kayak ©Marcelo Mascareño
Trabajo de porteo con los kayak ©Marcelo Mascareño

Uno de los grandes desafíos del viaje fue el porteo por tierra de todo el equipo de remar, alimentos, balsas y kayaks por casi un kilómetro de distancia y que fue necesario más de un par de veces. Fueron horas para lograr tener todo listo y continuar el viaje. Toda esta logística fue para evitar uno de los saltos más grandes del río Baker, “ El Salton”. Un ícono natural donde se aprecia la fuerza de la naturaleza. Nos alegramos del sólo pensar que todo este lugar casi desaparece. Si uno de los embalses a construir del Mega proyecto de Hidroaysén estuviese ahí, literalmente hubiera arrasado con la gran maravilla del Baker.

El “ Salton” fue la zona de Porteo y una parada a descansar ©Marcelo Mascareño
El “ Salton” fue la zona de porteo y una parada a descansar ©Marcelo Mascareño

Durante la travesía los jóvenes pudieron tener una experiencia cultural acampando en la casa de pobladores de la cuenca del río Baker donde pudieron escuchar sus vivencias, desafíos de vivir en parajes aislados, y cómo les impactaría el tener una represa a pocos kilómetros de distancia. Todo esto acompañado de un asado de cordero al palo que nos preparó Don René Muñoz, su señora Mirian Gomez y su hija Macarena Muñoz.

Una Parada para almorzar en el Sector del “Salton”©Marcelo Mascareño
Una Parada para almorzar en el Sector del “Salton”©Marcelo Mascareño

Pude ser un espectador activo de la magia que generó esta instancia, precisamente en los momentos de descanso, alrededor de la fogata, compartiendo abrigo y comida –además de la actividad en sí misma de descender el río–. Fue en estos momentos más cercanos que los jóvenes se encontraban contando sus propias experiencias y aportando opiniones debido al arraigo que tiene cada grupo en sus territorios. Así ocurría un traspaso de conciencia y que tuvo  impactos incalculables en cada uno de esos jóvenes.

Fui testigo de cómo ampliaban su conciencia y perspectivas frente a estos ecosistemas y aquellos en el lugar en que viven. Su nivel de información y conexión con el lugar aumentaba y se valoraba cada momento. Eran parte de algo que en apariencia puede ser un pequeño aporte, pero realmente, como mencionó la joven participante de Ralco, Belen Sandoval de (15 años): “Es algo que puede causar un cambio radical…un cambio en las personas y en los ríos. Juntos podemos lograr que nuestros ríos sean más libres, resguardados por nosotros mismos, que sean más utilizados pero no utilizados por represas, ni centrales de pasos, o personas que depositan basura en él, sino que sean utilizados por deportes acuáticos y por los seres vivos que habitan en él”.

©Marcelo Mascareño
©Marcelo Mascareño

Finalmente estas iniciativas enriquecen y fortalecen a nuestras nuevas generaciones, cargadas de una conciencia muchos más sustentable con el cuidado de nuestro medio ambiente y nuestra forma de vivir. Tan sólo con verlos y sentir su energía para estos temas, uno se siente gratificado y piensa que podemos prolongar esta convivencia de cuidado y armonía con la naturaleza.

Al término del viaje fue posible que los mismos jóvenes pudieran compartir sus experiencias en el Colegio de Tortel, comunidad de Cochrane y en Coyhaique. Así también se espera que compartan en sus propias comunidades.

©Marcelo Mascareño
©Marcelo Mascareño

Sigamos esparciendo más conciencia por la protección de nuestra naturaleza mediante el conocimiento, la difusión, la investigación y encuentros que buscan sensibilizar más sobre el resguardo de estos bello lugares como el que acabamos de vivir.

Llegando a la Caleta Tortel donde finalizamos la remada ©Marcelo Mascareño
Llegando a la Caleta Tortel donde finalizamos la remada ©Marcelo Mascareño