Si bien el término de la COP27 estaba pactado inicialmente para el viernes 18, fue recién el domingo 20, dos días más tarde, cuando los países firmantes lograron cerrar las negociaciones. Según información publicada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a menos de 24 horas de finalizar la cumbre aún no existían acuerdos sobre el texto final. Aunque un borrador del texto final de la conferencia fue publicado el jueves, los expertos que asistieron al a conferencia, como el ex presidente de la COP26, Alok Sharma, y el vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea, Frans Timmermans, intercedieron ante el ministro de Exteriores de Egipto y presidente de la COP27, Sameh Shoukry, para “reescribir” el borrador de 20 páginas y llenar los “baches” existentes. 

Maximiliano Proaño, subsecretario del Ministerio del Medio Ambiente y quien asistió a la primera semana de la cumbre, explica que “las expectativas de esta COP, antes de partir, eran bajas porque las relaciones entre los grandes emisores están muy difíciles en todo ámbito”. Sin embargo, agrega  que “creo que esta COP se podría destacar por haber logrado `bajar la pelota´ en materia de pérdidas y daños”.

Un final turbulento

Uno de los principales causantes del retraso del término de la conferencia fueron los acuerdos en materia de reducción de emisiones de GEI. Esto, debido al rechazo hacia las demandas presentadas por la Unión Europea, las cuales buscaban limitar a 1,5ºC el aumento de la temperatura global  y reducir drásticamente el uso de combustibles fósiles. Grandes países contaminantes como China (responsable del 31% de las emisiones de CO2 a nivel mundial) y petroleros, como Arabia Saudita, rechazaron la meta al considerarla extremadamente ambiciosa y “obsoleta”. 

Otro de los puntos en tabla que retrasó el cierre de la cumbre fue el nuevo enfoque de pérdidas y daños, el cual implica una política de reparación económica para países subdesarrollados que han sufrido las consecuencias del cambio climático generado por los países desarrollados.  

Pese a que el domingo a primera hora se alcanzó un acuerdo en materia de financiamiento para el fondo de asistencia para pérdidas y daños, las negociaciones no estuvieron exentas de tropiezos. Según comentó para La Tercera Maisa Rojas, ministra del Medio Ambiente y co-facilitadora de la negociación “el acuerdo estuvo muchas veces a punto de caerse, porque en los detalles, que en realidad no eran tan detalles, no hubo acuerdo hasta el último minuto”. 

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Foto de Gobierno de Chile

Así, grandes contaminantes como Estados Unidos, Arabia Saudita, India y China dilataron las negociaciones y se mostraron reticentes a financiar el nuevo fondo, argumentando, en el caso de los últimos dos, que aún son “países en desarrollo”.

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En este sentido, Maximiliano Proaño explica que las conversaciones que se dieron en el marco de la cumbre entre los grandes países emisores responden a una lógica negacionista: “Mientras China dice que, a pesar de ser un gran emisor actualmente no tienen la responsabilidad histórica respecto a la crisis climática, Estados Unidos y la Unión Europea plantean que, a pesar de ser grandes emisores históricos por lo menos están tomando acciones actualmente. Entonces es complejo”. 

Finalmente, y a pesar de que se pactó la creación de este fondo, no existe una ruta concreta para implementarlo. Así, puntos tan relevantes como el monto de dinero y el mecanismo de financiamiento del fondo no han sido definidos. Además, la propuesta fue aprobada bajo la condición de que el fondo fuera destinado únicamente a los países más pobres, no a los que se encontraran en vías de desarrollo, por lo que los criterios que definirán los países que recibirán el financiamiento aún deben ser acordados. 

Chile en la COP27

La segunda semana de la cumbre climática comenzó con la publicación de los informes de “Comunicación de Adaptación” de todos los países firmantes del Acuerdo de París, donde Chile no fue la excepción. Este documento, que busca identificar las principales amenazas y riesgos de los países ante la crisis medioambiental, reveló desalentadoras cifras para el país.

En esta línea, el informe hace énfasis en la inminente sequía que amenaza Chile, que lleva 14 años, asegurando que “además de verse afectada la disponibilidad de agua, también se vería afectada la calidad del agua disponible para consumo humano, la biodiversidad, el riego y otros usos, reflejándose en la presencia de metales, concentración de sales, mayor probabilidad de contaminantes, entre otros”.

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Foto de Agencia EFE

Sumado a esto, el documento menciona que en Chile se han intensificado las consecuencias de los eventos meteorológicos extremos como inundaciones, olas de calor o tormentas costeras y de eventos de “desarrollo lento”, tales como el aumento de las temperaturas, la pérdida de biodiversidad y la pérdida de glaciares. Estos fenómenos, explica, se han visto influenciados y atenuados por el cambio climático antrópico, es decir, por consecuencias generadas por la acción humana, y se prevé que durante los próximos años se intensifiquen aún más. 

Con el fin de hacer frente a los datos arrojados por el lapidario informe y aportar a la lucha contra el cambio climático, Maisa Rojas, titular del Ministerio del Medio Ambiente, anunció el lunes pasado tres compromisos en materia medioambiental. 

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El primero de estos guarda relación con la introducción del concepto de “Transición Socio Ecológica Justa” y plantea una actualización de las políticas climáticas en materia legal. En segundo lugar, la ministra anunció medidas para revertir las crecientes tendencias de emisiones de metano del país para 2025. Por último, se anunció un compromiso de ampliar en al menos 1 millón de hectáreas la actual superficie de áreas protegidas terrestres y acuáticas al 2030.

Patricia Morales, encargada del equipo y pabellón de Fundación MERI en la COP y gerente general de Filantropía Cortés Solari aplaude las medidas tomadas para proteger áreas acuáticas. Sin embargo, recalca que “debemos avanzar hacia una política tendiente a monitorear el impacto de las actividades humanas, cualquiera sean éstas, de cualquier industria sobre los océanos. Y eso requiere de una alianza pública, privada y sociedad civil, requiere de tecnología, de estar monitoreando la biomasa de las áreas marinas protegidas y, efectivamente, poder demostrar lo importante que son en la mitigación del Cambio Climático”.

Así mismo, Estefanía González, Coordinadora de Campañas de Greenpeace Chile, acusó la insuficiencia de las medidas anunciadas por la ministra en un live para Ladera Sur:“Salvo unas metas de disminuir emisiones de metano y aumentar superficies de áreas protegidas no vimos nada, por ejemplo, relacionado con el carbón. Nosotros hubiéramos esperado que este Gobierno llegara con un compromiso de descarbonización”. 

Otros acuerdos alcanzados

A pesar de las grandes polémicas que marcaron la COP, se lograron algunos acuerdos transversales en distintas materias. Dentro de los anuncios realizados en materia de financiamiento destaca el plan de 3.100 millones de dólares para “garantizar la protección de todos los habitantes del planeta” mediante sistemas de alerta temprana en los próximos cinco años anunciado por António Guterres,  Secretario General de la ONU. 

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Foto de Futuro360

Sumado a esto, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Irlanda, Eslovenia, Suecia, Suiza y la Región Valona de Bélgica, anunciaron un aporte de 105,6 millones de dólares para nuevos fondos y recalcaron la necesidad de un apoyo aún mayor a los fondos del Fondo para el Medio Ambiente Mundial. 

En cuanto a acciones concretas, 45 líderes mundiales de países desarrollados lanzaron un paquete de 25 nuevas acciones colaborativas para acelerar la descarbonización en materia de energía, transporte por carretera, acero, hidrógeno y agricultura.

Por otro lado, se lanzó la Alianza de Líderes por los Bosques y el Clima, cuyo objetivo es detener la pérdida de bosques y la degradación de la tierra para 2030 mediante la acción unificada de gobiernos, empresas y líderes comunitarios. 

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