Ladera Sur Cerro Blanco: testigo de los inicios de Santiago
Cerro Blanco: testigo de los inicios de Santiago

Cultura y Patrimonio

Cerro Blanco: testigo de los inicios de Santiago

Nuestro colaborador, Daniel Pinto, nos cuenta hoy la interesante historia del cerro Blanco, en la comuna de Recoleta, marcada por misterios e historias de culturas ancestrales, y nos invita a participar de las diversas actividades ceremoniales y culturales que hoy se realizan en sus laderas, reviviendo así al “Apu Wechuraba”, nombre originario de este cerro.

“Apu Wechuraba” es el nombre antiguo del cerro sagrado y ceremonial que hoy llamamos cerro Blanco. “Apu” es una palabra quechua que significa montaña sagrada y “Wechuraba” fue un reconocido cacique de los pueblos Mapuches que habitaban la cuenca, demostrando la integración entre las lenguas de ambas culturas.

Según crónicas españolas Pedro de Valdivia armó su primer campamento a las orillas de este cerro y vio desde su cima la cuenca del Mapocho en toda su magnitud por primera vez. Cuenta el mito que en la cima del Apu Wechuraba los pueblos indígenas preparaban a sus Machis, lugar donde Inés de Suárez construyó la primera Iglesia de Santiago “La Viñita” que fue destruida dos veces por movimientos sísmicos y luego se volvió a construir a los pies del cerro permaneciendo allí hasta la actualidad como Monumento Histórico Nacional. “La Viñita” resguarda a la particular Virgen de Monserrat, la llamada “Virgen Negra” que es honrada en nuestro país como Patrona del mundo del hampa.

Se comprueba un secreto a voces

Atardecer desde las alturas del Apu Wechuraba, vista hacia el cementerio general de fondo se observa el Cerro Colorado y el Cerro Renca. ©Claudia Meneses
Atardecer desde las alturas del Apu Wechuraba, vista hacia el cementerio general de fondo se observa el Cerro Colorado y el Cerro Renca. ©Claudia Meneses

El gran historiador Gonzalo Sotomayor y el destacado arqueólogo Rubén Stehberg, durante el 2011 comprobaron su tesis de que Pedro de Valdivia fundó Santiago en la cuenca del Mapocho sobre un modelo de ciudad Inca, información que Pedro de Valdivia omitió en sus cartas enviadas al Rey. Las excavaciones fueron exitosas. Fueron realizadas bajo el Museo de Arte Precolombino y la Catedral de Santiago, esta última curiosamente construida con piedras extraídas desde las entrañas del Apu Wechuraba, donde se encontraron importantes fragmentos propios de la cultura Inca.

Esto se suma además a las investigaciones de arqueoastronomía de Patricio Bustamante publicadas en el 2012 y que señalan la similitud del sistema de “Ceques” de la capital del Imperio Inca, con la actual Plaza de Armas. Los ceques son líneas imaginarias que se cruzan en la cancha Inca (actual plaza de armas) que a su vez era el centro administrativo, político y social del Imperio, delimitando de esta forma el territorio en base a sus lugares ceremoniales, teniendo relación directa con la astronomía y la distribución social.

El Misterio del Apu Wechuraba y sus antiguos habitantes

Camino por la cantera del Cerro blanco con destino hacia el altar sagrado (llamado Waka) donde se encuentra una de las 4 chakanas (cruz andina) del cerro.©Jorge Rosales
Camino por la cantera del Cerro blanco con destino hacia el altar sagrado (llamado Waka) donde se encuentra una de las 4 chakanas (cruz andina) del cerro.©Jorge Rosales

El Apu posee en sus faldas un monumento arqueológico indígena llamado las “Piedras Tacitas”, que fueron rescatadas del olvido, la basura y los escombros por la coordinadora indianista CONACIN. Estas formaciones rocosas pueden ser observadas en formas muy similares en otras latitudes como Perú, Bolivia, Argentina, México y Estados Unidos. Su uso y función no está confirmada, aunque algunas hipótesis postulan que se utilizaban para moler grano, al encontrar restos de alimentos y acumulación de agua en estas, pero las piedras tacitas del Apu Wechuraba no podrían haber cumplido esta función, debido a lo blando de la piedra caliza que compone esta formación rocosa.

Debido a esto, la hipótesis más certera es que tenían un uso ceremonial que constaba de ofrendar alimentos en las concavidades que, al llenarse de agua, formaban un mapa astral que reflejaba las constelaciones del universo, siendo esta opción la más mítica y desconocida. Desafortunadamente, no existen estudios científicos sobre el monumento (tarea pendiente para nuestros científicos).

Ofrenda realizada en las Piedras Tacitas. ©Matías Tolosa
Ofrenda realizada en las Piedras Tacitas. ©Matías Tolosa

La llegada del imperio del sol a la cuenca del Mapocho es un completo enigma, la relación entre los pueblos originarios y los Incas es desconocida, ya que no hay evidencias arqueológicas de ninguna batalla ni desplazamientos de grandes movimientos de tropas desde el cuzco; lo que no significa que no se hayan enfrentado en algún momento de la historia.

Ambas culturas compartieron mucho más que la gran cordillera de los Andes, tenían formas y visiones de vida complementarias, por un lado la interpretación del cosmos, utilizado hasta para definir épocas de cosecha y siembra, por el otro el conocimiento ancestral del hablar de la tierra. En mi análisis, juntos potenciaron el pensamiento indígena, reconociendo la importancia del equilibrio, el respeto, el agradecimiento,  el sacrificio y el vínculo sagrado con la llamada “Nuke Mapu” o “Pachamama”, que nosotros hoy llamamos Tierra.

Parque Cerro Blanco y su secreto mejor guardado

La Challa, durante una hora todos los asistentes del carnaval se lanzan agua, harina y challa. ©Jorge Rosales
La Challa, durante una hora todos los asistentes del carnaval se lanzan agua, harina y challa. ©Jorge Rosales

En la actualidad este parque es administrado por el Parque Metropolitano de Santiago y en sus faldas tiene bellos paseos que te pueden llevar a conocer las Piedras Tacitas. Por las tardes se siente el jugar de los niños y los fines de semana las familias convierten el pasto en zonas de picnic. Sin duda es un punto verde concurrido de la comuna. La entrada principal se encuentra detrás de la iglesia “La Viñita” en la salida Norte del metro “Cerro Blanco”, línea 2.

El “Apu Wechuraba” sigue vivo, sorprendiendo gratamente a todos sus visitantes y brindando un viaje al pasado en diferentes paradigmas y épocas; mirando Santiago desde las alturas del cerro revivirás el sentir Pedro de Valdivia, un explorador Inca o un Indígena del pueblo Mapuche.

Temazcal (palabra de origen inca), espacio utilizado para ceremonias de sudor. ©Claudia Meneses
Temazcal (palabra de origen inca), espacio utilizado para ceremonias de sudor. ©Claudia Meneses

Gracias a la coordinadora CONACIN se han levantado múltiples espacios ceremoniales y culturales que son utilizados para realizar diferentes actividades como talleres de Quechua, Mapudungun, cosmovisión indígena,taller de instrumentos andinos, ceremonias de luna llena y nueva, un temazcal que es utilizado con fines medicinales, entre otras actividades. Reuniendo más de 20 organizaciones dentro de las que destacan comunidades Andinas, Mapuches, Comparsas de Lakitas, y Grupos de Bailes chinos que son patrimonio de la humanidad, otorgado por la UNESCO.

Todas las organizaciones realizan un “Trueque” por hacer uso del espacio, brindando una vuelta de mano al lugar, de esta manera el CONACIN que administra el lugar, no funciona a través del lucro y los aportes o voluntariado entregado de parte de las organizaciones va en beneficio directo del Apu Wechuraba, a través de proyectos comunitarios, siendo un claro ejemplo de autogestión y trabajo en comunidad.

“Fiesta de Santa Cecilia”, grupo de bailes chinos. ©Jorge Rosales
“Fiesta de Santa Cecilia”, grupo de bailes chinos. ©Jorge Rosales

De los espacios ceremoniales destaca la “Casa Andina” que ha levantado Chacanas y Wakas para celebrar festividades Andinas. Una de las fiestas tradicionales más hermosas de Santiago es la Anata, que justamente se celebra en el Apu y consta de dos días de carnaval en donde se inicia la fiesta con el desentierro de Don Domingo José Carnavalón, quien toma vida estos días para ser atendido por los alféreces y el público. En la fiesta abunda la alegría, la música y los bailarines.

La fiesta finaliza el domingo con el entierro de don José y una guerra de agua, harina y challa, donde todos corren como niños por una hora al compás de la música andina. El sentido de esta fiesta es el agradecimiento de las cosechas que nos da la tierra y don Domingo representa la fertilidad de ésta.

Don Domingo José Carnavalón, foto tomada antes de su entierro que simboliza el término del carnaval. ©Jorge Rosales
Don Domingo José Carnavalón, foto tomada antes de su entierro que simboliza el término del carnaval. ©Jorge Rosales

Otro lugar interesante es el “Nguillatuwe”, círculo ceremonial de los pueblos Mapuches utilizado por las machis y las comunidades, posee un Rehue y árboles sagrados como el Canelo y el Maqui. Es importante mencionar que durante las rogativas mapuches no se puede realizar ningún registro documental sin la previa solicitud y autorización, esta norma es en base al pensamiento Mapuche y las trágicas historias que se cuentan de Machis que fallecieron al poco tiempo de ser fotografiadas.

El lugar está abierto a todo público y es un imperdible panorama familiar que nos lleva a conocer nuestra maravillosa historia. Para mayor información les dejo dos Fanpages,  Somos Cerro Blanco”, donde pueden informarse de las actividades que se realizan en Cerro Blanco y  “Chile Hiking, iniciativa que realiza visitas guiadas gratuitas previa inscripción.

Finalización del carnaval, destaca la Wiphala que es la bandera de los pueblos andinos. ©Jorge Rosales
Finalización del carnaval, destaca la Wiphala que es la bandera de los pueblos andinos. ©Jorge Rosales

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