Los carpinteros nativos de Chile pertenecen a la gran familia de los pícidos, que incluye 218 especies  que se distribuyen en casi todos los continentes del mundo, con la excepción de Australia, Madagascar y las regiones polares extremas.  Esta familia forma parte de uno de los grupos de aves más antiguos que existen, los Piciformes, y se encuentra emparentada con otras familias de pájaros como los tucanes.

Carpintero Negro. Créditos: ©Pablo Gutiérrez
Carpintero Negro. Créditos: ©Pablo Gutiérrez

En Chile tenemos 4 de estas hermosas aves, las cuales se distribuyen en casi todo el territorio nacional y poseen distintas cualidades que las convierten en especies clave para los ecosistemas en los que habitan. Estas son: El pitío (Colaptes pitius), el pitío del norte (Colaptes rupicola) el carpinterito (Veniliornis lignarius), y el carpintero negro (Campephilus magellanicus).

La principal característica que hace especiales a estas aves está relacionada con sus adaptaciones morfológicas, las cuales fueron esculpidas por la necesidad de tomar ventaja de su entorno. La mayoría de las especies de carpinteros son estrictamente forestales debido a que, por un lado, nidifican en cavidades de árboles, y por otro, están especializadas en alimentarse principalmente de insectos xilogafos, es decir, aquellos que dependen de la madera para completar sus ciclos biológicos. 

Esta exclusividad trófica ha condicionado curiosas adaptaciones morfológicas en esta familia de aves. Presentan cráneos neumatizados que les permiten absorber la fuerza de los golpes cuando horadan la madera (el famoso repiqueteo o tamborileo sobre las ramas y troncos), una lengua que se recoge dando la vuelta al cráneo y que es capaz de ensartar a los artrópodos cuando se extiende, dedos enfrentados en sus patas (zigodactilos) que les facilitan el agarre en superficies verticales, y unas plumas de la cola, o rectrices, rígidas que les ayudan a desplazarse y estabilizarse en los troncos.

Pitío del Norte hembra. Créditos: ©Gabriela Contreras
Pitío del Norte hembra. Créditos: ©Gabriela Contreras

“La principal característica de los carpinteros es que tienen picos fuertes y cráneos adaptados para golpear fuerte la madera. Estas aves a lo largo del tiempo desarrollaron características en el cráneo que reducen el impacto de los golpes, que son con mucha fuerza y podrían provocar daños cerebrales en el caso no contar con las adaptaciones adecuadas», señala Franco Villalobos, profesional de la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC).

Y es justamente esta cualidad la que los convierte en especies tan importantes para los ecosistemas. Diversos estudios han documentado que la capacidad de horadar troncos y ramas crea una red de cavidades secundarias en el bosque que es fundamental para muchas otras especies que las ocupan una vez abandonadas. Además, se ha comprobado que son capaces de controlar algunas plagas forestales al alimentarse de los insectos xilófagos que las provocan. 

“Son arquitectos del paisaje porque pueden modificar su entorno a través de las cavidades y eso resulta súper interesante, porque cuando el carpintero termina su ciclo reproductivo y abandona el nido, esas cavidades son utilizadas por otros animales. Por ejemplo, en el caso de las aves, hay un montón de especies que nidifican en cavidades como el chercán (Troglodytes aedon), la golondrina chilena (Tachycineta meyeni), el rayadito (Aphrastura spinicauda), el chuncho (Glaucidium nana), el concón (Strix rufipes), el choroy (Enicognathus leptorhynchus), la cachaña (Enicognathus ferrugineus), entre otros. Queda en evidencia que hay diversas especies que se benefician de las cavidades que generan los carpinteros. Y no solo aves sino que también mamíferos como murciélagos, marsupiales como el monito del monte, y también reptiles. Entonces cumplen un rol ecológico importante porque disponen de sitios de nidificación o refugio para otras especies”, agrega el profesional de la ROC.

Comesebo grande. Créditos: ©Vicente Pantoja
Comesebo grande. Créditos: ©Vicente Pantoja

Por otro lado, también se ha asociado a los pájaros carpinteros con los hongos dependientes de la madera o lignícolas, pues su preferencia por madera muerta o en putrefacción necesita ser facilitada por este tipo de organismos. Y parece que esta interacción es en ambos sentidos, ya que los hongos poliporales (como el hongo yesquero) podrían depender de los pájaros carpinteros como vectores de dispersión de esporas. 

Asimismo, todos estos aspectos los confirman como un grupo de aves muy especializado y dependiente un tipo de bosque concreto, con altos grados de madurez y conservación, en el caso del carpintero negro, por ejemplo, lo que  los convierte en buenos indicadores de la calidad de los bosques ya que su presencia es indicativa de la buena salud de la masa forestal.

Pese a lo anterior, los pájaros carpinteros de Chile, como nos comenta Franco, se ven constantemente amenazados,  en gran parte por los cambios en el uso del suelo en los ambientes que habitan.

Esto se debe principalmente a la extracción de madera y los cambios en las estructuras del bosque, lo que finalmente se traduce en destrucción y fragmentación de sus hábitats. Por otro lado, los carpinteros que suelen habitar en ciudades, como es el caso del carpinterito, se enfrentan constantemente a ser depredados por animales domésticos como gatos y choques con vidrios y otras estructuras. Además, los carpinteros que habitan en el bosque esclerófilo como el propio carpinterito, el pitío y el comesebo grande enfrentan cada verano la posibilidad de perecer antes los incendios forestales.

Carpintero negro o gigante (Campephilus magellanicus)

Carpintero negro macho. Créditos: ©Franco Villalobos
Carpintero negro macho. Créditos: ©Franco Villalobos

También llamado rere en mapudungun, o gallo del monte en algunas zonas del sur del país, el carpintero negro es un ave emblema de los bosques templados del sur de Chile y Argentina, y es que deja maravillado a todo aquel que tiene la suerte de verlo picando algún tronco o marcando su territorio. 

Es el carpintero más grande de Sudamérica y destaca por poseer un marcado dimorfismo sexual, es decir, notorias diferencias físicas que diferencian a los machos de las hembras. Los machos poseen una cabeza y cuello de color rojo escarlata, mientras que la hembra tiene su cabeza negra y una zona de plumas rojo apagado alrededor de la base del pico.

“Es el carpintero más grande y tiene un dimorfismo sexual bien marcado y que es bien característico, por lo que es inconfundible en todo su rango de distribución. El macho presenta una cabeza roja muy característica, y el cuerpo completamente negro; la hembra por su parte, en vez de tener la cabeza roja la tiene negra; y esa es la principal forma de distinguirlos”, indica Franco Villalobos.

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Carpintero Negro (hembra). Créditos: ©Pablo Gutiérrez
Carpintero Negro (hembra). Créditos: ©Pablo Gutiérrez

Se trata de un ave que en Chile puede ser visible entre el sur de la Región de O’Higgins hasta la de Magallanes y que se asocia específicamente a bosques maduros o más longevos del bosque templado, viéndose con más frecuencia en especies del género Nothofagus y Araucaria, entre otros.

Esta preferencia se debe a que esta especie nidifica a gran altura, así como suele alimentarse de larvas y otros insectos que viven en la madera muerta o en descomposición. De hecho, según el libro “Hábitos de Nidificación de las Aves del Bosque Templado Andino de Chile”, son importantes consumidores de larvas xilófagas (que comen madera) y su dieta se constituye en un 57,6% de este tipo de insectos. Así, esta especie juega un rol clave al momento de controlar las poblaciones de este tipo de larvas sin que afecten a la sobrevivencia de los árboles.

Por otro lado, los carpinteros negros suelen nidificar a gran altura, por lo menos a 8,8 metros del suelo. Ahí, en el tronco de algún árbol, excavan con sus picos cavidades ovaladas donde realizan sus nidos. No suelen volver a reutilizar su nido y, una vez que lo dejan, otras especies utilizan sus cavidades como refugio.

Carpintero negro juvenil. Créditos: ©Vicente-Pantoja
Carpintero negro juvenil. Créditos: ©Vicente Pantoja

Vale decir que esta especie ha sido fuertemente afectada por la pérdida de hábitat, lo que junto a sus específicos requerimientos ecológicos lo han conducido a la categoría de Casi Amenazada según el Reglamento de Clasificación de Especies del Ministerio del Medio Ambiente, dando cuenta de que si su situación no cambia pronto podría encontrarse en un estado de mayor amenaza.

En Chile, de acuerdo con el proceso de Clasificación de Especies Silvestres de 2019, el carpintero negro se catalogó como una especie “Casi Amenazada” debido a la disminución de los bosques nativos maduros y como consecuencia, la carencia de árboles de suficiente edad para nidificar. Mientras tanto, la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, cataloga a esta especie como “Preocupación Menor”, aunque reconoce que la tendencia de su población es decreciente.

“El carpintero negro en particular, como es un pájaro más grande, necesita de árboles grandes, y eso generalmente se asocia a árboles viejos, bien longevos. Pese a que igual se pueden ver en bosques más jóvenes, su disponibilidad de alimento y sitios de nidificación está más asociado a árboles viejos y grandes porque pueden tener ramas podridas, donde es más fácil conseguir su alimento y también mejores posibilidades para poder generar una cavidad en donde nidificar”, señala el profesional de la ROC.

Pitío o pitío austral (Colaptes pitius)

Pitío austral. Créditos: ©Vicente Pantoja
Pitío austral. Créditos: ©Vicente Pantoja

Endémico de Chile y Argentina, el pitío es uno de los carpinteros con más amplia distribución en el país, extendiéndose entre las regiones de Coquimbo y la de Magallanes De todos los carpinteros de Chile, es el de requerimientos “menos específicos” puesto que puede observarse en gran número de ecosistemas. 

El nombre «pitío» se deriva de su nombre mapuche pütiw, que a su vez es una onomatopeya de su canto, que suena parecido a «pitío» y es muy característico. De hecho, el pitío es muy estimado en Chiloé, porque su canto anuncia con seguridad la llegada de un visitante. Y no de un visitante cualquiera, sino de una persona importante, sobresaliente por su calidad o dignidad, que llegará por primera vez a la casa. Pues bien, con este inequívoco aviso, pone en antecedentes a los moradores del pronto arribo de un forastero; quien gracias a la inestimable colaboración de este pajarillo, disfrutará de la tradicional hospitalidad del pueblo chilote.

Pitío austral. Créditos: ©Vicente Pantoja
Pitío austral. Créditos: ©Vicente Pantoja

Como todos los carpinteros, picotea la corteza de los árboles, generalmente semipodridos, para perforar la madera y nutrirse de las larvas e insectos que captura con su cilíndrica y larga lengua. Vale decir, igualmente, que comúnmente busca árboles viejos y troncos podridos, pero también es posible verlo en el suelo buscando alimento o dándose baños de arena.

A diferencia de la costumbre normal de los carpinteros de nidificar en el interior de algún tronco, el pitio también puede hacerlo en hoyos de barrancos, laderas escarpadas o caminos cortados, en donde cava un agujero profundo y pone sus huevos. 

Cabe destacar que cuando comienzan a volar, los padres les enseñan a sus crías el oficio del carpintero: tantear, reconocer y perforar los árboles podridos y agusanados, sin embargo, una vez terminada esta labor, los expulsan de la cavidad.

La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, cataloga a esta especie como “Preocupación Menor”, y se describe como una especie “bastante común”. 

Pitío del norte (Colaptes rupicola)

Pitío del norte. Créditos: ©Pablo Cáceres
Pitío del norte. Créditos: ©Pablo Cáceres

También llamado carpintero de las piedras, yaka-yaka en aymara o akkakllu en quechua, el pitío del norte es la especie de carpintero que pasa más tiempo de su vida en el suelo que cualquiera de las otras especies de carpinteros nativos de Chile. 

“Al pitio del norte es aún más común verlo en el suelo que al pitío austral, sobretodo porque habita bordes de pajonales y bofedales de la puna, sitios donde no hay muchos árboles y arbustos, por lo que es más habitual verlo nidificando en agujeros en acantilados o en cortes de caminos, en colonias o en grupos más pequeños”, agrega Villalobos.

Se distribuye desde el norte de Perú hasta el norte de Argentina y Chile, por encima de las zonas boscosas, desde los 3.500 hasta los 5.000 msnm. aproximadamente, sobre pastizales abiertos de la puna en los altos Andes. En Chile, habita entre las regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá.

El pitio del norte, a diferencia de su familiar en el sur, posee un leve dimorfismo sexual que permite distinguir ambos sexos. El macho posee una banda malar negruzca que comienza en la base del pico y se torna rojiza hacia el cuello, mientras que la hembra presenta la banda malar totalmente negruzca, sin el rojo terminal. Así también el pico de la hembra es ligeramente más corto que el del macho. 

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Pitío del Norte macho. Créditos: ©Gabriela Contreras
Pitío del Norte macho. Créditos: ©Gabriela Contreras

A diferencia del resto de los carpinteros, el pitio del norte no suele alimentarse desde la corteza de los árboles, sino que se alimenta de insectos y larvas que busca en el suelo mientras camina de un lugar a otro, razón por lo cual pasa gran parte de su tiempo en la tierra, más que en la rama de algún árbol. Sin embargo, le gusta posarse sobre una roca para vigilar su entorno. Es un ave algo gregaria, por lo que es común verlo en parejas o junto a otros individuos, expresando conductas colectivas como vocalizaciones de contacto.

Por otra parte, el pitío del norte nidifica en el suelo, en galerías que cava en la tierra, sobre laderas o cortes de terreno. Razón por lo cual esta especie fue nominada científicamente por el naturalista francés Alcides D´Orbigny en 1840 con el término «rupícola», por su costumbre de anidar en las rocas. Asimismo, existen registros de nidos de pitio del norte en cactus, por lo que no se descarta que esta especie pueda beneficiarse de otras especies vegetales del desierto.

Vale decir que en Perú se cuenta dentro de la narrativa popular que esta ave conoce y habría compartido con el hombre el secreto de la Yerba del Pitu, que permitiría disolver la piedra y el hierro. Se dice que, con este conocimiento conocido como la técnica de los ablandadores de piedras,  las civilizaciones Preincaicas e Incaica pudieron construir sus monumentales edificaciones, haciendo calzar enormes piedras en forma perfecta.

La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, cataloga a esta especie como “Preocupación Menor” y no cuenta con una categoría de conservación en Chile.

Carpinterito (Dryobates lignarius)

Carpinterito. Créditos: ©Ivo Tejeda
Carpinterito. Créditos: ©Ivo Tejeda

También llamado pichi rere en mapudungun, esta especie es el carpintero más pequeño de Chile, llegando a medir entre 15 y 18 centímetros.

Se distribuye desde tierras altas al centro sur de Bolivia y norte de Argentina, y también en la zona centro-sur de Chile y Argentina. En Chile, habita entre las regiones de Coquimbo y Magallanes, donde podemos verlo solo, en pareja o en pequeños grupos familiares aleteando entre árboles dispersos de prados, faldeos, huertos, plantaciones y zonas boscosas; así como en la ciudad, donde de vez en cuando se deja ver mientras mantiene su cola apoyada en la corteza y recorre el tronco en busca de los invertebrados de los que se alimenta.

Generalmente, es más fácil escucharlo que verlo, delatando su presencia con un fuerte y agudo trinar que se produce entre la vegetación o altura de algún tronco. Casi no baja al suelo, pero se acerca a éste ya que a veces busca su alimento en nalcas (Gunnera tinctoria) y otras plantas bajas.

El carpinterito, asimismo, presenta un leve dimorfismo sexual. El macho posee la nuca roja, mientras que la hembra no. Ambos poseen en su dorso y su lomo bandas transversales blancas y negras, mientras que sus alas y cobertoras son negras con manchas blancas. 

Carpinterito. Créditos: ©Vicente Pantoja
Carpinterito. Créditos: ©Vicente Pantoja

“Los bacan del carpinerito es que es chiquitito y es muy característico y fácil de reconocer. Su cuerpo es negro y blanco estriado, con líneas blancas y negras, y el macho, al igual que el carpintero negro, tiene una crestita roja mientras que la hembra no, y lointeresante de esta especie es que es que tiene “menores requerimientos de hábitat”, entonces hay gente que tiene la suerte de verlos en su patio. En lugares urbanos donde hay árboles más viejos, se pueden ver carpinteritos”, añade el investigador de la ROC.

En la época reproductiva taladra troncos o ramas gruesas realizando un agujero, que luego rellena con el mismo aserrín del taladrado, a modo de colchón protector para el nido. Pone de 3 a 4 huevos blancos y brillosos, alargados y de cáscara muy delgada, lo que los hace muy frágil. 

Nidifica a diferentes alturas que varían según los distintos tipos de ecosistemas, pero existe una aparente tendencia a nidificar más bajo que los otros carpinteros que cohabitan los mismos ambientes.

Por su parte, esta especie no se considera amenazada y no  no cuenta con una categoría de conservación en Chile

Comesebo grande (Pygarrhichas albogularis) – un ave con hábitos parecidos a los carpinteros

Comesebo grande. Créditos: ©Pablo Cáceres
Comesebo grande. Créditos: ©Pablo Cáceres

Representante único del género Pygarrhychas y endémico de los bosques templados de Chile y Argentina, el comesebo grande, no es un carpintero propiamente tal, a pesar de tener costumbres muy similares. 

Al igual que los carpinteros, es un ave que con movimientos verticales y picoteos, va recorriendo ágilmente los árboles de arriba hacia abajo, alimentándose de las larvas e insectos que viven en la corteza o al interior de ésta. Sin embargo, es más débil en esta labor que sus colegas carpinteros ya que no posee fuertes músculos en el cuello. Vale decir que es una especie que nidifica en cavidades, por lo que requiere de estas estructuras para poder reproducirse.

“No es un carpintero por definición, pero igual es arborícola e igual construye cavidades en los árboles. Además, igualmente tiene el pico y las adaptaciones para desarrollar toda su vida en los árboles, desplazándose de forma vertical y excavando con su pico”, agrega Franco Villalobos.

Comesebo-grande—Pablo-Gutiérrez
Comesebo grande. Créditos: ©Pablo Gutiérrez

El comesebo grande se distribuye por el centro y sur de Chile, con regularidad desde la Región de Valparaíso hasta la Región de Magallanes. Es una especie asociada a bosque esclerófilo  y templado, con árboles relativamente grandes y longevos, frecuentando también los bordes y claros de estos. Principalmente habita en bosques nativos, pero también puede encontrarse en plantaciones forestales y en algunos pueblos del sur, en áreas urbanas.

Es difícil de ver porque normalmente se encuentra en las partes altas de los árboles, sin embargo es muy fácil de reconocer debido a su característica y metálica vocalización. Es habitual que  forme bandadas mixtas junto a rayaditos, pareciendo que estos siguen y copian los movimientos de los comesebos grandes. 

El comesebo grande ha sido calificado como especie bajo preocupación menor por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) debido a que su población, todavía no cuantificada, se considera estable y sin evidencias de cualquier declinación o amenazas sustanciales.

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