La oportuna denuncia de un trabajador permitió la captura de un castor macho en la estancia Sutivan, en isla Riesco (Región de Magallanes y Antártica Chilena), hasta donde llegaron los profesionales del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) y del proyecto GEF Castor, para adoptar las medidas de contención necesarias para la protección del ecosistema que estaba siendo impactado por el ejemplar.

Patricio Mercado, quien había conocido en Tierra del Fuego el daño que el castor causa en los bosques y paisajes donde se instala, supo reconocer las evidencias de la presencia del roedor en un arroyo, lo cual informó a los dueños del predio. La estancia se ubica en el seno Otway, frente al estuario Silva Palma, y el arroyo en el cual se había instalado el castor recorre varios campos y se ubica en un sector importante porque es un lugar con buen forraje para los animales.

Proyecto GEF Castor
©Proyecto GEF Castor

“Desde ese lugar al sur en todas las bahías hay un arroyo en medio de zonas de bosque, lo que constituye un hábitat ideal para el castor, por lo que era urgente actuar para evitar la dispersión de esta dañina especie en el territorio”, explicó Jonathan Lara, veterinario y asesor técnico del proyecto GEF Castor.

Aunque había sospechas de la presencia del castor en la isla Riesco, este es el primer hallazgo oficial de un ejemplar en la comuna de Río Verde. “Sabíamos de roídos y castoreras viejas en la zona de Entrevientos, en el la parte continental de la comuna, pero desde 2013 que no se producía un reporte tan relevante”, resaltó Rodrigo Molina, veterinario del SAG de Magallanes, quien concurrió a la estancia a realizar el trampeo para la captura del ejemplar, el cual pesó 9,5 kilos y midió 90 cms, lo que indica que se trata de un juvenil. “Se repite el patrón que ya hemos visto en otras áreas continentales de la región, en donde el castor construye diques no muy grandes y hace su castorera cerca de la orilla del cauce”, señaló Molina.

Patrimonio ambiental en riesgo

Con más de 5.000 km2, Riesco es la cuarta mayor isla del país. Gran parte de la isla no tiene ocupación humana y su territorio tiene gran capacidad forestal. Isla Riesco alberga además el Parque Nacional Kawésqar, creado en 2019 para proteger ecosistemas subantárticos tales como bosques de coigüe y ñirre, formaciones de ciprés de las Guaitecas y humedales. 

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“Sería lamentable que para los objetivos de conservación que el castor alcance territorios del parque nacional Kawésqar”, explica Molina. 

Proyecto GEF Castor
©Proyecto GEF Castor

Desde que el castor fue introducido en Tierra del Fuego en 1946, la especie ha demostrado gran capacidad para ocupar territorios que inicialmente podrían parecer no aptos para ser su hábitat. Aunque sus paisajes favoritos son cauces de agua rodeados de bosques, el castor supo ocupar territorios de pampas al norte de la isla grande y si se pensaba que el estrecho de Magallanes sería una barrera natural, el castor utilizó la isla Dawson como puente para llegar el continente por el sector de San Juan. 

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“La confirmación de la presencia del castor en isla Riesco enciende una luz de alerta muy grande y nos obliga a tomar conciencia como comunidad regional y nacional respecto a la urgencia de actuar para detener esta amenaza”, subrayó Felipe Guerra, coordinador nacional del proyecto GEF Castor. Esta especie ya ha ocasionado impactos por 73 millones de dólares, daños que podrían llegar a los 260 millones de dólares en los próximos 20 años si es que no se hace nada por contenerlo.

Plan de Gestión del castor

Por ello, el proyecto GEF Castor entregará a las autoridades próximamente el Plan de Gestión del Castor, el cual define la estrategia y las acciones necesarias para actuar contra esta especie exótica invasora y proteger los ecosistemas de la Patagonia. “Se trata de un plan a 15 años, que determina áreas prioritarias para la realización de acciones de control y establece además cuál es la gobernanza y el financiamiento que se requerirán para asegurar el cumplimiento de los objetivos ambientales”, explicó Guerra.

Castor 2 CLAUDIO FIERRO
Castor (referencial) ©Claudio Fierro/ Proyecto GEF castor

Además, gracias al proyecto GEF Castor se contará con una poderosa herramienta tecnológica para orientar la toma de decisiones. “El Sistema de Información y Alerta Temprana (SIAT) integrará el conocimiento histórico sobre esta especie, con los nuevos reportes generados tanto por restauradores, como por la comunidad que podrá notificar avistamientos de castor o de evidencias de su presencia a través de la app Alerta Especies Invasoras”, explicó Jonathan Lara, veterinario y asesor técnico del proyecto GEF Castor.

El Proyecto “Fortalecimiento y desarrollo de instrumentos para el manejo, prevención y control del castor (Castor canadensis), una especie exótica invasora en la Patagonia chilena”, conocido como GEF Castor, es ejecutado por el Ministerio de Medio Ambiente y financiado por el Global Environment Facility (GEF), a través de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Socios estratégicos, y co-ejecutores de este proyecto son el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y la ONG Wildlife Conservation Society (WCS). 

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El castor, una dañina especie introducida

El año 2017 nació GEF Castor, un proyecto ejecutado por el Ministerio del Medio Ambiente a través de la Seremi de Magallanes e implementado por el Global Environment Facility (GEF) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), para implementar acciones que ayuden a evitar el alcance de la especie exótica introducida en 1946 por la Armada Argentina en la zona de Tierra del Fuego, específicamente en el lago Fagnano.

En ese entonces, se introdujeron en el lago, ubicado en la zona centro sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego, a diez parejas de castores americanos (Castor canadensis) traídos desde Canadá, con la finalidad de crear una industria peletera local. Sin embargo, esos veinte castores se fueron reproduciendo sin control, debido a la ausencia de predadores naturales, convirtiéndose en una especie exótica nociva para el ecosistema, ya que se caracterizan por ser la segunda especie, después del humano, en ser capaz de dar forma y modificar de manera drástica el entorno que habitan. Hoy se estima una población entre 65.000 y 110.000 individuos en la zona antes mencionada.

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