Ladera Sur Búhos de Chile: las sigilosas aves rapaces con un rol clave en el ecosistema
Búhos de Chile: las sigilosas aves rapaces con un rol clave en el ecosistema

Búhos de Chile: las sigilosas aves rapaces con un rol clave en el ecosistema

Sigilosos y cazadores, los búhos de Chile se alimentan de roedores, reptiles, anfibios y otras aves, lo que les permite ayudar a controlar las poblaciones de otras especies. Es por esta razón que se les considera controladores de plagas. En Chile, actualmente habitan siete especies, todas en categoría de conservación de preocupación menor según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), aunque no están exentas de algunas amenazas. ¿Cuáles son estas especies y sus características? ¿Qué amenazas se les presentan? Aquí te lo contamos. 

Aunque su población no es menor a lo largo de Chile, ver un búho no es fácil. Son muy sigilosos por sus alas delgadas y se suelen asociar únicamente a hábitos nocturnos, a vivir “silenciosamente” durante las noches. Lo cierto es que si bien hay algunos que sí tienen su actividad en las noches, hay otros que lo hacen en horas del día y así, la lista de curiosidades y características de los búhos que habitan en Chile suma y sigue.

Pablo Gutiérrez, miembro de la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC), explica a Ladera Sur que, de hecho, en nuestro país no todos los búhos cazan de noche. “Uno puede saber sus hábitos de caza por el color de ojos que tienen. Si tienen ojos más oscuros son de hábitos 100% nocturnos. En cambio, si son más amarillos, los hábitos son de horarios más crepusculares o son tanto en la noche como en el día”, dice.

Chuncho-Glaucidium-nana–Pablo-Gutiérrez
Chuncho (Glaucidium nana) ©Pablo Gutiérrez

A esto, el profesional suma que estas aves rapaces, las que son carnívoras, suelen cazar más bien por oído que por vista, aunque tienen ambos sentidos muy desarrollados, complementando con la forma de su cara: “su disco facial las ayuda a movilizar todos los sonidos que escuchan hacia sus oídos, como un radar. Por ejemplo, la lechuza tiene un oído más arriba del otro, lo que las ayuda a tener la capacidad de detectar la distancia a la que se encuentra un ratón”.

De esta forma, los búhos son cazadores. Y no sólo se alimentan ellos mismos, sino que, al hacerlo, contribuyen al correcto funcionamiento del ecosistema en el que habitan. Suelen alimentarse de roedores, reptiles, anfibios y otras aves, por ejemplo, lo que les permite ayudar a controlar las poblaciones de otras especies. Es por esta razón que les considera en muchos lugares como “controladores de plagas”, especialmente por la caza de ratones.

Sin embargo, y aunque todas sus especies en Chile son consideradas de preocupación menor de acuerdo a la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), estas aves rapaces sí se encuentran expuestas a diferentes amenazas.

Nuco ©Pablo Gutiérrez
Nuco ©Pablo Gutiérrez

Entre ellas, explica Gutiérrez, que muchas personas los mal consideran como señal de mal agüero: “Mucha gente los ve como que traen la muerte, especialmente en el campo. Por eso los matan”.

A esto se suma su envenenamiento a causa del veneno para ratones, cuando el ave se alimenta de algún roedor moribundo a causa de este control de plagas. “Hay gente que prefiere dejar veneno antes que dejar que actúe la lechuza naturalmente y, eso produce  ratones moribundos que pasan a una zona no normal, entonces para un búho es comida fácil. Se lo comen y, por lo general, siempre fallecen”. Y por último, explica el profesional, está la degradación del hábitat.

En Chile, los búhos que habitan son el tucúquere (Bubo magellanicus); el pequén (Athene cunicularia), que tiene dos subespecies; el chuncho austral (Glacidum nana); el chuncho del norte (Glaucidium peruanum); Nuco (Asio flammeus suinda), el concón (Strix rufipes), con dos subespecies; y la lechuza (Tyto alba tuidara).

Para saber un poco más de estas importantes aves rapaces, te contamos un poco más de todos los búhos nativos de Chile, a través de información de la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC) y del texto Búhos de Chile.

Pequén ©Jesús González/ ©NaturalArtClick
Pequén ©Jesús González/ ©NaturalArtClick

Y… antes de la lista, un pequeño dato: al contrario de la creencia de muchos, los búhos no pueden girar su cabeza en 360º. Lo cierto es que lo hacen a 270º, lo que prácticamente, es harto. Gutierrez explica que esto sucede porque, por lo general, tienen 14 vértebras cervicales. Como son varios huesos, no les cuesta tanto doblar la cabeza, además de que las arterias del cuello están adaptadas a esa flexibilidad.

Tucúquere (Bubo magellanicus)

Grande y robusto, el tucúquere es el buho que habita en Chile de mayor tamaño, llegando a alcanzar los 55 cm de largo y a pesar hasta 1,5 kilos. Su rostro suele parecer agresivo debido a las rayas negras entre sus ojos amarillos grandes y los penachos. Su pico es café oscuro, corto y encorvado hacia abajo; sus cejas finas y blanquecinas; y en su dorso tiene tonos pardos variados. Su pecho y abdomen son de color pardo claro manchado.

Tucúquere ©Pablo Gutiérrez
Tucúquere ©Pablo Gutiérrez

Sobre su distribución nacional, sus límites todavía son poco claros. Se ha considerado que se distribuye ampliamente en el país, alcanzando rangos de altitud que superan los cuatro mil metros de altura. Suele asociarse desde el centro a la zona austral, a lugares boscosos, de costa, a la cordillera, los valles de la zona central con parches de bosque o matorral. En la zona norte, en cambio, suele restringirse a las quebradas andinas.

Su estado de conservación, según la Lista Roja de la UICN, es de preocupación menor. No se encuentra clasificada en la Categoría de Conservación de Chile (RCE).

©Pia Vergara
©Pia Vergara

Se alimenta de mamíferos, en particular de roedores. También, en la zona central y en temporadas estivales, su alimentación puede involucrar invertebrados.

Pequén (Athene cunicularia)

El pequén es más pequeño que el tucúquere. Puede alcanzar a pesar 370 gramos y a medir 30 cm de largo (A.c. cunicularia) o 24 cm (A.c. nanodes). La parte superior de su cuerpo, incluyendo la cabeza, es de color café terroso con manchas blancas, las que en su cuerpo son más gruesas. Su pecho, en cambio, es más cremoso; y su cola amarillenta en centro y blanquecina en los extremos. Las alas las tiene largas y redondeadas. Sus grandes ojos son amarillentos, sus cejas prominentes, y su pico corto y ganchudo.

Pequén ©Jesús González/ Natural Art Click
Pequén ©Jesús González/ @NaturalArtClick

En Chile, el pequén está representado por las subespecies Athene cunicularia cunicularia y Athene cunicularia nanodes. La primera se registra, casi en todo el país, en terrenos arenosos y dunas de la zona costera o en praderas agrícolas con bajo pasto, desde la Región de Tarapacá hasta la Región de Los Lagos. La segunda se distribuye en el litoral de la zona fronteriza con Perú y los alrededores de Iquique y Arica por el borde costero.

Desde su descripción, A. cunicularia se ha percibido como un búho “común” o “abundante”. De hecho, su estado de conservación según la UICN es de preocupación menor. No se encuentra clasificada en la Categoría de Conservación de Chile (RCE).

Pequen ©Pablo Gutiérrez
Pequen ©Pablo Gutiérrez

Sobre su alimentación, se caracteriza por consumir invertebrados durante todo el año. También comen roedores, pero estacionalmente. De la misma forma, pueden en los sectores costeros consumir aves pequeñas, langostas y crustáceos.

Otro dato: De todas los búhos nativos de Chile, el pequén es el menos nocturno. Su nombre proviene del mazungún “pequeñ”. También, esta especie habita en madrigueras en el suelo, lo que los hace muy vulnerables a ataques de perros, y que de hecho, lamentablemente, es algo que pasa mucho en nuestro país.

Chuncho austral (Glacidum nana)

Es de las especies más pequeñas de búhos que habitan en Chile, alcanzando hasta 22 cm de largo y 100 gramos de peso. Es, además de pequeño, rechoncho y de cabeza grande. Sus piernas son cortas y sus patas grandes en comparación a su cuerpo.  Su pecho y abdomen tienen rayas gruesas y largas blanquecinas, pardas, y un poco negras; el pico de esta ave es corto y ganchudo, oscuro en su base y la punta de color amarillo, mismo color de sus grandes ojos.

Chuncho (Glaucidium nana) ©Pablo Gutiérrez
Chuncho (Glaucidium nana) ©Pablo Gutiérrez

Su hábitat en chile es escaso en la Región de Atacama, pero abundante desde la Región de Coquimbo hasta Cabo de Hornos, en la Región de Magallanes. En general ocupa zonas de matorrales; llanuras de la costa y valle central; bosque templado frío y templado del sur; zonas de estepa; matorral espinoso; arbustos de hojas perenme en la zona central; zonas agrícolas; parques y plazas de ciudades.

Chuncho ©Augusto Domínguez
Chuncho ©Augusto Domínguez

Su estado de conservación, según la Lista Roja de la UICN, es de preocupación menor. No se encuentra clasificada en la Categoría de Conservación de Chile (RCE).

Su alimentación se basa en el consumo de roedores, aves e insectos en proporciones equitativas.

Chuncho del norte (Glaucidium peruanum)

Es un poco más pequeño que el chuncho austral -aunque muy similar físicamente-, alcanzando 21 cm de largo y 76 gramos de peso. En su nuca tiene dos parches negros con borde blanco que se pueden confundir como ojos falsos. Sus ojos son grandes y amarillos.

Glaucidium peruanum ©Nick Athanas/ Flickr
Glaucidium peruanum ©Nick Athanas/ Flickr

Si hablamos de las zonas chilenas en las que habita, estas son las regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá, en ambientes de bosque pequeños, matorrales, bosques semiáridos, campos agrícolas con árboles y parques urbanos. Puede habitar en alturas de hasta 3.600 msnm.

Su estado de conservación, según la Lista Roja de la UICN, es de preocupación menor. No se encuentra clasificada en la Categoría de Conservación de Chile (RCE).

Se alimenta principalmente de aves pequeñas e insectos.

Nuco (Asio flammeus)

De rostro sorprendido, el nuco que habita en Chile (Asio flammeus suinda) es de tamaño mediano, un vientre flameado y alas largas. Puede alcanzar los 43 cm de largo y pesar hasta 450 gramos. La parte superior de su cuerpo, incluyendo la cabeza, son de color pardo oscuro manchado. Su cara es más clara con anillos alrededor de los ojos. Las partes inferiores son mas crema amarillenta y sus ojos amarillos.

Nuco ©Pablo Gutiérrez
Nuco ©Pablo Gutiérrez

Si bien el Asio flammeus tiene una amplia distribución en el mundo, la subespecie suinda habita el cono sur de Sudamérica. Específicamente en Chile se distribuye desde la Región de Atacama hasta Tierra del Fuego. A esto se suma es estuario del río Lluta en Arica y la Isla Robinson Crusoe, en el Archipiélago de Juan Fernández. Principalmente ocupa pajonales de lagos o lagunas, y terrenos bajos y pantanosos.

Su estado de conservación, según la Lista Roja de la UICN, es de preocupación menor. No se encuentra clasificada en la Categoría de Conservación de Chile (RCE).

Se alimenta principalmente de roedores durante el invierno, y en periodo estival de invertebrados y aves. Tiene hábitos diurnos, suele estar en el suelo o escondido entre las totoras.

Concón (Strix rufipes)

Concón ©Pablo Gutiérrez
Concón ©Pablo Gutiérrez

Tiene un tamaño mediano y es robusto, llegando a pesar hasta 620 gramos y a medir 42, 9 cm de largo (S.r. rufipes) o 36 cm (S.r. sanborni) . Su plumaje y sus ojos son oscuros, en particular estos últimos con un parche acanelado en el borde externo y una medialuna blanquecina en el borde interno. Su dorso es café chocolate con barras finas blanquecinas y amarillentas.

La población chilena de Strix rufipes está representada por dos subespecies: Strix rufipes rufipes y Strix rufipes sanborni. La primera habita desde Cachagua, en la Región de Valparaíso, hasta Tierra del Fuego y las islas al sur del canal de Beagle. La segunda sólo se encuentra en la isla de Chiloé. Por lo general, restringe su presencia a la distribución actual del bosque nativo.

Esta especie es percibida como “escasa” en la zona central, pero “común” o “abundante” en la zona sur. Su estado de conservación según la Lista Roja de la UICN es de preocupación menor, aunque se considera que su población está disminuyendo.

Su alimentación varía según la zona climática en la que habita. Por ejemplo, en el bosque esclerófilo es casi totalmente de micro-mamíferos. En cambio, en el bosque lluvioso templado hay cambios estacionales en su consumo: mayor cantidad de insectos en periodo estival y micromamíferos en el periodo invernal. 

Lechuza (Tyto alba) 

 

Lechuza ©Pablo Gutiérrez
Lechuza ©Pablo Gutiérrez

La lechuza que habita en Chile es la Tyto alba tuidara. De tamaño mediano, esbelta, con su semblante albo y sus piernas largas, esta lechuza puede alcanzar a medir 48,5 cm de largo y a pesar 590 gramos. Sus ojos son pequeños y azules opacos, estando en su disco facial con forma de corazón. La parte superior de su cuerpo es de color café claro a cremoso con manchas cenizas y puntos negruzcos y blanquecinos. Sus alas son largas, levemente angostas y con puntas redondeadas. El macho es más blanquecino que la hembra.

 

Si bien la Tyto alba se distribuye en todo el mundo, la que se encuentra en Chile es la subespecie tuidara. En el territorio nacional se distribuye desde el norte chico hasta Cabo de Hornos en la Región de Magallanes, aunque es escasa en la Región de Atacama. Habita en zonas de matorral en el norte, llanuras costeras y valle central. Más hacia el sur prefiere bosques templados y fríos, intercalados con zona de estepa. En la zona centro habita en el bosque abierto, matorrales espinosos y arbustos de hoja perenne.

Su estado de conservación, según la Lista Roja de la UICN, es de preocupación menor. No se encuentra clasificada en la Categoría de Conservación de Chile (RCE).

Su dieta se compone mayormente de roedores y anfibios. De hecho, en Chile se considera que parte importante de su dieta son los ratones colilarga (Oligoryzomys longicaudatus). 

Una de las principales amenazas de las lechuzas son los atropellos. Gutiérrez explica que esta especie es la más afectada por los atropellos en Chile, lo que sucede porque cazan ratones que son atraídos a la basura que arroja la gente en los caminos.

*La Ley de Caza Nº19.473 prohibe la caza, tenencia ilegal, destrucción de nidos y/o robo de huevos o polluelos de alguna especie nativa. Esto protege a los búhos chilenos.

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