Ladera Sur Anciano de las montañas
Anciano de las montañas

Naturaleza

Anciano de las montañas

Hoy hablaré de la centaurea, en específico la Centaurea montana, una flor perenne, muy “carne de perro”, que se propaga fácilmente. Es un gusto adquirido, porque a medida que la vamos cultivando más fácil es admirarla, es tan presente que a ratos se hace difícil contemplarla debido a su veloz crecimiento.

Tengo recuerdos de haber conocido la centaurea en la huerta de mi mamá, la de la infancia, me acuerdo de ella en la esquina de uno de los cajones del comienzo, nada muy atractivo, al lado de las amapolas dobles o las salvias y dalias en flor. Al pasar los años, esta simple planta fue agarrando vuelo hasta el día de hoy que ya ocupa más de tres cajones y es mi preferida al minuto de venderla o incorporarla en jardines en el vivero.

©Andrea Riquelme
©Andrea Riquelme

La centaurea también se conoce como “anciano de las montañas”, cuando supe que también tenía este genial nombre entendí todo: por un lado es una flor que te gusta más de grande, a medida que pasan los años digo; para poder apreciarla con otros ojos y a su vez entenderla, las hojas son de un verde grisáceo con pelitos más grises todavía por debajo, que se mantienen en invierno retraídos pero presentes, y la floración es larga sobre todo cuando han pasado un par de años en tierra. Las flores son curiosas y más bien raras en su estructura, tienen verdaderos pelos azulinos que envuelven la primera capa de mini pelillos color violeta, es una flor muy fiel cuando de malos suelos y lugares semi -sombríos se trata, se propaga rápido por rizoma o semillas.

A todas las personas a las que les vendo esta planta en el jardín -al principio insignificante en una maceta o bolsa chica (aparte no le gusta estar en bolsa)-, les digo plántala y verás en dos meses como habrá crecido, y el otro año te vas acordar de mí y vendrás por más. Dicho y hecho, es una planta que cautiva.

Me gusta plantarla en macizos con amapolas naranjas, geum rojo, áster morado, y santolinas o simplemente bajo los árboles, pero también es la reina al minuto de crear rincones azules, con ceratostigma plumbago, lavandas, no me olvides, agapantos, equium y áster rastreros. No dura mucho como flor de corte, si se cosecha temprano aguanta dos a tres días, es por esto que es mejor apreciarla en la tierra.

Existe otra centaurea, que después de dos años tirando semillas a la tierra sin conseguir nada, este año por fin logré cultivar. Se llama Centaurea cyanus, ésta sí es buena para los floreros, es una flor anual, desaparece en invierno y muy raramente sobrevive para el próximo año, es alta, con un metro de altura aprox. ideal para combinar con anémonas japónicas blancas, crocosmias lucifer y lychnis coronaria.

Los invito a conocer, descubrir y admirar a este anciano de las montañas.

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