Ladera Sur 9 personas que determinaron la historia de la botánica
9 personas que determinaron la historia de la botánica

Cultura y Patrimonio

9 personas que determinaron la historia de la botánica

A lo largo de la historia, la curiosidad por comprender y relacionar ciertas características de la naturaleza llevaron a un gran grupo de personas a ir más allá y convertirse en verdaderos íconos que sólo años más tarde serían reconocidos como próceres de la botánica. Aquí nuestra colaboradora Mariana Babarovic, nos presenta a nueve de ellos. 

Cualquiera que gaste algo de tiempo en observar plantas, pronto detectará algunos patrones y se hará algunas preguntas; así nace la necesidad de entender y relacionar, se activa nuestra curiosidad, cualidad profundamente humana y fundamental.

Sin embargo, cuatro siglos atrás, hacerse cualquier pregunta sobre la naturaleza era cuestionar a Dios y, obviamente, eso no estaba permitido. Todo lo que viene a continuación, todos los descubrimientos, las búsquedas, bellísimos experimentos, provienen de mentes dispuestas a repensar, a cuestionar, mentes inquietas y disconformes. Gracias a ellos sabemos todo lo que conocemos hoy sobre las plantas y la naturaleza en general, y tenemos al menos distintos caminos por los que perdernos.

Aquí me gustaría destacar a 9 personas que jugaron un importante rol en la historia de la botánica:

John Ray

©Wikimedia
©Wikimedia

Vivió en Inglaterra entre 1627 y 1705. A él le debemos, ni más ni menos, que la introducción de los conceptos de “variación” y de “especie”, dos ideas completamente indispensables si queremos hablar de plantas. Al estar estudiando la plasticidad formal de las plantas, Ray se dio cuenta de que una misma especie puede tener apariencias bastante distintas dependiendo del lugar en donde vive y, sin embargo, siempre se conservan intactas las características formales de las partes reproductivas.

Estos caracteres son los que él propone como determinantes para definir por primera vez una “especie” y por consecuencia el concepto de “variación”. Estos dos conceptos están tan profundamente ligados que se configuran el uno al otro y nos muestran que Ray estaba comprometido en una búsqueda consciente por develar el orden natural de las plantas.

Pero a pesar de que su trabajo es de una importancia gigante, John Ray fue expulsado de la Universidad de Cambridge y nunca obtuvo el reconocimiento que sus descubrimientos merecían.

Jean Baptiste van  Helmont

©Wikimedia
©Wikimedia

Por increíble que parezca, a comienzos del siglo XVII se pensaba que las plantas se alimentaban de tierra. Jean Baptiste van Helmont (alquimista y médico) ideó un experimento para demostrar que esto era falso. El experimento es muy simple y requiere sólo un arbusto joven, tierra, una maceta y una pesa. Se pone la planta en la maceta y se pesa la cantidad de tierra que resulte necesaria para llenar la maceta. Luego se la riega y cuida hasta que crezca; algo así como cinco años más tarde, cuando el arbusto ya está grande, se la saca de la maceta y se vuelve a pesar la tierra. Dado que la cantidad de tierra no varía, se demuestra que las plantas no “comen” tierra.

Van Helmont nunca publicó el resultado de este experimento porque tenía gran temor de la represión de la iglesia Católica, sólo se supo de él hasta después de su muerte. Este experimento inicia el largo camino que resuelve la pregunta sobre cómo se alimentan las plantas. Al otro extremo está el concepto de fotosíntesis, un milagro de sincronía que vincula como ecosistema a humanos y plantas.

Thomas Fairchild

©Wikimedia
©Wikimedia

En 1717 Thomas Fairchild produjo artificialmente la primera planta híbrida a partir de un clavel. Esta planta resultó ser infértil y se la conoce como “la mula de Fairchild”. Él nunca logró entender por qué no la pudo reproducir, faltaban aún unos 140 años de investigación para que se llegara a conocer la razón.

Una de las cosas más impresionantes de esta historia es que después de este gran logro, Fairchild se sentía culpable de haber creado una nueva planta, porque la iglesia aún consideraba a las plantas como creaciones divinas y este experimento cambiaba radicalmente la relación del hombre con la naturaleza.

Carlos Linneo

©Wikimedia
©Wikimedia

Hasta el día de hoy seguimos usando el sistema binominal que Linneo (1707 y 1778) ideó para nombrar y clasificar las plantas, este es uno de los motivos por los que es considerado el padre de la botánica. Pero me parece aún más importante su visión de la sexualidad de las plantas como un elemento que devela el orden oculto entre ellas. En cada planta, las partes sexuales (ovarios, estambres, pistilos) varían en tamaño, cantidad, forma y ubicación, de tal manera que generan un sistema terriblemente complejo, muy difícil de develar. Linneo logró encontrar la lógica en este infinito y eso es realmente notable.

Aunque él era una persona con mucha labia, le fue imposible seducir a The Royal Society; el hecho de que este sistema estuviera basado en la sexualidad de las plantas les pareció inaceptablemente obsceno y les fue imposible ver su valor científico. El apoyo que buscaba lo encontró finalmente en la Universidad de Oxford y en el botánico Johann Jacob Dillenius.

Linneo vuelve a Upsala y funda el Jardín Botánico en el que hasta hoy las plantas están agrupadas según su cantidad de partes sexuales. Años más tarde la botánica determinó que el sistema de clasificación de las plantas de Linneo podía llevarnos a errores, no es posible seguirlo como ley única, pues hay muchos casos de plantas que tienen igual cantidad de estambres y pistilos y son completamente distintas. Para hacer taxonomía, no es buena idea abstraerse de las apariencias externas.

Charles Darwin

©Wikimedia
©Wikimedia

En 1859 Darwin publica su gran obra El Origen de las Especies. Gracias a Darwin sabemos que el impulso de clasificar plantas y animales afortunadamente tiene un sustento en la propia naturaleza. Aún cuando algunas plantas parezcan muy distintas, pueden esconder un ancestro común y mientras más cercano sea su parentesco, habrá más posibilidades de que al combinarlas se logre fertilidad. Esta es la razón por la cual el experimento de Fairchild (1717) dio como resultado una planta infértil.

Tratando de ser justos con John Ray, podríamos decir que Darwin retoma su enfoque para mostrarnos que la capacidad o incapacidad adaptativa de las plantas a distintos ambientes o a cambios climáticos deviene en cambios genéticos, nuevas especies o especies que desaparecen en una marea constante que va dándole una dirección a la flora de cada lugar y que finalmente conforma un ecosistema que se equilibra a sí mismo permanentemente.

Jan Ingenhousz

©Wikimedia
©Wikimedia

El fenómeno de la fotosíntesis fue descubierto por el médico holandés Jan Ingenhousz en 1779, cuando trataba de demostrar que las plantas producen gases. Para esto simplemente puso plantas dentro de botellas con agua, algunas al sol, otras a la sombra, esto evidenció que solo las plantas que reciben luz solar generan burbujas y por lo tanto gases. Como él creía que este gas podía ser oxígeno, acercó un fósforo a la superficie del agua y el aumento del tamaño de la llama le dio la razón. Este es realmente el primer acercamiento al concepto de fotosíntesis.

Julius von Sachs

©Wikimedia
©Wikimedia

A los 36 años von Sachs (1832-1897) ya había escrito “Plant phisiology” y era director de carrera en la Universidad de Würzburg en Alemania, donde tenía su propio grupo de investigadores. Uno de sus más conocidos experimentos buscaba entender qué es lo que sucede en la fotosíntesis que permite que la planta pueda crecer. Con él, Sachs demuestra que con la luz solar se genera almidón al interior de las hojas.

A Sachs se debe la formulación de la ecuación básica de la fotosíntesis: 6 CO2 + 6 H2O -> C6H1206 + 6 O2

Andrew Benson

©Wikimedia
©Wikimedia

En la década de los 50′, Andrew Benson y Melvin Calvin trabajaban juntos para lograr entender qué hacen las plantas con el dióxido de carbono. Benson ideó un experimento con el que Calvin no estaba de acuerdo: la idea era rastrear los átomos de dióxido de carbono durante el proceso de la fotosíntesis para saber qué sucede con ellos.

Así Benson pudo determinar que el CO2 es usado para fabricar azúcares y pudo ver exactamente qué azucares se producen. Estos azúcares son el alimento de la planta. Aunque es Benson el autor de este experimento, Melvin Calvin recibe solo el Nobel de Ciencias y escribe una autobiografía en la que no menciona a Benson en ninguna parte.

Después de 300 años de intentos por entender de qué y cómo se alimentan las plantas, este experimento da con la respuesta completa.

William Bateson

©Wikimedia
©Wikimedia

Es cierto que fue Mendel quien descubrió por primera vez un patrón (1/3) de herencia en sus infinitos experimentos con arvejas, pero es William Bateson (1861-1926) quien logra develar el porqué. Para hacer este trabajo sólo contaba su capacidad lógica y la enorme cantidad de información que sus asistentes (todas estudiantes mujeres de Cambridge) le proporcionaban a partir de interminables experimentos con gallinas. Así fue que descubrieron que cada padre y cada madre entregan la mitad de la información a heredarse y que existe lo que hoy conocemos como gen dominante. Descubrieron también que estas leyes rigen a animales y plantas. Bateson decide llamar “genética” a esta nueva línea de la ciencia.

Lamentablemente sus descubrimientos hacen que la industria alimenticia ponga sus ojos en la botánica y con esto todo da un irremediable giro ético.

Si los científicos ya nos explicaron todo sobre las plantas y aún no sabemos nada de ellas, que nuestra intuición nos guíe a perdernos por los caminos del saber subjetivo.