Lograr la recuperación de bosques tras los incendios forestales es un desafío permanente en Chile. En ese contexto, un equipo de investigadores de la Universidad de La Frontera está desarrollando un proyecto científico que utiliza microorganismos nativos del suelo para producir especies más resistentes y acelerar la recuperación de los ecosistemas afectados por el fuego.

Raulí Joven
Créditos: Bastián Oyarzo.

Esta investigación, que obtuvo el primer lugar nacional en el concurso “Desafíos para la Recuperación Post-Incendios” de ANID, se da en un escenario cada vez más complejo para la gestión de incendios forestales en Chile. Solo durante la temporada 2024-2025 se registraron 2.527 episodios que devastaron 15.744 hectáreas, mientras que la actual temporada 2025-2026 ya acumula 2.359 siniestros y más de 13.200 hectáreas afectadas.

Frente a esta brecha entre la velocidad del daño y la lenta recuperación de los ecosistemas post-incendio, el proyecto liderado por UFRO plantea un enfoque pionero: producir árboles nativos que, desde su etapa inicial, desarrollen una mayor tolerancia al estrés hídrico, térmico y nutricional, aumentando significativamente sus probabilidades de supervivencia en terrenos degradados por el fuego.

“Hoy la reforestación post-incendio fracasa en gran medida porque las plantas se producen en condiciones muy favorables, pero luego se enfrentan a suelos degradados por el fuego, que tienen pocos nutrientes y un alto estrés ambiental. En este proyecto lo que hacemos es preparar las plantas desde la germinación para que puedan adaptarse y sobrevivir bien en esos escenarios extremos”, explica el Dr. Andrés Fuentes, académico de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Medio Ambiente de UFRO y líder del proyecto.

Durante la primera etapa —un pilotaje de nueve meses desarrollado en 2025— el equipo UFRO evaluó una estrategia eco-biotecnológica basada en complementar el sustrato con microbiomas, es decir, comunidades naturales de microorganismos benéficos presentes en suelos naturales de bosques nativos, los que cumplen un rol clave en el desarrollo de las especies, ayudándolas a tolerar condiciones adversas como sequía, altas temperaturas y baja disponibilidad de nutrientes, como las que se dan luego de un incendio forestal.

Brigadista de Conaf enfrentando incendios forestales en 2010 en Villa Alemana.
Créditos: Conaf.

“Uno de los principales problemas de la reforestación post-incendio es que las plantas producidas de manera tradicional no logran adaptarse al ambiente degradado que deja el fuego. Más del 60% pueden morirse durante el primer año”, comenta el investigador de UFRO.

Y los resultados de las pruebas fueron alentadores. Las especies producidas con esta técnica no necesariamente crecieron más rápido ni fueron más grandes en vivero, pero sí desarrollaron características internas —a nivel fisiológico y de expresión genética— que las hacen más tolerantes y resilientes al estrés ambiental. “Son plantas que vienen ‘preparadas’ para enfrentar condiciones extremas, lo que es clave en suelos afectados por incendios y en un contexto de cambio climático”, agrega Fuentes.

Entre las especies nativas evaluadas con mejores resultados se encuentran el raulí, roble, peumo, maitén y quillay, lo que abre posibilidades tanto para la restauración de bosques nativos con valor ecológico y productivo, como para la recuperación de áreas degradadas y el uso de especies nativas para embellecer espacios urbanos.

Vista aérea de uno de los focos de incendio en Penco
Créditos: Corma.

Tras competir con otros 12 proyectos seleccionados a nivel nacional en la primera etapa, la propuesta UFRO obtuvo la más alta calificación del país y fue una de las tres iniciativas que avanzaron a la etapa 2 del concurso. “Este resultado valida más de diez años de investigación continua en incendios forestales y restauración ecológica que hemos desarrollado en la Universidad de La Frontera. Es un reconocimiento al trabajo colaborativo, con foco en soluciones reales y basadas en la naturaleza”, destaca Andrés Fuentes.

La nueva fase del proyecto se extenderá hasta 2027 y contempla el escalamiento de esta tecnología desde el laboratorio y los invernaderos experimentales hacia su aplicación en terreno, en áreas afectadas por incendios en La Araucanía, tanto en la depresión central como en sectores cordilleranos.

Ayuda en Incendios de Penco.
Créditos: Subdere.

El proyecto, que nació como respuesta directa a los incendios forestales registrados en el país durante 2023, cuenta con la colaboración de especialistas de la Universidad de Concepción, a la Corporación Nacional Forestal (CONAF) —a través de sus equipos regionales de bosques y cambio climático y de áreas protegidas—, y a empresas del sector productivo como los Viveros Agromen y la empresa Abonos San Francisco, lo que permitirá avanzar hacia una producción masiva de plantas mejoradas.

“La magnitud del problema de los incendios forestales supera a cualquier actor por separado. Solo integrando academia e investigación, el sector público y sector privado es posible acortar la brecha entre lo que se quema y lo que logramos recuperar”, subraya el académico UFRO.

Carteles de prevención de incendios forestales del Ministerio del Medioambiente en Ñuble
Créditos: José Joaquín Cortes.
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