¿Has escuchado hablar de la empresa chilena NIDO? Durante el último tiempo ha tomado mayor presencia entre las compañías de innovación amigables con el medioambiente. Actualmente, tiene presencia en Norteamérica y Europa.

Sus productos están destinados al sector inmobiliario, ya que combinan la biotecnología con soluciones para la industria, además de tener una baja huella de carbono por el uso de materiales reciclados.

En Ladera Sur conversamos con Karina Gómez García, cofundadora de NIDO y Jefa de la Oficina de Ciencia, quien está a cargo del área científica y sostenible de la empresa. Nos explicó desde Barcelona cómo funcionan los proyectos de la startup, la que actualmente está participando para adjudicarse fondos de la Unión Europea, además de tener una alianza con la Universidad de Cambridge, Inglaterra.

Construcción casa piloto. Créditos: NIDO.
Construcción casa piloto. Créditos: NIDO.

NIDO es una startup chilena de biotecnología dedicada a la industria de la construcción, pero a diferencia de la mayoría, utilizan materiales dinámicos basados en la naturaleza. Según la Jefa de la Oficina de Ciencia, la motivación tras esto es que: “queremos crear materiales resilientes, adaptativos y autogenerativos, que se adapten al cambio climático (…) reduciendo al mismo tiempo la dependencia de la extracción de recursos naturales”.

El producto inicial de la empresa es un panel de hidrogel que sirve como reemplazo para el concreto y que tiene capacidades de adaptabilidad, autogeneración y resistencia al fuego. En un futuro, gracias a la biotecnología, se implementarán “bacterias como sensores biológicos”, las que permitirán desencadenar distintas reacciones dentro del material y así mejorar exponencialmente “las propiedades térmicas de la casa, básicamente aislación e inercia térmica”. 

NIDO Cell. Créditos: NIDO.
NIDO Cell. Créditos: NIDO.

De este modo, los paneles logran mantener una “temperatura constante dentro de los inmuebles y con esto disminuir el consumo energético de sistemas de climatización”, según explicó la bioquímica de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Asimismo, existe una versión mejorada del panel de hidrogel que implementa otras bacterias.

Asimismo, los materiales y recursos que utilizan en NIDO incorporan elementos derivados de los desechos de las grandes industrias, principalmente utilizan el material reciclado de las tuberías de HDPE de la industria minera. Estos elementos son monitorizados y rastreados durante todo su proceso y así, aseguran, verifican que la huella de carbono que deja la startup sea la correcta.

NIDO Cell. Créditos: NIDO.
NIDO Cell. Créditos: NIDO.

NIDO fue fundada el 2018 por Loretxu García, su actual CEO, quien ya contaba con la experiencia de haber levantado cinco empresas y haber creado dos sistemas de construcción, lo que ha servido para que los inversionistas confíen en el proyecto y la startup pueda crecer. Además, recientemente García fue nombrada como una de las 10 chilenas que están cambiando el mundo.

Loretxu García, CEO y fundadora de NIDO. Créditos: NIDO.
Loretxu García, CEO y fundadora de NIDO. Créditos: NIDO.

Asimismo, la innovación en biotecnología les ha permitido realizar recientemente la alianza con el Laboratorio de Materiales Avanzados de la Universidad de Cambridge y participar del EIC Accelerator de la Unión Europea y del Plug and Play, de Silicon Valley.

Materiales de construcción para el futuro

El primer producto de NIDO es el NIDO Cell. Se trata de un panel de plástico reciclado que en su interior tiene un hidrogel biodegradable, elemento que es realizado a base de un polímero natural. Este producto “se adhiere a los sistemas de construcción livianos o modulares, entonces le entrega a la madera (por ejemplo), las propiedades que ella no posee”, y que generalmente son entregadas por el hormigón o el cemento, elementos altamente contaminantes con el medio ambiente. 

Paneles de NIDO Cell. Créditos: NIDO.
Paneles de NIDO Cell. Créditos: NIDO.

EL NIDO Cell entrega a la construcción la capacidad de inercia térmica, es decir, la propiedad de almacenar calor y liberarlo gradualmente, manteniendo la temperatura constante, lo que significa un ahorro energético considerable a la hora de evitar los sistemas de climatización. Además, entrega contrapeso estructural, aislación acústica y resistencia al fuego. Esta última debido a la base acuosa del panel, que demora mucho en consumirse y no genera gases tóxicos para las personas como otros materiales de construcción. Ahí es donde entra la alianza con Cambridge, donde la universidad ha creado maquinarias específicas para poner a prueba el hidrogel y llegar a medir sus capacidades de una manera más específica. 

Cabe destacar que este producto ya se encuentra a la venta y fue testeado durante un proyecto de casa piloto en el Centro Tecnológico de la Construcción en Curauma (CTEC), en la laguna Carén. Esta etapa arrojó resultados positivos, registrando una disminución de hasta el 40% de la climatización, según explicó la científica. 

Construcción de casa piloto. Créditos: NIDO Cell.
Construcción de casa piloto. Créditos: NIDO Cell.

Por su parte, el segundo producto aún no está disponible en el mercado, pero se trata de una mejora al panel con hidrogel. En esta versión las bacterias funcionan como “sensores vivos para que ellos censen los cambios de temperatura y gatillen ciertas reacciones”. Estas permiten que el panel sea un aislante térmico ultra eficiente, que es capaz poder absorber y generar calor de mejor manera que el NIDO Cell.

De esta manera, los productos resultan más baratos y más eficientes en materias de climatización, especialmente en los dos lugares en los que han sido probados: el norte del continente europeo y en el norte de Chile. Este último porque la oscilación de temperatura es enorme en comparación a otros lugares. Por esta razón, prontamente junto a la empresa Tecnofast, se instalarán los pilotos de vivienda y módulos mineros.

Karina Gómez García con los científicos de Cambridge. Créditos: Karina Gómez García.
Karina Gómez García con los científicos de Cambridge. Créditos: Karina Gómez García.

Estos procesos de pilotos y alianzas con laboratorios, sumado a los fondos, lograrán que el riesgo de la operación disminuya, con ello la producción de los productos se ampliará rápidamente, para su uso tanto por organizaciones privadas como estatales.

La ciencia tras los paneles 

Estas capacidades de las bacterias para adaptarse y sobrevivir en condiciones climáticas variadas pueden ser encontradas fácilmente en la naturaleza y eso es lo que NIDO busca lograr, replicando los comportamientos de los seres vivos. Por ejemplo, existen bacterias que sobreviven con muy poco oxígeno, en la oscuridad, a muchos metros bajo tierra, o como es el caso de las streptomyces asenjoni, que sobreviven en el desierto de Atacama, a altas temperaturas y una gran altitud sobre el nivel del mar.

Cuerpos de agua en el Desierto de Atacama.
Desierto de Atacama. Créditos Mateo Barrenengoa.

En este sentido, las bacterias que se están estudiando son las de tipo halófilas, es decir, son microorganismos que prosperan en ambientes con altas concentraciones de sales, sobreviviendo en condiciones extremas inhóspitas para la mayoría de los organismos. «Estas bacterias obtienen su energía mediante reacciones químicas con las sales inorgánicas presentes en su entorno», lo que les permite sobrevivir sin la necesidad de fuentes externas de alimento orgánico.

Maquina de Cambridge. Créditos: Karina Gómez García.
Maquina de Cambridge. Créditos: Karina Gómez García.

Otro aspecto importante de las bacterias que es relevante conocer, es que son la razón tras la preservación de la arquitectura romana tras miles de años de antigüedad. Debido a que en las estructuras y la tierra de ese entonces, había altos niveles de calcio y al mismo tiempo, existía una bacteria fotosintética, que al activarse con la luz solar, capturaba el CO₂ y convertía el calcio en CaCO₃, lo que reparaba las estructuras romanas de manera repetitiva. 

Según la bioquímica, la incorporación de estos ecosistemas eficientes en nuestra forma de vivir es un fenómeno que cada vez se estudia más.

“Es como la naturaleza lo ha hecho siempre, es eficiente, cíclica, no hay residuos o el residuo de uno es el alimento del otro, eso es lo que NIDO está buscando llevar a los materiales de la construcción”, explicó la experta. 

El futuro de la construcción

Para la también cofundadora de NIDO, la construcción basada en biotecnología se ampliará en los próximos 15 años, debido a que los materiales de construcción actuales no son eficientes con el medio ambiente y porque ahora mismo existe una carrera para generar materiales que se adapten al cambio climático.

Pero en el futuro más próximo, específicamente durante la próxima semana, NIDO participará en la fase final del EIC Accelerator, un programa de financiación del Consejo Europeo de Innovación que busca invertir en empresas de innovación y así alinear los esfuerzos con los esfuerzos para avanzar hacia la carbononeutralidad en la Unión Europea, donde podrán ganarse una fuente de financiación importante.

Karina Gómez García con los científicos de Cambridge. Créditos: Karina Gómez García.
Karina Gómez García con los científicos de Cambridge. Créditos: Karina Gómez García.

Además, la empresa participará en la final del Plug and Play, un programa de Silicon Valley donde podrán cerrar tratos con inversionistas de innovación de Estados Unidos y todo el mundo. Del mismo modo, se realizarán las pruebas en Cambridge para validar “todas las propiedades térmicas, acústicas, ignífugas y estructurales del hidrogel.

Comenta esta nota

Comenta esta nota

Responder...