Una de las características más fascinantes de Chile es que este alargado territorio cuenta con un patrimonio natural único en el mundo, el cual destaca por su alto nivel de endemismo y su gran cantidad de diversidad biológica. Aquí podemos encontrarnos con un sinfín de especies increíbles, que cuentan con habilidades de supervivencia extraordinarias y que, en algunos casos, representan la historia natural y cultural de nuestro territorio.

Pitao (Pitavia punctata). Créditos: Christian Esteban Valdés Reyes
Pitao (Pitavia punctata). Créditos: Christian Esteban Valdés Reyes

En ese sentido, hay especies que son consideradas como verdaderos monumentos producto de su tamaño excepcional, su valor científico, su valor biocultural, su valor patrimonial histórico y gran su belleza, razón por la cual, varias de ellas han sido declaradas como monumentos naturales por el Estado de Chile. 

Cabe destacar que los monumentos naturales se crean en 1967 a través del Decreto Supremo n° 531 del Ministerio de Relaciones exteriores, con el fin de conservar una región, un objeto especifico o una especie determinada de flora o fauna, a los cuales se les da protección absoluta. Es decir, su daño y afectación sin autorización se encuentra prohibido y penalizado por ley.

Bajo esta denominación en Chile, se han declarado 17 zonas geográficas como Monumento Natural, asimismo a 50 especies del Reino Animalia y 7 del Reino Planteae. Declarando a estos últimos, con el objetivo de proteger y mitigar a especies en peligro de extinción o en vías de, según lo comprometido en la Convención del año 1940. La declaración bajo la categoría de “monumento natural” de estas siete especies, se constituye como la principal arma para contribuir a su preservación, protección y conservación en todo el territorio nacional, teniendo implicancias legales sobre su explotación.

Queule ©Dámaso Saavedra - Fundación Keule
Queule ©Dámaso Saavedra – Fundación Keule

Las especies declaradas como monumento nacional únicamente se pueden ser cortadas o explotadas para desarrollar investigaciones científicas debidamente autorizadas por la Corporación Nacional Forestal (CONAF), para habilitar terrenos para la construcción de obras públicas o de defensa nacional, o para desarrollar planes de manejo forestal por parte de organismos oficiales del Estado cuyo exclusivo objeto sea el de conservar y mejorar el estado de conservación de las especies protegidas. Cabe destacar que este tipo de declaración afecta a cada uno de los individuos de las especies declaradas, en cualquier edad o estado, que habiten dentro del terreno nacional.

Hasta la actualidad, se han firmado decretos por el Ministerio de Agricultura en los años 1976, 1977 y 1995, donde se han declarado Monumento Natural las siguientes especies:

Araucaria o pehuén (Araucaria araucana)

Araucaria araucana ©Javiera Zerene
Araucaria araucana ©Javiera Zerene

De corteza gruesa y resquebrajada, ramas escamadas y una silueta imponente, las araucarias difícilmente pasan desapercibidas a la vista. Estos testigos milenarios que han sobrevivido estoicamente a diversos fenómenos naturales, son sin duda una de las plantas más emblemáticas de nuestro país. Y es que esta especie que vive solo en Chile y Argentina, se considera una las especies más longevas del mundo, y posee un indiscutido valor ecológico, social y cultural.

Nos referimos a la araucaria o pehuén (Araucaria araucana), un árbol sagrado para la cultura mapuche, cuyas poblaciones han sido diezmadas y fragmentadas de forma considerable por la acción humana, enfrentando una crítica situación en distintas partes del territorio. Razon por la cual fue declarada Monumento Natural en 1976, bajo el Decreto 29 del Ministerio de Agricultura, bajo las justificaciones de ser una especie en peligro de extinción, con patrimonio cultural, científico y ambiental, simbolizando además al pueblo mapuche e identidad del país. Contribuye a un atractivo turístico, recreacional y científico. Además, su crecimiento se da en cuencas hidrográficas, con potencial hidroeléctrico y de riego en la zona Centro Sur del País.

Araucaria araucana ©Javiera Zerene
Araucaria araucana ©Javiera Zerene

Su origen es de hace 245 millones de años y pueden alcanzar 50 metros de altura. Además, su tronco puede medir hasta 2,2 metros de diámetro. En Chile, la más antigua que se conoce está en la Región de la Araucanía. La llaman Araucaria Madre y tiene cerca de 1.800 años y se encuentra en el Parque Nacional Conguillío. También, en la Reserva Nacional Malalcahuello, a los pies del volcán Lonquimay, hay una araucaria que, se estima, tiene 1.500 años de edad.

Alerce o Lahuán (Fitzroya cupressoides)

Alerce. Créditos: Marcelo Salazar
Alerce. Créditos: Marcelo Salazar

Sin duda un tema que pone en perspectiva la vida humana y que no deja insensible a nadie, es pensar en un habitante que ha estado desde antes del descubrimiento de América o del inicio de la Era cristiana incluso.

En ese sentido, el alerce (Fitzroya cupressoides) es una de las especies más antiguas de nuestro país. Se estima que, en general, vive alrededor de 100 años, pero que puede sobrevivir más de 3.600 años. Actualmente, podemos verlos en el sur de Chile; pararnos frente a ellos y saber que han estado allí quietos y silenciosos por cientos de años e incluso milenios.

Alerce. Créditos: Eduardo Schmecda
Alerce. Créditos: Eduardo Schmecda

Esta especie, sin duda, ha sido parte de la historia de la colonización y del poblamiento de la Región de Los Lagos. Sin embargo, estuvo al borde de la extinción durante el siglo XX debido a la tala desmedida y su escasa y difícil reproducción natural. Razón por la cual esta especie está clasificada como En Peligro y es considerada desde 1997, bajo el Decreto n° 49 del Ministerios de Agricultura, como un Monumento Natural de Chile, prohibiéndose su tala.

Gracias a ello, las poblaciones de alerce han podido recuperarse lentamente y todavía se pueden observar algunos ejemplares longevos en la Región de Los Lagos.

Queule o keule (Gomortega keule)

Queule ©Matías Barceló
Queule ©Matías Barceló

Nuestra existencia es un minúsculo suspiro al lado de la larga vida que ha tenido esta especie en este rincón del planeta. Y es que el queule (Gomortega keule) pertenece a un antiguo linaje evolutivo y es el único representante vivo de una familia y género que solo se encuentra en Chile.

Debido a lo anterior, son numerosos los motivos para sorprenderse y admirar a esta especie que, se presume que hace 11.000 años, por ejemplo, era el alimento de criaturas como los gonfoterios, bestias extintas similares a los modernos elefantes que, al ingerir sus frutos, los habrían dispersado, perpetuando así la vida de este árbol. Pese a lo anterior, este verdadero fósil viviente enfrenta un adverso escenario en pleno siglo XXI, razón por la cual fue declarado como monumento natural en 1995, bajo el Decreto n°13 del Ministerio de Agricultura.

Queule ©Dámaso Saavedra - Fundación Keule
Queule ©Dámaso Saavedra – Fundación Keule

Esto debido, principalmente, a las acciones humanas que han diezmado sus poblaciones a tal punto, que actualmente esta especie está en peligro de extinción, confinada en alrededor de 300 km2 en poblaciones dispersas y aisladas, ubicadas en sectores costeros en las regiones del Maule, Ñuble y Biobío. Vale decir que el cambio de uso de suelo, los incendios, la expansión de las ciudades, y las actividades como la agricultura y plantaciones forestales de pinos y eucaliptos son algunas de las presiones y amenazas que ha enfrentado el queule por largos años.

Ruil (Nothofagus alessandrii)

Ruil (Nothofagus alessandri). Créditos ©M. Teresa Eyzaguirre, vía Fundación R.A. Philippi
Ruil (Nothofagus alessandri). Créditos ©M. Teresa Eyzaguirre, vía Fundación R.A. Philippi

El ruil (Nothofagus alessandrii) es un árbol caducifolio de la familia de los Nothofagus que actualmente habita en una zona extremadamente restringida, entre las provincias de Talca y de Cauquenes, en la Región del Maule. Sin embargo, tiene una historia evolutiva impresionante, siendo un verdadero fósil viviente de los paisajes boscosos del Maule. Es endémico de Chile, pero su origen evolutivo data de hace más de 80 millones de años en la Antártida.

Destaca dentro de la familia de los Nothogafus y genera curiosidad dentro de la comunidad científica ya que es una reliquia biológica, posiblemente la especie de Nothofagus más primitiva para el hemisferio sur y en cuyo ADN se esconden los secretos del final del periodo cretácico.

Sin embargo, el ruil actualmente se encuentra altamente amenazado por la fragmentación de su hábitat, la disminución en la calidad del suelo, la escasa cantidad de individuos maduros que sobreviven, y los recurrentes incendios forestales en la zona (como el gran incendio de 2017 que redujo la población en aproximadamente un 50%), además de diversos factores antrópicos como las plantaciones forestales, agricultura y ganadería desmedida.

Ruil, especie endémica de Chile © Pablo Bravo
Ruil, especie endémica de Chile © Pablo Bravo

Según datos entregados por el Ministerio de Medio Ambiente, el ruil “en 1981 cubría 824,8 hectáreas, las que diez años después solo alcanzaban las 352 hectáreas. Se trata de una disminución de 8,15 hectáreas por año, de las más altas a nivel mundial, según un estudio publicado en 1997 por la U. de Chile”.

Por lo anterior, esta especie fue declarada como “Monumento Nacional” en 1995 a través del Decreto n°13 del Ministerio del Agricultura, prohibiéndose su tala. Sin embargo, debido a sus múltiples amenazas, la especie se encuentra en peligro crítico de extinción, según consta en el Reglamento para la Clasificación de Especies Silvestres del Ministerio del Medio Ambiente.

Belloto del norte (Beilschmiedia miersii)

Beilschmiedia miersii, belloto del norte. Créditos: Mónica Musalem
Beilschmiedia miersii, belloto del norte. Créditos: Mónica Musalem – Vivero Pumahuida

Es una especie icónica de la Cordillera de la Costa, que crece asociada a las quebradas o a las laderas sombrías, entre los 15 y los 1.200 m.s.n.m.

Hablamos del belloto del norte (Beilschmiedia miersii), un árbol endémico de los bosques esclerófilos de Chile Central, que se encuentra desde la Provincia de Petorca hasta la Región Metropolitana, en la Provincia de Melipilla y en una distribución sur de la Región de O’Higgins.

Beilschmiedia miersii, belloto del norte. Créditos: Emilia Musalem - Vivero Pumahuida
Beilschmiedia miersii, belloto del norte. Créditos: Emilia Musalem – Vivero Pumahuida

Este árbol fue declarado Monumento Natural en 1998 a través del Decreto n°13 del Ministerio de agricultura, debido a que su población se ha visto muy disminuida a propósito de la urbanización y la actividad minera, sumado además la degradación de los suelos causada por la extracción de tierra de hoja. Desde 2008 es considerado vulnerable y se estima que sólo existen 18.000 ejemplares en el país.

Belloto del sur (Beilschmiedia berteroana)

Beilschmiedia berteroana, belloto del sur. Créditos: Mónica Musalem
Beilschmiedia berteroana, belloto del sur. Créditos: Mónica Musalem – Vivero Pumahuida

Ésta es posiblemente una de las especies arbóreas de Chile continental que se encuentra más severamente amenazada de extinción, tanto por la reducida extensión y escaso contingente que presentan sus poblaciones naturales, algunas de ellas insertas en terrenos de expansión agrícola.

Hablamos del belloto del sur (Beilschmiedia berteroana), un árbol endémico de Chile Central que forma bosques perennifolios mixtos de distribución fragmentada en la precordillera andina y que actualmente se encuentra en peligro de extinción.

Vale decir que su área de distribución natural durante el siglo pasado, se extendía entre Santiago y Concepción, pero actualmente se encuentra restringida a escasos rodales entre la VII y VIII región. La especie tiene serios problemas de conservación debido a la acción antrópica que ha ido reduciendo sus hábitats. Principalmente, por el uso intensivo de suelos agrícolas u actividades forestales.

Beilschmiedia berteroana, el belloto del sur - Wikimedia Commnos
Beilschmiedia berteroana, el belloto del sur – Wikimedia Commnos

Actualmente la especie se encuentra en forma natural entre la provincia de Melipilla, comuna de Alhué (Región Metropolitana) hasta la provincia de Ñuble, Comuna de Bulnes (Región del Bío-Bío). Crece en pequeñas poblaciones en ambas cordilleras (de los Andes y de la Costa) y en la depresión intermedia. La especie en estado silvestre es bastante escasa, no sobrepasando los 15.000 ejemplares.

Debido a lo anterior, el belloto del sur fue declarada Monumento Natural en 1995, bajo el Decreto n°13 del Ministerio de Agricultura, prohibiendo completamente su tala.

Canelillo o pitao (Pitavia punctata)

Pitao (Pitavia punctata). Créditos: Miriam Guzmán
Pitao (Pitavia punctata). Créditos: Miriam Guzmán

Es uno de los arboles más amenazados de Chile y actualmente se encuentra clasificado como en peligro de extinción según el Reglamento para la Clasificación de Especies Silvestres del Ministerio del Medio Ambiente.

El canelillo o pitao (Pitavia punctata) es un árbol siempreverde endémico de la cordillera de la Costa, que crece únicamente en quebradas húmedas o en cercanías de esteros o cursos de agua, en la Cordillera de la Costa en la Región del Maule (al sur del río Maule), Región del Bío Bío (porción norte de la Cordillera de Nahuelbuta) y Región de la Araucanía (un sector denominado Maitenrehue en el extremo norte de la región).

Pitao (Pitavia punctata). Créditos: César Sepulveda
Pitao (Pitavia punctata). Créditos: César Sepulveda

Su hábitat original se ha visto fuertemente reducido y fragmentado mediante el uso del fuego, para estos terrenos como zonas de cultivo y pastoreo, y más recientemente para plantaciones forestales comerciales de pino radiata y eucaliptus. Además, ha sufrido una tala intensiva para utilizar su madera como leña, su tala fue especialmente intensa cerca de los centros urbanos como Concepción.

Actualmente, se estima que su área de ocupación es menor a 10 km2 y que existen menos de 1.000 individuos maduros. Por lo anterior, es que el canelillo fue declarado Monumento Natural en 1995, bajo el Decreto n° 13 del Ministerio de Agricultura, con el fin de conservar las escasas y amenazadas poblaciones que quedan de esta especie.

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