La Región de Aysén, ubicada en el sur de Chile, se ha convertido en un destino imperdible del país, caracterizándose por ser la puerta de entrada de la Patagonia chilena y por albergar diversos parajes naturales únicos en el mundo. Aquí podemos encontrar una gran cantidad de hitos geográficos como bosques, valles, ríos, lagos y glaciares, que acompañados de una cultura única, amigable y acogedora, convierten a este lugar en toda una maravilla para los fanáticos de la naturaleza y la aventura.

Vista de la Muralla China con escala. Créditos: ©Hermann Rivas
Vista de la Muralla China con escala. Créditos: ©Hermann Rivas

Sin embargo, esta región también se ha convertido en un destino con un inmenso potencial para practicar la escalada en todos sus ámbitos, desde la escalada deportiva hasta la escalada alpina. En ese sentido, la región alberga numerosas rutas de gran nivel y también alberga una masa creciente de escaladores todo terreno que poco a poco van abriendo nuevas rutas para realizar este deporte.

Uno de los mejores lugares dentro de la región para realizar este deporte es la Muralla China, una enorme pared llamada así por su semejanza con la famosa muralla ubicada en China, que es considerada como un punto de gran importancia para el desarrollo de este deporte en la región. Su deslumbrante tamaño y la increíble calidad de la roca le han ido otorgando poco a poco una fama mundial a este spot para la escalada. Y es que este lugar posee una roca de caliza sólida, que permite vías de escalada bastante largas y de todos los grados, incluso de alta dificultad. Sin embargo, hasta hace poco tiempo había muy poca información sobre el origen de estas rocas tan visitadas año a año por miles de turistas y deportistas.

Un reciente estudio, desarrollado por un equipo de investigadores de la Universidad Mayor en conjunto con la Universidad de Heidelberg de Alemania y publicado en la revista “Facies”, describió e interpretó los ambientes de sedimentación de este y otros afloramientos rocosos en la región para entender un poco más sobre su origen y su composición geológica. El estudio logró descubrir que esta escarpada pared rocosa está formada por rocas calcáreas, que fueron depositadas en el fondo de un mar poco profundo durante el Cretácico Temprano.

Fragmentos de algas y erizos de mar fósiles desde el microscopio. Créditos: ©Hermann Rivas
Fragmentos de algas y erizos de mar fósiles desde el microscopio. Créditos: ©Hermann Rivas

Vale decir que las rocas calcáreas o también llamadas calizas, se producen por el depósito de fósiles de organismos calcáreos, que son todos aquellos que poseen un caparazón, un esqueleto o concha con base carbonato de calcio (CaCO3), como corales, almejas, langostas, cangrejos, ostiones, erizos, entre otros crustáceos. Es decir, estas rocas sedimentarias están formadas por un montón de fósiles de crustáceos, lo que da cuenta del desarrollo de todo un sistema muy similar a los actuales arrecifes de colares que existió en la región de Aysén hace millones de años.

Vista al valle desde lo alto de la Muralla China. Créditos: ©Hermann Rivas
Vista al valle desde lo alto de la Muralla China. Créditos: ©Hermann Rivas

Como explica Hermann Rivas, geólogo, doctorante en la Universidad de Heidelberg en Alemania, y uno de los investigadores del proyecto: “Los principales resultados del estudio indican que estas rocas corresponderían al desarrollo de sistemas calcáreos en un mar de agua poco profunda (similares a los de un arrecife) en las cercanías de volcanes. Estas rocas presentan un contenido fósil diverso, siendo posible reconocer corales, algas, erizos de mar, ostras, y algunos peces fósiles, los que apoyarían un ambiente de aguas relativamente frías (en contraste con los arrecifes coralinos actuales)”.

Vale decir que, en base a la paleolatitud inferida de estas rocas (al sur de 45°–50°S), su conjunto de fósiles de heterozoos y el entorno de depósito representado (mar abierto, tipo rampa), se considera un entorno no tropical de «agua fría».  Es decir, en base a la evidencia encontrada se puede inferir que los organismos que se desarrollaron en este espacio hace millones de años vivían en un entorno de agua fría, a diferencia de los arrecifes coralinos actuales. No obstante, la influencia de las variables físicas clave del agua de mar en la sedimentación carbonatada, así como la posición de las plataformas carbonatadas dentro de la cuenca y su interacción con el vulcanismo aún no están claras.

“En el ámbito de la escalada, debido a su composición calcárea y a la erosión del sector, estas rocas se han disuelto localmente, formando pequeñas cavidades llamadas «tafoni», las que favorecen y hacen esta pared tan atractiva para el escalador”, finaliza el Dr. (c) Rivas.

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