Bernardo Segura Silva sintió el llamado de la naturaleza a una corta edad, gracias a que junto con su madre recorrían la cordillera apenas empezó a caminar. A medida que fue creciendo, también lo hizo su curiosidad y atracción por la hermosa e inexplorada cordillera de la zona central de Chile. En la actualidad, su vínculo con el medio natural se encuentra totalmente formado, luego de ser construido poco a poco hasta volverse inquebrantable.

«Siempre me interesó el tema de la fauna, desde chiquitito. Lo que más me gustaba de pequeño eran los insectos, luego los anfibios. De ahí de a poco fue ampliándose mi interés a otros grupos. Mi mamá es andinista, así que tuve la suerte desde que era muy pequeño de salir a la naturaleza. Salíamos juntos al cerro y yo buscaba bichos», relata Bernardo Segura, naturalista colaborador de la Alianza Gato Andino (AGA).

A lo largo de su vida se ha interesado por diversas especies, desde los invertebrados, hasta los anfibios, reptiles, hongos y plantas. Sin embargo, cuando recién obtuvo su título universitario como agrónomo y comenzó a trabajar en Flora y Fauna, con el biólogo Agustín Iriarte, su mundo dio un giro de 180 grados. En ese momento nació una gran pasión por los felinos silvestres de montaña, pero sobre todo por el majestuoso y misterioso gato andino, nombrado como el «fantasma de Los Andes» por lo escurridizo que es, al cual conoció por primera vez en aquella instancia.

Bernardo Segura en medio de una campaña en terreno. Créditos: Bernardo Segura.
Bernardo Segura en medio de una campaña en terreno. Créditos: Bernardo Segura.

«Me gusta abordar el estudio de la naturaleza desde lo que se puede llamar ser naturalista. No es tan directamente asociado con la ciencia, con hacer muchos papers y análisis cuantitativos, sino que es más bien una visión que intenta entender los distintos componentes de la naturaleza y cómo se relacionan entre ellos, un poco a la vieja escuela. Se trata de ir a la naturaleza, observarla con todos los sentidos bien puestos, vivir el momento en el cerro, disfrutarlo y tener siempre la mente abierta sin ceñirse a lo que dice el conocimiento actual. Si uno mantiene esa actitud en la naturaleza, los descubrimientos llegan solos», comenta Bernardo.

«A pesar de que estos cerros están tan cerca del ser humano, aún hay muchísimo por descubrir. Para mí no hay mejor ejemplo de eso que el registro del gato andino en la Sierra de Ramón. Si no se sabía eso, imagínate cuántos otros misterios hay por descubrir aquí en nuestra cordillera», agrega.

En esta línea, en 2015 Bernardo obtuvo el grado de Magíster en Áreas Silvestres y Conservación de la Naturaleza, lo que le permitió dedicarse por completo al estudio de la fauna, motivado por su amor a la cordillera y todas las especies que allí habitan.

En aquel entonces fue cuando se decidió a estudiar al gato andino y descubrir sus secretos. Y para ello encontró la metodología idónea: las cámaras trampa. Estos equipos se transformaron en la manera perfecta de complementar su pasión por la fotografía y el estudio poco invasivo de los felinos.

Bernardo Segura en medio de una campaña en terreno. Créditos: Bernardo Segura.
Bernardo Segura en medio de una campaña en terreno. Créditos: Bernardo Segura.
Bernardo Segura en medio de una campaña en terreno. Créditos: Bernardo Segura.
Bernardo Segura en medio de una campaña en terreno. Créditos: Bernardo Segura.

Gracias a esta técnica, que se ha implementado en diversos sitios, se han obtenido múltiples registros de este fantasma, los que han permitido entender de mejor manera la distribución de esta especie, así como también se ha logrado recabar información fundamental sobre su comportamiento, hábitos y amenazas.

«Me acuerdo de que estábamos en una campaña en terreno, revisando cámaras trampas con un amigo, Cristián Sepúlveda, y salió un gato andino en uno de los registros. Este fue el primer registro del gato andino en la cuarta región. Fue muy especial tener este hallazgo y eso me abrió un poco más la curiosidad de estudiar a esta especie. Como este momento se han producido varios más, los que han sido así de reveladores y me han marcado mucho», afirma Bernardo.

«Por ejemplo, el que más me ha impresionado fue el primer registro de la Sierra de Ramón, porque siempre que estudiamos esta especie, lo hemos hecho en lugares bien inhóspitos, alejados de las grandes ciudades. Tenemos que ir al altiplano en avión y hacer campañas de terreno bien largas para ir a buscarlo. Entonces, tener el registro en los mismos cerros que yo siempre he visto, durante toda mi vida, desde mi departamento, y descubrir que ahí vive el gato andino, fue lo más impactante que me ha tocado vivir», agrega.

Registro de gato andino. Créditos: Bernardo Segura.
Registro de gato andino. Créditos: Bernardo Segura.

Conociendo al gato andino

El gato andino (Leopardus jacobita) es considerado uno de los felinos con mayor grado de amenaza en las Américas, así como uno de los cinco felinos más amenazados del mundo. Se estima que el tamaño de su población total es menor a 1.500 individuos adultos, los que se distribuyen en cuatro países: Argentina, Bolivia, Chile y Perú, principalmente en roqueríos ubicados en ambientes áridos y fríos del alto andino, en la puna y estepa andina del sur.

«Yo soy colaborador de la Alianza Gato Andino (AGA), la cual es una organización a la que le tengo mucho cariño y es muy interesante su labor, porque trabaja de manera conjunta en los cuatro países en los que habita este felino: en Chile, Bolivia, Perú, y Argentina. Esto es muy importante, porque los animales no conocen de fronteras, así que cuando uno trabaja para conservar una especie solamente desde un país, muchas veces no es tan efectivo como sí lo es el abordarlo desde toda su distribución», explica Bernardo.

En esta línea, AGA es una organización que comparte el amor de Bernardo por este excepcional felino. Se trata de una red multinacional e interdisciplinaria cuya misión es contribuir al conocimiento y conservación del gato andino y su hábitat, mediante estrategias innovadoras de investigación, conservación, participación comunitaria y apoyo en la gestión de áreas silvestres. Además, la alianza se encuentra conformada por miembros de estos cuatro países ya mencionados.  

Gato andino. Créditos: Alianza Gato Andino.
Gato andino. Créditos: Alianza Gato Andino.

Estas zonas también son habitadas por el gato de pajonal (Leopardus colocolo), con el cual suele ser confundido. Aun así, existen características externas que son propias del fantasma de Los Andes y que sirven para identificarlo. Se destaca por su pelaje de color gris cenizo con manchas café rojizas-amarillentas, así como por su larga cola, de aspecto felpudo, y una nariz totalmente negra.

«El gato andino, de los felinos de Chile, yo creo que es el más especial, el más único en el sentido de que todo en él está muy adaptado para vivir en un hábitat muy particular, cazar presas muy particulares. Hay otras especies que son más bien generalistas, que pueden ser encontradas en roqueríos, pero también en el valle o incluso cercanas al mar. Pero el gato andino tomó un camino evolutivo muy distinto, que fue especializarse en los roqueríos de las cordilleras. Entonces, tiene, por ejemplo, una cola muy larga que le ayuda a cazar y desplazarse por estos roqueríos, al igual que el leopardo de las nieves en el Himalaya», señala Bernardo.

Registro de Vizcacha. Créditos: Bernardo Segura.
Registro de Vizcacha. Créditos: Bernardo Segura.

«Las principales amenazas que tiene son la pérdida y la degradación del hábitat, y dentro de las actividades antrópicas que causan eso yo diría que la minería es la principal. Es una especie que está adaptada a condiciones muy particulares, y esto también hace que sea frágil, porque requiere de los roqueríos. Si una empresa se instala y los destruye, el gato andino ya no puede vivir en ese lugar. Otra amenaza es la gente que sube al cerro con perros, los cuales pueden depredar y transmitir enfermedades a la fauna silvestre. Es importante recordar que el cerro es el hogar de la fauna propia del lugar, por lo cual es fundamental no subir a la cordillera con perros», agrega.

Por lo mismo, el gato andino figura en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y está catalogado como En Peligro. Respecto a esto, es relevante recalcar que el rol ecosistémico del gato andino es crucial, ya que se trata de un depredador irremplazable, encargado de regular la población de las especies de las que se alimenta. Debido a esto, su desaparición podría generar desequilibrios en los entornos donde habita.

Registros importantes

En mayo de este año se registró la presencia de este felino por primera vez en el santuario de Yerba Loca, en Lo Barnechea, Región Metropolitana. Este descubrimiento fue posible debido al trabajo realizado de manera conjunta por AGA y Greenpeace Chile. Gracias a este avistamiento, y a los demás realizados desde 2014 entre Farellones y la Región del Maule, esta especie, que se creía extinta en la zona, ha vuelto a resurgir.

Lamentablemente, aquella zona en particular se encuentra amenazada por la expansión de la minera Los Bronces Integrado. Se trata de un proyecto que busca ampliarse con faenas subterráneas bajo el Santuario de la Naturaleza Yerba Loca, justo donde se hizo el descubrimiento a inicios de este año.

Ahora, si retrocedemos en el tiempo, también se destaca el registro obtenido en la Sierra de Ramón, mencionado anteriormente por Bernardo. A diferencia de los demás, en esta ocasión no se trató únicamente de un metraje de un ejemplar adulto, sino que se logró capturar a una madre junto con sus cachorros. Una casualidad inédita y única.

Video de gato andino junto a su cría. Créditos: Bernardo Segura.
Video de gato andino junto a su cría. Créditos: Bernardo Segura.

«La población que descubrimos en la Sierra de Ramón me ha hecho cambiar un poco la visión que tenía de la cordillera de la zona central y de Santiago. Muchas veces uno piensa que Santiago es un lugar superalejado de la naturaleza, que si uno quiere ir a ver la naturaleza prístina hay que irse al sur, pero hay lugares así, con especies igual de amenazadas, aquí a simple vista. Es algo muy poderoso, yo encuentro, que también le hace muy bien a la gente que vive en Santiago, para que se reconecte con la cordillera», comenta Bernardo.

«Dentro de los principales registros, yo creo que el más impresionante con cámara trampa ha sido el de los cachorros de gato andino que detectamos en la cordillera de Santiago. Tener un registro de gato andino es muy difícil, pero tener uno de un cachorro es casi imposible. Nosotros tenemos este registro en video, hermoso, de una mamá con su cachorro caminando por la cordillera, que está al lado de Santiago, en un día hermoso primaveral caminando entre las flores. Nos sacamos la lotería. Es un video muy emocionante», relata.

En estos últimos años han aumentado la cantidad de registros de este felino. Se cree que esto se debe a que se han instalado más cámaras trampas, sin embargo, también se han producido avistamientos en vivo y en directo. En San Felipe, por ejemplo, uno de estos felinos bajó hasta un colegio, donde pudo ser observado de cerca por los niños del recinto, los que quedaron más que encantados.  

Video de gato andino. Créditos: Bernardo Segura.

«Las cámaras trampa han tenido un boom en el último tiempo, debido a que son más baratas, más asequibles, y ya han dado varios registros de esta especie. Además, han producido un mayor conocimiento de la especie por parte de la ciudadanía. Esto ha significado que varias personas que han visto y logrado reconocer un gato andino, se contacten con el SAG o con la Alianza Gato Andino, entonces también hay registros de avistamientos directos de la especie», señala el naturalista.

Así es como la misión de Bernardo y el estudio del gato andino se encuentra lejos de terminar, al contrario, todo a punta a que está recién comenzando.

«El monitoreo que tenemos en la cordillera de Santiago está creciendo cada vez más, queremos que se sigua expandiendo y, la verdad, queremos saber todo sobre esa población: cuántos hay, qué están comiendo, absolutamente todo. Queremos tener registro audiovisual del gato andino cazando, en qué lugar de la sierra está, apareándose, etcétera», afirma Bernardo.

«Queremos saber en detalle todo lo que se pueda sobre esa población de gato andino y generar más información sobre la especie, para poder conservarla, porque que haya una población de gato andino en la cordillera que se ve desde Santiago es algo muy lindo. Sería hermoso que las generaciones siguientes pudieran saber en un futuro que esta especia está observando la ciudad desde lo alto», agrega.

Registro de gato andino. Créditos: Bernardo Segura.
Registro de gato andino. Créditos: Bernardo Segura.
1 Comentario

1 Comentario

  1. Cristöbal Arturo Vega Barrera

    Soy un seguidor hace cerca de un año de su hermosa publicación digital o newstetter como suele llamarse, y me he maravillado con esta entrevista y reportaje a Bernardo Segura que le hace la periodista de este medio, un hombre que además transmite la pasión por la naturaleza. Tambien me ha encantado ver las imagenes de esta especie tomadas con la cámaras trampas.

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