El pasado viernes 29 de septiembre, una ballena fue hallada varada en Playa de Flamenco, comuna de Chañaral, Región de Atacama. Al momento de encontrarla ya había fallecido.

De acuerdo con Claudio Ramírez, director regional subrogante del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) Atacama, se trató de un ejemplar de ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) macho de 12 metros de largo y aproximadamente 20 toneladas de peso. El hecho además se dio a conocer por parte de la Municipalidad de Chañaral, quienes informaron que el cadáver del cetáceo se trasladaría al relleno sanitario de Caldera.

Luego, el traslado se difundió a través de una nota en un medio nacional y en redes sociales, con cuestionamientos de si era lo correcto llevar a una ballena a un vertedero sanitario. Además, surgieron comentarios que criticaban la no realización de una necropsia a la ballena antes de su traslado. Las imágenes y videos compartidas por distintos usuarios mostraban a la ballena siendo recogida por una grúa y transportada encima de un camión, con dirección al vertedero de Caldera.

cadáver de ballena siendo transportado.
La ballen en proceso de ser trasladada al relleno sanitario. Créditos: EBL.

Para tener más detalles del polémico caso, conversamos con Claudio Ramírez, director regional subrogante del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) Atacama; Frederic Toro, médico veterinario y académico de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad Santo Tomás; y Carlos Olavarría, biólogo Marino y Doctor en Ciencias.

El traslado al vertedero

Según explican desde Sernapesca, el procedimiento responde a los protocolos establecidos por el organismo en el marco del virus de la influenza aviar. A modo de contexto, de acuerdo con el último reporte de la institución, se ha informado el varamiento de 21.590 animales marinos muertos por causas asociadas a esta infección, entre ellos hay 18 cetáceos (delfines chilenos).

Ante el varamiento de un animal, las municipalidades son las encargadas de la disposición del ejemplar, por lo que la Municipalidad de Chañaral gestionó el traslado del cadáver al vertedero autorizado de la comuna. El acto se realiza bajo la supervisión y autorización de Sernapesca.

Al respecto, Ramírez expresa que “dado el contexto de influenza aviar, no se puede enterrar el cuerpo en la playa, por eso se determina su traslado hacia ese lugar. Sin embargo, queda enterrado en un lugar resguardado y previamente delimitado que permitirá, posteriormente, poder ocupar el esqueleto para fines científicos o de exposición”.

De acuerdo con Frederic Toro, médico veterinario y académico de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad Santo Tomás, en circunstancias idóneas, libres del virus, lo ideal sería llevar el cadáver mar adentro y «dejar que cumpla su ciclo, así aumenta la productividad del lugar ya que otras especies se aprovechan de él», comenta.

Sin embargo, según el experto, bajo las condiciones actuales las opciones son muy reducidas. «En el contexto de esta pandemia quizás lo ideal sería hasta quemar la carcasa. Pero obviamente, no voy a quemar a un animal de 20 toneladas. El vertedero es una opción viable, la mayoría de los animales muertos se van a vertederos. Y lo van a enterrar, lo que es una buena opción», comenta.

La necropsia que no se realizó

Luego del varamiento no se realizó una necropsia (examen post mortem o autopsia animal), aunque sí se tomaron muestras genéticas para confirmar detalles de la especie. De acuerdo con Ramírez, esto se atribuye a que no llegó ninguna solicitud formal para realizarla. Investigadores sostienen que intentaron contactar a funcionarios de Sernapesca a nivel regional, aunque desde la institución indican que no recibieron ninguna solicitud de manera formal.

Carlos Olavarría, biólogo Marino y Doctor en Ciencias, comenta que es muy importante, pero muy complejo realizar una necropsia. “Se tienen que dar varias condiciones. Uno que el animal esté fresco y dos, que se haga por personas que sepan lo que van a encontrar y cómo interpretarlo”, comenta.

Frederic Toro tiene una amplia experiencia en la realización de necropsias de animales marinos y comenta que son importantes para llevar los registros y tasas de mortandad, además de descubrir las causas de la muerte, ya que “la mayoría mueren por causas humanas (…), por interacciones con artes de pesca o choques con embarcaciones”, explica.

Según él, una necropsia también sirve para recopilar datos biológicos de la especie, como muestras de barbas, piel, grasa y órganos, que ayudan a entender la biología de la especie, su genética, bacterias, virus y toxinas. En el contexto actual, también habría servido para determinar si la causa de muerte estaba relacionada con la influenza aviar.

“En Chile hacer necropsia de ballenas es súper complejo porque no hay recursos. Sernapesca solo da la autorización (…), entonces cuando pasa uno de estos eventos que son impredecibles tenemos que ponernos de acuerdo y nosotros con nuestro sueldo pagamos y vamos a hacer la necropsia”, manifiesta.

Alex Sánchez es fotógrafo naturalista y logró «capturar» con su lente a esta ballena mientras seguía viva. Comenta que las necropsias de “estos cadáveres constituyen una fuente de información importante, que puede en algunas ocasiones incluso jugar un papel crucial en el marco de la conservación de las especies amenazadas y de sus hábitats”.

El ejemplar varado

El ejemplar de ballena habría sido fotografiado vivo en Punta Itata (Mejillones) por última vez en mayo de 2022 y fue identificado por Frederic Toro en colaboración con Camilo Arancibia de Cetalab Chile.

ballena viva playa flamenco.
La ballena jorobada en 2022. Créditos: Alex Sánchez.

“La ballena jorobada tienen un patrón de pigmentación en las colas que es único, es individual en cada uno y la ballena jorobada acostumbra a mostrar la colita, la parte ventral, cuando se sumerge. Entonces, nosotros aprovechamos esa instancia para sacar la foto y empezar a ver el patrón”, comenta Toro.

De acuerdo con Olavarría, la ballena jorobada realiza largas migraciones en un patrón norte-sur a lo largo de la costa de Sudamérica. “Ya estamos finalizando el invierno, comenzando primavera, entonces este animal me imagino que debe haber estado migrando. O también podría haberse quedado el invierno acá y no haber ido, porque no todos los animales completan la migración, sobre todo animales jóvenes”, comenta.

Afortunadamente, Olavarría comenta que las poblaciones de ballenas jorobada se han recuperado, por lo que en términos de conservación, a pesar de que la pérdida de este ejemplar es muy lamentable, no impactará gravemente la población general.

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